summer

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sábado, 3 de noviembre de 2012

Capitulo 8


No me odien si *^* jajaja es que había olvidado publicar el 8 pero ya aqui esta xDD mianeee jajaja perdonen!
Francesco

Con el alma hasta el piso, definitivamente si aún quedaba en mi algo de alma estaría justo bajo mis pies, perdí el control y lastime a las personas más importantes en mi vida. Bien, Iris tiene razón, hacer malabares con dos corazones no es bueno. Por lo menos ahora Tamara quedaba fuera de mi conflicto existencial. Pero Sam, ella era una historia diferente.

Una historia difícil de entender, cuando nadie daba ni una pluma por mí, ellas dio sus alas, decidió acogerme y protegerme, miles de veces me pidió que reconsiderará lo de dejar fuera de esto a Ángel, pero como podía después caer tan bajo pretender que nada estaba mal, llegar con a su lado y pedir su perdón, no, no era lo suficientemente bueno para ella, yo era básicamente un monstruo.

Y aquí estaba una vez más rompiendo el corazón de mi  alma gemela, mientras esperaba por mi eterna condena.

-          Eso ha sido de lo más cruel y mezquino que pudiste hacer, ¡eres un idiota! – grito Sam exasperada pegándome un golpe en la frente.

-          Ok… eso no te lo discuto – dije sobando mi frente.

-          Tonto, tonto … - murmuro mientras lagrimas escapaban de su rostro – casi me matas de un infarto, cuando te vi ahí tirado… idiota … tu… tu – tartamudeaba mientras su labio inferior temblaba y sus lagrimas corrían libres deslizándose en sus mejillas.

Soy un idiota el idiota más idiota de los idiotas, pero en ese momento solo quería que esas lágrimas dejaran de correr, así que la bese, sin avisar, sin dudar… fue el beso más torpe de la historia, por un instante sentí pánico de que me rechazara, pero cuando note sus manos acariciando mi cabello, no pude evitar sonreír en sus labios.

-          Idiota – murmuro, aun sin despegarse de mi – no vuelvas a hacerlo – dijo finalmente dando un paso atrás – y esto –dijo señalándonos – jamás paso, ya tienes suficientes cosas por las cuales sentirte culpable y yo no quiero ser una más.

Me quede parado como un completo idiota, viendo marcharse con su confiado andar mientras se acomodaba de nuevo su yeso falso.


Ángel

¡Idiota!, me repetía una y otra vez, yo era una idiota, ¿por qué fui tras él?, cuando lo vi salir de la biblioteca y parar justo frente a Sam, entonces debí irme, pero no, decidí quedarme a mirar… la beso, estaban riendo y era como si yo, por primera vez viera la luz reflejada de nuevo en sus hermosos ojos verdes.

Sam era como un rayo de sol en su vida, y quien demonios era yo para meterme en esto. Pero entonces recordé la forma tan cruel en la que jugó con migo, me beso, me dijo que me amaba. La rabia se apodero de mí. Bueno si quería jugar entonces yo le daría un juego divertido.

La decisión era extraña, totalmente descabellada, moveríamos a Tamara y a Tony  hacia el instituto, tenerlos protegidos en un ambiente humano simplemente fue un fracaso, reubicarlos era mostrarles un lado del mundo que no era nada agradable, verían ambos lados de la moneda, y eso era un peligro. Tony no me preocupaba, el fue capaz de percibir el bien y el mal en sus formas verdaderas, pero Tamara era un situación totalmente distinta, tendríamos que explicarle su origen, la razón por la cual sus padres murieron y más aun develar la misión tan importante que ambos tenían que cumplir en este mundo.

El problema eran las confesiones, saturar una pobre mente humana de información que cambiaría el rumbo de su vida, cargar con el peso de una responsabilidad tan grande para beneficio de la humanidad era algo muy egoísta, pero necesario.

-          Yo no pienso hacerlo – me negué rotundamente – no seré quien le explique el misterio de su vida, que lo haga Fran – dije encogiéndome de hombros, desde el beso con Sam me limitaba  ignorarlo y el sentimiento era mutuo pues él tampoco hizo esfuerzo alguno para buscarme o explicarme que rayos pasaba en su estúpida mente de pato.

-          Alguien tiene que hacerlo – dijo Iris sonando como una madre mandona, últimamente era la que más peso cargaba en cuanto responsabilidades aun con Miguel aquí.
-          Necesito que ángel se lo diga primero a Tony, cuando yo le cuente todo a Tama ella ira a refugiarse en alguien y ese alguien será Tony esa es la única opción que veo – dijo Fran, mirándome fijamente.
-          ¿Así que me tocaría a mí hacer eso? – inquirí en tono molesto.
-          Es tu protegido y de cualquier modo va siendo hora que ambos lo sepan – dijo el desviando la mirada.
-          Entonces que nos largamos todos al instituto y asunto arreglado – bufe – no podemos hacer esto, alejarlos de su vida cotidiana, alejarlos de la realidad humana los desviará de lo que deben hacer.
-          No debo recordarte que son ordenes de arriba – grito él.
-          Ok basta – nos silencio Iris – esto hará así, Ángel hablara con Tony y Fran con Tamara, la reubicación será la próxima semana así que más les vale tenerlo todo listo – dijo poniéndose de pie – y por amor al cielo ya dejen de comportarse como unos críos – nos regaño antes de salir de la oficina.

Y como si tuviéramos un acuerdo silencioso, ambos nos pusimos de pie y salimos sin dirigirnos la palabra, era extraño, pero lo cierto era que esto me sacaba de quicio, no quería estar en el instituto, ese lugar estaba lleno de recuerdos, la mayor parte de ellos siempre relacionados con Francesco.

Anthony

 Cuando recibí su mensaje imagine que no eran buenas noticias, la repentina  desaparición sin dejar rastro de Eloísa fue el primer signo de que algo pasaba. Tan pronto llegue a la biblioteca pude notar que estaba ansiosa, creo que cada vez que Ángel se concentra demasiado en algo sus alas brillan más de lo normal.

-          Hey tu cabeza esta que echa humo – bromee intentando aligerar el ambiente, pero la expresión en su rostro no cambio.
-          Me temo que, no hay respuesta feliz  para tus comentarios hoy – dijó señalando el asiento frente e a mí.
-          Ok ya me preocupaste – dije sentándome de inmediato, ella miro sus manos nerviosa antes de levantar la vista y encararme.
-          Hay cosas que debo explicarte y no es sencillo – dijo haciendo un puchero – esto va a ser largo quizá la biblioteca no sea el lugar correcto, vamos sígueme – dijo levantándose con gracia.

Me llevo hasta los jardines alejados de los edificios centrales, esos que colindaban con el espeso bosque. Se sentó en la orilla de una jardinera y la historia que tenía para contarme, jamás la olvidare, porque esa historia cambia mi existencia y la de Tamara para siempre.

Batallas incontables entre ángeles y demonios por obtener la clave para sanar una de las enfermedades más crueles de este mundo mortal, el cáncer, y la responsabilidad completa descansando en nuestros hombros, ni siquiera hemos cumplido la mayoría de edad sin embargo una responsabilidad como esa nos tiene marcados desde que venimos al mundo, la muerte repentina de los padres de Tamara, no fueron coincidencias, todo era para asegurarse que ella y yo jamás estaríamos juntos como pareja y por lo tanto jamás lograríamos cumplir con nuestra misión, más que eso, al simple idea de movernos a ese instituto, repleto de chicos especiales, mitad ángeles mitad humanos que esa fuera la única forma de mantenernos a salvo, no era el pánico a lo nuevo, era el miedo de la reacción que Tamara tomaría cuando los supiera.

Camine despacio, de regreso a mis dormitorio, mi cabeza dolía infiernos, era como si me hubieran lanzado una bomba y simplemente la deje hacerme trizas. Ella estaba ahí, en la entrada sentada junto a la pared de los dormitorios de chicos, hecha un ovillo, con la barbilla recargada en las rodillas meciéndose de atrás hacia adelante como en trance.

Corrí a encontrarla, sus ojos estaban rojos e hinchados por el llanto, me senté a su lado, pero ni siquiera me noto hasta que puse mi mano en su hombro.

-          ¡Por dios Tamara que te ocurre! – musite angustiado cuando sus ojos me miraron con verdadero pánico.
-          El me lo dijo – balbuceo mientras nuevas lagrimas se formaban en sus ojos – Tony esto es horrible… no puedo… no podemos… que pasa si fallamos… que pasa si morimos antes de lograrlo, ellos nos quieren  muertos, Eloísa era uno de ellos, y ahora en su mundo, en su instituto, no puedo creer que sea mejor, no puedo creer que no correremos peligro, algo me dice que si salimos de aquí, nada será lo mismo… tengo miedo.
-          ¿Miedo de qué? – Dije abrazándola con fuerza – yo estoy aquí, no iré a ningún lado y a donde tu vayas yo voy.
-          No lo entiendes, ellos me arrebataron a mis padres, como se que no… como se que tú no te irás como ellos – hipo entre lágrimas.
-          Porque esta vez es distinto, confía en mí y confía en ellos estaremos bien  - “estaremos bien”, también lo decía para convencerme a mí mismo, pero la realidad es que ni siquiera yo podía evitar que el pánico me hiciera su presa.

Capitulo 9 (parte 1)



Francesco

Nuestra semana paso volando, y en un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos en el instituto, Tamara y Tony fueron asignados a sus respectivos dormitorios, e incluso para ser recién llegados se les incluyo de in mediato al horario escolar, no se daría pie a que alguien sospechará de ellos, para el resto de los estudiantes ellos solo eran nuevos en el instituto. Debo decir que pude ser feliz durmiendo con gusto en algún banquillo frente a la biblioteca, pero no, ese no era el caso, mi habitación ya había sido preparada y era una amarga e irónica sorpresa.

Una hermosa habitación, muebles elegantes, decoración mínima y tenía privacidad, no compartiría dormitorio con nadie, aunque claro también tenía sus desventajas, estaba en el cuarto piso del edificio, era algo así como el cuarto de la azotea, y lo más importante era una verdadera jaula hecha para mí.

-          Hey no lo veas así – dijo Nick – fue mi habitación durante muchos años, es solo por precaución.
-          Mira esto – dije señalando las inscripciones en la pared – muy acogedoras, diseñadas para quemar mi piel tan pronto le ponga un solo dedo encima.
-          Eso no pasará a menos que pierdas el control, te lo he dicho, una vez que se despierta en tu interior es difícil mantenerlo tranquilo, es como un ciclo, y en luna nueva es aun peor – me explico, pero la verdad es que solo estar ahí hacia que respirará con dificultad.
-          Es diferente, tu tenías un demonio en tu interior, era otra persona… yo… esto es lo que soy – dije señalándome - no hay diferencia entre ser Francisco o Francesco, en ambos casos soy yo, es mi alma y mi propia piel.

Se quedo en silencio mirándome atónito, honestamente no esperaba que me diera palabras de aliento, ni nada por el estilo. Salí de la habitación si tomarme la más mínima atención de cortesía, simplemente no me nacía hacerlo. Solo quería alejarme de ahí lo más pronto posible.

Ángel

Era como una pesadilla, como volver a mis años de chiquilla enamorada, lo odiaba, el sitió que solía ser mi hogar ahora me parecía una horrenda pesadilla. Cada rincón de ese instituto me recordaba a él, o al menos a lo que él solía ser. No era normal, me beso y juro que por instante creí que ese beso era real, pero no, sólo era un juego, un juego que yo pretendía jugar muy bien.

Entonces lo vi, cargando su maleta al hombro adentrándose al bosque, eso no estaba bien, él tenía una habitación designada y ahora estaba huyendo. No era una buena idea seguirlo, pero basta decir que desde que puse un pie en el instituto mis pensamientos no eran los más lógicos del mundo, así que deje que mis pies me llevarán tras el.

Se interno bastante pero al llegar al muro me di cuenta de algo, comenzó a caminar al borde del mismo, sin salir de los terrenos de instituto, lo cual era extraño, a pesar de todos mis años aquí jamás me había internado tanto en esa zona, y me sorprendió encontrar un  portal de piedra justo a mitad del muro.

Parecía antiguo, a la mayor parte del instituto se le daba mantenimiento continuamente, pero este sitió era como si el tiempo no lo hubiera tocado jamás, las bardas de piedra estaban tapizadas de enredaderas, los arboles eran incluso más altos, sus troncos más anchos, y denotaban cierta edad que impone respeto, un caminito empedrado se internaba en el bosque, Francesco había tomado esa dirección así que lo seguí.

Quede boquiabierta, después de varios minutos el bosque se abrió ante mí para mostrarme un instituto, más antiguo y pequeño, pero con una estructura tan artesanalmente elaborada y preciosa. Fuentes y jardineras adornadas con motivos dorados y plateados, yo estaba casi segura de que cada piedra de este lugar tenía magia de ángel, era como tener un pedacito de cielo en la tierra, y lo digo en serio, porque viví en él varios años mientras era entrenada por Miguel.

-           Acosadoraaa – canturreo una voz de niña sobresaltándome.

Era samanta, iba vestida con un sencillo vestido de gasa blanca y su oscuro cabello suelo, como era costumbre un par de cascos alrededor de su cuello, sonaba algo de pop a todo volumen por sus auriculares, y ella iba descalza.

-          Francesco esta desobedeciendo ordenes – dije como excusándome de estar ahí – yo he venido por el para que regrese al instituto.

Samanta rió en voz alta, y la verdad era que tenía una risa bonita, carajo es que esa niña no podía ser más perfecta.

-          El no ha salido del instituto en absoluto – dijo mientras daba un par de saltitos y se sentaba en el borde de una de las fuentes.
-          Esto… esto aun es el instituto? – pregunte señalando los alrededores.
-          Si, lo es… es una parte especial, aquí se entrenan a los ángeles de la muerte, ningún alumno regular del instituto conoce este sitio, no a menos que haya nacido para ser uno de nosotros entonces llega directo aquí y se entrena con nosotros – me explico.
-          Aun así – vacile y mis palabras sonaban algo extrañas – Francesco debe estar en el sitió que le fue asignado – ella solo sonrió.
-          Está bien el se quedará aquí, será su alojamiento, es seguro para él, aquí como podrás darte cuenta es imposible que Francisco haga acto de presencia, es seguro para él y puede estar atento durante el día de sus labores en el instituto – dijo poniéndose de pie – ¿ya desayunaste? – pregunto tranquila y como respuesta mi estomago rugió, estúpido estomago humano traidor.
-          No, pero aun tengo… - no me dejo decir más tomo mi mano y me arrastro hacia el edificio.

domingo, 21 de octubre de 2012

Octubre mes de comebacks

Bueno soñadores, ahora es momento de la entrada k-popera, este mes hay muchos comebacks pero desde mi muy humilde opinión los comebacks que imponen hasta ahora son:

Miss A/ I don't need a man


Epik high/ don't hate me



K. Will/ Please don't


Ailee/ I will show you


Block B/Nillili mambo


Espero disfruten de estos videos son lo más nuevo de este mes ^^ y no se pierdan los comebacks en los programas en vivo este domingo 2:00 am en el stream

jueves, 11 de octubre de 2012

Sputnik, mi amor / Murakami Haruki



A los veintidós años, en primavera, Sumire se enamoró por primera vez. Fue un amor violento como tornado que barre en línea que barre en línea que barre en línea recta hasta la llanura un amor que lo derribo todo a su paso, que lo succiono todo hacia el cielo en su torbellino, que lo descuartizó todo en un arranque de locura, que lo machacó todo por completo. Y, sin que su furia amainara un ápice, barrió el océano, arrastro sin misericordia las ruinas de Angkor Vat, calcinó con su fuego las selvas de la India repletas de manadas de desafortunados tigres y, convertido en tempestad de arena del desierto persa, sepultó alguna exótica ciudad amurallada. Fue un amor glorioso, monumental. La persona de quien Sumire se enamoró era diecisiete años mayor que ella, estaba casada. Y debo añadir que era una mujer. Aquí empezó todo y aquí acabó (casi) todo.

Simplemente perfecta, se ha vuelto desde ya uno de mis libros favoritos que toca la temática de las relaciones homosexuales (en este caso el lesbianismo) de una forma única y maravillosa, la riqueza de lenguaje que utiliza es magnifica, y Sumire es un personaje único en verdad, la historia te atrapa de principio a fin, 100% recomendable para leer en casita tomando un café, o de camino en el metro o en el bus es un fantástisco libro.





Estoy de vuelta, ¿me extrañaron?

Hola soñadores, como están? ahhhh tanto tiempo sin leernos, mil disculpas por ausentarme pero mi vida tomo un rumbo distinto O_O

Jajaja pero prometo no abandonarlos de nuevo, estoy de vuelta con muchos libros, mucho anime, mucho k-pop y muchos doramas y peliculas pero antes de comenzar quiero presentarles a la cosita hermosa que puso mi mundo de cabeza ..... mi pequeño sobrino Alfonso jaja es uno de los motivos por los cuales soy muy feliz ^^ soy una tía demasiado orgullosa jajaja ahora si preparen sus ojitos para un intenso maratón de recomendaciones para este fin de semana.... comenzamos!!!!


viernes, 8 de junio de 2012

Infinite .:::Infinitize::.


hoy es un día especial celebramos el segundo aniversario de Infinite :3 les dejo lo más nuevo que han sacado, en estas eemans han ganado en cassi todos los programas: Mcountdown!, Musick Bank e Ingikayo.

Only tears/ Infinite


The chaser/Infinite

Teen Top Artist


Teen top regreso, Teen top the brave souund....

hahah hola k-popers les traigo quiza no tan nuevas noticias pero este es el nuevo material de teen top espero lo disfruten:

Capitulo 7


Samanta

Nos conocen comúnmente como ángeles de la muerte, nuestra obligación es venir a la tierra y asegurarnos de que al morir las almas sean llevadas al sitio correcto, en el proceso siempre nos topamos con algún demonio intentado robar alguna buena alma para arrastrarla al oscuro reino de las sombras, pero por lo general estamos preparados para luchar contra eso, para ser firmes en la adversidad, y sobre todo para defender la esencia de la vida, el alma.

Pues bien justo ahora la esencia de mi vida pendía de un hilo, mientras atravesaba a toda velocidad el espeso bosque en compañía de Iris, Celeste y Nick. La imagen era dificil de procesar, Ángel sostenía Francesco llamándolo con desesperación, yo podía verlo, mis ojos estaban diseñados para hacerlo, la delgada línea que une las almas a los cuerpos mortales, la de Fran estaba casi por desvanecerse.

Me abalance arrebatando a Fran de los brazos de Ángel, no iba a ser fácil pero concentre mi energía en ello, sanar el alma siempre es más difícil que sanar el cuerpo.
-         Qué… qué hace ella? – chillo ángel intentando quitarme a Fran de los brazos pero siendo rechazada por mis alas, las extendí cubriéndonos a ambos. Poniendo toda mi concentración en no permitir que la oscuridad nos quitara a Fran.
Por un momento me deje sentir odio por Ángel, tonta niña ingenua, que ignoraba bajo qué condiciones fue que Fran fue aceptado de vuelta con los ángeles.

Ángel

Lagrimas corriendo libres por mi rostro, ella me aparto de él como si fuera veneno vil, como si mi presencia lo hiriera. Y cuando quise acercarme sus alas formaron un escudo que impidió acercarme.
-         ¿Ángel estas bien? – pregunto Miguel venia de regreso con arrastrando una Eloísa encadenada de manos y pies.
-         Fran esta… muerto – era un susurro lo que salía de mi boca -  es mi culpa.
Entonces una niebla espesa lo cubrió todo y me deje llevar por la inconsciencia.

*****

Desperté con el sonido de la lluvia golpeando las ventanas, y al abrir los ojos me encontré en la enfermería escolar. Me enderece lo suficiente como para mirar alrededor de la habitación, aun estaba oscuro, la puerta que daba al pasillo dejaba filtrar la tenue luz de las lámparas.

De pronto los recuerdos de lo sucedido en el bosque invadieron mi cabeza, y sin  pensarlo dos veces me puse de pie, aun estaba mareada y cuando intente caminar el piso se movió bajo mis pies, tuve que aferrarme de la pared para no caer al suelo. Del otro lado de la habitación había una camilla, con las cortinas cerradas, estaba casi segura de  que Fran estaba ahí, tenía que asegurarme de que estaba vivo, mi pecho dolía con simple idea de perderlo.
Ironías de la vida, si, parece que mi vida se resume en ironías. La persona en la camilla era Samanta, estaba mortalmente pálida y una bolsa de sangre colgaba del tripie… transfusión de sangre, ¿por qué rayos necesitaba ella una transfusión de sangre?
Entonces agache la vista y ahí estaba el, sentado en una silla junto a la camilla, con la cabeza recargada sobre el brazo de la pequeña, sostenía su mano, y dormía plácidamente a pesar de la incómoda posición. ¡Estaba vivo!, y verlo dormir tan apaciblemente me hizo querer tomar su lindo rostro entre mis manos y besar sus dulces labios. Como si notara mí mirada fija sobre él, se enderezó rápidamente, tomando posición de alerta, parpadeo un par de veces antes de enfocar su mirada en mi, parecía torturado, confundido y perdido. Pero estaba bien, sano y salvo.

-         Ella me salvo – dijo Fran.
-         ¿Tu herida? – pregunte sin importarme un poco Samanta.
Fran estaba frente a mí y la linda e inocente niña que se la vivía con los auriculares en las orejas estaba tumbada en la camilla por salvarle la vida.
-         ¿Qué es ella? – inquirí si despegar la mirada de la chica.
-         Un ángel de la muerte – contesto sin dar señas de querer explicar nada más.
-         Te salvo… ¿porqué te salvo? – era más una pregunta para mí, pero el contexto.
-         Ella es mi guardián, cuando recibí aquella segunda oportunidad me asignaron a alguien para detenerme en caso de que me saliera de control, es como si fuera capaz de absorber todo lo malo que pudiera ocurrirme, incluso las heridas, como ocurrió hoy– dijo acariciando el pequeño rostro de la niña con el dorso de la mano.
-         La amas – no, no lo preguntaba y malditamente que no me interesaba saberlo.
El parpadeo, y me miro como si yo fuera una desquiciada.
-         Te he dicho que te amo – dijo acercándose a mi – he intentado… - su rostro amable desapareció – he intentado apaciguarte un poco, y te has creído esa bobada, que puedo decir parece que soy malvado después de todo – sonrió – lamento si te has creído lo que dije…
No lo deje terminar, mi mano voló veloz contra su rostro, una bofetada, su mejilla quedo enrojecida al instante, y cuando levanto la vista un poco de carmín se dejo ver es sus ojos.

-         Tranquila no volverá a pasar – dijo – dio un paso atrás y cerro la cortina de la camilla, escondiéndose de mi vista.
No lo tolere más, salí lo más rápido que pude hasta mi habitación, las chicas dormían, así que solo me arroje sobre la cama y me cubrí con las sabanas, ahogando el llanto contra la almohada.
¡Qué demonios había sido eso!, me dijo que me amaba y después nada, solo un juego. El cansancio por fin me paso la factura, y finalmente termine durmiendo profundamente.
La mañana siguiente fue escandalosa, las chicas escoltaron a Samanta hasta la habitación, llevaba el brazo enyesado,  la excusa perfecta  “resbaló en la escalera del segundo piso “, si como no.
 Fran no apareció en todo el día, y yo  necesitaba una explicación, ¿qué rayos había pasado?, primero me dijo que me amaba, luego me voto como si fuera un pañuelo desechable.
Camine despacio arrastrando los pies, me interne en la biblioteca hasta topar con los viejos libros cuyas pastas desgatadas están cubiertas de polvo, me senté contra un estante ojeando distraída un viejo ejemplar del principito, hasta que  una voz inconfundible capto mi atención, justo detrás de ese estante estaban Fran e Iris, al parecer escogieron el sitio más desolado de la biblioteca para discutir, pero no contaban con que yo también gustaba de ese solitario lugar para pensar en mis problemas existenciales.
-          No puedes Fran, eso fue peligroso, no sabes cómo me costó convencer a Miguel que dejara el tema estar en paz, Eloísa está en los calabozos y no ha dicho una palabra, no lo dirá, pero eso no es lo que nos preocupa, ¿en qué pensabas?, casi matas a Sam – le regaño de forma severa mientras yo me ponía de puntitas para poder observar entre la ranura que dejaban disponibles un par de libros mal acomodados.
-          No pensé, solo me deje llevar por la ira, no debería estar aquí, se los he dicho miles de veces, Ángel y yo juntos en la misma escuela es una locura, logramos estar bien mientras estuvimos alejados nada paso, pero ahora estoy fuera de control – se lamento masajeando sus sientes con sus dedos.
-          ¿Qué sugieres? – pregunto Iris tomando la mano que masajeaba sus sienes – no puedes escapar, justo ahora es cuando nos necesitan aquí.
-          Lo sé, y sé como hacer mi trabajo, descuia no volverá a pasar, fue solo… - su vista volo hasta donde yo estaba, ¿acaso me había visto? – fue un error, un error que jamás pasara de nuevo, ahora cuidare de Sam, me hare cargo de Tama y terminare este trabajo sin dejarme distraer.
Escuche sus pasos caminando hacia donde estaba, pero ni siquiera paro a verme, paso de largo ignorándome, me quede como idiota, mirándolo, mientras su figura se perdía en el largo pasillo principal.
Ni siquiera note en qué momento había empezado a llorar, hasta que los brazos de Iris me rodearon y comenzó acariciar mi cabello.
-          Todo estará bien hermosa, no llores – pero lo cierto era que no estaba bien, la ultima capa de blindaje en mi corazón se había destruido, y ahora estaba tan herida que incluso me costaba respirar.
-          No puedo… - tartamudee, sintiendo el corazón en mi garganta – no puedo, tal vez el puede, olvidar, hacer como si nada paso… yo no puedo… ¡lo amo demasiado! – chille enterrando mi rostro sobre su hombro y llorando como una chiquilla.
-          No es fácil, lo sé, pero justo ahora ambos tienen muchas heridas que sanar, Ángel dale tiempo al tiempo, de verdad, el tiempo lo cura todo.
El tiempo… el tiempo no curo nada en mi corazón ni  en mi alma, Francesco seguía enterrado ahí, se aferraba de mi mente, me dejaba sin ganas de hacer nada, me dejaba con el alma hecha pedazos.
La mañana siguiente fue escandalosa, las chicas escoltaron a Samanta hasta la habitación, llevaba el brazo enyesado,  la excusa perfecta  “resbaló en la escalera del segundo piso “, si como no.
 Fran no apareció en todo el día, y yo  necesitaba una explicación, ¿qué rayos había pasado?, primero me dijo que me amaba, luego me voto como si fuera un pañuelo desechable.
Camine despacio arrastrando los pies, me interne en la biblioteca hasta topas con los viejos libros cuyas pastas desgatadas están cubiertas de polvo, me senté contra un estante ojeando distraída un viejo ejemplar del principito, hasta que  una voz inconfundible capto mi atención, justo detrás de ese estante estaban Fran e Iris, al parecer escogieron el sitio más desolado de la biblioteca para discutir, pero no contaban con que yo también gustaba de ese solitario lugar para pensar en mis problemas existenciales.
-          No puedes Fran, eso fue peligroso, no sabes cómo me costó convencer a Miguel que dejara el tema estar en paz, Eloísa está en los calabozos y no ha dicho una palabra, no lo dirá, pero eso no es lo que nos preocupa, ¿en qué pensabas?, casi matas a Sam – le regaño de forma severa mientras yo me ponía de puntitas para poder observar entre la ranura que dejaban disponibles un par de libros mal acomodados.
-          No pensé, solo me deje llevar por la ira, no debería estar aquí, se los he dicho miles de veces, Ángel y yo juntos en la misma escuela es una locura, logramos estar bien mientras estuvimos alejados nada paso, pero ahora estoy fuera de control – se lamento masajeando sus sientes con sus dedos.
-          ¿Qué sugieres? – pregunto Iris tomando la mano que masajeaba sus sienes – no puedes escapar, justo ahora es cuando nos necesitan aquí.
-          Lo sé, y sé cómo hacer mi trabajo, descuida no volverá a pasar, fue solo… - su vista voló hasta donde yo estaba, ¿acaso me había visto? – fue un error, un error que jamás pasara de nuevo, ahora cuidare de Sam, me hare cargo de Tama y terminare este trabajo sin dejarme distraer.
Escuche sus pasos caminando hacia donde estaba, pero ni siquiera paro a verme, paso de largo ignorándome, me quede como idiota, mirándolo, mientras su figura se perdía en el largo pasillo principal.
Ni siquiera note en qué momento había empezado a llorar, hasta que los brazos de Iris me rodearon y comenzó a acariciar mi cabello.
-          Todo estará bien hermosa, no llores – pero lo cierto era que no estaba bien, la última capa de blindaje en mi corazón se había destruido, y ahora estaba tan herida que incluso me costaba respirar.
-          No puedo… - tartamudee, sintiendo el corazón en mi garganta – no puedo, tal vez el puede, olvidar, hacer como si nada paso… yo no puedo… ¡lo amo demasiado! – chille enterrando mi rostro sobre su hombro y llorando como una chiquilla.
-          No es fácil, lo sé, pero justo ahora ambos tienen muchas heridas que sanar, Ángel dale tiempo al tiempo, de verdad, el tiempo lo cura todo.
El tiempo… el tiempo no curo nada en mi corazón ni  en mi alma, Francesco seguía enterrado ahí, se aferraba de mi mente, me dejaba sin ganas de hacer nada, me dejaba con el alma hecha pedazos.

martes, 10 de abril de 2012

Second Invasion Concierto Infinite en Japón

holaaaa a todos los amantes del k-pop, buenas nuevas han venido a mi computadora hehe de algún modo logre encontrar el concierto en youtube y me pareció buena idea compartirlo con ustedes, espero que lo disfruten yo lo ame pase la mañana viéndolo y me quede enamorada de mis infinitos más que antes.


Esta es la primera parte basta con que le piquen en mas videos y encontraran el concierto completito, y recuerden que el video no es mio vale yo solo lo encontre en la red y espero lo disfruten.

Atte.
Luzzy

Capitulo 6



Ángel

El amor es una mentira evidente, a veces, bueno de hecho muy a menudo me preguntaba porque si se supone que el amor es el que mueve al mundo, hay tanta gente sufriendo por ahí, tantos jóvenes y adultos suicidándose por una decepción amorosa, tantos niños siendo abandonados en las calles, tantos divorcios, tanto odio. Siempre supe que terminaría siendo un ángel guardián, fuí criada en el instituto por mi padre, educada mejor que los demás,  con miras a un alto rango, todo estaba tan bien, todo era perfecto, hasta que Francesco apareció y volvió mi mundo completo caos.

Ayudo estar allá arriba, pasar una buena temporada enterrando la nariz en libros antiguos, aprendiendo cada vez más, fui capaz de ser la segunda al mando, tan solo por debajo del arcángel Miguel, fui su estudiante más destacada, en la lucha yo cubría sus espalda y el mía, aún así, en lugar de agradecerle esa magnífica oportunidad, sólo le rompí el corazón al no poder corresponder sus sentimientos.

Algo andaba mal con mi corazón, simplemente ya no está ahí, en su lugar había un oscuro hueco que sangraba sin parar, yo estaba rota.

Estar encerrada un fin de semana, bajo 4 paredes, compartiendo habitación con 3 chicas, no, esa no era mi idea de mi día descanso ideal, yo tenía que salir, saque de mi armario mi mochila de camping, la llene de cuerdas para escalar, rodilleras, casco y arnés, un par de botellas de agua y comida basura,  me puse mis lindas botas de campo y unos jeans bien gruesos, una playera de algodón y una sudadera abrigadora.

-         No puedes salir a una expedición por tu cuenta – me regaño Lorena.
-         No voy sola – mentí – mi tutor viene hoy vamos a escalar un poco esos bellos peñascos.
-         Nadie me notifico eso.
-         Salió de último minuto – dije antes de salir de la habitación.

El bosque que rodeaba la escuela era precioso, vida en todas partes, el aroma de los arboles, los sonidos de las aves, era lo más cercano que tenían los humanos al paraíso en la tierra, y sin embargo se empecinaban en tirar arboles y construir ruidosas fabricas, hice trampa para poner las cuerdas de seguridad, lo confieso, quería escalar ese enorme acantilado, así que use mis alas para asegurar las cuerdas en la parte superior, y una vez terminado, me deslice en rapel lista para comenzar el asenso.

Hace 10 años hacer esto sería imposible, en ese entonces yo era niña con piernas y brazos débiles, y que se preocupaba más por cuidar sus uñas, con Miguel había aprendido de la vida dura, de sobrevivir con nada más que tus propias manos, de pelar puño contra puño, soportar heridas sangrantes, quemaduras doloras, huesos rotos.

La Ángel débil y tonta ya no existía, en su lugar estaba está loca que terminaría gustosamente muerta de cansancio luego de una escala de 30 metros.

-         Puedo hacerte compañía – eso no era una pregunta, era una aseveración y cuando gire a verlo no pude menos que sonreírle.

Mi maravilloso y guapo tutor, Miguel, tan viejo como los años del mundo, bueno quizá no tanto, quien puede saberlo, precioso cabello rubio platinado, lacio, cayendo en un fleco despeinado sobre su frente, piel blanca como la leche con hermosas mejillas rosadas, pestañas largas y espesas adornando un par de enigmáticos y juguetones ojos azules, de un azul único, que jugaba entre ser azul o violeta, y un cuerpo que robaba suspiros en el cielo y la tierra. Oh si, ese era Miguel, desquiciado como pocos, rebelde, juguetón, coqueto, joven y alocado por siempre.

No pude evitarlo, lo echaba mucho de menos, así que me lance en sus brazos y respire el limpio aroma de su piel, aun usando ropas humanas simples, lucia como un actor de cine, totalmente perfecto.

-         Vaya parece que alguien estaba extrañando el trato rudo de la vida de guardián – dijo acariciando mi rostro – hiciste un buen trabajo con esas cuerdas, ¿puedo acompañarte esta tarde?.
-         No traigo equipo para ti – me disculpe.
-         No necesito cuerda de seguridad ni casco, acaso olvidas quien te enseño a hacer esto – se burlo.
-         Ok, solo me preocupaba por ti, intenta ganarme viejo – me burle mientras comenzaba mi escalada frenética.

Su risa era lo mejor que había podido escuchar en toda mi vida, el recuerdo de nuestro tiempo juntos. Me había esforzado mucho por amarlo del mismo modo en que él me amaba a mí, los recuerdos de sus labios sobre los míos aun me robaban una sonrisa, recordar cómo se sentían nuestros cuerpo juntos, piel con piel, sin duda eran de los mejores recuerdos de mi vida, ser amada por un hombre tan perfecto. Pero no era suficiente, y es que por mucho que lo quisiera, estos labios y este cuerpo ya habían sido tocados antes, y ese toque aunque no tan perfecto, era sin duda el único que hacia reaccionar a mi corazón, Francesco había sido el primer hombre mi vida, y por más que lo intentaba aun estando con Miguel mi mente volaba lejos evocando las memorias de mi tiempo con Fran.

Ahh me sentía tan culpable pensando en Fran mientras tenia a mi lado al ángel más hermosos en de los cielos.

-         El que gane tiene derecho a pedirle algo al perdedor, y ese algo puede ser lo que sea – grito Migue varios metros por encima de mí.
-         ¡Mierda!, en qué momento llegaste hasta ahí – me queje.
-         Mientras pensabas en la inmortalidad del cangrejo – rió sin aminorar la marcha.
-         No es justo, eres casi 40 cm más alto que yo, tus zancadas son enormes no es justo – chille.
-         Te di ventaja, empezaste a subir antes – dijo riendo de esa loca manera que me hacia contagiarme de su risa.

En un cuerpo humano la escala resulto ser más fatigante de lo que esperaba, Miguel gano, por supuesto que lo hizo, porque los arcángeles no necesitan cuerpos humanos falsos para aparecer en la tierra, pueden conservar su propio cuerpo y por ende sus magnificas habilidades, en cambio yo estaba sudada, con cortadas en mis rodillas y manos, y me dolían los músculos como si me hubieran agarrado a palos.

-         Ok ganaste – dije tirándome en el tibio pasto y cerrando mis ojos – te toca pedir ¿Qué quieres?
Al abrir los ojos él está ahí, sus brazos a ambos lados de mi cuerpo, sosteniéndolo sobre mí, sus ojos fijos en mi labios, me dio una linda sonrisa  coqueta antes de  besarme, fue lento, disfrutando cada detalle, del beso. Imágenes del tiempo en que estuvo solo sin mi me golpearon, su desesperación por verme, las lagrimas que no se atrevió a derramar, sin duda Miguel era uno de los ángeles más sensibles y perceptivos que existen, cada vez que me acercaba a él era como leerlo totalmente, por eso era tan reservado con los demás, nunca dejaba que lo tocaran o se acercaran demasiado a  él, siempre guardaba sus distancias para evitar que otros vieran lo que hay dentro de su corazón, el era capaz de leer a otros de la misma manera, así que lo deje ver lo mucho que lo admiraba, como su presencia tranquilizaba dolorido corazón.

Cuando su mano se abría camino debajo de mi camiseta nos separamos dando un fuerte suspiro, era ir demasiado lejos, no es como si no lo hubiéramos hecho ya una vez, pero fue demasiado doloroso para el darse cuenta que a pesar de su amor, mi corazón aun era de otro, no quería herirlo, pero inevitablemente siempre lo hacía.

-         Ángel, eres el enigma de mi vida, no hago más que desear tocarte y estar contigo, aunque signifique ver en tus sentimientos y encontrarlo a él, soy un masoquista – dijo recostándose a mi lado y sosteniendo mi mano.
-         Mientras no me digas que te enlistaste en la escuela no tengo problemas – él se enderezo solo lo suficiente como para mirar mi rostro.
-         ¿No lo sabes?, soy el nuevo maestro de música – dijo Miguel. Oh si la vida es bella, Miguel y Francesco en el mismo lugar, y yo en medio.
-         Oh si baby – grite riendo como demente – la vida no podría ser mejor.
-         No hace falta el sarcasmo, pero las circunstancias lo ameritan, dentro de esa escuela hay otro demonio, otro a parte de Eloísa, fue detectado la otra noche justo entre estos bosques, su presencia va a viene, y es poderoso, mi misión es encontrarlo y liquidarlo, ángel este demonio hace que Eloísa parezca un chiste, créeme, es viejo, no digo que sea tan viejo y fuerte como yo – agrego como para quitarle importancia al hecho de que había un enemigo más en esa escuela – pero el problema esencial es que se oculta demasiado bien, así que ahí está mi reto, debo encontrarlo.
-         Yo no he sentido nada, si es tan fuerte, como es que nadie…

Mis palabras murieron en mis labios, un demonio poseyendo un cuerpo humano, no es detectable y puede ser un demonio fuerte, en el momento menos esperado podría atacar y ni siquiera lo veríamos venir.

-         Ahora entiendes, ustedes son guardianes no pueden dañar vidas humanas, pero esto es una emergencia, por eso fui enviado, si es necesario, una vida humana tendrá que ser sesgada y solo un arcángel tiene la autoridad de tomar esa responsabilidad en sus manos – hablo con seriedad.

Francesco

La furia quemaba desde mis entrañas, cuando comencé a seguir a ángel a través del espeso bosque no espere encontrarme con eso, no ciertamente no estaba en mis planes… que para ser honesto no tenía ningún plan en particular. La escena fue demasiado cruel para mis ojos, Ángel, mi Ángel besándose con ese tipo.

Un temblor atravesó todo mi cuerpo desde los pies hasta la punta de mis cabellos, de pronto mi piel se sentía demasiado caliente, camine sosteniéndome de los troncos de los árboles para evitar caer. El lago estaba cerca si lograba meterme ahí, solo un minuto para controlar este horrible calor que me quemaba por dentro.

Pero no lo lograría: “al final parece que he ganado yo” mis labios dándole vida a esas palabras, frías y lisas plumas como seda extendiéndose en forma de alas, negras como la noche.

Ángel

Miguel se levanto de pronto, sus ojos alertas escudriñando a través de los árboles. Los bellitos detrás de mi cuello se erizaron en un instante, ahora podía sentirlo, un ser lleno de furia, con sed de venganza.

-         Ángel necesito llevarte de vuelta al colegio – dijo Miguel tomando la mochila y haciendo que las cosas se recogieran del piso como por arte de magia.
-         No, si me llevas le perderás el rastro, déjame ayudarte, somos un gran equipo, necesitas alguien para cuidar tu espalda, no te dejaré ir solo – dije, pero su mirada fue tan severa, que decidí parar la inútil discusión.

Regresamos lo más rápido que pudimos, en momentos como estos odiaba mi débil cuerpo humano, mientras Miguel atravesaba sin problemas los sinuosos caminos del bosque, yo apenas si podía respirar con normalidad, y mi cabello se quedó atorado entre las ramas de los árboles más de una vez.

-         ¿Tan malo es? – pregunte apenas en un susurro, el solo asintió.

 El bosque estaba antinaturalmente callado, ni un solo sonido, más que el viento moviendo las copas de los arboles, me estremecí cuando un pequeño ratón salió de la nada disparado corriendo como si la vida se le fuera en eso.

-         ¡Ángel al suelo! – grito Miguel pero reaccione mal, mi pie resbalo y caí de culo resbalando por una ladera que llevaba a un pequeño arroyuelo.

Me quede quieta, levante la vista pero Miguel no estaba ahí, por supuesto que no lo estaba “no te muevas de ahí, estarás a salvo, él aun no te ha visto, quédate ahí, es una orden”.

Su voz entrando directo a mis pensamientos, el estaba de cacería, solo que esta vez dudaba notablemente quien sería la presa y quien cazador. Me levante del fango, con el trasero mojado y sucio, mis brazos tenían raspones y arañazos, y mi cabello, bueno eso era lo de menos.

El sonido de la hojarasca moviéndose, pasos, alguien me acechaba, podía sentir su mirada fija en mi espalda, y por un momento tuve el impulso de salir de corriendo, pero en lugar de eso decidí encararlo. ¿Qué tan malo puede ser?, me pregunte a mí misma, he peleado con demonios durante más de 10 años.
¿Qué tan malo puede ser?, repetía mi cerebro una y otra vez, mientras intentaba procesar la imagen frente a mí, ojos rojos carmesí, un sonrisa confiada y arrogante,  cabello oscuro teñido en las puntas de un purpura intenso, y alas negras como la noche, plegadas en su espalda. Era Fran, nunca tuve oportunidad de verlo de esta manera antes, cuando lo conocí era un lindo y tierno chico asustadizo, con un profundo sentido de culpabilidad a casusa de su vida pasada, y ahora estaba cara a cara con esa vida pasada, justo ahora.
No se movió ni un centímetro, simplemente me observo, esa sonrisa arrogante comenzaba a molestarme, mi cabeza simplemente no podía razonar, solo podía repetirme una y otra vez, “esto es una pesadilla, no es real”.

-         Necesitas que te pellizque para asegurarte de que esto es real – hablo, su tono de voz era el mismo, pero tenía un toque elegante y profundo.

No pude reaccionar, una bola de luz salió disparada en su dirección y salto para esquivarla. Miguel salió de entre los arboles poderoso y confiado. Se acerco en una fracción de segundo a Fran y pronto todo lo que podía distinguir eran borrones de movimiento, golpes asestados por Miguel siempre fallando su objetivo y Fran solo esquivándolos, sin borrar su sonrisa tonta de la cara.

Lo sentí antes de percatarme de la presencia que nos acompañaba, una fría hoja de metal directo en mi brazo, sangre goteaba y el aguijonazo de dolor no se hizo esperar, reprimí un grito mordiendo mi labio.
Eloísa estaba justo frente a mí. Mostrando su cabello rojo como el fuego en furiosos rizos indomables, y sus ojos amarillos como gato mirándome con enferma diversión, esta noche no ocultaba sus alas, eran negras con los bordes pintados de carmín, vistiendo un vestido que apenas si le cubría lo indispensable.

-         Nunca bajes la guardia niña consentida – dijo antes de lanzarse sobre mí, sus uñas fueron directo a mi cara, pero yo ya estaba lejos de estar distraída, lancé un fuerte golpe que asestó justo bajo su mandíbula haciéndola retirarse lo suficiente como para extraer la daga de mi brazo y empuñarla para poder defenderme, el frio metal era como ácido en mis manos, quemo mi piel y con pánico invadiendo mis sentidos deje caer la hoja al suelo.
-         Ángel – grito Fran, de pronto su voz sonaba totalmente distinta, uno de sus ojos aun teñido de rojo sangre y el otro brillando con ese precioso verde musgo.

Las cosas pasaron en fracción de segundos, Eloísa saco una nueva daga y la lanzo directo a mi pecho, Miguel apenas si podía reaccionar ante tal acción, estaba muy lejos de mí y agotado por la batalla sin sentido que había comenzado con Fran. Y Fran, en un parpadeo estaba frente a mi bloqueando la daga, escuche el sonido del metal incrustándose en su espalda, hizo una mueca de dolor, y sus alas se desmoronaron como ceniza, sus ojos regresaron a su color habitual, y su cabello regreso a ese rubio platinado normal.
Miguel corrió tras Eloísa, dejándome con un Francesco al borde de la inconsciencia.

-         Fran,  mírame, no cierres los ojos, la ayuda no debe tardar – dije, sosteniéndolo con mi brazo sano.
-         No importa – murmuro – aun si muero hoy me iré tranquilo, sabiendo que tu estas bien – dijo acariciando levemente mi mejilla.
-         No vas a morir, Iris vendrán pronto y Selene también y … - no termine mi frase, su mano se poso en mi nuca y me atrajo a su rostro, me beso, me beso como había deseado que lo hiciera desde hace más de 10 años, era como si ese beso tuviera el poder para sanar a mi pobre corazón herido, haciendo que un calor que no puedo explicar con palabras se instalara en el centro de mi alma, el calor se extendió hasta mi brazo y cuando nos separamos note que mi brazo ya no sangraba más.
-         Te amo – dijo, luchando por pronunciar esas palabras, y luego sus ojos se cerraron.