primavera

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viernes, 24 de septiembre de 2010

Kisses from hell - Sunshine - Richelle Mead

Pues aqui les dejo esta historia corta de Richelle Mead la autora de la saga Vampire Academy, traducido por el Blog Dark patiente, esta corita y muy bella, en lo personal me encanto, pero bueno chequenla y ya me contaran que les parece aqui les pongo la sinopsis y link de descarga, besos nenas.



Sinopsis:

Una historia de la Saga 'Vampire Academy' en donde podemos conocer el pasado de los padres de Lisa.


Eric Dragonir, se ve obligado a 'casarse' para así mantener viva su descendencia, y mantener en vigencia su apellido Dragomir.

Pero a veces, las cosas no son fáciles, no después de la muerte de su madre, y su padre esta empeñado en casarlo lo más rápido posible. En un viaje hacia Chile, debido a la promesa de una gran fiesta, Eric y sus compañeros sufren el ataque de los Strigoi.

Después del gran ataque, y descubrir que sus compañeros se comportan como 'niñatos', Eric conoce a Rhea, alguien que parece centrada, e inusual, ya que se interesa por aquellas personas, por las cuales la gran mayoría de Moroi no lo haría.

Y es allí, en medio de una alocada fiesta de graduación, que el amor nace entre ellos. Aunque las cosas no se les pone nada fácil, ya que cada uno, tiene pareja.

Descubre como este par, logra sobre pasar los obstáculos.







Capitulo 4

Franco

En el bar quise preguntarle como estaba, me preocupaba que el bloqueo mental no funcionara, es como si ella no pudiera permanecer bajo ese trance, pero lo peos de toda esta situación son estos repentinos celos de su amiguito, las bromas que se gastan me ponen de mal humor, a pesar de que soy consciente de ese chico es gay. No me acerque a ella por el resto de la noche, poco tiempo después se marchó después de ser abandonada por Alphonse, y dejo olvidad su cartera en la mesa. Sin querer miré sus credenciales... bueno en realidad si quería verlas, el punto es que encontré una tarjeta donde estaba escrita su nueva dirección y decidí llevarle su cartera.

Era muy tarde, o más bien temprano las tres de la madrugada para ser exactos, pero sentí su mente intranquila aun del otro lado de la puerta, el bloqueo mental se desvanecía y los recuerdos regresaban causándole una jaqueca infernal. Toque la puerta y la escuche quejarse, pero finalmente se levanto a atender la puerta, me observo por la mirilla y un par de minutos después abrió la puerta.


- No te cansas de salvarme, mil gracias por recuperar mi cartera – dijo invitándome a pasar.
- Bueno alguien debe hacerlo, lamento haberte despertado, quizá debería irme- masculle apenado al notar su linda pijama de ositos, ¿cómo era posible que aun con toda esa franela encima luciera tan sexy?
- No te preocupes, no podía dormir, me duele la cabeza – se quejo sentándose en una silla frente a mí.
- Jaqueca... no tienes patillas en algún sitio?- pregunte buscando un botiquín.
- En el baño, el botiquín esta en el baño – contesto como si leyera mi mente, “coincidencias” me dije a mi mismo, porque eso no era posible.
- Ok – entre al baño y finigi abrir el dichoso botiquín, en su lugar saque unas pastillas muy especiales, esas le ayudarían a olvidarlo todo – listo toma – le serví un vaso de agua y le di dos pastillas.
- Gracias – contesto después de tomarlas – creo que a ya te debo demasiados favores – contesto con el sueño grabado en sus ojos, efecto inmediato de las pastillas.
- Te dejaré descansar, vamos – la cargue en mis brazos para llevarla a su cama, mi olfato me dijo que era la cama de arriba.
- ¿Cómo sabes que duermo arriba?- pregunto soñolienta.
- Por las cobijas rosas – bromeé, colocándola en la litera, al instante mis brazos la extrañaron
- Eres increíble – murmuró casi dormida, Dios, moría de ganas por besarla, mi pantera interior rugió por la necesidad de un beso suyo – yo también quiero besarte – dijo ella, entonces era cierto, podía leer mi mente, no pude averiguarlo en ese instante, sus brazos se envolvieron al rededor de mi cuello y me beso, apenas un leve roce de labios, pero lleno de tanta ternura, como un dulce martirio y luego se quedo dormida.

Trate de recuperarme de aquel beso, la acomode en la cama y la abrigue bien con sus cobertores, cerré con seguro la puerta y salí por la ventana, era un tercer piso, pero no había problema con eso, después de todo soy un felino.

En mi cabeza rondaban muchas preguntas para Karina, 1) ¿Porqué su hermana luchaba contra el bloqueo mental?, 2) ¿Cómo puede leer la mente de un cambiador?... o quizá puede leer la mente de cualquier criatura, rayos, esas preguntas no me dejarían dormir. Bueno quizá las preguntas no sean el motivo de mi insomnio repentino, era el beso, sus delicados labios sobre los míos... le di el medicamento para olvidar... me maldije a mi mismo... y si olvidaba también el beso, no quería empezar de nuevo, yo quería continuar desde donde lo dejamos.

Karla

Dormí como un bebe después de que Franco me regresara mi cartera y luego me acostara en mi cama, soñé con él, en mi sueños el no dejaba de susurrar lo mucho que deseaba besarme, así que finalmente decidí besarlo yo, no fue un beso apasionado, fue pura dulzura y luego nada más en mi memoria, , pero solo eso, luego mi sueño cambio, esos bellos ojos verde musgo que me observaban cambiaron de dueño, en lugar del mesero sexy había una enorme pantera negra, con su hermoso pelaje brillante ronroneando con alegría mientras su lengua acariciaba mi mejilla, por extraño que parezca no me dio miedo, al contrario me sentí protegida y muy amada.

- Karla, Karla, Karla, despierta ya son las 12 tienes que ir a trabajar – grito Alphonse.
- Mierda – chille, levantándome lo más rápido que pude - ¿Por qué no me despertaste antes? – pregunte cambiándome con lo primero que encontré el closet.
- Crees que no lo intente, pero cuando duermes no hay poder humano que te despierte – se burló – vamos yo te llevo en la camioneta – ofreció sirviéndome una taza de leche caliente.
- Ok, ya vámonos – dije tomándola a toda prisa. En menos de cinco minutos ya estábamos en la librería.

Era domingo, pero no se sentía como un fin de semana normal, Marc debía exámenes por estar ausente a causa del ataque del miércoles, y Alphonse y yo teníamos montones de tarea esperando, y anoche nos desvelamos por irnos de parranda. Mi jefe, gracias a Dios es un sol y no me regaño por llegar tarde, incluso me dejo salir antes para alcanzar a los muchachos en la biblioteca y estudias.

Buen ese era el plan original, pero al pasar por la cafetería mi estomago gruño de hambre, entre decidida a comprar algo para comer rápido y salir corriendo directo a la biblioteca.


- Un café y un sándwich para llevar – pedí al chico tras la barra.
- Estas segura de que no prefieres tomarlos a aquí? – pregunto el muchacho, su voz provoco que mi estomago revoloteara, y Franco volteo a verme con mi orden en sus manos y obsequiándome una sonrisa que me robo el aliento.
- Gracias – tartamudeé, pagando con un billete, al tomarlo él, nuestras manos se tocaron por un instante y sentí como si una descarga eléctrica recorriera mi cuerpo.
- Ya te sientes mejor, ese jaqueca ya no te molesta – pregunto amablemente sin apartar su mirada mi rostro.
- Si, gracias a las pastillas que me diste estoy como nueva – conteste –así que ahora trabajas aquí? – no pude reprimir mi curiosidad.
- Soy nómada, no tengo un empleo fijo, donde hay vacante me acomodo, cubriendo descansos, vacaciones o días festivos – explico.
- Entonces no estudias? – el sonrió ante mi pregunta y sus ojos verdes enfocaron mis labios, él quería besarme, yo sé como rayos lo sé, pero eso es lo que está pensando justo ahora, el quiere besarme.
- Estoy terminando mi licenciatura en idiomas, estudio en la Academia Santa Teresa –
- Mi hermana estudia enfermería ahí – mi celular sonó, un mensaje de parte Al, preguntado donde estaba.
- Te tienes que ir ya? – preguntó y vi u leve destello de decepción en su ojos.
- Eso parece, nos vemos luego Franco – y sin pensármelo dos veces me pare de puntitas para alcanzarlo y deposite un raído beso en sus labios.

Ese simple acto nos dejo atónitos ambos, no di explicaciones ni mire atrás, salí a toda prisa con mi corazón latiendo como loco. Estar cerca de él me hacía perder el control de todo, incluso mis poderes mentales salían a flote sin mi consentimiento, porque leer la mente de una persona es lo que evito a toda costa, sin embargo con él era más una necesidad, como si no pudiera existir sin estar cerca de él, y eso me asustó.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Leaving paradise - Simone Elkeles


Hace un par de semanas lei este libro y me amanecio hasta que lo termine, la historia es increible y bella, lo recomiendo definitivamente.

Sinopsis:

CALEB: Estoy feliz de regresar a casa después de un año de estar encerrado en un centro de corrección juvenil por un accidente en estado de ebriedad. Pero si estoy feliz por eso, ¿por qué me siento tan ansioso? Frente a mis padres seré duro. También tengo que empezar mi último año de escuela secundaria y enfrentar a los chicos de la escuela y a los amigos que me abandonaron después de ser arrestado. Lo peor es que Maggie Armstrong es mi vecina de al lado.

¿Quién es Maggie Armstrong? Oh, ella es la chica por la que fui a la cárcel al dejarla lisiada. Me acuerdo de mi error todos los días de mi vida por culpa de ella. La vida simplemente no es justa.

MAGGIE: No puedo creer que Caleb Becker sea liberado pronto. Pensaba en ir a España para el último semestre del tercer año de secundaria para poder evitar enfrentarme a él. Pero mis planes se dañaron porque Caleb será liberado pronto de la cárcel juvenil. Eso me molesta ya que mi vida ha dado un vuelco debido al accidente y que Caleb regrese será como saltar de vuelta a dónde él me dejó. La vida no es justa y odio a Caleb con toda mi alma. Pero, ¿cómo puedo estar lejos de mi enemigo cuando está donde quiera que vaya? Esto me recuerda lo mucho que mi vida cambió cada día por culpa de él. La vida simplemente no es justa.

Capitulo 3

Karla

- Alphonse tengo frio, puedo bajar a dormir contigo – le pedí a mi amigo, estábamos en el mes de noviembre y el invierno comenzaba a dar signos de vida.
- Vale pero solo esta noche, mañana arreglo la calefacción cariño – mascullo medio dormido, baje con mis cobijas y me acurruque a su lado.
- Gracias – dije sintiendo como me abrazaba y entrelazaba sus piernas con las mías haciéndome recuperar el calor.
- Descansa, mañana será un largo día con papi suegro – se burlo.
- Oh si, me muero de ganas por conocerlo – dije antes de quedarme profundamente dormida.

Adoro los sueños, en ellos puedes estar donde tu quiera, y con quien tu quiera, en mi sueño el sexy mesero estaba a mi lado, acostado con migo en una enorme cama con sabanas de seda, nos besábamos, y se sentía todo muy real, sus labios eran cálidos y suaves conocían perfectamente su labor, sus manos me obsequiaban las caricias más bellas del mundo. Entones algo... no más bien alguien me despertó.

- Ese es mi hijo, mira nada más que linda chica! – grito un sujeto vestido de vaquero, el responsable de interrumpir mi precioso sueño.
- Papá – exclamo sorprendió Al - ¿Cómo entraste? – bueno no teníamos de que avergonzarnos, Al tenía su pijama azul de algodón y yo dormí con doble pantalón de franela y un enorme suéter de punto.
- Quería atraparte infraganti, vamos, no me presentas a tu dama? – dijo sonriente, me peine como pude mis rubios cabellos, justo a tiempo para recibir un fuerte abrazo de papi suegro.
- Papá ella es Karla Peralta mi chica, Karla él es mi padre Alberto Rojas – nos presentó Al sin mucho ánimo.
- Mucho gusto primor, aquí hace un frio del demonio, así que les traje de regalo un calefactor nuevo, lo deje en la camioneta no tardo – vaya el señor resulto ser muy efusivo, en un minuto estaba aquí y al siguiente ya se había ido a traer “nuestro regalo”.
- ¿Tenías un buen sueño?- pregunto Al.
- Mierda, hablo dormida – recordé con pesar.
- Y besas dormida baby, porque crees que papá esta tan contento – se burlo.
- Qué vergüenza, lo siento –
- No pasa nada, luego me cuentas con quien soñabas, anda ve a ponerte guapa primor – dijo pellizcando mis mejillas.
- Ya voy, cosa sexy hermosa – dije siguiéndole el juego y le regrese el cariño dándole una sonora nalgada.

El señor Rojas conecto el nuevo calefactor, se deshizo del viejo, nos invito a almorzar y luego me llevo a mi trabajo en la librería, y se marcho con Alphonse para charlar. No era un mal tipo, pero cada vez que mencionaba como serían nuestras vacaciones cuando me presentará al resto de la familia, el pobre de Al se ponía pálido y trataba de cambiar el tema.

- Buen día don Santiago – salude a mi jefe, me coloque mi gafete de empleada y tome mis cosas para limpiar los estantes.
- Buen día Karla, antes de que limpies ¿podrías por favor traerme una caja de libros de la bodega?, es la que dice nuevos en ingles – dijo sonriéndome.
- Claro – baje a la bodega, tome la caja y subí a la tienda – quiere que los acomodé? – pregunté.
- Si, esa es una gran idea – don Santiago tiene casi 60 años, tiene dos hijas ambas viven en el extranjero, y debo decir que adoro mi trabajo, mi jefe es genial, y me da acceso a montones de libros sin problema.
- ¡Dios mío!- exclame sorprendida al abrir la caja - ¿Cómo los consiguió tan rápido?- ahí estaban tres perfectos ejemplares de Crescendo de Becca Fitzpatrick, en ingles, pero por dios que mas da el idioma es el segundo libro de Hush-Hush.
- Tengo mis contactos gracias a mis chicas, y este de aquí es para ti – abrí el hermoso libro y la primera hoja estaba autografiada, y con dedicatoria para mí por parte de la autora.
- Usted y sus hijas son lo máximo – dije abrazándolo ya saltando de alegría.
- Me alegra que te guste, pero vamos a trabajar ya – dijo sonriendo amablemente.
- Gracias – dije mientras tomaba los demás y los colocaba en los estantes para los nuevos libros.

La tarde paso muy rápido, a las 6:00 pm en punto llego mi reemplazo, Adalin Medina, una chica casi tan alta como yo a pesar de tener solo 17 años, con cabello lacio y oscuro y unos hermosos ojos miel.

- Todo tuyo Adi, que tengas una linda tarde – me despedí de mi compañera.
- Gracias Karla igual tu – contesto amable la chica.

Cuando salí papá suegro y Alphonse ya me esperaban para comer, bueno más bien cenar. Al principio todo estuvo muy tranquilo. El hombre me platico de como ganaba muy bien gracias a sus plantaciones forestales de cedro y pino, y de cómo es un sujeto abierto a las nuevas ideas, ya que tenía poco de haber establecido un sistema agrosilvopastoril, ya saben, arboles, pastizal para ganado y cultivos, todo junto.

- Cuando tu y Alphonse se casen, todos los muebles serán de madera de la mejor calidad – alardeo y con eso el pobre de Al casi se ahoga con si café.
- Papá tenemos 18, aun no pensamos en casarnos –
- Bueno yo solo decía, no me importa esperar unos años, de igual forma disfrutare de mi docena de nietos, todos igualitos de rubios que su madre pero con los ojos azules de su padre – ahora fui yo quien se ahogaba con su café.


Desviamos la conversación a otros temas menos incómodos, y una vez dadas las 8:00 p.m. se despidió de nosotros, manejaría hasta el aeropuerto en su camioneta rentada y no dejo insistir hasta que acepte ir en navidad a su rancho. Sobrevivimos a eso, y como recompensa fuimos al bar “migajas de pan”, claro no pudimos ir a otro, y menos después de contarle a Alphonse sobre mí sueño, después d eso no logre convencerlo de ir a otro lugar.

No quería lucir desesperada por llamar la atención, así que me maquille muy poco, me puse unos jeans negros, unas botas de gamuza, muchos suéteres y un enorme abrigo, y para rematar un lindo gorrito café con pompones colgando de las orejeras.

- Pareces un esquimal, eso no es sexy – mascullo Alphonse mientras bajábamos de su camioneta estacionada a unos cuantos locales cerca del bar.
- Prefiero verme así que morir de neumonía – me denfedi, entramos al bar después de pasar por enorme fila.
- Tengo que ir al baño, busca una mesa y te alcanzo princesa – dijo alejándose entre la gente.

Me quite mi abrigo, pero no mi gorrito, aun me preocupaba Marc, ya estaba mejor, pero de repente le dijeron que tenía anemia, si él, “Marchello como sin parar y no engordo porque soy un atleta”, bueno supongo que ser un galán no te salva de sufrir enfermedades. De repente sentí como si alguien me observara y un escalofrió recorrió mi espalda haciéndome estremecer, no era una mala sensación, era más bien como si no pudiera esperar para encontrarme con esa mirada, como si de algún modo anhelará encontrar a ese alguien que causaba aquel efecto en mi.

- Si tienes frío deberías pedir un chocolate caliente – sugirió una voz que era pura seducción, me gire a encontrarlo y si era él, Franco, pero esta noche no vestía de mesero.
- Hoy no trabajas?- Duh… pregunta estúpida.
- Es mi descanso, como estas? – se sentó a mi lado y le hizo señas a uno de sus compañeros para que viniera a tomar la orden.
- Bien, en serio muchas gracias por salvarnos a Marc y a mi – el sonrió y estrecho mi mano.
- No hay de que, soy Franco Paz – se presento.
- Karla Peralta –
- Un placer conocerte, y cómo esta tu amigo? –
- Esta mejor, este viernes ya asistió a clases –
- Me alegra; mira aquí viene tu chocolate; y también tu chico _ dijo frunciendo el seño _ nos vemos luego _ se despidió justo cuando el mesero llego con mi rico chocolate.
- Gracias, pero como supo mi orden? – pregunte confusa.
- Secreto de meseros señorita – me dio un rápido guiño y desapareció entre la multitud.
- De qué me perdí? – pregunto Alhonse.
- Acabo de conocer oficialmente al mesero más sexy del mundo – murmure.
- Pues me alegro por ti, pero como que tengo sueño, que dices tomamos nuestro chocolate y vamos a retozar un rato – bromeó.
- Oh por supuesto, ya que tu papá quiere una docena de nietos, seguro ya quieres comenzar a practicar – dije siguiéndole el juego.
- Lo lamento cariño – dijo poniéndose de pie mirando entre la multitud aun chico muy especial – creo que será otro día, ve a divertirte con tu mesero, porque acabo de encontrar a mi chico – y si ahí estaba justo del otro lado de la pista, Marco Sandoval su lindo novio.
- Ok, diviértete, nos vemos en casa – termine mi chocolate, esperando que Franco regresara, pero no lo hizo.

Llegue al dormitorio y me di una ducha con agua caliente, me puse mi pijama más abrigadora y me acosté a dormir. Cada vez que intentaba recordar el ataque del miércoles la cabeza me dolía horrores. Alguien toco la puerta, eran las tres de la mañana, ok, piensa “Al tiene llaves, entonces quien demonios es?”, me levante a regañadientes murmurando maldiciones y observe por la mirilla de la puerta al desafortunado individuo que interrumpía mi descanso, era Franco y traía en sus manos mi cartera, al instante quise morir de vergüenza, ni siquiera había notado que la perdí.


Fin del capi pronto tendran mas :)