primavera

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martes, 15 de marzo de 2011

Stefan's diaries- Libro 1 Origins


Sinopsis


Establecido durante la guerra civil, en un contexto de grandes fincas, riquezas inimaginables y secretos mortales, tres adolescentes en Mystic Falls, Virginia, entran en un torrido triangulo amoroso que abarca la eternidad.

Los hermanos Stefan y Damon Salvatores son inseparables hasta que conocen a Katherine, una mujer impresionante y misteriosa que vuelve su mundo al revés. volviendo a estos dos hermanos rivales, los Salvatore compiten por el afecto de Katehrine, solo para descubrir que sus suntuosos vestidos de seda y joyas brillantes esconden un terrible secreto: Katherine es un vampiro. Y tiene la intensión de convertirlos en vampiros para que puedan vivir juntos para siempre. 


Capitulo 6

El tutor


Mis materias cambiaron bastante con la aparición de mi marca como ángel guerrero, tenía demasiado entrenamiento físico, una clase de anatomía (sigo sin comprender el porqué de esa clase), teología, y mis extracurricular de literatura y poesía. Sorata estaba muy contenta por la revelación de mi misión en la vida (pelear... toda mi vida... y pronto yo dejaría de envejecer... cuando podría jubilarme de eso), suspire, la ultima hora estaba asignada a mis tutorías, hoy conocería a mi tutor oficial.


Llegue a la biblioteca y el lindo de Ramón me saludo desde su escritorio.


- Hola Ram, ¿cómo vas? – le pregunte viéndolo bizquear en la computadora.

- La tecnología me odia – suspiro – no puedo creer que me relegaran de ángel guardián a bibliotecario.

- No es tan malo – le consolé – al menos no eres conserje o cocinero – dije acercándome al computador para ver la falla.

- Fue culpa mía, debí insistir más para que Bernardo y Cat vinieran aquí a terminar su formación como ángeles.

- Oye no fue tu culpa, les asignaron personas para proteger y esos chicos tenían que irse a Canadá a la universidad, además estoy segura que será algo temporal – le consolé.

- Eres una chica linda, si no fuera gay te juro que me enamoraría de ti – dijo en broma.

- Listo – dije cuando por fin se destrabo la condenada maquina.

- O cielos, lo olvide, cambiaron tu reunión con tu tutor, no será aquí en la biblioteca, es en el gimnasio que está cerca de la alberca – solté una maldición, dios Ramón era lindo, pero también era un despiste total.

- No te preocupes si corro aun llego a tiempo – ni de milagro llegaría a las 6 en punto allí, aun así corrí todo lo que pude hasta llegar al gimnasio, la puerta rechino cuando entre, y en medio de la cancha de basquetbol estaba mi tutor, era un chico, alto, piel blanca, cabello negro lacio y... mi suerte no podía ser peor... era Nick, sus oscuro ojos lucía molestos.

- Son 6:20 señorita Romero – odiaba su tonito de voz – estoy esperando una explicación para su retraso.

- Yo... pase a la biblioteca a dejar unos libros – no quería decir que era culpa de Ramón, el pobre ya tenía suficientes problemas como para sumarle a Nick.

- Escúchame bien estas tutorías serán de 6 a 7, ni un minuto más ni un minuto menos, y si considero que no has terminado de forma adecuada tu entrenamiento, trabajaremos el fin de semana completo – ese tipo se sentía un sargento o que.

- Entendido- respondí sin prestarle mucha atención, estas tutorías serían más golpes y más moretones, entonces recordé lo de su novia y mi ira exploto.

- Hoy entrenaremos defensa, supe que te dieron una paliza - sonrió como si le complaciera eso.

- Si... tú linda novia me rompió la nariz, dijo algo así como “esto es por besar a mi novio” -dije imitando el contoneo grotesco de caderas que hacia Alanis cada vez que caminaba.

- Deja de hacer eso no es gracioso –dijo con voz grave, sus ojos fijos en mi trasero, mmmm interesante reacción – Alanis es ruda en sus entrenamientos, no me voy a disculpar por ella, pero asumo que Gómez le asigno algún castigo por su comportamiento.

- Lo que sea... vamos a apurarnos con esto – gruñí, molesta.


Nick era buen instructor, dejando de lado las miradas crueles, y los gritos de sargento. Un par de veces lo sorprendí sonriendo por mis torpes movimientos, pero era más fácil, me refiero a que, desde que la marca apareció los entrenamientos físicos ya no me cansaban tanto, era más veloz, más fuerte, y eso me ayudo para no salir tan golpeada, demás era defensa básica.


- Muy bien es todo por hoy – busco en sus bolsillos algo y luego se puso pálido – qué hora es? – murmuro.

- 7:15 – conteste distraída mientras recogía mis cosas, entonces sin decir una palabra tomo su maleta y salió corriendo del gimnasio.


 
Mañana sería sábado, bendito fin de semana, haría la colada, limpiáramos el dormitorio, leería muchos libros, y ...


- Lo conseguí – entró Selene casi gritando.

- El qué?

- Permiso y transporte para ir mañana a Costa y arreglar por fin el asunto de tu humano – dijo emocionada.

- Sabes pensé que había sido un mal día, pero me acabas de dar una gran noticia – dije corriendo a su lado y dándole un gran abrazo.

- ¿Qué tal quedo tu horario de clases?

- El horario es lo de menos... mi tutor es Nick, lo puedes creer.... que no te sorprenda si la loca de Alanis viene y me asfixia con la almohada mientras duermo- dije dramáticamente tirándome mientras entrabamos a nuestro dormitorio.

- No es tan mala – la mire de reojo – ok si es mala – rió – pero ahora que ya tienes asignadas tus clases, solo entrenaras con otras novatas guerreras como tu, Alanis aun no tiene su marca definitiva.

- Eso me consuela... quien nos lleva?

- Ramón se va a reunir con sus amigos, le pedí permiso a Sorata así que no tendrás problemas con Nick, y ... Esteban nos acompaña – la mire un poco confundida.

- El de la carta.

- No hay otro Esteban en la escuela, cada alumno tiene un nombre diferente ninguno se repite – ok eso no lo sabía – Ramón es un distraído, y Esteban es más responsable, además tiene que conseguir algunas cosas en la ciudad.

- No importa con quien vayamos siempre cuando termine con lo de Josh – suspire y me amarre mi pelo en una coleta, Selene se quedo como idiota mirando la parte trasera de mi cuello.

- Cómo... tu marca... aun tienes la marca de tu cuello... eso es imposible – dijo cercándose a mí y llevándome hasta el espejo del baño, donde sip, ahí estaba la flor de lis en mi cuello, con sus hermosos bordes plateados destellando bajo la luz.