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jueves, 10 de febrero de 2011

Mi nuevo Fic Last sigh - Libro 2 de la saga Angels

Hola a todas, ya tenía tiempo sin escribir una historia propia, y pues hace tiempo recibi el comentario por parte de una lectora ¿No abra más libros de "Last sunrise"?, y pues en un inicio no lo había planeado así, luego me llego la inspiración divina, y listo aqui esta el segundo libro de esta saga a la que he decidido llamar "Angels". Disfruten de esta historia, espero sus comentarios.

Last sigh

Prefacio

Caminaba directo hacia mi muerte, pero no importaba, porque mi sacrificio valdría la pena, por fin Nicholas sería libre, ya nunca más tendría que ocultar su otra mitad, por fin le darían sus alas, yo no tenía ya nada que perder, después de todo solo soy una chica huérfana que por azares del destino resulto ser algo más de lo que esperaba, volar nunca fue mi sueño.

- ¿Estás segura de que quieres hacer esto? – pregunto la Selene mostrándome el camino hacia el viejo pozo de piedra.
- Sí, estoy lista – camine un par de pasos y el hedor de azufre evidencio el lugar al que me dirigía.
- Iris, no hay marcha atrás, si entras en ese pozo jamás volverás – dijo la chica que en tan solo un par semanas se había convertido en mi mejor amiga.
- Solo asegúrate de que Nick este a salvo, el resto... ya lo decidirá el destino – nos dimos un rápido abrazo, luego camine los pocos pasos que me separaban de mi final.

Me incline sobre la entrada, y antes de arrojarme hacia las llamas del infierno rogué por última vez, ahora sabía que Dios si me escuchaba, “permite que Nick tenga un vida feliz, acéptalo como lo que es, un magnifico ángel guardián”. Me deje caer en el oscuro agujero, esperando que una ola de calor lo envolviera todo, pero no sucedió, en cambio una fuerte mano se cerró al rededor de mi muñeca deteniendo la caída.

- Estás loca si piensas que voy a dejarte hacer esto, de nada sirven mis alas si no puedo volar contigo – era Nick aun tenía el rostro demacrado por los días que paso bajo custodia cuando su otra mitad tomo el control de su voluntad.
- Si no hago esto siempre será así, y un día tarde o temprano no podrán traerte de vuelta.
- Mi vida se volvería un infierno si algo te pasara, este lindo angelito no se va sacrificar para matar al demonio en mi interior – grito sacándome del pozo de un tirón y tomándome entre sus brazos.

Una bruma espesa comenzó a salir del pozo, invadiendo de un aroma asqueroso todo el lugar, chispas rojas brillantes aparecieron y de la nada surgió figura de una chica de mediana estatura, cabello rubio platinado, lacio hasta la cintura, ojos azules, mostrando solo frialdad. Vestida con un ceñido vestido negro, y en su espalda un par de alas del color de la sangre.

- Nicky hermoso, ¿Quién te dijo a ti que quiero a esta niña mestiza?, todo lo que quería era tenerte lo suficientemente cerca como para atraerlo él, Nicholae – con solo mencionar aquel nombre pequeños remolinos de viento helado me separaron de Nick, quien cayó al suelo convulsionándose de dolor al intentar mantener dominado al demonio en su interior.
- Déjalo ya – chilló celeste corriendo en nuestra ayuda.
- Es tarde, la luna pronto desaparecerá, el sacrificio no fue completado, y yo estoy en mi derecho de reclamar al demonio en el interior de este muchacho.

Algo bueno que me dejaron los entrenamientos del instituto, es ser precavida, siempre estar preparada para proteger a la gente que amo, y justo hoy mi hermosa daga de plata era lo que necesitaba para liberar a Nick.

- Lo siento Nick, tendrás que aprender a volar sin mi – murmure hundiendo la filosa hoja en mi cuello, mientras la oscuridad se llevaba el último suspiro de mi alma.


Capítulo I
Sin planes

Solía ser la clase de chica que siempre tenía un plan para todo, no importaban los sacrificios que tuviera que hacer, ese plan haría mis sueños realidad. Pero la vida da muchas vueltas y de repente todo lo que alguna vez fue suelo firme bajo mis pies se desmorono, dejándome sola, herida y sin sueños. Hasta que un milagro llego a mi vida, una beca misteriosa, una universidad fuera serie, y un maravilloso chico que sería mi salvación y mi perdición. Yo pensé que ese verano mi vida había acabado y no me quedaba más que aceptar ser una fracasada, pero me equivoque, ese verano mi vida comenzó, lo que creí que solo eran sueños podían hacerse realidad.

Desde que tengo memoria siempre hemos sido mi madre y yo, solas contra el mundo, nunca conocí a mi padre y jamás me hizo falta, mamá trabajaba de tiempo completo en la florería de la señora Leticia, que era más una tía para mí, que la jefa de mi madre, ella tenía una hermosa florería y en el segundo piso de su negocio tenía un apartamento que amablemente compartía con nosotras. Yo por mi parte, una vez que cumplí la edad suficiente para tener un trabajo de medio tiempo, me comprometí siendo mesera de un lindo café cerca de la florería, me esforzaba por sacar buenas calificaciones, porque ese era el plan, obtener una beca para la universidad, estudiar filosofía y letras, convertirme en escritora profesional, y abrir mi propia librería para mantener a mamá y que ella nunca más tuviera que trabajar tan duro, ese era mi plan.

Pero como dije las cosas cambian, y justo después de mi cumpleaños 16 mamá enfermo, el diagnostico fue fatal: leucemia. Los análisis revelaron que yo era incapaz de donar mi medula ósea, y así frente a mis ojos la vida de mi madre se fue apangando, trabajaba horas extras para pagar las medicinas, apenas si dormía, y eso hizo que mis notas bajaran demasiado. El plan dejo de importarme, de nada servía el plan si mi madre no estaba a mi lado. Seis meses después perdimos la batalla, mamá murió, yo apenas logre pasar el año arañando la mínima calificación, mis sueños se desmoronaron y acepte la realidad: no tenía dinero para la universidad, nunca obtendría una beca, y todo lo que me quedaba era mi empleo, la señora Leticia que acepto ser mi tutora hasta que cumpliera la mayoría de edad, y ya no tenía un plan, mi vida no tenía sentido alguno.

Faltan un par de días para la graduación, hace dos meses cumplí 18 años, conseguí un empleo de medio tiempo en una oficina siendo secretaria, eso es lo que voy a estudiar, un carrera técnica de secretaria ejecutiva, no es un plan, solo es un modo sencillo de tener un trabajo y no morir de hambre. Ni siquiera tengo intenciones de ir al baile de graduación, al cuerno con eso, mi promedio no es aceptable para la universidad, y ya tuve suficiente de decepciones en mi vida.

El despertador sonó, lo apagué de inmediato, llevaba un buen rato despierta, pensando en mi mala suerte, como todas la monótonas mañanas de mi vida me levante de mi nido de calientitas cobijas y me cambie para la escuela, gracias al cielo ya no teníamos que llevar el uniforme, solo íbamos para ajustar los últimos detalles para la graduación. Me puse mis jeans deslavados favoritos junto con mi camiseta algodón de la pantera rosa, y mi sudadera negra, mis lindas converse casi rotas adornaban mis pies, me deje el cabello suelto, gracias al cielo es lacio y no me da problemas, puedo ir recién levantada y nadie lo notaria. No me considero guapa, estoy en el nivel de lo que esperarías de una chica de mi edad, mido 1.60, soy delgada pero no me pudo quejar mi cuerpo no es tan plano, mi tez es blanca, ojos café claro, cabello castaño, lacio hasta la cintura. Antes de salir de casa me pongo mi relicario de plata, en su interior hay una foto de mis padres y yo cuando era bebe, al parecer papá solo vivió con nosotros cuando era muy pequeña, ese relicario era todo lo que me quedaba para recordar que alguna vez tuve familia. La señora Leticia es muy buena con migo, pero nada es lo mismo sin mamá, cada día es como morir un poco.

- Mañana es tu graduación, deberías estar emocionada, Iris por favor solo sonríe un poco – dijo la señora Leticia mientras me servía el desayuno.
- Estoy contenta, pero tengo sueño, es todo – devore mi cereal con leche, y mi licuado de chocolate.
- Creo que no deberías traerte el trabajo a la casa, pasaste toda la noche haciendo eso informe para tu jefe – me regaño.
- Era necesario, mañana no podre ir a trabajar, es mi graduación recuerda – dije fingiendo emoción.
- Ok, hoy solo asegúrate de llegar temprano a casa, me preocupa que andes sola por la noche – dijo dándome un beso en la frente y poniéndose su mandil para bajar abrir la florería.
- Lo prometo, regresare antes de las 9:00, además Joshua dijo que me acompañaría a casa hoy, según él tiene algo que decirme – dije bajando las escaleras detrás suyo.
- Ese Joshua es todo un caballero – decidí hacer caso omiso de ese comentario, era claro que después seguía la frase típica de “deberías darle una oportunidad”.
- Me voy ya – grite saliendo a toda prisa.
Joshua solía ser parte del plan también, era mi novio, cuando mamá enfermo nos distanciamos un poco, y una noche mientras regresaba del hospital lo encontré en el parque, besuqueándose con la modelito descerebrada de nuestra clase, no hubo reclamos, ni llanto, pero eso lo termino todo. Ahora él intentaba una segunda oportunidad, pero eso no va a pasar, yo perdono pero nuca olvido.

El ensayo fue aburrido, las decoraciones eran sencillas, y solo pase a recoger mi toga y birrete antes de ir al trabajo. Mi jefe me felicito por adelantar el trabajo, asegurándome que no era necesario, y que me merecía pasarla bien en mi graduación, hasta me dejo salir más temprano de lo normal. Sé que prometí llegar antes de la nueve, y eso haría, pero primero pase al cementerio platicar con mamá, derrame algunas lagrimas, después de un largo año, aun no lograba acostumbrarme a su ausencia.

- Sabía que te encontraría aquí, Iris... vamos te llevo a casa – dijo Joshua ayudándome a levantarme del césped donde estaba sentada.
- Gracias, perdón por no llegar a la cita – dije limpiando mis ojos.
- Está bien, aun puedes disculparte invitándome a cenar – bromeo.
- Oye tu eres el atleta ricachón con beca universitaria, lo de invitar cosas te toca a ti – replique.
- Ok, pasamos por el postre entonces, porque estoy seguro de que la señorita Lety debe haber preparado un festín.

Fuimos a la pastelería por un rico pastel de moras, mi favorito, durante todo el trayecto de camino a casa, Joshua me llevo tomada de la mano, como en los viejos tiempos. Es indiscutible que Joshua es guapo, alto 1.80, cuerpo de atleta como resultado de las horas y horas practicando natación, cabello rubio ondulado y hermosos ojos azules. Nunca comprendí lo que vio en mí, pero eso era algo que no importaba a estas alturas.

Llegamos a la casa y en efecto la cena fue magnífica, espagueti y lasaña, la especialidad de la casa, música de los Beatles como acompañamiento, y las risas y platicas de las dos únicas personas constantes en mi vida.

- Bien chicos voy a recoger la mesa, porque no conversan un rato en la sala – dijo en tono sospechoso tía Lety.
- ¿Podemos poner una película? – pregunto Joshua
- Claro hijo, vamos fuera de aquí – dijo sonriendo.
Nos sentamos en el enorme sofá, Joshua eligió la película del pianista, un clásico según él, me recosté en su pecho, relajándome un poco, aun éramos amigos y eso bastaba para mí, pero no para él.

- ¿Quieres ir al baile de graduación con migo? – pregunto despertándome un poco, ya que me estaba quedando dormida.
- No pienso ir, no compre vestido – dije rápidamente.
- Eso no es problema y lo sabes – respondió mirándome a los ojos, con esa carita de perrito regañado, diablos no podía contra eso y él lo sabía, porque una enorme sonrisa adorno su rostro justo antes de continuar suplicando – solo como amigos, vamos.
- Ok – suspire, claramente tenía que aprender a ser más firme en mis decisiones – voy con una condición, nada de regalos caros.
- Prometido, nada de regalos “muy” caros – dijo recalcando la palabra “muy”, lo cual significaba que definitivamente mi obsequio sería bastante costoso.
- Siempre te sales con la tuya – replique golpeándolo en la cara con un cojín.


Platicamos un rato más y luego tía Lety nos hizo compañía, cuando ya iban a dar las 12:00 el chofer de Joshua llego a recogerlo. Lo acompañe hasta la entrada y nos despedimos con un amigable beso en la mejilla, al parecer este día no había sido tan nefasto como lo esperaba, y por fin en unas pocas horas yo sería libre de la preparatoria.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Desafio: 50 libros

Paseando por la blogosfera me tope con este desafio, que en verdad me parece lo maximo, porque te motiva a leer, y más si ya eres una adicta a la lectura como aqui su servidora, aqui les pondre el banner del desafio por si se apuntan, en verdad que vale la pena:



A leer se ha dicho soñadores empedernidos, si quieren entrar al desafio solo den click en la imagen y en el blog En libro abierrto encontraran todas las especificaciones para participar :D