primavera

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sábado, 30 de abril de 2011

Capitulo 16

Confesiones

Papá se paseaba de un lado a otro en su lujosa oficina, parecía león enjaulado, una vena saltada se podía observar en su frente, decir que estaba cabreado era quedarse corto.
-          Y bien, quien va a empezarme a explicar qué rayos paso anoche, porque si no mal recuerdo les ordene que se mantuvieran alejados – dijo mirando directamente donde nuestras manos estaban unidas, ni siquiera note en qué momento hicimos eso, estaba muy asustada, nos soltamos de inmediato en cuanto notamos su mirada.
-          Créame señor usted no quiere saber lo que paso anoche – tonto Nick, y todavía se atrevió a decirlo en tono irónico.
Papá suspiro y se pellizcó el puente de la nariz, cerró fuertemente sus ojos y cuando los volvió a abrir, lucía un poco más tranquilo.
-          En eso tienes razón, no quiero saberlo – dijo haciendo una mueca entre sonrisa y puchero – solo tengo una pregunta para ti guilipollas – dijo sentándose, (dios por fin se sentaba) en su silla reclinable y señalando a Nick.
-          Papá... – quise intervenir pero el me callo con un casi gruñido.
-          Nick... tú la amas? – ok, a mí también me interesaba conocer la respuesta.
-          Sí señor, amo a Irialis con toda mi alma – contesto no sin antes volver a tomar mi mano y entrelazo nuestros dedos.
-          Ok, a ti ni siquiera necesito preguntártelo, ya sé que lo amas – dijo mirándome con un sentimiento raro en los ojos que no era capaz de identificar en él, quizá era la melancolía de tener que aceptar que su niña ya había crecido.
-          Papá el vinculo se rompió? – pregunte, pues para que le vinculo siguiera vigente debía haber de nuevo un intercambio de sangre, y estaba segura de que eso no paso anoche.
-          Gran parte de él, aun así no estoy muy seguro de a qué grado ustedes aun siguen unidos.
-          Pero Nicholae no apareció en toda la noche – dijo Nick.
-          Sí, y eso me preocupa, creo que la presencia de Irialis lo retine de salir, eso es justo lo que no quiero que suceda, Nick tenemos que explicarle a Iris en qué consistirá la ceremonia antes que puedas obtener la libertad de tus alas – dijo papá en tono serio.
Me quede muy quieta y callada escuchando la explicación completa del proceso, tres días antes de la luna nueva, después de que mi tatuaje se mueva a su sitio definitivo, encerraran a Nick en una habitación con símbolos muy parecidos a los de su cuarto. Después Uriel uno de los hermanos Arcángeles de papá vendrá y le quitara el sello que detiene que Nicholae tome el control de Nick a voluntad, ese símbolo no puede ser visto, ni quitado por nadie más que el arcángel Uriel.
Con eso Nick debería permanecer por tres días y tres noches en una lucha interna por ganar el control de su cuerpo físico, eso significaba desechar el alma de su hermano, ya fuera expulsándola o destruyéndola... pero el peligro era igual, tanto para Nicholas como para Nicholae, ambos podía ganar o perder. Y si Nick fallaba. Era mi padre quien habría de hacerse cargo de la ejecución... si Nick no superaba eso, no había segundas oportunidades, lo perdería para siempre, y lo que era peor no tenía permitido intervenir.
No hice preguntas estúpidas, salían sobrando, papá fue claro, no se opondría a nuestra relación siempre cuando yo no tomara ningún riesgo innecesario por Nick, ya que no podía, por más que quisiera, no podía ayudarlo. Salimos de su oficina y caminamos por un rato cerca de la biblioteca.
-          Te lo estas tomando con mucha calma, buena chica – dijo Nick dándome un tierno abrazo, en cual intente responder, pero en el fondo me moría de miedo.
-          Buena chica? No soy un perro – dije en tono bromista para aligerar un poco el ambiente.
-          Ok, entonces como debo llamarte, ya sabes de cariño, no querrás que te llame cielo, o amor, o cosita o quizás quiera que te diga corazón – dijo siguiendo con la broma.
-          Basta con que me llames por mi nombre – dije riendo ante sus locuras.
-          Puedo decirte angelito?, sabes me gusta cómo suena – dijo colocando un mechón de mi pelo tras mi oreja.
-          No suena tan mal, lo siento yo no tengo en mente ninguna manera de decirte o hablarte de cariño – dije un poco molesta con mi estúpida mente poco creativa.
-          Solo dime Nick, eso está bien para mí, o claro en ocasiones especiales podrías decirme fiera, o tigre, o semental – bromeó.
-          Jajaja te llamare chico de los bóxers de vaquitas – el frunció el seño y me pellizco la mejilla.
-          Ok, no hablemos de ropa interior, la tuya es mata pasiones.
-          En serio, pues si no mal recuerdo ayer llevaba ropa así, y tú no te quejaste – dije poniendo mis manos en sus caderas.
-          No me provoques angelito, que no creo que el permiso de ser novios de tu padre abarque todo el espectro de posibilidades que exploramos anoche – dijo dándome un tierno beso en los labios.
A nuestras espaldas alguien se aclaro la garganta, ya se le estaba haciendo costumbre, era Selene.
-          Ya saben chicos que me alegran que por fin sean novios, y sean muy felices y toda la cosa – dijo ella con expresión severa – pero te recuerdo Nicholas que tu aun tienes una novia, se llama Alanis y a menos que quieras que Iris termine con algún hueso roto deberías aclarar tu situación con ella.
-          Porque eres tan agua fiestas – ruño Nick, poniendo un brazo sobre mis hombros.
-          Hey, también tengo algo para ti chica – dijo ella mirándome con cara seria – se llama Francesco y creo que también merece una explicación.
-          ¿Por qué? ese tonto nuca fue su novio – dijo Nick, abrasándome por la cintura en un gesto de posesión, agresivo pero sexy, rayos estoy muy mal.
-          No – dije recargando mi espalda sobre su pecho – no fuimos novios, pero aun así tenemos que dar explicaciones, así que Nick creo que te veré en la cena, esto va a ser difícil.
A regañadientes el me dejo ir, mientras yo era arrastrada por Selene a nuestro cuarto. Cuando por fin cerré la puerta, Sele cambio drásticamente de humor y me tomo de la mano para sentarme en la cama.
-          Ok pequeña, cuéntame que rayos paso anoche, y con lujo de detalles, no me importa sin son detalles sucios y calientes – solté la carcajada.
-          Estas muy loca – dije entre risas.
-          Sorata me dijo que los regañara, pero en el fondo me alegra de que por fin Nick esta con alguien que lo ama y que si puede hacerlo feliz.
-          Yo apenas puedo creer que esto no es un sueño.
-          Suelta la lengua chica, de Francesco te encargaras mañana, aun esta fuera con Ang por lo de su misión – dijo recostándose en mi cama.
Intente en la medida de lo posible contarle todo, desde mi casi ahogamiento, hasta las escenas más subidas de tono, Selene me inspiraba muchas confianza, y cuando al fin termine ella me dio una muestra clara de su confianza en mí, cuando me platico de su primera vez con Greg, después de eso se me paso la tarde en los deberes y para la hora de la cena tenía tanta hambre que podía arrasar con un pizza entera.
-          Vete despacio angelito, no se si tus alas te aguanten si engordas – bromeo Nick parándose detrás mi en la fila de la cafetería.
-          Por si no lo había notado, no he comido nada desde ayer – dije para mi sorpresa el se quedo serio.
-          Es verdad, lo había olvidado, vaya que ha sido un fin de semana interesante – cuando lo mire con más cuidado note un enorme rasguño que iba desde su mejilla hasta su oreja.
-          ¿Qué tal te fue con Alanis? – dije cuando nos dirigíamos al mesa donde Greg y Selene nos esperaban
-          Bueno esta herida de guerra lo dice todo – dijo señalando el rojo rasguño.
-          Bueno me iré preparando, quizá mañana amanezca ahogada por una almohada mientras duermo – bromeé, pero él no sonrió.
-          De eso nada, no pude ponerte ni una mano encima, me lo ha prometido – dijo sentándose a mi lado.
-          Mira nada más y tu dijiste que no ibas caer – se burlo Greg.
-          Oye hermano, tu caíste antes que yo, así que no tienes de que reír – dijo lanzándole la orilla fría de su trozo de pizza.

Capitulo 15 (+18) Capi Hot

Desesperación

Han pasado dos semanas desde que Nick me beso para después tratarme como si nada hubiera pasado. Después de cada entrenamiento esperaba poder acorralarlo para preguntarle de que rayos iba todo esto, pero siempre se escabullía con una excusa diferente. Me trataba como si fuera su hermana menor, le encantaba hacerme rabiar, pero aun así no dejaba de ser amable y cumplir con su función como mi tutor, y yo francamente estaba cansada de insistir.
Poniendo sobre la balanza las cosas buenas y malas que me han ocurrido en este último mes me doy cuenta de que vida nunca volverá a ser la misma, durante este corto tiempo descubrí que soy un ángel guerrero, me enamore de mi muy gruñón tutor, traje de vuelta a Francesco y lo bese... lo cual ha terminado en un caos pues él siente algo por mí que no puedo corresponder y para cerrar con broche de oro he reprobado mi primer parcial de teología.
-          Papá di algo – rogué mientras el miraba con ceño fruncido a mi boleta de calificaciones.
-          Bueno no todo ha ido tan mal, tienes un 10 en combate – dijo suavizando su gesto.
-          Lamento lo de teología me esforzare para sacar una mejor nota el próximo parcial – en respuesta mi comentario el sonrió tiernamente de forma paternal.
-          Lo sé, no te preocupes, no estoy molesto por la calificación, te mande llamar por algo más – dijo entregándome mi boleta.
-          Ok, y entonces de que se trata?
-          Hoy es luna nueva, se cierra un ciclo, por lo cual el vinculo entre tú y Nicholas esta por desaparecer, así que pido que por hoy no busques estar cerca de él – solté un bufido.
-          Eso es fácil, últimamente el huye de mi como si yo fuera un fantasma.

Estaba molesta, tan cansada de mi vida en el instituto, me sentía toda una perdedora, Ángel y Francesco habían salido a Costa por una misión... me habían sugerido acompañarlos pero no tenía ánimos para salir. Fui a mi dormitorio y me puse la ropa más cómoda y fachosa que encontré, mis tenis para correr y tome mi Ipod lleno de rock pesado, tal vez la ruidosa música apagaría los confusos pensamientos en mi cabeza.

Salí a trotar, me interne en el bosque hasta que mis pulmones parecían estar a punto de explotar, me pare en seco cuando vislumbre la gruta por la cual Nick y yo habíamos regresado aquella noche, apague la música y camine hasta llegar  otro lado, mis ojos comenzaron a arder, y no pude contener las lagrimas.
Estúpido, no estúpida yo, el no me había dado motivos para quererlo, al inicio siempre fue grosero con migo, e incluso a hora se mantenía alejado de mi, por mi propio bien... yo estaba enferma, enferma de celos por verlo con Alanis, enferma de de desesperación por no poder cambiar el hecho de que él tuviera razón, de que nosotros no podemos estar juntos, porque está prohibido... prohibido por mi padre... hasta hace un mes yo era huérfana, ahora que tenía a mi padre no podía decepcionarlo.
Cuando al fin me sentí mejor, me levante del piso y me dirigí hacia al río, el agua cristalina me  invito a zambullirme, así que me saque la ropa quedándome en ropa interior, el agua estaba tibia, comencé a nadar rio arriba, la corriente no era muy fuerte en esa parte, pero después de unos minutos note como el esfuerzo me estaba empezando a cansar. De repente la corriente se hizo más fuerte, intente salir pero me había quedado sin fuerzas, el agua me lanzo contra las rocas un fuerte golpe en la cabeza me hizo ver estrellitas, toqué la zona del golpe y mis dedos se tiñeron de rojo.
Mis ojos se estaban cerrando, no pude sostenerme mas... me hundí, sentí como el agua quemaba dentro de mis pulmones. Todo se volvió oscuro.
Abrí mis ojos lentamente, y me sorprendí el ver en donde estaba, no era la enfermería en absoluto, este era el último lugar donde esperaba terminar, era la habitación de Nick. Él estaba recostado en el sillón purpura, su ropa mojada descansaba en un montón sobre el piso, él me había salvado la vida por segunda vez. Entonces recordé mi propia ropa, yo solo tenía puesta mi ropa interior húmeda y una playera de Nick.
Como si sintiera mi mirada vagando sobre él, sus ojos se abrieron y nos quedamos mirando fijamente durante mas de un minuto, sin decir nada, se recostó a mi lado en la cama y me abrazo contra su pecho.
-          Me pegaste un susto de muerte – murmuro acariciando mi cabello.
-          Lo siento – murmure de vuelta – ¿mi papá sabe dónde estoy?
-          No, nadie sabe lo que te ha pasado, debí llevarte a la enfermería, pero no pude... intento ser fuerte, pero tú me lo pones muy difícil, mira que lanzarte a nadar a un río, estas muy loca – eso ultimo lo dijo en tono bromista.
-          Oye sé nadar – me defendí, el se rió en voz alta y me estrecho con más fuerza.
-          Angelito, eres tan inocente, ese río tiene zonas de trampa, por si algún demonio pretende entrar al campus utilizándolo – explico.
-          Eso nadie me lo dijo – de pronto era muy consciente de sus manos frotando mi espalada, yo estaba helada, temblé y me acurruque más cerca de él.
-          Tendrás que irte en un rato – dijo levantándose de mi lado – es peligroso que te quedes más tiempo.
-          Y si no quiero irme, estoy harta de que huyas de mí, quiero saberlo ahora, ¿qué significo para ti el beso de la otra noche? – dije en tono malcriado.
-          No me importa si no quieres irte, le hice una promesa a tu padre y no puedo fallarle, si quieres hablar, ok pero no hoy ya está por oscurecer – dijo tomando su celular.
-          ¿Qué haces?
-          Llamando a Selene para que venga por ti – dijo marcando el número y esperando que respondieran.
-          Eres un cobarde – chillé levantándome de la cama – dónde está mi ropa, me voy sola – pero cuando intente dar un paso el piso se me movió y caí dolorosamente de rodillas al suelo.
-          Mierda – dijo él, dejando en el olvido el celular para ir en mi ayuda y me llevo hasta la cama.
-          Dame mi ropa – dije casi al borde de las lágrimas – si tanto me odias entonces déjame que me vaya sola.
El suspiro – no puedes irte sola... y no te odio, como podría, por Dios... comprende que no puedo... no podemos – dijo pasando sus dedos entre sus despeinado cabello.
-          Solo dame mis cosas – las lágrimas amenazaban con  salir, no quería llorar, pero ya no podía contenerme más.
-          No Iris, por favor no llores – dijo arrodillándose frente a mí tomando mis manos entre las suyas – si yo fuera diferente, si tuviera algo bueno dentro de mí para ofrecerte no dudaría en luchar por ti, pero no puedo, y si te quedas esta noche... yo no quiero lastimarte.
-          No juegues con migo – dije con voz ronca – dímelo a la cara, di que no me quieres, dime que soy una tonta por enamorarme de ti, dilo de una vez y rómpeme el corazón, porque es desesperante quererte tanto.
Sus ojos se abrieron como platos ante la sorpresa que le produjeron mis palabras, de que sorprendía, era un sínico total, vi mis ropas sobre su escritorio y dando tumbos me levante hasta alcanzarlas. Me saque de un tirón su playera y cuando estaba a punto de deslizar mis piernas dentro de mis pantalones, Nick me tomo por la cintura y beso mi cuello, dejándome demasiado afectada como para responder.
-          ¿Dijiste que me amas?- murmuro en mi oreja, después una lluvia de tibios besos cayó sobre mis hombros desnudos.
-          Eso te da igual, déjame ir – él me giro y tomo mi rostro entre sus manos.
-          ¿Quién es la cobarde ahora? – pregunto, ni una nota de sarcasmo en su expresión, sus hermosos y oscuros ojos capturaron mi mirada.
-          Entonces solo se honesto, ¿en verdad quieres que me vaya?
-          No – dijo deslizando los tirantes de mi sostén y depositando un beso en mi hombro – te quiero a ti, solo para mí.
Sus labios se encontraron con los míos, y su lengua se abrió paso dentro de mi boca, deleitándome con sus suaves movimientos que hacían que mis rodillas parecieran gelatina, él noto mi inestabilidad para mantenerme en pie, y me sentó sobre su escritorio.
Ágilmente sus manos encontraron el broche mi sostén, y en menos de un minuto la prenda yacía en el suelo, mientras sus manos me acariciaban gentilmente.
-          Esto no es justo, tú llevas más ropa encima que yo – gemí cuando una de sus manos descendió acariciando la cara interna de mis muslos.
-          Entonces encárgate tu misma de eso – tomo mis manos y las coloco sobre su pecho, su piel estaba tan caliente, sacarle esos pans holgados fue la cosa más sencilla del mundo y después de mandar a volar sus bóxers de vaquita no pude evitar admirar desnudo al chico que me tenía locamente enamorada.
Su piel estaba ligeramente bronceada por el sol del verano, su pelo estaba desordenado y sus labios hinchados por la intensidad de nuestros besos. Su abdomen era perfecto, y no podía quejarme del resto de su anatomía, era tan sexy que dolía.
-          Tus pompis son más grandes que las mías – me queje en broma.
-          Eso no puedo asegurarlo, tendré que descubrirlo – me tomo en brazos hasta depositarme en la cama.
Deslizo mis braguitas lentamente mientras su boca jugaba y atormentándome dulcemente con sus suaves caricias. Descanso su peso sobre los codos y me miro completamente desnuda, sus ojos brillaron de deseo.
-          Eres perfecta – dijo antes de besarme de nuevo mientras nos perdíamos en las sensaciones de piel contra piel.
Lo escuché sacar algo del buro y una bolsa se abrió, proteste cuando sus dedos dejaron de regalarme esas tiernas caricias, pero no me dio mucho tiempo para extrañarlo. Porque sin avisar lo sentí dentro de mí, y dolió... mucho... pensé que iba a llorar, pero él me beso dulcemente y poco a poco me relaje hasta que el dolor se convirtió en placer.
-          Eres como terciopelo – murmuro, mientras movía sus caderas contra las mías.
Gemí de placer cuando comenzó a empujar con más fuerza y velocidad, sentí como cada parte de mi cuerpo se tensaba, para llegar a la infinita liberación, solté un grito ahogado que fue acompañado por un gruñido de él.
Caímos rendidos al mismo tiempo, me abrazo fuerte y luego me miro a los ojos y sonrió.
-          Mañana me van a despellejar vivo.
-          Si bueno, no estarás solo, seguramente a mí también me darán una buena paliza.
Me acurruque contra su pecho y cuando las luces de los símbolos de su habitación se encendieron... nada paso, Nicholae no salió en toda la noche, por lo cual dormimos hasta el amanecer con nuestras manos unidas y nuestros corazones latiendo al mismo compas.
 

Capitulo 14

Un dibujo y un baile nocturno

El resto da la semana transcurrió muy tranquila, mis entrenamientos dejaron ser torturas para convertirse en la hora más esperada del día. Nick resulto ser bastante amable cuando se lo propone, porque en ocasiones mi falta de concentración lo sacaba de quicio, pero es difícil concentrarse cuando el entrenador siempre está sin camiseta con ese hermoso y perfecto cuerpo, aunque claro no podía alegar eso en mi defensa.
Por otro lado esta Francesco, nos hemos vuelto muy unidos, cada mañana pasa por mí para ir a clase de teología, es la única clase en la que coincidimos... bueno esa y su clase de danza. Ponle un poco de música movida y Fran se transforma en todo un virtuoso y muy sexy bailarín. El tema del beso de la noche en que Nick nos vio ni siquiera lo hemos discutido, aunque a veces lo he pillado mirándome con demasiada atención, no es incomodo pero sospecho que la pequeña Ang tiene un interés por él que va más allá de ser su tutora.
Pero por ese fin de semana no preocuparía mis líos sentimentales, era libre de las clases y el entrenamiento, pasaría el día haciendo la colada y por la noche se preparaba una fogata para una pequeña fiesta clandestina en medio del bosque.
-          No metas los calcetines a la lavadora el elástico se hace aguado – regaño Selene.
-          No tengo paciencia para lavarlos a mano – conteste arrojándolos con el resto de mi ropa interior.
-          Eres una floja – me regaño mientras terminaba de sacar su última tanda de la secadora – voy a limpiar el cuarto, te veo en la cocina para preparar la comida de al rato- dijo dando un rápido guiño y saliendo del casi vacío cuarto de lavandería.
La sala de lavandería se comparte entre chicos y chicas, porque los maestros tienen su propio servicio de lavandería particular y hasta tintorería, el fin de semana se llena a reventar ya menos que como Selene y yo te levantes a las 7 de mañana a lavar seguro tendrías que hacer una enorme fila para hacer la colada.
El pobre de Nick también sabía eso, por eso no me sorprendió verlo cuando entro dando tumbos, medio dormido cargando su enorme cesto de mugre.
-          Hey flojo ve por donde caminas – el se enderezó a verme, aun tenía lagañas en los ojos, pero hey, el era sexy a pesar de estar recién levantado.
-          Odio los sábados apenas son las 7 y media y mira todo el gentío – gruño – la que estas ocupando es la mejor esperare a que termines – dijo señalando la lavadora que estaba usando.
-          Deberías pararte más temprano- le regañe.
-          Ustedes están locas, para mi dormir 8 horas diarias es ley -  bostezo.
-          Bueno eso es culpa tuya te pasas toda la noche garabateando – dije señalando su block.
A pesar de la tregua no había conseguido que Nick me mostrará su block  de dibujos, incluso una vez trate de espiarlo en su clase de pintura, pero pillo en el acto y se movió con su caballete lejos de mi vista.
-          No son garabatos es arte, oye apurate a pasar tu ropa a la secadora, quiero regresar a dormir – dijo sentándose en el piso junto a mi.

Pase mis calcetines primero y cuando cerró sus ojos y aproveche para pasar mi ropa interior, una de mis braguitas resbalo de mi agarre y cayó sobre su cabeza, rayos, el abrió los ojos y tomo la prenda con la punta de sus dedos mirándola con una sonrisa burlona.
-          Sexys bragas – se burlo dándome la prenda, no eran sexys, eran pantis de algodón con estampado de fresitas – ahora entiendo porque el pobre de Francesco no se te ha vuelto a besar.
-          Mira quien lo dice el señor bóxers de estampado de vaca – dije arrebatándole la prenda de sus asquerosas manos.

Nick tenía la costumbre de vestir para los entrenamientos unos pans holgados que casi se escurrían por sus caderas, siempre dejando al descubierto buena parte de su ropa interior, y vaya gustitos los suyos, tenia bóxers de estampado de vaca, tigre y leopardo, el tipo tenía bastante elevada el autoestima.
-          Eres una pervertida, mirando mis bóxers, ahora entiendo porque te distraes tnto en las tutorías – bromeó.
Cuando termine de poner la secadora en marcha me sente sobre ella, viéndolo lanzar su mugre a la lavadora.
-          No revisarás los bolsillos de los pantalones?
-          Mierda – mascullo él sacando un par de pantalones y sacando monedas e incluso su credencial de la biblioteca.
-          Basta, estas más dormido que despierto, yo lo hago – ordené, el no se opuso al contrario tomo mi lugar sobre la lavadora.
Cuando termine de poner su ropa la secadora anuncio que había terminado su trabajo.
-          Bájate de ahí, voy a sacar mis cosas – así lo hizo y se sentó en la baquita de espera.
-          Te vas ya? – preguntó cuando termine de sacar mi ropa, saco su block y su lápiz.
-          Si aún tengo que hacer los aperitivos para la fiesta de hoy – susurré.
-          Es un secreto a voces, no te esfuerces por ocultarlo, todos ya lo saben – se acerco a mi y me arrebato mi cesto de ropa, lo puso en la banca.
-          Es enserio tengo que irme – pero no me hizo caso me tomo por la cintura y me sentó sobre la lavadora.
-          Oye Gracias por lo de mi ropa, te mereces un regalo, déjame dibujarte.
-          Es en serio?
-          Siempre has querido ver mis dibujos, bueno este será todo para ti – dijo sonriendo de esa traviesa manera que hacer latir como loco a mi pobre corazón.
-          Ok, quieres que pose o algo así, porque soy pésima en eso.
-          Si podrías bajarte los tirantes de la camiseta y el sujetador ya sabes pose sexy de calendario – dijo dándome un guiño coqueto – o podrías simplemente sonreír, eso también funciona.
-          Okay, confórmate con tenerme así – dije dando una falsa sonrisa.
-          Eso no me sirve, necesito una sonrisa autentica- dijo lanzándome unos de mis calcetines limpios.
-          Oye cretino para eso, es mi ropa limpia – dije sonriendo.
-          Eso es, ya vez como si tienes una linda sonrisa.

Mientras su lápiz se deslizaba en el block con trazos firmes sobre el blanco papel, Nick me platico anécdotas sobre su infancia en el instituto, en ellas siempre incluía a mi padre o a Sorata, eso me consolaba, saber que papá conto con ellos cuando tuvo que abandonarnos a mamá y a mí, en cada palabra se notaba el gran afecto que sentía por mi padre.
-Está listo – dijo dándome la hoja
Cuando lo mire me quede sorprendida, estaba realmente lindo y no solo eso, me dibujo con mis alas, ver eso me hizo comprender la enormidad de mi existencia, la realidad de lo que soy, ya no soy más Iris la humana, ahora soy un ángel.
-          Esa es tu meta Irialis, mírate con esas alas y nunca dudes en hacer tu mayor esfuerzo por obtenerlas – dijo tomando mi mano entre las suyas.

Pero yo necesitaba más de él que este simple contacto, me incline para poner mi rostro a centímetros del suyo, me deleite con esos preciosos ojos oscuros, el no parpadeo ni un segundo, sentí su aliento cerca mi boca, me moría por besarlo... alguien se aclaro la garganta.
-          Me alegra que se diviertan haciendo la colada, pero esta señorita tiene tareas pendientes en la cocina – nos regaño Selene.

No sabía supe si molestarme o estar agradecida por la interrupción, Selene prácticamente me arrastro hasta nuestro cuarto e incluso cargo mi cesto con ropa, el pobre de Nick se que quedo con cara de pocos amigos ante el gesto de Sele, pero que podía decir yo, “solo estaba viendo su Nick no tenía alguna lagaña en el ojo”.... eso ni yo me la creía, así que cuando baje a unirme a la tarea de hacer hot-dogs y sándwiches agradecí que Selene no me interrogará, pero creo que eso era algo que me tenía reservado para más tarde.

La noche llego, se escuchaba el bullicio en el bosque incluso desde lejos, después de un baño me puse lo mejor tenía para la ocasión, unos pantalones negros, ajustados que incluso hacían que mi trasero se viera espectacular (tarea nada fácil, ya que mis curvas no son muy generosas que digamos), y siguiendo con el estilo me puse una camiseta de tiritas color verde musgo, y por encima una blusita de gasa con brillitos, deje mi pelo suelto, lo adorne con una par de horquillas en forma de con estrellitas de cristal para sostener mi fleco, finalmente tuve que ponerme un par de converse para la fiesta, no quería que mis mejores zapatillas quedaran atoradas entre las enormes raíces de los árboles.

Cuando por fin llegamos era evidente que de “furtiva”, esta fiesta no tenía nada, puede observar a varios maestros monitoreando la zona y platicando con los estudiantes, había botanas, bombones, y ni una gota de alcohol, solo sodas. Suspira melancolía, las buenas fiestas de la prepa siempre venían con una buena cantidad de alcohol, y mis nervios me pedían a gritos una buena cerveza bien fría.
-          Más fuerte que no te escucharon en Australia – se burlo Nick haciéndome saltar del susto, en que maldito momento se había venido a parar justo detrás de mí.
-          Estoy cansada, a diferencia tuya yo tuve que trabajar en toda esa comida – gruñí.
-          Seguro, oye quieres ir a una fiesta de verdad, o te quedas esta aburrida copia barata de rebeldía – dijo sonriendo de forma traviesa, incluso en la oscuridad pude notar un brillo especial en sus ojos.
-          Que no se supone que la fiesta es aquí – dije señalando la enorme fogata en el centro del pequeño claro donde nos encontrábamos todos.
-          Más o menos, ven – dijo tomando mi manos, caminamos por unos 20 minutos, hasta que una enorme pared de piedra bloqueo nuestro camino.
-          Genial por mostrarme los límites de la escuela – bufe soltándome de su agarre y decidida a volver.
-          No tan rápido – dijo capturando mi brazo – estamos muy cerca – puso su mano sobre una de las piedras y el muro abrió grieta angosta.

Bueno me había parecido angosta, pero no lo era, era una gruta y estaba todo oscuro, si no fuera por el agarre de Nick hubiera dejado mi nariz embarrada en las sucias y húmedas rocas. Cuando al fin salimos vislumbré la titilante luz de una fogata me sorprendí de ver al rededor de ella al menos más de 30 chicos bailaban al ritmo de la música que alguien proporcionaba desde un pequeño estéreo, dios sabrá con que  energía estaba funcionando.
-          Bienvenida a la fiesta, pesamos que nunca llegarías – me saludo Ang llegando a mi encuentro.
-          Si pensamos que se había perdido en el camino – dijo Alanis poniendo una de sus manos en dentro del bolsillo trasero del pantalón de Nick, en un claro gesto de “este es mi hombre”
-          En verdad me tenias muy preocupada – dijo Selene llegando con un par de “cervezas” en las manos, y para mi sorpresa me entrego una a mí.
-          Gracias – murmure, me deje llevar por el ambiente, ignorando el modo tan sugerente en el que Alanis se retorcía y pegaba su cuerpo a Nick, si continuaba viendo la grotesca escena devolvería las cinco cervezas que había tomado.
-          Hey para ya – me despertó de mi estupor una voz bastante preocupada, era Francesco – está ya es la sexta y ya te ves desorientada, vente vamos a bailar – dijo quitándome mi botella y jalándome hacia donde estaban el resto de las parejas bailando.
Por un rato nos quedamos callados, siguiendo el rito de las movidas melodías, hasta que el género cambio a una música lenta, Francesco me capturo en un ligero abrazo, y yo recargue mi cabeza en su pecho.
De pronto de reojo pude ver como Alanis tomaba de la mano a Nick y lo llevaba a la parte más hacia la sombra del bosque, apenas pude contener un bufido de coraje.
-          Sabes no es bueno que te emborraches por desamor – murmuró, arrullándome suavemente al compas de la música.
-          No lo hago – me defendí molesta.
-          He visto como lo miras, no puedes negarlo – dijo en tono tranquilo.
-          No sé de qué me hablas – masculle.
-          Y lo sé, porque yo te miro a ti de la misma forma, y no te juzgo mal, no me mal entiendas, me gustaría ser el objeto de tu afecto pero sé que en corazón no se manda – esa era la declaración de amor más rara que jamás había escuchado.
-          Los humanos suelen enamorarse de los ángeles por su hermosa apariencia y la luz que emanan, pero no es amor verdadero, crees que sea posible que un ángel se sienta atraído por otro solo porque el otro ángel tenga más luz que él – dios ya estaba diciendo incoherencias.
-          No sé, es la primera vez que me estoy enamorando de un ángel tan bello y dulce como tu- dijo acariciando mi espalda con sus manos.
-          Fran.. yo no quiero – cuando gire a encararlo, me quede pasmada, sus hermosos ojos verdes me miraban con anhelo, con devoción total, el pasaba la vista de mis ojos a mis labios, como debatiéndose por besarme o no, y mi cuerpo respondía al instante, porque mis manos empezaron sudar.
“Los centinelas vienen”, grito un sujeto corriendo a toda velocidad hacia las grutas que llevaban de regreso al campus.
-          Ya no podemos regresar por ahí – dijo Selene - dispérsense nos veremos en la gruta oeste, sigan el río.
Todo fue muy rápido, en un segundo la fogata fue apagada, las cosas recogidas y un montón de adolescentes desaparecían entre el bosque sin dejar rastro, Francesco tomo mi mano y me llevo hacia donde el sonido del rio nos llamaba, Ang nos alcanzo en pocos minutos.
-          No creo que esta sea la ruta correcta – le dijo a Fran.
-          Bueno entonces guíanos tu – una luz fue lanzada en nuestra dirección, una véngala azul, alguien grito, y supimos que nos habían pillado.
Comencé a correr tan rápido como mis piernas lo permitían, escuchaba a Ang y Fran siguiéndome a toda prisa, pero después de un par de minutos al girarme note que ya nadie me acompañaba, me había quedado sola y perdida en medio del bosque, con unos muy molestos centinelas que habían descubierto nuestra fiesta secreta.
Camine despacio ya me estaba acercando al río, cuando una mano salió de landa y capturo mi muñeca jalándome en medio de dos árboles.
-          No grites soy yo – dijo Nick.
-          No deberías estas con tu novia – gruñí, incluso en estos momentos no podía ignorar eso, vaya que soy tonta.
-          Ella puede cuidarse sola, y cuando vi a Francesco correr con Ang en sus brazos supe que algo andaba mal.
-          En sus brazos?
-          Si la chica se torció el tobillo, por eso regresé buscarte – dijo tomando mi mano.
Caminamos unos cuanto pasos cuando él se puso tenso – alguien nos sigue – murmuro.
A un par de metros más nos encontramos con la otra gruta en el muro, pero cuando nos dirigíamos a su interior, escuchamos pasos en nuestra dirección.
A una velocidad que no dejaba de sorprenderme, Nick me pego a la pared poniendo como escudo su cuerpo, y en un abrir y cerrar de ojos desplego sus alas, mientras su camisita caía en rio hecha jirones, sus alas nos envolvieron como en un cálido capullo de plumas blancas y tibias.
-          Creo que el blanco es más llamativo en la oscuridad – murmure, el puso un dedo sobre mi boca, y ante mis ojos las plumas se fueron difuminando hasta que fui capaz de ver a través de ellas.
Un par de fornidos ángeles se acercaron en nuestra dirección, miraron justo donde estábamos, pero no nos vieron, sus alas nos había ocultado camuflajeandose con el muro de la gruta, cuando por fin se fueron, me di cuenta de la peligrosa cercanía de nuestros cuerpos.
-          Bueno creo que ay se fueron – dije, pero el solo sonrió de forma burlona y coloco sus brazos alrededor de mi cintura.
-          Francesco es un buen tipo, y no tengo nada en contra de que salgas con él, pero quiero que por lo menos el último beso que recuerdes de mi, sea inolvidable – susurro en mi oído.
No pude reaccionar, mi cuerpo se quedo tenso esperando por el anhelado roce de su labios sobre los míos, pero lo que recibí en respuesta, fue el mejor besos de mi vida, hambriento posiciono su boca sobre la mía, jugueteando con mis labios hasta que sucumbí ante su lengua, pobre su dulce sabor, mientras el deslizaba una de sus manos hacia mi cadera pegando su cuerpo al mío hasta que nuestras piernas quedaron enredadas, su otra manos subió hasta mi pecho, y acaricio el borde del escote de mi camiseta haciéndome temblar por su tacto.
Abandono mis labios para besar mi cuello, mis hombros y mordisquear el lóbulo de mi oreja mientras su mano pasaba por debajo de la camiseta jugando con el broche de mi sostén. Solté un gemido cuando su mano capturo uno de mis senos en una agonizante caricia, fue entonces cuando él se alejo de mí abruptamente.
-          ¿Qué pasa? – pregunte mirando por si los centinelas había regresado.
-          Pasa que eres más adictiva que la cocaína, pero por desgracia estás prohibida para mí – y con eso se termino el momento más feliz de mi corta existencia.
El me llevo hasta mi dormitorio asegurando se de que nadie nos notara, cuando llegue Selene no estaba en el dormitorio, seguramente aun andaba por ahí perdida con Greg, después del beso Nick se porto fríamente, apenas alejándose de mi cuando intentaba acercarme.
-buenas noches Iris – dijo pero yo no me moví ni un cm.
Que fue eso, me besas y luego me botas – chille.
-          “Eso” no paso vale, vete a dormir – gruño, dejándome parada como una idiota en medio del pasillo.