otoño

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martes, 4 de octubre de 2011

Capitulo 2 (parte 2)

Ángel



Selene era la enfermera escolar, ninguna de las dos se sorprendió al encontrarnos, Anthony nos presento formalmente, claro para el yo solo era la chica nueva.

- Tony podrías pasarme una venda, están en aquella gaveta – le indico Sele.

El chico nos dio la espalda mientras hurgaba en los cajones de la gaveta y Sele aprovecho para poner un par de lágrimas de querubín sobre mi tobillo herido, al instante el dolor disminuyo considerablemente hasta desvanecerse por completo. Selene me dio un rápido guiño antes de que Tony se diera la vuelta ya con la muy innecesaria venda en sus manos.

- Tony es hermano de Tamara – comento Sele mientras colocaba la venda en mi tobillos.
- Pues no se parecen en nada – dije siguiendo con la conversación.
- Es porque no somos hermanos de sangre – agrego de inmediato el chico – Tamara es mi hermana adoptiva – dijo en voz muy baja, la verdad es que el solo mencionar el nombre de Tama lo hacía verse miserable.
- Bueno pues ya esta y será mejor que se vayan a los dormitorios ya, las nubes predicen una fuerte lluvia y no quiero que ese tobillo se moje – dijo Selene, saco una tarjeta amarilla de su escritorio, la firmo y escribió un par de renglones – es un permiso para Tony – me explico – Tony podrías acompañar a Ángel a su dormitorio con este permiso no tendrás problemas, quiero asegurarme de que ese tobillo no se vuelva a lastimar mientras sube esas infernales escaleras.
- Pero ya estoy bien... – replique de inmediato, pero Sele me lanzo una de esas miradas tipo: “Cállate y solo haz lo que te digo”, eso mato el resto de mi queja sobre que Tony me acompañara.


Caminamos en silencio durante largo rato, el me sostenía de la cintura para que no apoyara mi peso en mi pie falsamente herido, sentí su mirada fija en mi rostro y de pronto sentí la tonta necesidad de hablar de lo que fuera, esa mirada me ponía de los nervios.


- He escuchado que Tama es una de las mejores estudiantes – duh comentario tonto, el pobre chico parecía sufrir un infierno cada vez que alguien hablaba de su no hermana.
- Si lo es, es un genio de la química – dijo con una hermosa sonrisa iluminando su rostro.
- ¿Qué hay de ti? ¿Qué es lo que más te gusta? – de pronto me dieron ganas de conocerlo mejor, y no era solo para llenar el silencio con una absurda conversación.
- Matemáticas y física, soy un ñoño total pero es lo que más me gusta... y el fútbol, jajaja supongo que el gusto por ese deporte es como el mal común entre la mayoría de chicos en esta escuela – contesto él, y por primera vez lo veía sonreír, feliz, el sonido de su risa era hermoso, casi como una melodía empalagosa.


Un rayo ilumino los ventanales mientras subíamos por las escaleras, el estruendo me sorprendió un poco y me sobresalté. El pensó que tropezaba y me sostuvo entre sus brazos de modo que quedamos de frente a escasos centímetros uno del otro, nuestros rostros casi se tocaban, fue entonces que lo percibí, esa mirada, era especial, el tenía ese raro don, que solo las almas más puras tienen, el era capaz de ver a través de mi disfraz.


Mi espalda cosquilleo cuando sus manos me rozaron suavemente, era algo inevitable, atrayente, mis alas se desplegaron sin aviso, si él hubiera sido un humano normal jamás lo habría notado, pero las vio, sus ojos se abrieron de par en par, y yo no pude menos que alejarme de él.


- ¿Puedes vernos? – murmure, el asintió lentamente.
- Lo siento, es solo que es la primera vez que veo a uno con alas – dijo tímidamente.
- Sabes lo raro que es eso, es decir, los niños pequeños pueden ver a su ángel de la guarda, pero conforme crecen su cabeza se llena de prejuicios, y dejan de creer, por tanto dejan de vernos, pero tú puedes vernos, y seguro que también puedes verlos a ellos – dije las palabras tan rápido que apenas si podía respirar.
- La abuela decía que era un regalo muy especial, jamás quise hacer mucho escándalo de esto, además mientras estén aquí para cuidar de Tamara no tengo ningún problema – dijo él.
- Sabes de Tama? – el asintió.
- No del todo, pero es especial, debe serlo, desde niños siempre rondaban ellos, oscuros y siniestros siempre tratando de dañarla, una vez casi muere, fue entonces que apareció Selene, Tama no podía verla, pero ella fue su primer ángel guardián.
- Necesito digerir toda esta información –dije sentándome en un escalón – si te digo que me dejes ir sola al dormitorio lo harás?.
- No, Selene dijo que te acompañara y eso es lo que hare – vaya niño con complejo de rebeldía.
- No se supone que ninguno de los dos sepa de nosotros, dios, yo no que se que hacer – masculle frustrada.
- Entonces no hagas nada, estará bien, solo mantenla a salvo.
- En verdad preferiría ir sola a mi dormitorio – el muy obstinado se negó a hacerme caso.
- Lo siento pero al enfermera me dijo que me asegurara de que tu tobillo no se lastimara de nuevo y eso hare- dijo el muy bribón, y disparo una de esas sonrisas tipo Lee Joon de MBLAQ, eso era mortal.
- Eres un maldito coqueto – dije jalando suavemente uno de sus rubios y muy despeinados mechones cabello de rubio.

“Estás loca, no debiste besarlo, es un maestro, el reglamento lo prohíbe”

Esa fue nuestra recepción al llegar frente a la puerta del dormitorio.

“Lo sé vale, pero no me arrepiento fue perfecto” esa era Tama, Tama beso a un maestro, un maestro... Francesco.
“Estás loca” murmuro otra voz.
“Lorena deja de regañarla, la chica lleva toda la vida sufriendo por amores imposibles déjenla ser feliz”
“Samanta tu nunca hablas, siempre estás en tu rincón escuchando música, y ahora se te ocurre participar en la conversación solo para darle la razón a esta” la regaño Lorena.
“Niñas puedo sugerir que discutamos esto en otra parte, a este paso todo el edificio se va a enterar”
“Jaqui tiene razón, niñas al baño todas”

Nos quedamos pasmados, sin movernos, el rostro de Tony era indescifrable.

- Esto fue incomodo – murmuro Tony aun en shock.
- Lo voy hacer papilla, - murmure caminando de regreso a las escaleras.
- Espera, no – me detuvo Tony – escucha esto no me molesta, está bien mientras la haga feliz y cuide de ella.
- Sabes Tony en otras circunstancias te haría caso, pero hoy no, necesito por lo menos tirarle un par de dientes.


Sí señor, porque no, hoy era uno de los peores días de me vida, uno de esos días en que dices “que mierda”. Uno de esos días en que no te importa mojarte como perro y llenarte de lodo. Uno de esos días en los que la vida se comporta como lo que es... cruel... muy cruel.

Fin del capi lamento la tardanza :)