primavera

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miércoles, 1 de junio de 2011

Capitulo 23

Rivales
(Nicholae)

Me gustaba más ser un ángel sin pasado. Desperté una noche de luna nueva, sin la menor idea de dónde estaba o que se supone que debía hacer. Hasta que la vi a ella, frágil y herida, me arrastre hasta alcanzarla, la tome en mis brazos (parecían estar hechos para sostenerla sólo a ella). Mis ojos vagaron por su rostro, capturando cada detalle, hasta que mí mirada callo en su cuello, una grave herida en su cuello, si no detenía el sangrado su vida se podía ir entre mis manos.
Mi razón de existir fue clara en ese momento yo era un ángel sanador, la marca en mi muñeca lo dejaba claro... y la mujer en mis brazos era todo lo que importaba, le ordene a mi energía sanarla, pero las heridas en su espalda no cedían ante mi... todo lo que pude hacer fue detener la hemorragia... mis fuerzas menguaron... me desmaye.

Lo siguiente que recuerdo es despertar en una cama con sabanas blancas, vestido con un pijama de franela y siendo observado como bicho raro por un par de sujetos que se presentaron como los arcángeles Gabriel y Uriel. Después de un interrogatorio maratónico quedaron convencidos de que yo no era una amenaza... en ese momento ignoraba si alguna vez lo había sido.

Todo lo que podía comprender era que estar lejos de ellas me estaba volviendo loco, la necesitaba. Mis pies me llevaron hasta un enorme edificio de piedra “Dormitorio de chicas”  se leía en letras doradas... el tercer piso, la segunda puerta a las derecha... mi corazón se aceleraba sólo de saber que la volvería a ver, mis dedos morían por volver a sentir su piel.
-          No tan rápido Romeo... ¿A dónde crees que vas?- mi voz... no... gire para encontrarme con mi reflejo, sólo que los ojos del chico frente a mi eran oscuros como la noche – hermanito deja que me presente, soy Nicholas, tu hermano gemelo, y esa- dijo señalando la puerta que me separaba de mi razón de existir – es la habitación de mi novia, esta herida, así que te agradecería que la dejaras descansar – concluyó mal humorado.
-          Solo quiero saber cómo esta – el chico se sorprendió al escucharme, mismo tono de voz, pero yo no sonaba tan histérico.
-          Deja de atormentarlo – me defendió una chica que venía justo detrás de Nick – hola soy Selene, amiga de Iris, gusto en conocerte Nicholae.
-          ¿Se llama Iris? – balbuceé, ella solo sonrió.
-          Si, bueno en realidad su nombre es Irialis, pero puedes decirle Iris, me acompañas, necesito ver como sigue – dijo alargando al mano, la tome y entramos a la habitación.
-          ¿Y yo qué? –se quejo Nick de forma infantil.
-          Ve por analgésicos y vaso de agua – ordeno Selene cerrándole la puerta en las narices.
-          ¿Por qué me odia? – pregunte.
-          Nick siempre es gruñón con todos... ven – dijo destapando un bultito en la cama... Iris estaba allí, oculta bajo las sabanas, recostada boca abajo – ella es Irialis, ella te trajo con nosotros – dijo sonriendo – ayer tu le salvaste la vida, gracias colega – dijo mostrándome su marca de ángel sanador.
-          Ella es preciosa... es el ángel más hermoso que he visto – dije acariciando el pálido rostro de Iris.
-          Está un poco delicada de salud.. puedes cuidarla mientras voy por el botiquín de curaciones – pregunto.
-          Claro – contesté contento de poder cuidarla.
La chica apenas si ocupaba espacio en la cama, era pequeñita, no más de 1.60 de estatura y tan delgada, que seguro una ráfaga de aire la movería de su sitio... no pude resistir el impulso de recostarme junto a ella... a su lado me sentía completo... mis ojos se cerraron por el cansancio.
Luego imágenes bombardearon mi mente... recuerdos de Iris... todo claro... lo que yo solía ser: un mounstro, un parásito dañino para mi propio hermano... lo que Iris tuvo que pagar para que yo estuviera aquí, perdió sus preciosas alas por mí, en mi interior aun había oscuridad, era como un pequeño punto negro envuelto en una masa suave, cálida y luminosa... el alma de Iris en mi interior me reconfortaba, protegiéndome de caer de nuevo hacia el lado equivocado.
Abrí los ojos de par en par, ella me observaba con curiosidad, sus preciosos ojos cafés, los que alguna vez lloraron por culpa mía, que egoísta de mi parte desear estar a su lado, no tenía derecho de mirarla siquiera.
-          Hey hermano te dije que te mantuvieras lejos de mi chica – gruñó Nick entrando a la habitación.
Nick mi hermano gemelo, al cual torture durante años, a quien estuve dispuesto a matar... Nick, Selene e incluso Iris hablaron... pero no pude escuchar, no quise escuchar, mi existencia daba asco... Nick me saco del cuarto, me llevo al dormitorio... dijo muchas cosas, no puse atención, merecía cualquier insulto que quisiera decirme, yo no era más que un maldito.

Creo que se canso de gritar y me dejo solo... me tumbe en cama, sintiendo la terrible necesidad de estas cerca de Iris. Pero sabiendo que ese era un privilegio del cual no era digno.


(Iris)

Era más de media noche y aunque mi cuerpo se sentía cansado, pero yo no hacía más que dar vueltas en la cama, cada vez que cerraba los ojos lo veía a él, la tristeza y el dolor que reflejaba su mirada, no podía sacarlo de mi mente... él me necesitaba desesperadamente, y ese sentimiento tiraba de mi como una cuerda invisible, llamándome, jalándome, borrando todo pensamiento coherente de mi cabeza.
Me puse las pantuflas y coloque mi bata de franela sobre mi ligero pijama de short y camiseta, la parte racional de mi cerebro gritaba que eran pasadas las 12 pm, ninguna chica podía entrar al dormitorio de chicos (y viceversa obviamente). Pero, qué más daba, de cualquier manera esa regla ya le había quebrantado un par de veces.
Mi cuerpo parecía saber a dónde dirigirse, primer piso: nada, segundo piso: mi piel hormigueaba, quitan puerta después de las escaleras mi corazón latía como si yo fuera un conejo asustado.
Levante mi mano para girar el pomo de la puerta, pero esta se abrió antes de que pudiera tocarla, Nicholae estaba ahí (boba de mi pues a quien más esperaba ver). Sus preciosos ojos azules parpadearon ante la sorpresa de verme. Sentí el impulso de abrasarlo, pero el brillo de su mirada se desvaneció en un instante y su rostro lucía afligido.
- No deberías estar aquí – su voz tembló levemente, era extraño escucharlo, aunque su tono era parecido al de Nick, tenía un forma de arrastrar la “s” que lo hacía sonar como si fuera español, además la voz de Nicho no parecía poder ocultar sus sentimientos, mientras que Nick era un experto en maquillar los suyos.
- No – dije pero él lo tomo a mal, dio un paso hacia atrás, pude notar la sorpresa que le ocasiono escucharme por primera vez, imagino que no era igual verme solo en los recuerdos que ahora que me tenía en vivo – lo que quiero decir, es que no me iré, yo sé que me necesitas – eso no fue sutil, el pobre chico parecía atormentado.
- No necesito que te preocupes por mí, en verdad no vale la pena – dijo dando otro paso hacia atrás, camine para entras en su cuarto – en verdad esto no es buena idea – se acerco a la puerta y la sostuvo en señal de “largo de aquí”.
- Deja de odiarte, Dios te perdono, yo lo hice también... ¿porqué tú no puedes hacerlo? – mi voz sonando como un chillido.
- Porque no lo merezco – dijo sentándose en el piso y recargando si espalda en la base de la cama, cerré la puerta de un golpe, con lo cual obtuve de vuelta su atención.
- Yo estoy justo aquí – dije acercándome a él y señalando un dedo su pecho – o al menos una parte de mi vive ahí – le di una leve sonrisa – si hubiera algo realmente malo contigo, yo lo sabría, pero todo lo que puedo ver es que estas asustado – el rodeo mi pequeña mano con la suya, una extraña corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo.
- Estoy bien, ve a dormir – dijo soltándome y poniéndose de pie abruptamente que casi caigo de espaldas.
- Si sigues así de frustrado e inseguro no puedo dormir, así que me quedaré aquí hasta que te calmes – sentencie sentándome en la cama.
- Claro y seguro eso tu novio lo tomara muy bien – dijo burlándose.
- Piensas acusarme... adelante hazlo y de paso le dices a mi papá – eso ultimo si logro asustarlo un poco, me reí bajito, era como un niño pequeño haciendo una rabieta.
- Sólo dormir -  dijo con un tono divertido, fue al ropero y saco un juego de mantas.
- Me dejaras dormir sola, aquí solo veo una cama, a menos que pienses dormir en el suelo – el hizo una mueca graciosa, y finalmente suspiro.
- Eres imposible, mi hermano debe estar muy loco por ti – dijo botando las mantas sobre la cama – tu bajo los sabanas vale.
Me metí bajo las mantas, olían a él, tranquilizadoramente a él, un aroma dulce como el chocolate, él e recostó a mi lado, con cuidado para no tocarme y se cubrió con las mantas que había sacado del ropero.
-          Descansa – dijo el acomodándose en su almohada.
-          También tu – murmure, girándome hasta que nuestras piernas estaban tan cerca se tocaban, aunque las mantas nos separaban ese leve toque nos tranquilizó a ambos.
Que dios me ayudara a comprender como lidiar con esto... antes de dormir unas últimas palabras vinieron a mi mente: “¿Qué le voy a decir a Nick?”

martes, 31 de mayo de 2011

No es por justificarme

Buuu no es por justificarme, pero no he publicado seguido por el maldito trabajo jejeje, apenas me estoy graduando tenganme paciencia... y pues si no me creen les dejo evidencia fotografica jejeje:

Que bonita me veo con mi toga y birrete verdad jejeje... bueno ahora si me dejo de excusas subire capi yyyyy les traigo una sorpresa.... las portadas para mi libro last sigh... muero de emosion ya casi termino de escribirlo y espero tener listo el pdf antes de fin de mes.... portadas aqui:




Las portadas las hizo mi linda imootosan Ang... nena mil gracias :D