summer

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viernes, 13 de mayo de 2011

Capitulo 21

Sacrificio

Cruzando por las grutas de la pared oeste encontraría la carretera, después de un par de horas de caminar a mitad de la noche por el espeso bosque, sentí mis fuerzas menguar. Me senté apoyando la cabeza en el tronco de un árbol, los gritos y el dolor de Nick venían a mi mente cada vez que cerraba los ojos.
-          Los angelitos se están escapando para dormir en medio del bosque, que cosa tan extraña – ronroneó una espesa voz sobre mis hombros.
Me pude de pie en un salto, con mi daga en la mano lista para atacar si era necesario, en la oscuridad solo se distinguían un par de ojos violeta, destellando pura maldad, cuando el sujeto por fin se acerco a y mi contemplé con pánico a uno de los gemelos rastreadores, era el chico.

-          ¿Qué haces aquí? – mi voz sonó como un chillido (mal hecho creo que estos malditos demonios pueden oler el miedo).
-          Mi trabajo – dijo esbozando una sonrisa torcida que hizo a los bellitos de mi nuca erizarse cual si fuera un gato.
-          Suerte con eso... yo me largo – dije alejándome de él lo más rápido que mis piernas me permitían.
-          Tu quieres algo que yo puedo darte – dijo apareciendo frente a mí en un parpadeo.
-          No soy tonta, a diferencia de Alanís yo no quiero el alma de Nick porque sienta que me pertenezca, a mi no me importa si al final no soy yo quien lo haga feliz, mientras el este bien eso me basta, y no pienso pasarme al otro bando para lograrlo – las palabras salieron de mis labios con demasiada brusquedad, él abrió los ojos sorprendido por la forma tan confiada en laque hable.
-          Parece que no puedo corromper tu alma – dijo con tono serió – pero no lo olvides, basta con que lo pidas, y yo estaré ahí para sellar el trato – dijo desapareciendo tras una espesa bruma.
Seguí caminando hasta topar con la carretera, el amanecer estaba muy cerca lo cual iluminaba levemente el camino, ahora tenía que conseguir transporte, me pare junto al camino y alargue mi brazo para pedir un aventón, una tuve suerte una camioneta se paró a escasos metros de mi, corrí alegre a conocer a mi salvador, pero mi corazón cayó hasta mis pies cuando la ventanilla del copiloto se abrió para mostrarme a Selene con su cara de pocos amigos.
-          ¿En serió pensaste que dejaría ir sola?- preguntó, frunciendo el seño.
-          Costa está muy lejos para que llegues caminando, déjanos llevarte – dijo Gregory quien manejaba el auto.
-          ¿Ustedes piensan llevarme, no vinieron a interrumpir mi plan suicida?
-          Como si eso pudiera detenerte Iris, te conozco bien, y por lo menos quiero estar contigo hasta las últimas consecuencias, para estamos las amigas – dijo ella, una lagrima resbalando por su mejilla, sentí mi corazón romperse, yo le estaba causando este dolor a Seli, si me ponía a pensar en papá y Francesco el dolor en mi pecho crecía, era como comer navajas que dejaban a su paso una masa de sanguinolenta de mi garganta y me impedía articular palabra alguna.
-          Vamos sube al auto – insistió Greg, solo asentí y entre, recostándome en el asiento trasero, estaba cansanda, y triste, así que no tarde en quedarme dormida.
Cuando desperté ya no me encontraba en el auto, estaba acostada a una cómoda cama, a mi lado descansaba Selene y custodiando la puerta de la habitación dormía Greg recostado en un sillón, me sentí mal por hacerlos pasar por esto, por un omento contemple la posibilidad e huir... no creía posible que ellos realmente me fueran a dejar hacer esto.
-          Lo haremos – dijo Greg enderezándose con sus ojos muy rojos por el sueño.
-          Perdón, no quería despertarte – me disculpe.
-          Linda puedo escuchar tus tormentosos pensamientos a un kilómetros de distancia, y te aseguro que ni Selene ni yo vamos a interferir con ti decisión, por un momento nos plateamos la posibilidad de volver al instituto... pero las cosas no están saliendo bien... Nick está muy mal, no soportará más tiempo, así que tenemos que llegar a ese pozo esta misma noche – vi en sus ojos la preocupación sincera por su mejor amigo.
-          Te dije que no estoy de acuerdo, no quiero que te sacrifiques, pero si el rastreador te busco y tu rechazaste el trato, ahora ellos saben que iras por la otra opción, si no vas ellos irán por ti, es mejor que sea bajo tus términos que por la fuerza, estaremos ahi para asegurarnos de que tu alma no sea totalmente destruida, guardaremos lo más posible de tu esencia para asegurar que algún día reencarnes y te reúnas con todos nosotros – dijo Selene envolviéndome en un cálido abrazo.
-          Basta de lagrimas – dije al notar como yo también empezaba a llorar – hay que movernos si queremos llega antes de que todo este perdido.
Caminaba directo hacia mi muerte, pero no importaba, porque mi sacrificio valdría la pena, por fin Nicholas sería libre, ya nunca más tendría que ocultar su otra mitad, por fin le darían sus alas, yo no tenía ya nada que perder, después de todo solo soy una chica huérfana  que por azares del destino resulto ser algo más de lo que esperaba, volar nunca fue mi sueño.

-          ¿Estás segura de que quieres hacer esto? – pregunto la Selene mostrándome el camino hacia el viejo pozo de piedra.
-          Sí, estoy lista – camine un par de pasos y el hedor de azufre evidencio el lugar al que me dirigía.
-          Iris, no hay marcha  atrás, si entras en ese pozo jamás volverás – dijo la chica que en tan solo un par semanas se había convertido en mi mejor amiga.
-          Solo asegúrate de que Nick este a salvo, el resto... ya lo decidirá el destino – nos dimos un rápido abrazo, luego camine los pocos pasos que me separaban de mi final.

Me incline sobre la entrada, y antes de arrojarme hacia las llamas del infierno rogué por última vez, ahora sabía que Dios si me escuchaba, “permite que Nick tenga un vida feliz, acéptalo como lo que es, un magnifico ángel guardián”. Me deje caer en el oscuro agujero, esperando que una ola de calor lo envolviera todo, pero no sucedió, en cambio una fuerte mano se cerró al rededor de mi muñeca deteniendo la caída.

-          Estás loca si piensas que voy a dejarte hacer esto, de nada sirven mis alas si no puedo volar contigo – era Nick aun tenía el rostro demacrado por los días que paso bajo custodia cuando su otra mitad tomo el control de su voluntad.
-          Si no hago esto siempre será así, y un día tarde o temprano no podrán traerte de vuelta.
-          Mi  vida se volvería un infierno si algo te pasara, este lindo angelito no se va sacrificar para matar al demonio en mi interior – grito sacándome del pozo de un tirón y tomándome entre sus brazos.

Una bruma espesa comenzó a salir del pozo, invadiendo de un aroma asqueroso todo el lugar, chispas rojas brillantes aparecieron y de la nada surgió figura de una chica alta, cabello rubio platinado, lacio hasta la cintura, ojos azules, mostrando solo frialdad. Vestida con un ceñido vestido negro, y en su espalda un par de alas del color de la sangre.

-          Nicky hermoso, ¿Quién te dijo a ti que quiero a esta niña mestiza?, todo lo que quería era tenerte lo suficientemente cerca como para atraerlo él, Nicholae – con solo mencionar aquel nombre pequeños remolinos de viento helado me separaron de Nick, quien cayó al suelo convulsionándose de dolor al intentar mantener dominado al demonio en su interior.
-          Déjalo ya – chille desesperada.
-          Es tarde, la luna pronto desaparecerá, el sacrificio no fue completado, y yo estoy en mi derecho de reclamar al demonio en el interior de este muchacho.

Algo bueno que me dejaron los entrenamientos del instituto, es ser precavida, siempre estar preparada para proteger a la gente que amo, y justo hoy mi hermosa daga de plata era lo que necesitaba para liberar a Nick.

-          Lo siento Nick, tendrás que aprender a volar sin mi – murmure hundiendo la filosa hoja en mi cuello, mientras la oscuridad  se llevaba el último suspiro de mi alma.


Capitulo 20

El pacto
Lo intente de todas las formas posibles, pero con nada logre leer el contenido del estúpido libro, me sentía tonta pasando cada noche en vela mirando las hojas en blanco que se suponía debían ser la salvación para Nick, exasperada esa noche decidí salir de mi rutina y fue a golpear algo durante un rato.
Cuando llegue note que le gimnasio ya estaba ocupado, Ang estaba practicando patadas de King boxing, se veía realmente agotada, pero no parecía tener intensiones de parar, en ese aspecto ambas nos parecemos mucho, para ahogar nuestras penas nada como el ejercicio duro y exigente.
-          Hey Ang que dices si dejas de patear esa cosa y vamos a nadar un rato – le dije cuando ella por fin pareció darse por vencida con el estúpido costal de arena.
-          No te había escuchado, tienes rato ahí – dijo mientras se secaba el sudor con una linda toalla morada.
-          Más o menos, me robaste la idea de golpear ese saco – dije sonriendo.
-          Si, para mi ese saco tiene un nombre – mascullo ella.
-          Francesco – ella abrió sus ojos con sorpresa ante la mención de su nombre.
-          Las noticias vuelan – dijo tomando su maleta – anda vamos a nadar un rato – me tomo de la mano y caminamos hasta las piscinas techadas.
-          Así que no piensas perdonarlo? – pregunte.
-          Lo perdonaría si l menos se hubiera disculpado, el solo dijo “pretendamos que nunca paso”, como si fuera tan fácil – gruño.
-          Me declaro zona de paz, no estoy de parte de nadie – dije mientras me metía a la piscina.
-          Eso ya lo sé, anda más acción y menos charla –nadamos por casi una hora, hasta que sentí que  mis piernas y brazos ya no daban para más.
-          Muero de hambre – dijo ella saliendo antes que yo.
-          Me quedare otro rato más, te alcanzo luego – dije ignorando mis pobres extremidades que reclamaban ante mi exigencia.
-          Vale, pero ten cuidado con los calambres – dijo ella dejándome sola.
Di un par de vueltas más, y justo cuando me disponía a dar la ultima un dolor recorrió toda mi pierna derecha, Ang no podía tener ms razón, era un calambre, no tenía fuerzas para salir, y poco a poco comencé a hundirme, intente bracear hasta la orilla, pero estaba tan agotada, que me rendí más rápido de lo que esperaba, sentí el agua quemar en mis pulmones, dios yo era tan patética, entonces unos fuertes brazos me sacaron del agua.
-          A ti se te hace costumbre eso de ahogarte para llamar mi atención – me regañó Nick, tenía días sin verlo, estaba empapado de pies a cabeza, tenia puestos sus holgados pans y una camiseta negra que le ajustaba perfecto a su hermoso cuerpo.
-          Fue un estúpido calambre... no es que tenga ganas de suicidarme ni nada parecido – le conteste con brusquedad – no te veo en días, y ahora estas molesto – bufe.
-          Esto es patético, te acabo de salvar la vida, y vengo aquí para ofrecerte una velada romántica y la que se pone histérica eres tu – dijo exasperado.
Yo era la tonta más tonta del mundo, al estar tan centrada en el maldito libro, me había olvidado por completo que esta era nuestra última noche juntos antes de que el ritual de luna nueva se llevara a cabo, no pude contener mis lagrimas, me avergoncé de ser tan débil.
-          Odio esto, odio que esta sea la última noche que te puedo ver, odio no poder evitar que te alejen de mi – chille, Jesús yo sí que era patética.
-          No seas tonta, no me voy a ningún lado, solo serán tres días, después de eso me tendrás una eternidad para ti solita – dijo abrazándome con fuerza – vamos te llevo a tu cuarto para que te cambies, ya te dije que tengo una velada romántica planeada, así que anda vámonos ya.
Vaya que tenía en mente algo especial, sobre mi cama descansaba un sexy vestido rojo y un par de sandalias a juego, me di una rápida ducha, y me arregle para mi cita, una notita en mi espejo decía que le sitio de reunión era en su cuarto, tome la nota entre mis manos y el borde del papel me hizo una cortada en el dedo índice, metí la mano en uno de los cajones de mi escritorio para sacar unos pañuelos pero lo primero que encontré fue el pesado libro inútil, lo saque para buscar los pañuelos.
-          Además de no servir para nada estorbas – le gruñí al libro como si con eso lo pudiera hacer funcionar – estúpida cosa – dije presionando mi dedo ensangrentado en su caratula.
Para mi total sorpresa unas letras doradas aparecieron en la cubierta “bienvenido, me olvida de mi tonta herida y abrí el libro para toparme con que milagrosamente las hojas tenia letras, letras reales que mis ojitos podía leer perfectamente, la sangre había hecho que la cosa funcionara, estaba tan feliz... por un momento estuve tentada a quedarme a leer el libro, pero de momento lo más importante era mi cita, después de todo ahora tenía en mis manos la posibilidad d ayudar a Nick.



La cara que puso Nick al verme jamás podría olvidarla, y para ser honesta yo había puesto la misma al verlo, lucía espectacular vistiendo un traje negro, camisa blanca y una corbata roja que hacia juego con mi vestido. Su habitación estaba tal como la recordaba, solo que el sillón purpura fue puesto en un rincón para poder colocar una mesa y un par de sillas. No Había ni una sola luz encendida, pero un montón de velas de todos los colores iluminaban el lugar.
-          Solo diré guau – dijo él tomándome de la mano y como todo un caballero movió la silla para que me pudiera sentar.
-          Bueno pues yo solo diré miau en verdad te vez fabuloso – el sentó frete a mí y destapo la charola que tenia nuestra cena –sushi? – dije divertida, de todos los tipos de comida que pudo haber preparado el se decidió por el sushi.
-          Sí, me hubiera gustado cocinarlo yo mismo, pero parece que la cocina no es mi fuerte – se disculpo.
Pasamos una bella noche, platicando de nada en particular, disfrutando de la compañía uno del otro, cuando terminamos nos recostamos en la alfombra junto a su cama, tomados de las manos mientras cantábamos tarareábamos las canciones que sonaban en su estéreo.
-          Quieres ver algo maravilloso? – pregunto enderezándose para mirarme a la cara.
-          Sorpréndeme – conteste jugueteando con su corbata.
-          Espera y verás – dijo el – se puso de pie y al poner su mano sobre uno de los símbolos tallados en la pared el techo se ilumino, para después poco a poco difuminarse, hasta que el cielo nocturno estaba sobre nosotros.
-          Cómo... eso es magia de ángel o algo así?.
-          Tu padre lo puso para mi, había noches que solo esa vista me mantenía cuerdo, ver las estrellas es algo relajante- dijo tumbándose junto a mí.
-          Conozco algo más relajante – dije girándome para que quedáramos cara a cara.
-          En serio?
-          En serio....
Lo bese despacio al principio el parecía desconcertado, lo tome por sorpresa, pero después su lengua me invito a seguir, así entre caricias y besos se nos paso la noche. Los primero rayos del sol se filtraron por su ventana haciéndome despertar, los busque a mi lado, pero no estaba, solo había una notita junto a mí.
Tengo que prepararme para el ritual, empieza esta noche, gracias por lo de ayer, no te preocupes por mi estaré bien.
Te amo
Nick

Me pare con el corazón latiéndome a mil por hora, tenía que leer ese libro y encontré la solución, salí de la habitación a toda prisa, hasta llegar a mi dormitorio, Selene no estaba gracias al cielo por eso. Saque el libro, l sangre en la caratula ya estaba seca y las hojas de nuevo en blanco. Tome un alfiler y me pinche el dedo para colocar una nueva gota de sangre.
La respuesta llego a mi unos minutos más tarde, escalofriante y cruda verdad, cuando se hace un pacto con los rastreadores el trato es alma por alma... si Alanís quería a Nick lo tendría... a menos que otra alma tomara su lugar... las palabras sacrificio, y tierra maldita me hicieron estremecer... alma por alma... mi alma por la salvación de Nick.
-          Selene necesito ayuda con algo – dije entrando a la biblioteca e interrumpiendo la hora romántica de Sel y su novio.
-          Tiene que ser justo ahora? – dijo haciendo un puchero.
-          Es una pequeña duda, es más Greg podría ayudar, donde exactamente se puede encontrar tierra maldita en el mundo de los vivos? – a Gregory casi se le salen los ojos por la sorpresa.
-          Para que quieres saber eso? – pregunto Selene.
-          Estaba leyendo algo para teología, es para la tarea- mentí.
-          Pues básicamente la tierra maldita en la tierra es cualquier sitio dónde sean frecuentes las muertes, en las carreteras existen sitios donde hay accidentes muy a menudo, esos son un ejemplo de aquellos lugares... cerca de Costa hay una vieja cabaña dónde una familia murió en un incendio. Poco después hicieron un pozo y varias personas han muerto por caer en el – explico Gregory.
-          Entonces no hay una especie de mapa que marque esos lugares?
-          No que yo sepa, en serió te dejaron eso de tarea... qué extraño – dijo Selene.
-          No importa, gracias por todo chicos los veo después – salí corriendo a mi habitación, necesitaba preparar equipaje ligero, aunque sabía perfectamente lo que implicaba mi decisión, valía la pena hacerlo.
Dolía demasiado irme la misma noche en que Nick iniciaría el ritual de luna nueva, pero no tenía tiempo que perder. La noche me sorprendió antes de terminar mi mochila y arreglar algunas notas para las personas importantes de las cuales no tendría tiempo de despedirme.
Justo cuando me disponía salir del cuarto me sentí mareada, como si alguien desesperadamente llamará por mi alma, de pronto estuve de pie frente a dos altas figuras encapuchadas, uno de ellos no cabía duda era mi padre, y el otro... cuando se quito la capucha supe que era el arcángel Uriel.
-          Nicholas hoy llega el día de tu prueba final, que nuestro señor te acompañe, nunca pierda la fe – dijo Uriel, colocando una mano sobre mi cuello... el cuello de Nick.
Algo quemo sobre mi piel y el sello que mantenía cautivo a Nicholae fue removido, olas de terrible dolor azotaron mi cuerpo, me convulsione al suelo, intentando ahogar mis gritos... era un lucha interna... espiritual... pero dolía más de lo que cualquiera pudiera soportar.
Cuando abrir mis ojos estaba tirada en el piso, mi  nariz sangraba y mi rostro estaba empapado en lágrimas... eso fue el detonante final para encaminarme hacia ese pozo, dónde esperaba poder salvar el alma de la persona más importante para mí.

Capitulo 19

El libro

Ningún libro de la sección de alumnos me había dado las respuestas que necesitaba, un símbolo, un encantamiento, un ritual... lo que fuera para poder evitar que Alanís se llevara a Nick lejos de mí, cuando por fin me daba por vencida encontré en los registros un titulo que me hizo recobrar las esperanzas “pactos y alianzas”, corrí hasta al escritorio de Ramón y me arrepentí de haber llegado en ese preciso momento, porque interrumpí un apasionado beso entré él y  Esteban.
Aclare mi garganta y el par se separo como si les uvera tirado un balde de agua, Esteba lucia realmente avergonzado – Hey lo siento chicos, Ramón es que necesito el libro 501 “pactos y alianzas”- dije entregándole la tarjeta del registro.
-          No te disculpes es mi trabajo atender la biblioteca – contestó Ram.
-          Huy creo que se significa que debo irme – sonrió Esteban – un gusto verte Iris – se despidió de Ram con un tierno beso y luego despeino mi cabello en un gesto de amistad.
-          Lo siento, en verdad no quería interrumpiros, pero ese libro es muy importante para mí – Ram tomo la tarjeta y me encamino por los oscuros pasillos más alejados y llenos de polvo que había en el viejo edificio.
-          Me temo - dijo él señalando el espacio vacío en uno de los estantes – que el libro no está.
-          Vaya mierda, no lo puedo creer – dije dejándome caer al suelo, ahora si que me sentía derrotada.
-          Dame algo de tiempo, revisare los registros de préstamos quizá encuentre algo – dio ayudándome a ponerme en pie – sabes estas muy estresada, porque sales y te diviertes un rato, no ganas nada estando aquí mientras yo busco, anda y toma u poco de aire.
Finalmente decidí que ahora todo estaba en manos de Ramón, el era un buen tipo, ni siquiera pregunto para qué quería un libro como ese. No podía evitar estar deprimida, mi padre había cancelado mis tutorías ahora entrenaba con  Nick casi todo el día, lo que se supone serían nuestros ultimo días juntos antes de su prueba se convirtieron en un par de minutos ocasionales al día. Ang me enseñaba a usar mis alas, eso era lo único que me mantenía entretenida, pero hoy me había dado la tarde libre porque tenía un examen o algo así.
Bien pues necesitaba agotar mi energía en algo, escribir no era una buena opción, siempre que empezaba una historia terminaba siendo trágica y llena de drama. Me escabullí al edifico de danza hasta que encontré una sala vacía, conecte mi Ipod al equipo de sonido, Aplogy de safetysuit comenzó a retumbar a todo volumen.
Me saque la playera, quedándome solo en mi top deportiva y mi licra negra, extendí mis alas y comencé a moverme al ritmo de la música, unas suaves manos me sujetaron por la cintura, Francesco siempre tenía un efecto tranquilizador en mi, así que le seguí la corriente y empezamos una danza de pasos sin sentido hasta que terminamos riendo como locos mientras nos dejábamos caer al suelo totalmente agotados.
-          No sabía que tenías música en coreano – se burlo cuando Because I’m stupid de ss501 comenzó a sonar.
-          Debo decir que soy una total loca adicta a todo lo oriental, ya sea Japón o Corea – confesé.
-          Tus alas son preciosas- murmuro acariciando delicadamente el borde de una de ellas.
-          Sabes estas alas solo me han traído miedo y desesperación – comencé a enderezarme hasta recargar mi cabeza sobre su firme pecho.
-          No seas pesimista, Nick lo va conseguir – dijo Fran peinando mi rebelde cabello hacia atrás.
-          Alanís hizo un trato con los rastreadores, cuando tú hiciste el trato incluso trajeron a Eloísa del otro mundo, tengo miedo de lo que ella pueda hacer – suspire frustrada.
-          Nick no perderá, sabe que si tú te quedas sola yo estoy aquí, y estaría dispuesto a luchar por ti, el no te dejaría caer en mis garras – eso ultimo lo dijo en tono bromista.
La puerta se abrió yambos saltamos asustados por la interrupción, Ang se quedo parada bajo el marco de la puerta, primero nos sonrió, pero tan pronto sus ojos se enfocaron en donde nuestras manos estaban unidas (yo ni siquiera había notado que nos estábamos tomando de las manos). Hizo un gesto extraño y de inmediato vi las lágrimas conteniéndose en sus ojos, creo que estaba mal interpretando esta situación.
-          Lamento haberlos interrumpido chicos, pero Ramón me ha enviado a decirle a Iris que ya consiguió su libro – y sin más se marcho dando un fuerte portazo.
-          ¿Qué fue eso? – pregunte mientras me ponía de vuelta mi playera.
-          Fue mi culpa, metí la pata en grande... – cuando me gire a verlo me di cuenta que tenía las mejillas coloradas.
-          ¿Qué hiciste? – pregunte, y la pregunta salió con mas rudeza de lo que yo quería.
-          Ayer la bese, fue sin querer, es que cuando sonríe ella se parece tanto a Eloísa – eso ultimo lo dijo casi en un susurro.
-          Ya la jodiste Fran, sabes que Ang es una chica muy especial, si le rompes el corazón te las verás con migo – le regañe.
-          Ya sé, vamos hay que ir por tu libro.
Caminamos a prisa a través de los pasillos, si Francesco pensaba que con su tontería de “la bese” iba a ser suficiente para mantener mi curiosidad quieta se equivocaba rotundamente.
-          ¿Y qué piensas hacer? – pregunte mientras atravesábamos el patio central para llegar a la biblioteca.
-          No lo sé, no puedo pedir disculpas, eso la haría sentir peor – dijo Fran viéndose realmente preocupado.
-          Bueno pues tendrás que contarme como rayos paso – gruñí molesta, Ang se había portado como una gran amiga durante estos últimos días, para nada se merecía terminar con el corazón roto, y aunque Francesco es también es mi amigo no podía dejar pasar la situación así como así.
-          Nos mandaron a buscar unos archivos a la vieja torre, le asignaron una misión con otro compañero, desde que los rastreadores vinieron no me dejan salir del campus – dijo furioso – mientras examinábamos los archivos encontré uno con el nombre de Eloísa, mi corazón casi se detiene ahí mismo, me lo lleve a hurtadillas y cuando leí el contenido casi me infarto, después de que murió su alma fue designada para convertirse en ángel guardián siguiendo la su árbol genealógico dice que tuvo un hijo con un humano, adivina quién es ese hijo – dijo con un tono amargo en su voz.
-          No tengo idea Fran, vamos suéltalo ya – dije bruscamente.
-          El padre de Ang – me quede parada él se giro a verme, con una cara de preocupación genuina.
-          Entonces lo decías enserio, la besaste solo porque se parece a Eloísa?...
-          Tu no entiendes – me corto – desde que lo supe no he parado de observarla, y no sé cómo no pude darme cuenta antes, son idénticas, esos hermosos ojos azules, el cabello rubio, aquel pequeño lunar en su hombro – cuando dijo eso ultimo sus mejillas se pusieron muy rojas.
-          Ang nunca usa camiseta sin mangas, como viste el lunar – creo que me estaba acercando al meollo del asunto.
-          Yo estaba molesto, porque ella saldría a una misión con alguien más, lo noto y me invito a nadar en la alberca, cuando se quito la camiseta para nadar lo vi, fue justo ayer por la tarde, nos pusimos a jugar lanzándonos agua en la cara, ella estaba riendo mientras se alejaba de mi para llegar a la orilla de la piscina, la jale del brazo para evitar que saliera, no me di cuenta en qué momento quedamos tan juntos que nuestras narices se rozaban, entonces vi sus ojos y no pude evitar recordar a Eloísa, fue entonces cuando la bese, después eso ella salió corriendo, y esta mañana cuando he querido hablar con ella, me ha dicho que haga de cuenta como si nada hubiera pasado, la verdad no se qué hacer – vaya esa sí que fue una confesión larga.
-          Iris- grito Ramón desde una jardinera fuera de la biblioteca – vengan aquí rápido.
-          ¿Lo tienes? – pregunte ansiosa, el desenvolvió un viejo libro con la cubierta de cuero negro, solo tena impresas en dorado las letras del título “pactos y alianzas” – mil gracias, dios no sabes cómo te lo agradezco – dije abrazándolo con fuerza, pero él tenía un semblante serio.
-          ¿Qué pasa Ram? – pregunto Fran.
-          ¿Para qué lo quieres? – la pregunta del millón.
-          Creo que ya te darás una idea Ram, no pienso dejar que Alanís venga por Nick – gruñí.
-          De nada sirve que te lo de entonces, solo un ángel de alto mando puede leer su contenido – medio el libro y al abrirlo me quede en shock, las hojas estaban en blanco.
-          A menos que convenzan a algún ángel del alto mando para que te lea su contenido, no creo que te sea de mucha utilidad – dije él, tomando el libro de mis manos.
-          No importa, ya encontraremos la forma de abrirlo – me animo Fran, Ramón puso cara de pocos amigos.
-          Me meterán en líos si se los doy.
-          Te prometo regresártelo antes del ceremonia de la luna nueva – conteste.
-          Vamos Ramón, si no podemos ver su contenido en que te afecta – me apoyo Fran.
-          Vale, pero es en serió tenga cuidado con lo que hacen – se alejo de nosotros, mire el libro en mis manos, ahora el asunto era como demonios lo íbamos a leer.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Cielo de amor (Koisora)

Hi hi soñadores empedernidos, les traigo aqui una hermosa pelicula japonesa que me hizo llorar hasta las 3:00 am que termine de verla.

Cielo de amor




Nos cuenta la historia de Hiro y Mika, una historia llena de romance y drama... OMG sobre todo drama es tan bella que incluso de acordarme aun quiero chillar... bueno antes que nada si se deciden a verla tengan a la mano una caja de pañuelos...

La historia comienza cuando la protagonista Mika pierde su celular y termina encontrandolo en la biblioteca, pero oh sorpresa la persona que lo encontró antes que ella borro todos sus contactos y mensajes dejando solo su numero, así empieza el amor jejeje pues Mika recibe llamadas del misterioso chico que encontro el celular todo el tiempo, platican de todo y se llegan a conocer lo suficiente como para que Mika quiera conocerlo.

Sorpresa, el chico de las llamadas era Hiro, un muchacho que por su apariencia un tanto alocada siempre le dio miedo a Mika, así que al principio la chica sale corriendo asustada, pero después se da cuenta de que Hiro es un chico fantastico y comienzan la relación. Así a los 16 años conoce al amor de su vida, un amor que pone su mundo de cabeza, con el conoce el dolor y la alegria de amar con todo el corazón... aunque claro nunca faltan los malos de la historia, en este caso es la ex.novia de Hiro ... Suki.... la tipa hace que la vida de ese par de enamorados se vueleva complicado, pero Hiro es un amor, tan comprensivo y siempre defendiendo a Mika de todo y de todos... pero de pronto todo se vuelve un caos, Hiro deja a Mika sin ninguna explicación... pasará tiempo para que Mika se de cuenta que Hiro la dejo para no verla sufrir....

Me abstengo de contarles más no quiero arruinarles la sorpresa de mirar esta preciosa pelicula, esta disponible en Youtube.

Protagonistas

Mizusawa Erena  es Tahara Mika



Seto Koji es Sakurai Hiroki (Hiro)



Ver online

lunes, 9 de mayo de 2011

Capitulo 18

Mentiras



Alanís no apareció en ningún lado, el equipo de búsqueda finalmente se dio por vencido, las semanas pasaron hasta convertirse en un mes entero, cada noche tenía pesadillas, siempre la misma, Alanís llegaba interrumpiendo el ritual de luna nueva, las barreras del arcángel Uriel caían tan pronto ella entraba a la capilla, le tendía la mano Nick y cuando el por fin se giraba a mirarla sus ojos destellaban de carmín y sus alas negras se fundían con la noche.


Cuando el sueño terminaba, siempre despertaba asustada, mojada en sudor y al borde de las lágrimas, podía sentir claramente como algo se acercaba, un cambio que no era nada bueno. Esa noche desperté más temprano que de costumbre, apenas eran las 2 am y la pesadilla ya había interrumpido mis sueños, pero al final todo había sido distinto, un fuerte dolor recorrió todo mi brazo izquierdo, desde mi hombro hasta mi muñeca.


Cuando abrí los ojos sabía que estaría ahí, mi marca se había movido a su lugar definitivo, a mi muñeca izquierda, Nick tendría que enfrentarse a Nicholae y yo no podría intervenir. Odio las mentiras pero si eso me compraba un poco más tiempo para averiguar cómo ayudar a Nick, bien valía la pena intentarlo.


- Así no vas a poder – gruño Nick – llevas toda la maldita semana usando esas odiosas sudaderas holgadas, en verdad no te estas asfixiando de calor?, son estorbosas, tus movimientos se limitan por culpa de esos trapos... anda quítatela.

- No – dije convencida a no mostrar mi marca, y mis alas, a simple vista no parecía ningún problema, la marca se puede tapar usando una muñequera, pero mis alas, incluso plegadas a mi espalda eran demasiado vistosas, eran de color blanco con un intenso tono dorado en los bordes, y aun no sabía cómo ocultarlas.

- Irialis me estas sacando de mis casillas, quítate la estúpida sudadera – dijo mirándome con sus oscuros ojos brillando con enojo.

- Ya te dije que estoy resfriada – dije alejándome de él – no me he sentido bien últimamente – mentí, la verdad había adelgazado bastante, entre las pesadillas y pasar la noche en vela leyendo montones de libros buscando una alternativa para ayudar a Nick, me veía demacrada, oscuras ojeras siempre enmarcaban mi rostro.

- Esto ya me preocupo – dijo masajeando sus sienes en un gesto de desesperación, cuando se podía de ese humor se parecía bastante a papá – tu padre me mataría... eso no puede ser – balbuceo para sí mismo.


Se acerco peligrosamente a mí y metió su mano debajo de mi sudadera hasta colocarla sobre mi vientre. Casi me parto de la risa ahí mismo, “control chica, contrólate” me regañe mentalmente.


- No estarás embarazada verdad? – dijo sonando seriamente preocupado, no pude soportarlo más y solté la carcajada – de qué demonios te ríes, que quieres que piense Iris, me evitas a cada momento, no me dejas abrazarte y llevas casi una semana así – grito desesperado.

- No estoy embarazada – logre decir aun entre risas, las cuales pararon tan pronto el me acerco a su cuerpo y me beso con urgencia y duro en los labios.

- Entonces qué pasa? – pregunto cuando por fin nos separamos en busca aire, acarició mi rostro con una mano, mientras con la otra ágilmente bajaba el cierre de mi sudadera.


Yo llevaba solo un top debajo de mi sudadera, por lo cual tuvo una muy buena vista de mi abdomen plano, lo cual lo tranquilizo, pero en cuanto deslizo la prenda por mis hombros no pudo ocultar su cara de sorpresa cuando las vio brillar, malditas plumas doradas.


Su rostro se puso serio de golpe y se apresuro a tomar mi mano izquierda, al girarla vio mi marca de ángel guerrero en su sitio final, hizo una mueca antes de volver a mirarme a los ojos.


- ¿Por qué no me lo dijiste antes?- murmuró.

- No quiero... esas pesadillas me están matando de miedo – dije intentando tragarme las lagrimas.

- Pesadillas? – sentí un leve empuje en mi mente y le permití verlas, un escalofrió me recorrió de pies a cabeza cuando apareció la imagen de Alanís y Nicholae juntos, como ángeles oscuros perdiéndose en medio de la noche.


Él suspiro fuerte y tomo mis manos entre las suyas.


- Eso no va a pasar.

- Alanís dijo que volvería por ti, hizo un trato con los rastreadores – chillé.

- No me importa, mi alma te pertenece, así que ella no puede alejarte de mí – me atrapo en el cálido circulo de sus brazos, acaricio levemente mis alas y me sonrió de una forma tan deslumbrante que casi me derrito ahí mismo – son hermosas, tu eres hermosa.

Él suspiro fuerte y tomo mis manos entre las suyas.

- Eso no va a pasar.

- Alanís dijo que volvería por ti, hizo un trato con los rastreadores – chillé.

- No me importa, mi alma te pertenece, así que ella no puede alejarte de mí – me atrapo en el cálido circulo de sus brazos, acaricio levemente mis alas y me sonrió de una forma tan deslumbrante que casi me derrito ahí mismo – son hermosas, tu eres hermosa.

- ¿Lo prometes?- pregunte con las lagrimas corriendo por mis mejillas.

- Lo prometo – murmuró antes de besarme con ternura haciéndome olvidar todos mis miedos.


El resto de la tutoría me explico cómo ocultar mi alas, era algo muy simple en realidad, solo consistía en concentrarme para hacer mis alas incorpóreas, después de todo nuestras alas solo son una extensión de nuestra alma, aunque claro hace unos días no podía concentrarme puesto quela culpa de estar ocultándole la verdad Nick me carcomía por dentro.


- ¿Qué pasará ahora? – pregunte mientras tomábamos nuestra cena bajo la luz de la luna menguante.

- Faltan un par de semanas para la luna nueva, Uriel debe venir para el ritual, solo él puede borrar el símbolo que controla a Nicholae, así que no queda más que esperar.

- Suenas muy confiado.

- Tengo un enorme motivo para ganarle la batalla a mi hermanito y por sus puesto ese motivo eres tú, angelito, te amo demasiado como para perderte – dijo mirando la luna como si con verla pudiera detener su ciclo.

- Bueno, pues esta ha sido una linda cena al aire libre- dije cambiando de tema.

- Vaya que si – dijo besándome tiernamente hasta que los dos terminamos recostados sobre la manta que cubría el césped – ya te había dicho que sexy te ves con ese top amarillo – ronroneo besando mi cuello y mis hombros.

- Pues si no mal recuerdo dijiste que te comportaría como todo un caballero – bromeé.

- Supongo que me aprovechare de que tu padre no esta casa.


Jamás olvidare esa noche, libre de mentiras y bajo un hermoso cielo estrellado, Nick y yo hicimos el amor, ignorando por completo a todo lo demás, en aquel mágico momento solo existíamos él y yo, olvidándonos que el cruel destino rara vez pone las cosas como queremos.


 animos

Capitulo 17


Culpa

Francesco despertó en la enfermería, aun desorientado por aquel terrible golpe de energía, papá dijo que había tenido suerte de no morir. Nick se sentía culpable por lo de Alanis, así que se unió al equipo de búsqueda, la verdad yo aun no sabía que pensar, aun no podía creer que ella… bueno nunca fue buena con migo, pero que traicionara a los suyos, que rayos estaba pensando.


- No creo que debas pararte – lo regaño Ang, ella ya estaba mucho mejor, aunque su brazo derecho descansaba en un cabestrillo.

- Creo que ya estoy mejor, Ang déjame pararme, en serio tengo que ir al baño – se quejo Fran.

- Ok, Greg! – grite para que el novio de Sele le ayudara a Fran, era obvio que necesitaba pararse, pero ninguna de nosotras era buena opción para ayudarlo.

- Gracias – murmuro Fran.


Cuando Greg y Fran por fin se alejaron, me quede a solas con Ángel, necesitaba hacerle un par de preguntas.


- Ang, ellos te hicieron esto? – pregunte señalando su brazo, ella asintió.

- Venían por Fran, lo consideran un traidor – dijo en tono serio.

- No entiendo como Alanis pudo irse con ellos – gruñí.

- Ellos son rastreadores, su visita al campus no fue fortuita, cazan almas tristes y desesperadas, de seres cuya alma está destinada a ser un ángel, no exista nadie más inestable y vulnerable que un ángel con el corazón roto – dijo ella.

- Quieres decir que… - le invite a que continuara con la explicación, pero solo se quedo viendo con los ojos muy abiertos, y con culpa a alguien detrás mío, como si hubiera dicho algo que no debía.

- Está bien, dile no es ningún secreto que lo que me sucedió a mi hace más de un siglo puede pasarle a cualquier otro – dijo Fran, se sentó en la camilla, y Greg se fue a atender a un par chicos que venía con alguien en brazos, algún noqueado de la clase de combate.

- No.. yo creo que mejor los dejo, tengo que ir a clases, te veo el miércoles en la tutoría – se despidio Ang, saliendo a toda prisa.

- Perdón, quizá no debimos tocar ese tema – me disculpe, pero él solo me regalo una linda sonrisa en respuesta.

- No es por defender a Alanis, pero cuando pierdes a un ser al que amas, es como perderlo todo – dijo, en su mirada no había nada más que tristeza.

- Nick ya se siente culpable por esto… ahora en verdad me sintiendo un poco mal también, digo fui yo quien le quito a Nick – murmure.

- Sabes, ciertamente ella no tomo la mejor decisión, pero creo que tal vez aun hay esperanza, por eso la están buscando, mientras tu padre este aquí, el puede hacerla volver, tal y como hiciste tu con migo – me explico, cuando por fin se recostó, puse una manta para envolver sus piernas.

- Solo espero que todo esto se solucione.

- ¿Quieres saber cómo es? – dijo él – sabes no me importaría decírtelo, creo que necesitas saber a qué clase de ángel trajiste de regreso – yo no sabía que decir, pero aun así el tomo mi silencio como un sí.


- Recibí mi marca de ángel cuando tenía 18 años, era un solo un jovenzuelo italiano con las hormonas locas, un mujeriego incorregible – dijo con tono soñador – claro que no era cualquier adolescente italiano, yo era hijo de un duque, hijo único, consentido y malcriado, cuando llegaron por mí, aún recuerdo la cara del arcángel Uriel cuando intento borrar la memoria de papá para llevarme lejos, papá nunca olvidaría nada, él amo a mi madre a pesar de que ella era un ángel, y a pesar de que tuvo que dejarnos para seguir con sus obligaciones, papá no estaba dispuesto a dejarme ir al instituto en Roma, así que él mismo arcángel Uriel fue designado mi tutor, me daba clases en casa, mientras yo seguía formando parte de la flamante sociedad italiana… era el siglo 18, se esperaba mucho del hijo único de un noble, papá tenía negocios por tratar con un conde francés adinerado y de buena posición, así que me envió a mí a ver de sus asuntos, justo una semana antes mi marca cambio de lugar, dándome el honor de ser un ángel guardían, o al menos eso es lo que se tenía destinado para mi – tomo una pausa antes de continuar.


- Eloísa era su hija, una hermosa joven de tan solo 16, era preciosa, piel blanca como la leche, ojos azules que a la luz de la luna parecían casi verdes, un cabello sedoso y largo, con espesos rizos dorados, y además era la persona más noble y compasiva que pude conocer durante mi vida humana, me enamore como un tonto, pero no imagine que mi amor la volviera el blanco de los rastreadores, la marcaron para morir, falleció de difteria tres meses después de que la conocí, entonces aparecieron ellos, los hermanos Leonard y Lilian, me prometieron traerla de vuelta, a cambio de mi alma, siempre al servicio del señor oscuro... mi pena por perderla cegó mi razón por completo... y ella no volvió, al menos no del modo en que yo esperaba, y una vez que me volví un ser despreciable como demonio, sin una sola gota de luz en mi, ella dejo de amarme, vivió su vida humana, olvidándose de mí, eso me volvió loco de ira y venganza... hasta que me encontraste tu, y de algún modo conseguiste traerme de vuelta – sonrió tomando mi mano entre las suyas – solo lamento no haber llegado antes que Nicholas, quizá hubiera podido quedarme con tu corazón.


- Pues demasiado tarde hermano, porque ella es mía- dijo Nick abrazándome por la cintura y depositando un suave beso en los labios.

- Ya sé, largo de aquí, la gente enferma necesita dormir – dijo Fran lanzándonos una almohada.


Nick me acompaño hasta los dormitorios, íbamos en silencio cada uno perdido en sus propios pensamientos, imaginar a Alanis cegada por amor, pero arrebatarme a Nick, ¿cómo pensaba hacer eso?


- En qué piensas? – preguntó él cuando paramos cerca de las puertas del dormitorio de chicas.

- En Alanis – confesé – no logro comprender su decisión.

- Ella, siempre se sintió fuera de todo, con un año aquí y sin obtener su marca definitiva, creía que tal vez ella no encajaba – dijo el mirando el suelo... a Nick le dolía lo de Alanis, de cualquier modo ellos habían compartido un largo tiempo como pareja.

- Lo siento – murmure abrazándolo fuerte – desearía que las cosas hubieran sido distintas.

- Yo no, soy un maldito pecador, pero la otra noche que estuvimos juntos no la cambiaría por nada, te amo demasiado – era la primera vez que me lo decía, no pude evitar sonreír y capturar sus labios es un beso.

- Woa, si cada vez que te diga que te amo me vas a besar así tendré que hacerlo más a menudo – dijo acariciando mi espalda – pero es tarde, ve a dormir angelito, soñare contigo – nos despedimos con un largo beso y finalmente tuve que entrar hacia mi cuarto.

Fin del capi... me quedo cortito Happy