otoño

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sábado, 15 de enero de 2011

Capitulo 13

Karla

Una fuerte sacudida hizo que me golpeara la cabeza contra el suelo de lo que parecía un auto en movimiento, eso basto para despertarme, abrí mis ojos lentamente, apenas si podía distinguir lo que veía ya que todo estaba oscuro, estaba mareada y mi cabeza dolía horrores.

- Karla, ¿estas bien?- pregunto Alphonse, tomándome en su brazos y acunándome como una niña pequeña.

- Me duele la cabeza, dónde estamos, porque esta todo tan oscuro?- pregunte intentando sentarme, en ese momento lo recordé todo- mierda no fue una pesadilla, Vlad realmente nos atrapo – ese fue el comentario más estúpido, jamás dicho, autora intelectual: yo.

- Nos llevan a la mansión de las panteras – contesto Dak, mientras se acerca a mi y colocaba su mano en mi nuca, en unos instantes el dolor y el mareo se fueron.

- Gracias, eres sanadora igual que mi hermana?- pregunte, mientras observaba a Alphonse totalmente recuperado, su lindo cuello limpio, como piel de bebe.

- Esta chica es increíble, mírame ni un solo rasguño – sonrió Al.

- No soy sanadora Karla, soy un rastreador de impuros, lamento que el rescate fallará, no esperaba que Vladimir tuviera tantos impuros vigilando- se disculpo.

- No fue tu culpa, después de todo no te di mucho tiempo para elaborar un buen plan de emergencia.

- Estamos cerca de la mansión, percibo el aroma de los centinelas – dijo extendiendo sus colmillos, mientras sus pupilas se dilataban, su mitad vampiro despertaba preparándose para luchar.

- Es uno de ellos – grito Al, colocándome detrás suyo, en un intento por protegerme.

- Tranquilo Al, ella no es como los que te lastimaron, ella es...

- Soy un hibrido, mitad vampiro, mitad humano, me dedico a rastrear y cazar vampiros impuros, ellos son los verdaderos asesinos – explico Dak.

- ¿Eres un vampiro de los buenos?- preguntó Al. Aun no muy convencido.

- Algo así, es largo de explicar, solo me queda tiempo y fuerza para sacar a uno de ustedes, tengo que avisar a los otros lo que está sucediendo.

- No creo que escapar sea buena idea, lo estarán esperando – argumente.

- ¿Por qué crees que nosotros tres viajamos en esta camioneta de entregas, mientras los depredadores que nos ayudaban van en un auto blindado?- pregunto Dakota.

- Ellos piensan que eres humana, igual que nosotros- contestó Al.

- Bingo – sonrió Dak.

- Entonces llévate a Alphonse, puedo manipular la mente del conductor y eso te dará algo de tiempo.

- De ninguna manera bebe, no pienso dejarte sola – replico Al.

- Dak solo puede con uno de nosotros, y tú has perdido bastante sangre.

- Eres una necia Karla, sé que no puedo hacerte cambiar de opinión pero te prometo que regresaremos por ti – dijo mi amigo besando mi mejilla.
- Dak, regresara, tu solo preocúpate por ponerte a salvo – le regañe.

- El tiempo corre chicos, al dame la mano... ¿Karla estas lista?.

- Lista – murmure, me desconecte de mi cuerpo y en un instante me encontraba al volante de la camioneta, el chirrido de la puerta al romperse hizo que el impuro quisiera recuperar el control, pero lo sostuve el tiempo suficiente para asegurarme de que ellos estarían a salvo.

Cuando por fin salí de la mente del impuro, sentí la brisa golpeando mi cara, al abrir los ojos me tope con una mirada cargada de odio, ojos carmesí, llameando con deseos de venganza, Vladimir estaba frente a mí, no se esperaba esto, y pude ver por su sonrisa que los planes que tenía para mí en un inicio habían cambiado.

- Híbridos... son una verdadera molestia... princesa, me temo que no es seguro que viajes en auto, así que de aquí en adelante caminaremos – me saco de la camioneta a una velocidad sorprendente, y en un parpadeo estábamos en un cementerio, las viejas lapidas estaban separadas de las más recientes por una fila de sauces, cada tumba por la que pasábamos lucia más vieja que la anterior, excepto una, y fue justo allí donde nos detuvimos. Era una simple lapida de piedra, con letras rojas se leía “Elena Damon, cazadora y amada esposa”.
-
- Elena cariño, te presento a una amiga – dijo Vlad agachándose para acariciar la fría roca, extendió su otra mano y toco mi brazo.

Una avalancha de imágenes llego directo a mi cabeza, Vladimir más joven siendo un vampiro de sangre pura, y un orgulloso cazador, y una linda chica de ojos verdes y despampanante cabello rojo, siempre sonriendo, siempre a su lado. Luego las imágenes pasaban más a prisa, un ataque, había gritos y sangre. Me solté de su agarre, no pude soportar seguir viendo eso.

- Ella era un gran cazador, ambos lo éramos, hasta esa noche, los impuros me la quitaron, la transformaron en contra de su voluntad, yo no pude seguir siendo un cazador, renuncie pocos días después. Estaba perdido sin su amor, pero ella me encontró, no tienes idea de lo mucho que sufre un vampiro que es transformado de esa forma, ella no toleraba la idea de matar para alimentarse, estaba muriendo de sed, pero se negaba arrebatar vidas como los mounstros que la cambiaron, fue buscando una muerte digna, pero no pude hacerlo, ella era la mujer de mi vida, en lugar de asesinarla como ella pidió, pase años velando por su bienestar robando sangre de los hospitales porque no podía consumir le suero que para los vampiros de sangre pura es más que suficiente para vivir, no todos los impuros son asesinos, mi Elena nunca lo fue.

Yo escuchaba esa historia, al inicio incrédula, y luego no me atrevía a interrumpirlo, aunque mil preguntas rondaban mi cabeza, decidí que era mejor callarme, eso me daba algo de tiempo para buscar una manera de salir de ahí.

- Esa noche salí como siempre por reservas de sangre, cuando volví a casa la encontré en un charco de sangre, fue asesinada por una pantera, y no cualquier pantera el alfa de la manada, iba acompañado por cazadores, muchos de ellos habían sido mis colegas, pero al ver Elena muerta, perdí el control, la ira me invadió y asesine al cazador que se encontraba más cerca de mí, bebí su sangre hasta matarlo, y me convertí en impuro, después de eso escape, con solo una idea en mi mente: venganza.

- Entonces regresaste a matar a la compañera del futuro alfa, así se cumplió tu venganza – murmure, pero el negó con la cabeza.

- La chica nunca fue mi objetivo, era el muchacho... Franco el futuro alfa, muerto el mi venganza estaría completa, pero la chica tenía un poder metal increíble, manipulo mi mente, me convenció de matarle a ella en lugar de a él. Pero eso sucedió porque me confié, no volveré a cometer el mismo error dos veces.

- Estás loco si piensas que te voy a dejar herirlo – chillé frustrada, cuando comprendí que yo no era más que la carnada para atraer a Franco a una muerte segura.

- Lo siento princesa, pero ya espero demasiado para obtener mi venganza, no voy a renunciar a ella.

De las sombras emergió una figura, una chica, sus imponentes ojos rojos me miraron con desdén.

- ¿Es ella?- pregunto con voz ronca, mientras se acercaba lentamente, como una fiera acechando a su presa.

- Si... pero aun no es tiempo, esperemos a que le chico llegue... oh que falta de educación la mía, te presente a mi esposa muerta y no te he presentado a mi linda hija adoptiva, Karla te presento a Cecilia, la verdadera compañera de Franco.

No pude decir nada, la sorpresa me pego como una bofetada, una vez que se acerco lo suficiente pude distinguir las facciones de Adalin en sus rostro, la melena oscura, el cuerpo despampanante, todo idéntico, menos los ojos, esos no eran miel, eran rojos como la sangre y llenos de odio, mi cerebro no lograba procesar como eso era posible.

- Permíteme explicarte eso que n entiendes – dijo la chica enterrando despiadadamente su uña a lo largo de mi cuello, sentí mi tibia sangre brotar de inmediato – faltaba solo una luna llena para que yo pasara por el cambio, cuando Vlad me ataco yo no era humana, pero tampoco era una pantera, entonces a Vald se le ocurrió darme a beber su sangre, y sorpresa, soy un lindo gatito vampiro – dijo mostrándome sus incisivos, mientras se inclinaba a lamer mi sangre, sentí sus colmillos hundirse en mi cuello, quise gritar pero no pude, ella controlaba mi mente a su antojo, su poder comparado con el mío, era abrumador.

- Detente Cecilia, el chico esta cerca y la necesito viva... por lo menos por un rato más – ordeno Vlad, Cecilia me soltó dejándome caer de cara en el suelo, mi boca y nariz se llenaron de polvo, mientras la sangre aun manaba de mi cuello. Sentía la mente de Franco buscando la mía, desesperado, tratando de comunicarse con migo, pero no tenía fuerzas ni para levantarme, mucho menos para decirle que huyera, porque iba rumbo a una muerte segura.

Capitulo 12

Karla


La vieja iglesia solía ser un hermoso edificio de la época colonial, ahora lucia como si en cualquier momento los muros se fueran a derrumbar, aleje esas ideas de mi mente, ya estaba lo suficientemente asustada con esto. Las enormes puertas de madera estaban entre abiertas dejando escapar una tenue luz, al entrar era pero que estar en una peli de terror, en la peli por lo menos le puedes poner pause en las partes más espeluznantes, esto por desgracia era 100% real y aterrador, vitrales rotos, polvo y telarañas por todos lados y unas cuantas velas encendidas que apenas si me preemitía ver por donde camino.

Escuche un ruido en la esquina más alejada del atrio, donde se encontraba un viejo confesionario de madera, todo apolillado.


- Alphonse? – grite, (tonta de mi), a quién cangrejos se le ocurre gritar en una situación como esta.

- No Karla, sal de aquí, vete – contesto Al, su voz sonaba cansada.


Camine los pocos metros que me separaban de mi amigo y al abrir la puerta me encontré con un Alphonse mortalmente pálido y con heridas por todo el cuerpo, por lo menos la mordida en su cuello ya no sangraba. En ese momento odie a Vlad, solo deseaba hacerlo picadillo yo misma.

- Nos largamos de aquí amigo – dije ayudándolo a ponerse en pie.

- Es una trampa… son vampiros… lo puedes creer? – bramo tambaleándose mientras nos dirigíamos a la salida.

- Si, a mi también me pareció increíble, no te preocupes ya sabía que era una trampa, pero tu vas a estar bien, me quiere a mi.

- Te equivocas, el dijo que vendrías, y que con eso se aseguraría de matar a Franco.

Esas palabra fueron como un balde de agua fría sobre mi, fui tan tonta, y ahora probablemente Franco ya venía para acá, no es que no confiara en Dakota, pero esto iba más allá de lo unos pocos híbridos pudieran combatir.

- Buenas noches, te vas tan pronto? – susurro cerca de mi oído Vladimir, ni siquiera note en que momento llego a mi lado.

- Solo vine por mi amigo, no tengo intención de quedarme aquí.

- Tus amiguitos no vendrán a ayudarte- dijo señalando hacia la puerta donde Dak otros 4 chicos yacían inconscientes recargados en la pared.

- Te lo voy a poner fácil, aquí esta mi teléfono celular, llama a Franco y te dejo ir.

- Primero muerta – fue lo ultimo que pude decir un fuerte golpe en la nuca me apago las luces.

Franco


Desperté empapado en sudor y con mi corazón latiendo como loco, en mi pesadilla Karla estaba en peligro, Vladimir la tenía cautiva en lo que parecía una vieja iglesia a punto de caerse en pedazos, instintivamente busque el calor de de su cuerpo al otro lado de la cama, pero mis dedos solo tocaron las frías sabanas mientras su aroma se desvanecía poco a poco de la habitación, lo cual quería decir que ella llevaba fuera un buen rato, aun así fui necio y me levante a revisar en el baño, toque la puerta y nadie contesto, abrí pero no había ni rastro, frustrado me senté en la cama sosteniendo mi cabeza con las manos, ¿dónde rayos se había metido esa chica?, me estaba volviendo loco de la preocupación.

- Creo que Dak y Karla salieron a dar un paseo nocturno – dijo Edmond entrando a la habitación vestido con su traje de cazador.

- ¿Y cómo demonios sucedió eso?- grite enfadado mientras Ed me arrojaba mi ropa de combate.

- Kio esta resfriado, no olfateo a Karla en el auto cuando Dak le dijo que salía a buscarme en la mansión – Ed lucía realmente preocupado y eso me altero aun más.

- ¿Tienes alguna idea de dónde podrían estar? – pregunte temiendo por la respuesta.

- Estaban en la vieja iglesia cerca del bosque, pero ahora Vladimir las lleva a la mansión, no son solo ellas hay tres depredadores novatos, sospecho que Dak los contacto para lidiar con los impuros, y asegurar el rescate de Alphonse.

- Vladimir tenía a Alphonse, creo que ya entendí el juego – murmure.

- Nos vamos ya, los autos están listos.

- Gracias pero pienso viajar como pantera es más rápido y así puedo comunicarme más fácilmente con los vigías – me lance ppor la ventana y cuando caí ya estaba en cuatro patas y cubierto por mi tibio pelaje oscuro.


Me aleje de la academia lo más rápido que me llevaban mis patas, me encontré rodeado de encinos, pase gran parte mi infancia y adolescencia en estos bosques aprendiendo a defenderme como humano, y como pantera, siempre parecieron seguros, eran como mi segundo hogar, pero esta noche me parecían aterradores, el aroma de los impuros se acercaba cada vez más a la mansión. En unos minutos después estaba a travesando las rejas de la mansión, entre directo a mi antigua habitación y me puse lo primero que encontré en el armario, y me dirigí a la oficina del alpha.

- Los más vulnerables están en los refugios, la guardia está dividida, algunos se quedaron en Santa Teresa por si acaso, tenemos el tiempo a nuestro a favor en un par de horas amanecerá – me informo Adalin apenas entre a la habitación.
- Gracias por apoyarme con eso Adi, Bryan ¿alguna novedad por parte de los vigías? – le pregunté a mi sobrino, quien apenas llegaba de sus rondas, lucía cansado y tría su rojo cabello despeinado y lleno de ramitas y hojarasca.

- Están cerca como a 10 minutos, pero creo que el trabajo de Adi ya está completo, debe ir al refugio también – dijo, a lo que Adi respondió con un bufido y levantando las manos con exasperación.

- Soy completamente capaz de protegerme yo sola, y por si no te lo había dicho tu tío mate a mi primer impuro a los 13 aun sin tener mis garras – chillo molesta.

- Ok, chicos lo último que necesito es una pelea de novios, Adi estas en el equipo de Darío el te protegerá si algo pasa, ¿eso los deja satisfechos a ambos?

- Parece que no hay otra opción – dijo Bryan.

- Oye, tranquilo, voy a estar bien – contesto Adi colgándose de su cuello y besándolo con tanta ternura que tuve que apartar la mirada de ese par.

Dolía aceptar que el falle a Karla, perder a Cecilia fue el infierno, si algo le pasaba a mi chica yo no lo soportaría. Las imágenes de Ceci muriendo frente a mi, mientras Vald le succionaba la vida, me torturo cada noche durante casi dos años, hasta que apareció esa linda chica rubia, mi linda Karla. Recordar la agonía de Ceci, como lo último que sus labios susurraron fue mi nombre suplicando ayuda, mientras yo estaba tendido en el suelo incapaz de hacer nada, eso desgarro mi corazón, fue como si arrancaran mi pile en carne viva, como si me pecho quedara hueco y al mismos tiempo estuviera a punto de estallar por tanto dolor.

- Franco – dijo Adi colocando una mano en mi hombro y sacándome de mis pensamientos – ya están aquí.