primavera

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viernes, 15 de octubre de 2010

Capitulo 6

Karla

Después de clases y fiel a su palabra Franco fue por mí a la facultad, me llevo a comer a la cafetería donde trabaja los fines de semana, está de más decir que es todo un caballero y un romántico empedernido, me trato como a una princesa, pero aun me quemaba la curiosidad de saber si realmente ya éramos algo más que amigos, no es que fuera una persona insegura, pero ¿a qué mujer no le gusta escuchar las preciadas palabras “quieres ser mi novia”?.

- ¿En qué piensas?- pregunto mientras comía mi delicioso helado de chocolate.
- ¿En qué categoría puede entrar la cita de hoy?, bueno me refiero a que si lo de hoy es una cita – me moría de ganas por escucharlo decir que sí.
- Depende de ti, tú me gustas Karla, demasiado y tengo que confesar que te quiero igual o más de lo que me gustas, pero la decisión es tuya, no pretendo hacerte sentir obligada a salir con migo – ok, ya no entendí.
- Y eso, ¿qué quiere decir?- dije confundida.
- Quiere decir que me encantaría que aceptaras ser mi novia… así que ¿cuál es tu respuesta?- no pude evitar sonreír en respuesta, mientras él me miraba de esa forma tan intensa que hacía que todo mi mundo diera un vuelco.
- Claro que si, si quiero – dije dándolo un beso que a ambos nos dejo sin aliento. Mi celular interrumpió ese precioso momento, recordándome que aun tenía cosas pendientes por hacer.
- Tu celular es muy oportuno – dijo con sarcasmo
- Lo siento, ´pero ya son las cuatro y me tengo que ir a trabajar – dije con pesar mientras él pagaba la cuenta.
- Lo cual es una verdadera lástima, porque podría pasar una eternidad a tu lado y ni así tendría suficiente – contesto acunando mi rostro con sus manos y obsequiándome un tierno y delicado beso.
- Si una lástima, pero es necesario, Adi tiene exámenes y tengo que ayudarle en su turno –
- Adí?... tu compañera se llama Adriana – pregunto cuando llegamos a la librería, y comenzó a olfatear el lugar arrugando la nariz como si hubiera algo que no le gustará.
- ¿Qué olfateas?, yo no huelo nada extraño, solo a libros – replique.
- Lo que sucede es que a mi ex cuñadito no le gustan los libros – dijo Adalin saliendo de la bodega con algunos ejemplares de manga de Yuki Obata.
- Ex cuñado?...- repetí confusa.
- Mi fallecida hermana Cecilia, era la prometida de Franco – dijo acomodando los mangas en los anaqueles vacios, como si esa información no fuera relevante, pero a mí esa información me tomo con la guardia baja, mire a Franco y estaba pálido, sus ojos brillaban con una emoción que rallaba entre la furia y la tristeza.
- Franco…- murmure preocupada al ver su expresión.
- Me tengo que ir, Karla regreso por ti en la noche, no quiero que andes sola a esas horas, es peligroso- dijo acariciando mi mejilla e ignorando a Adi por completo.
- Adiós Franco – grito Adi, pero él salió a una velocidad impresionante de la tienda.

Me quede atónita mirando la puerta por donde el chico seguro de sí mismo, y que esta mañana me hizo la mujer más feliz del mundo salió desecho, como si lo hubiera golpeado un rayo, y claro a quien no le pasaría eso dadas las circunstancias. Franco comprometido con Cecilia, su novia fallecida, y Adalin era la hermana de esa novia, demasiada información para que mi cerebro la procesara.

- Que rayos – murmure completamente confundida.
- Karla acomode los mangas en el mostrador, ya me tengo que ir, que tengas una bonita tarde – se despidió de mi Adalin.

Así como si la escena de hace unos minutos jamás hubiera ocurrido, me dio un beso en la mejilla y salió contoneándose como si fuera una súper modelo, nunca la había visto así, era como si sintiera satisfacción de haber hecho sentir mal a Franco. La curiosidad me gano y baje todas mis defensas a fin leer su mente pero lo que vi me dejó aun mas sorprendida.

Los recuerdo de Adalin me mostraron a una bella e imponente pantera negra, de ojos verdes musgo impresionantes para ser de un animal, en ellos se leía a la perfección las emociones, como si fueran de una persona, tristeza total, mientras observaba el cadáver de una chica muy parecida a Adalin tirada en el césped con una enorme herida en el cuello, toda esta escena bajo la tenue luz de una luna menguante a mitad de del bosque. Mi cabeza comenzó a dolor como si fuera empujada de algún modo, forzada a salir de esos recuerdos, aturdida levante de nuevo mi escudo mental, de cualquier forma todas esas imágenes no tenían sentido para mí.

Me concentre en mi trabajo y la noche transcurrió tranquila, pero a pesar de mis esfuerzos no podía dejar de pensar en Franco, en Adalin y en su hermana. Cuando dieron las 10 decidí que ya era hora de cerrar, justo cuando estaba a punto de salir me llego un mensaje de texto a mi celular.

“Voy saliendo de mi trabajo espérame unos minutos no tardo” era de Franco.

Terquedad debería ser mi segundo nombre, termine de cerrar el local y camine hacia mi departamento, el frio congelaba mis mejillas y eso me tenía alerta, que podría pasarme, desde siempre he estado sola, y este pueblo en realidad es muy tranquilo. De pronto todas las piezas encajaron en mi mente, recordé el incidente en la librería y lo que dijo Adalin con esos recuerdos, el cadáver con sangre en el cuello, colmillos, vampiros... mi cabeza comenzó a palpitar, un dolor insoportable, me senté en la acera intentando calmarme, no podía respirar.

- Que hace una chica tan linda sola, y estas horas? – la voz del chico a mis espaldas provoco que los bellitos de mi cuello se erizaran.

Me levanté sin ignorándolo, y comencé a caminar lo más rápido que pude, no estaba en condiciones de golpear a este tipo con mi poder mental, no esta noche. Una fría mano me jalo del brazo y me arrojo contra la pared haciendo que mi cabeza golpeara contra el muro.

- Bella princesa no puedes escapar de mi – sonrió el sujeto, era alto, delgado y pálido, sus ojos centelleaban de rojo intenso y de su boca asomaban un par de filosos colmillos.
- Estas de broma? Otro loco fanático de los vampiros – bufe molesta liberando mi poder mental lista para noquearlo y salir corriendo de allí, pero el sujeto no se inmuto por el contrario su sonrisa se agrando y pego su cuerpo al mío.
- Es fácil con los vampiros jóvenes, pero hermosa yo soy uno de los ancianos vi con mis propios ojos la caída del imperio romano, eres un bebe indefenso comparada con migo, es una lástima que tenga tanta hambre, tu poder mental te hace una excelente candidata para convertirte en un magnifico vampiro impuro – me quede inmóvil escuchando la sarta de idioteces, nada tenía sentido, pero ese tipo evocaba recuerdos de mi infancia, detalles como salidos de un cuento de horror.
- Suéltame – chillé aterrada, recordé al fin todo aquello que yo misma había desterrado de mi mente, “los vampiros existe Karla y uno de ellos se llevo a nuestra hermana Lizzet, fue Oscar, no debes confiar en él, es un vampiro impuro”, Kary no dejaba de repetir eso, y ahora todo por fin tenía sentido.
- Buenas noches corazón, fue un placer conocer a una humana tan especial como tu – murmuro rozando su boca sobre mi cuello.
- Déjala ahora– grito Franco arrojando lejos al vampiro con una fuerza increíble, el sujeto golpeo sobre un árbol haciéndolo añicos.
- ¿Qué demonios... cómo hiciste eso? – vaya idiota que soy, el chico salvo mi vida, y eso lo único que logro salir de mi boca.
- No te puedo explicar ahora, pero confía en mí, estas a salvo ahora – dijo acariciando mi mejilla.
- Demasiado tarde chico pantera, tu chica será nuestra, de nuevo vas a perder a tu princesa – dijo el vampiro, estaba de pie sin daño alguno por el impacto que recibió.

Mas sujetos con ojos rojos y colmillos aparecieron de la nada, nos acorralaron en un círculo, ahora si no había escapatoria. Un aullido interrumpió la tétrica escena, de entre los árboles salieron tres lobos, el alpha destacaba de los demás, era el más grande de largo y hermoso pelaje rubio y ojos color caramelo.

- Franco eres un idiota, te dije que nos esperaras – dijo un chico apareciendo justo detrás de los lobos, el muchacho debía tener como 17 años, era alto de ojos verdes y cabello oscuro.
- Da igual Edmond, mira esa pobre chica esta muy asustada, creo que necesita una explicación – una chica rubia de ojos azules llego flanqueando el otro extremo.
- Emma la explicación tendrá que esperar – agrego una voz más, era una delgada de cabello castaño y ojos verdes.
- Dakota te dije que te quedaras en coche – dijo el chico al que llamaban Edmond, en ese instante y ante mis ojos el infierno se desato


Estoy en medio del caos, entre criaturas peludas y con colmillos, cazadores luchando con espadas de plata y otros más estacando vampiros, si alguien me hubiera dicho hace un mes que esto sucedería solo por enamorarme, jamás lo abría creído.

- Karla vete, regresa a casa ahora – grito mi chico mientras se quitaba la ropa listo para transformarse.
- No lo creo – murmure, pero ante mis ojos mi sexy novio se convirtió en una hermosa pantera negra.
- Karla nos vamos ya – dijo mi hermana Karina, tomándome de la mano y arrastrándome lejos de allí.

El callejón al que llegamos estaba completamente oscuro, a lo lejos se escuchaban gritos y gruñidos.

- Esto no puede ser real, Karina esto es una pesadilla – chille abrazando a mi gemela.
- Karla es real, los vampiros, hombres lobos y todo tipo de cambiadores de forma existen, por favor cálmate, es hora de irnos – un automóvil se estaciono en la entrada, y de su interior surgió una persona que siempre creí que era un sueño.
- Chicas al auto ahora – ordeno la chica de ojos azul grisáceo y largo pelo oscuro.
- ¿Quién es ella?- pregunte confusa, mientras mi mente reproducía imágenes de ella durante mi infancia.
- Es Lizzet, nuestra hermana – respondía Karina empujándome al interior del auto.
- Todo es real, Dios mío, hay que volver no podemos dejar a Franco – grite luchando por salir del coche. Un gruñido retumbo en la calle, lo sentí desde el fondo mi alma, Franco estaba en peligro. “Te amo” susurro en mi mente como una delicada caricia “no eres una simple humana”.

lunes, 11 de octubre de 2010

Capitulo 6

Karla



Después de clases y fiel a su palabra Franco fue por mí a la facultad, me llevo a comer a la cafetería donde trabaja los fines de semana, está de más decir que es todo un caballero y un romántico empedernido, me trato como a una princesa, pero aun me quemaba la curiosidad de saber si realmente ya éramos algo más que amigos, no es que fuera una persona insegura, pero ¿a qué mujer no le gusta escuchar las preciadas palabras “quieres ser mi novia”?.



- ¿En qué piensas?- pregunto mientras comía mi delicioso helado de chocolate.

- ¿En qué categoría puede entrar la cita de hoy?, bueno me refiero a que si lo de hoy es una cita – me moría de ganas por escucharlo decir que sí.

- Depende de ti, tú me gustas Karla, demasiado y tengo que confesar que te quiero igual o más de lo que me gustas, pero la decisión es tuya, no pretendo hacerte sentir obligada a salir con migo – ok, ya no entendí.

- Y eso, ¿qué quiere decir?- dije confundida.

- Quiere decir que me encantaría que aceptaras ser mi novia… así que ¿cuál es tu respuesta?- no pude evitar sonreír en respuesta, mientras él me miraba de esa forma tan intensa que hacía que todo mi mundo diera un vuelco.

- Claro que si, si quiero – dije dándolo un beso que a ambos nos dejo sin aliento. Mi celular interrumpió ese precioso momento, recordándome que aun tenía cosas pendientes por hacer.

- Tu celular es muy oportuno – dijo con sarcasmo

- Lo siento, ´pero ya son las cuatro y me tengo que ir a trabajar – dije con pesar mientras él pagaba la cuenta.

- Lo cual es una verdadera lástima, porque podría pasar una eternidad a tu lado y ni así tendría suficiente – contesto acunando mi rostro con sus manos y obsequiándome un tierno y delicado beso.

- Si una lástima, pero es necesario, Adi tiene exámenes y tengo que ayudarle en su turno –

- Adí?... tu compañera se llama Adriana – pregunto cuando llegamos a la librería, y comenzó a olfatear el lugar arrugando la nariz como si hubiera algo que no le gustará.


- ¿Qué olfateas?, yo no huelo nada extraño, solo a libros – replique.

- Lo que sucede es que a mi ex cuñadito no le gustan los libros – dijo Adalin saliendo de la bodega con algunos ejemplares de manga de Yuki Obata.

- Ex cuñado?...- repetí confusa.

- Mi fallecida hermana Cecilia, era la prometida de Franco – dijo acomodando los mangas en los anaqueles vacios, como si esa información no fuera relevante, pero a mí esa información me tomo con la guardia baja, mire a Franco y estaba pálido, sus ojos brillaban con una emoción que rallaba entre la furia y la tristeza.

- Franco…- murmure preocupada al ver su expresión.

- Me tengo que ir, Karla regreso por ti en la noche, no quiero que andes sola a esas horas, es peligroso- dijo acariciando mi mejilla e ignorando a Adi por completo.

- Adiós Franco – grito Adi, pero él salió a una velocidad impresionante de la tienda.

Me quede atónita mirando la puerta por donde el chico seguro de sí mismo, y que esta mañana me hizo la mujer más feliz del mundo salió desecho, como si lo hubiera golpeado un rayo, y claro a quien no le pasaría eso dadas las circunstancias. Franco comprometido con Cecilia, su novia fallecida, y Adalin era la hermana de esa novia, demasiada información para que mi cerebro la procesara.

- Que rayos – murmure completamente confundida.
- Karla acomode los mangas en el mostrador, ya me tengo que ir, que tengas una bonita tarde – se despidió de mi Adalin.

Así como si la escena de hace unos minutos jamás hubiera ocurrido, me dio un beso en la mejilla y salió contoneándose como si fuera una súper modelo, nunca la había visto así, era como si sintiera satisfacción de haber hecho sentir mal a Franco. La curiosidad me gano y baje todas mis defensas a fin leer su mente pero lo que vi me dejó aun mas sorprendida.

Los recuerdo de Adalin me mostraron a una bella e imponente pantera negra, de ojos verdes musgo impresionantes para ser de un animal, en ellos se leía a la perfección las emociones, como si fueran de una persona, tristeza total, mientras observaba el cadáver de una chica muy parecida a Adalin tirada en el césped con una enorme herida en el cuello, toda esta escena bajo la tenue luz de una luna menguante a mitad de del bosque. Mi cabeza comenzó a dolor como si fuera empujada de algún modo, forzada a salir de esos recuerdos, aturdida levante de nuevo mi escudo mental, de cualquier forma todas esas imágenes no tenían sentido para mí.

Me concentre en mi trabajo y la noche transcurrió tranquila, pero a pesar de mis esfuerzos no podía dejar de pensar en Franco, en Adalin y en su hermana. Cuando dieron las 10 decidí que ya era hora de cerrar, justo cuando estaba a punto de salir me llego un mensaje de texto a mi celular.

“Voy saliendo de mi trabajo espérame unos minutos no tardo” era de Franco.

Terquedad debería ser mi segundo nombre, termine de cerrar el local y camine hacia mi departamento, el frio congelaba mis mejillas y eso me tenía alerta, que podría pasarme, desde siempre he estado sola, y este pueblo en realidad es muy tranquilo. De pronto todas las piezas encajaron en mi mente, recordé el incidente en la librería y lo que dijo Adalin con esos recuerdos, el cadáver con sangre en el cuello, colmillos, vampiros... mi cabeza comenzó a palpitar, un dolor insoportable, me senté en la acera intentando calmarme, no podía respirar.

- Que hace una chica tan linda sola, y estas horas? – la voz del chico a mis espaldas provoco que los bellitos de mi cuello se erizaran.

Me levanté sin ignorándolo, y comencé a caminar lo más rápido que pude, no estaba en condiciones de golpear a este tipo con mi poder mental, no esta noche. Una fría mano me jalo del brazo y me arrojo contra la pared haciendo que mi cabeza golpeara contra el muro.

- Bella princesa no puedes escapar de mi – sonrió el sujeto, era alto, delgado y pálido, sus ojos centelleaban de rojo intenso y de su boca asomaban un par de filosos colmillos.

- Estas de broma? Otro loco fanático de los vampiros – bufe molesta liberando mi poder mental lista para noquearlo y salir corriendo de allí, pero el sujeto no se inmuto por el contrario su sonrisa se agrando y pego su cuerpo al mío.

- Es fácil con los vampiros jóvenes, pero hermosa yo soy uno de los ancianos vi con mis propios ojos la caída del imperio romano, eres un bebe indefenso comparada con migo, es una lástima que tenga tanta hambre, tu poder mental te hace una excelente candidata para convertirte en un magnifico vampiro impuro – me quede inmóvil escuchando la sarta de idioteces, nada tenía sentido, pero ese tipo evocaba recuerdos de mi infancia, detalles como salidos de un cuento de horror.

- Suéltame – chillé aterrada, recordé al fin todo aquello que yo misma había desterrado de mi mente, “los vampiros existe Karla y uno de ellos se llevo a nuestra hermana Lizzet, fue Oscar, no debes confiar en él, es un vampiro impuro”, Kary no dejaba de repetir eso, y ahora todo por fin tenía sentido.

- Buenas noches corazón, fue un placer conocer a una humana tan especial como tu – murmuro rozando su boca sobre mi cuello.

- Déjala ahora– grito Franco arrojando lejos al vampiro con una fuerza increíble, el sujeto golpeo sobre un árbol haciéndolo añicos.

- ¿Qué demonios... cómo hiciste eso? – vaya idiota que soy, el chico salvo mi vida, y eso lo único que logro salir de mi boca.

- No te puedo explicar ahora, pero confía en mí, estas a salvo ahora – dijo acariciando mi mejilla.

- Demasiado tarde chico pantera, tu chica será nuestra, de nuevo vas a perder a tu princesa – dijo el vampiro, estaba de pie sin daño alguno por el impacto que recibió.

Mas sujetos con ojos rojos y colmillos aparecieron de la nada, nos acorralaron en un círculo, ahora si no había escapatoria. Un aullido interrumpió la tétrica escena, de entre los árboles salieron tres lobos, el alpha destacaba de los demás, era el más grande de largo y hermoso pelaje rubio y ojos color caramelo.

- Franco eres un idiota, te dije que nos esperaras – dijo un chico apareciendo justo detrás de los lobos, el muchacho debía tener como 17 años, era alto de ojos verdes y cabello oscuro.

- Da igual Edmond, mira esa pobre chica esta muy asustada, creo que necesita una explicación – una chica rubia de ojos azules llego flanqueando el otro extremo.

- Emma la explicación tendrá que esperar – agrego una voz más, era una delgada de cabello castaño y ojos verdes.

- Dakota te dije que te quedaras en coche – dijo el chico al que llamaban Edmond, en ese instante y ante mis ojos el infierno se desato


Estoy en medio del caos, entre criaturas peludas y con colmillos, cazadores luchando con espadas de plata y otros más estacando vampiros, si alguien me hubiera dicho hace un mes que esto sucedería solo por enamorarme, jamás lo abría creído.

- Karla vete, regresa a casa ahora – grito mi chico mientras se quitaba la ropa listo para transformarse.

- No lo creo – murmure, pero ante mis ojos mi sexy novio se convirtió en una hermosa pantera negra.

- Karla nos vamos ya – dijo mi hermana Karina, tomándome de la mano y arrastrándome lejos de allí.

El callejón al que llegamos estaba completamente oscuro, a lo lejos se escuchaban gritos y gruñidos.

- Esto no puede ser real, Karina esto es una pesadilla – chille abrazando a mi gemela.

- Karla es real, los vampiros, hombres lobos y todo tipo de cambiadores de forma existen, por favor cálmate, es hora de irnos – un automóvil se estaciono en la entrada, y de su interior surgió una persona que siempre creí que era un sueño.

- Chicas al auto ahora – ordeno la chica de ojos azul grisáceo y largo pelo oscuro.

- ¿Quién es ella?- pregunte confusa, mientras mi mente reproducía imágenes de ella durante mi infancia.

- Es Lizzet, nuestra hermana – respondía Karina empujándome al interior del auto.

- Todo es real, Dios mío, hay que volver no podemos dejar a Franco – grite luchando por salir del coche. Un gruñido retumbo en la calle, lo sentí desde el fondo mi alma, Franco estaba en peligro. “Te amo” susurro en mi mente como una delicada caricia “no eres una simple humana”.

Fin del capi XD