primavera

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sábado, 2 de octubre de 2010

Capitulo 5


Karla


Al final tuve que comer mi sándwich en el autobús de camino a la biblioteca, Marc y Alphonse no me preguntaron porque tarde tanto en llegar, pasamos la tarde enterrando al cara en montones de libros, honestamente termine agotada y con ganas de dormir por un siglo para recuperar mis fuerzas. Cuando llegamos al departamento Al se fue a duchar y se arreglo para salir con su novio Marco, lo cual me aseguraba que esta noche dormiría sola.

Pedí una pizza para cenar y me puse a ver la tele, después de un rato el sueño me venció y me arrastre hasta mi litera, apenas mi cabeza toco la almohada me quede dormida, entre sueños sentí el calor de un cuerpo junto al mío, Alphonse?... no… de eso estaba segura, de nuevo tenia otro sueño con Franco y me negué a despertar, decidí disfrutarlo al máximo, la sensación de sus suaves caricias, y los pequeños besos en mi cuello, esto era por mucho uno de mis mejores sueños.

Pero todo lo bueno siempre tiene un final, alguien toco la puerta despertándome del paraíso, no tenía ganas de levantarme, pero seguían llamando a la puerta y no tuve más remedio que pararme a abrir, y ahí estaba, como si por mi sueño hubiera sido invocado mi sexy mesero con el desayuno en sus manos.


- Sé que es un poco temprano, pero decidí pasarme para invitarte a desayunar- dijo sonriendo de una manera que casi me derrito ahí mismo.

- Gracias... – balbucee aun en shock – en verdad que es una sorpresa muy agradable- dije dejándolo pasar.


Entró y tomó los platos de su sitio, comenzó a servir todo en dos raciones, todo olía delicioso.


- ¿Cómo sabías que estoy sola? – pregunte al ver la seguridad con la que se movía en el departamento.

- Marquito es mi primo – dijo encogiéndose de hombros.

- El novio de Alphonse, vaya coincidencias – me senté frente a él, y comencé a mordisquear un panecillo. Mi desayuno traía lo básico, café con leche, panecillos y huevos revueltos con jamón.

- Tengo muchas familia en la ciudad, tíos, primos, hermanos, la gran mayoría nació aquí y vive aquí –

- Debe ser genial tener una familia tan grande, en casa solo somos mamá, papá, mi gemela y yo –

- Conozco a Karina, pero para ser gemelas la verdad es que son muy distintas en sus personalidades, nunca te confundiría con ella, eres única y muy especial – caí con el poder de su mirada, no podía apartar mi vista de sus hermosos ojos verdes.

- Si, al menos mi novio no tiene complejo de vampiro –bromeé a recordar los chupetones en el cuello de Kari, pero al escuchar esa frase se tenso.

- Entonces tienes novio?- pregunto un poco molesto.

- No tengo, solía ser una chica muy impulsiva y siempre estaba metida en líos, pero he cambiado, ahora soy una chica responsable y ñoña, aunque eso no es sexy – dios cada vez digo más tonterías, soy idiota o que cosa – y entonces si estudias en la misma escuela que mi hermana porque no estás en clases? – pregunte cambiando de tema.

- Estoy terminando la licenciatura, solo falta mi tesis y para eso solo tengo que ver a mi asesor dos veces a la semana –

- Wow, pero te ves muy joven para ya estar a punto de titularte, ¿Cuántos años tienes? – y hablando de preguntas indiscretas.

- 21- contesto entretenido con sacando las chispas de chocolate de su panecillo.

- Vaya, yo apenas cumpliré 19 en diciembre – la alarma en mi celular nos interrumpió, recordándome que tenía que ir a clases.

- Es tarde, tienes que ir a clases – dijo un poco decepcionado.

- El tiempo vuela cuando te diviertes – malditos impulsos, me disponía a despedirme de él con un educado y muy formal beso en la mejilla, mi cuerpo pedía otra cosa, y de nuevo lo bese en los labios, me aparte rápidamente al notar su expresión de sorpresa.

- Perdón – dije bajando la mirada al piso, y sintiendo mis mejillas arder de vergüenza.

- Ok... no pasa nada... solo avísame cuando tengas planeado hacerlo de nuevo – se acerco a mí y rodeo mi cintura con sus fuertes brazos, pegando su cuerpo al mío de forma protectora.

- No sé qué me pasa contigo, en verdad no lo entiendo – murmure sin levantar la vista aun, temiendo encontrarme con su intensa mirada que me hace olvidarme de todo.

- Creo... que algún día vas a odiarme por esto – dijo tomando mi barbilla con su mano y levantando mi rostro a escaso centímetros del suyo, ahí fue cuando me perdí, acerco sus labios a los míos y nos besamos, nada que ver con aquellos besos furtivos, este era pura pasión, casi desesperado, intentando aferrarnos el uno del otro.


Nos separamos en busca de aire, sus bellos ojos verdes me miraban cargados de tantos sentimientos, sin ocultar nada, y en esa mirada note que al igual que yo ese beso no fue suficiente, aún queríamos más.

- Creo que mejor me apuro para ir a clases – dije separándome de él para buscar mis cosas.

- Ok, paso por ti cuando salgas, préstame tu celular para registre mi numero – se lo di y entre al baño a cambiarme.


¿Por qué confiaba tanto en él?, la simple idea de estar desnuda, incluso en la habitación contigua a donde se encontraba él me ponía nerviosa. Cuando salí aun está ahí, limpio el desorden del desayuno y me acompaño hasta el campus, fuimos tomados de la mano platicando como si fuéramos viejos conocidos, y no un chico al que acabara de conocer.


- Te veo en la tarde Karla – se despidió de mi dándome un raido beso.

- Ok... –murmuré aturdida por todo el bombardeo de emociones, pero ¿qué se supone que somos ahora, amigos o novios?


Franco


Soy un cambiador del tipo pantera y al igual que cualquier otro cambiador solo tenemos una sola compañera de por vida. En mi caso fue Cecilia, después de encontrarla ella se volvió mi razón de existir, apenas puedo creer que sobreviví después de perderla.

Ceci murió hace dos años, la mato un vampiro impuro, después de eso dejé mi manada y renuncie a mi derecho de ser el alpha, papá estaba furioso pero no me importo, después de todo aun tiene a Darío y a Pablo, mis hermanos mayores.

No sé si lo hice por convicción propia o por venganza, pero empecé a cazar impuros por mi cuenta, no me importaba que fuera peligroso, quizá en el fondo solo deseaba morir también. Aun recuerdo esa noche, el impuro me tendió una trampa y me tenía acorralado en un oscuro callejón, mis heridas eran serias pues se habían infectado con sangre de impuro, lo cual es veneno letal para los de mi especie, y justo cuando solo esperaba la muerte un fuerte lobo de pelaje rubio intervino en la batalla.

Ese lobo era Martín de France, se volvió mi mejor amigo, y mi alpha, a donde fuera el ahí estaba yo a su lado luchando, me convertí en un cazador de impuros, e incluso me ofreció terminar mi carrea en la academia Santa Teresa, la cual es una escuela donde estudian las criaturas de la noche junto con algunos humanos con habilidades especiales. Mi padre no tardo en molestarse cuando supo de ello, y desde entonces no deja de insistir en que vuelva a casa y que adopte como compañera a Adalin la hermana pequeña de Ceci, pero no puedo amar a esa chiquilla, y ahora entiendo el porqué, al conocer a Karla mis sentimientos se han despertado de nuevo, al principio solo la vigilaba por ser una de las hermanas de Lizzet, quien es la compañera de Martín, pero luego no pude sacarla de mi mente, y ahora me temo que se ha quedado para siempre en mi corazón.


- Hueles a perfume de mujer, una humana – reclamo una vocecilla a mis espaldas, ese tonito de niña malcriada lo conozco muy bien.

- Adalin qué haces aquí? Deberías estar en la escuela – dije girándome para encarar la hermana menos de mi fallecida compañera.

- Tu padre quiere saber cuando vuelves a casa, y porque has dejado de usar tu cuenta bancaria – dijo mirándome con sus ojos miel expresando enojo.

- Adi, veté a clases los problemas con papá los puedo arreglar yo solo – respondí.

- Sabes que aun puedes ser el alpha, yo podría ser tu compañera solo tienes que aceptarme – se acerco a mí y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura.

- Aun falta un par de meses antes de tu cumpleaños 18, tienes tiempo de encontrar a tu verdadero compañero – conteste alejándome de ella.

- Quién es ella... por la que me estas tratando así... laque dejo esa fragancia en ti... estas abandonando a tu familia por una humana que no vale la pena – chillo furiosa.

- Cumplo con mi deber, acepte ser parte de la manada de Martín y es mi deber cuidar de los suyos, deja esto en paz, veté a clases – se limpió las lagrimas con la mangas de su suéter y me dio una mirada de puro odio.

- Una humana no es digna de ti, y no pienso darme por vencida – dijo antes de cruzar la calle dispuesta a tomar el bus para la escuela.


Definitivamente papá no dejaría de insistir en esto, pero usar a Adi era el colmo, aun falta para su cambio pero sus sentidos se han agudizado demasiado y me preocupa que se dé cuenta quien es ahora la persona más importante en mi vida, porque no estoy dispuesto a renunciar a ella por nada del mundo.


Fin del capi, el proximo fin de semana pondré más:D