otoño

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viernes, 10 de septiembre de 2010

Nuevo Fic de mi autoria "No creo que muerdas"

Hola a todos, aqui estoy de nuevo dando lata jejeje, pues bien este es el tercer y último libro de la saga noches de plata, aun tengo portada pero espero trabajr en ella cuando tenga tiempo, por el momento les dejo el prefacio y primer capitulo, espero les guste.


No creo que muerdas


Prefacio

Estoy en medio del caos, entre criaturas peludas y con colmillos, cazadores luchando con espadas de plata y otros más estacando vampiros, si alguien me hubiera dicho hace un mes que esto sucedería solo por enamorarme, jamás lo abría creído.

- Karla vete, regresa a casa ahora – grito mi chico mientras se quitaba la ropa listo para transformarse.
- No lo creo – murmure, pero ante mis ojos mi sexy novio se convirtió en una hermosa pantera negra.
- Karla nos vamos ya – dijo mi hermana Karina, tomándome de la mano y arrastrándome lejos de allí.

El callejón al que llegamos estaba completamente oscuro, a lo lejos se escuchaban gritos y gruñidos.

- Esto no puede ser real, Karina esto es una pesadilla – chille abrazando a mi gemela.
- Karla es real, los vampiros, hombres lobos y todo tipo de cambiadores de forma existen, por favor cálmate, es hora de irnos – un automóvil se estaciono en la entrada, y de su interior surgió una persona que siempre creí que era un sueño.
- Chicas al auto ahora – ordeno la chica de ojos azul grisáceo y largo pelo oscuro.
- ¿Quién es ella?- pregunte confusa, mientras mi mente reproducía imágenes de ella durante mi infancia.
- Es Lizzet, nuestra hermana – respondía Karina empujándome al interior del auto.
- Todo es real, Dios mío, hay que volver no podemos dejar a Franco – grite luchando por salir del coche. Un gruñido retumbo en la calle, lo sentí desde el fondo mi alma, Franco estaba en peligro. “Te amo” susurro en mi mente como una delicada caricia “no eres una simple humana”.


Capitulo 1

Soy Karla Peralta, tengo 18 años y estudio leyes en la universidad. Mi vida solía ser sencilla, viviendo con mis padres y mi hermana gemela en Bahía Ángel, hasta que durante las pasadas vacaciones de verano secuestraron a mi hermana, y mi padre decidió que era muy peligroso para nosotros estudiar en la gran ciudad, así que nos mando a la pequeña población Flor de Lirio, la cual se encuentra muy cerca de un campus universitario. Vivimos en un dormitorio para chicas, y bueno en realidad el sitio es bastante tranquilo y bonito, pero mi vida se ha vuelto aburrida.

Salí muy tarde de mi ultima clase, y me dirigí directo a los dormitorios, para mi desgracia comparto dormitorio con mi linda hermanita Karina, y al llegar escuche sonidos de actividades sospechosas, y con eso me refiero a mi gemela y su novio haciendo cositas Agh!!, que asco, se supone que la gemela malvada soy yo, la de fiestas alocadas y montones de novios, pero al llegar aquí todo cambio, Karina y Matías no se separan nunca, y para ser honesta me siento como pez fuera del agua.

Karina estudia enfermería en una academia especial fuera del campus, donde su novio estudia algo sobre política. El punto es como paso esto, como es que ella ha iniciado su vida sexual antes que yo, como es que estoy sola como perro, somos idénticas, rubias, sexys de ojos verdes, pero yo no pesco ni un resfriado.


Iba lamentando mi triste existencia mientras me dirigía al café a unas calles de los dormitorios, me senté junto a la barra y pedí un chocolate caliente, y para mejorar mi estado de animo comencé a leer mi libro consentido de la semana “The IronKing” de Julie Kagawa. Después de un par de horas decidí que ya era tiempo de volver, pero de regreso sentí que alguien me seguía y estúpidamente me metí en un callejón.

- ¿A dónde tan sola, preciosa?- me asustó un alto sujeto, que en menos de un minuto ya me tenia pegada a la pared con su cuerpo muy cerca del mío.
- Debería soltarme – masculle aterrada, mientras el demente sonreía mostrando unos falsos colmillos de disfraz barato de vampiro.
- Eres tan ingenua, pero así me agradan más, vamos grita, ruega por tu vida – susurro en mi oído, mientras el muy idiota trataba de manosearme.
- Suelta, es tu ultima advertencia – grite furiosa.
- Vamos niña, que podrías hacerme tu, soy un vampiro y tu solo una humana – se burlo.
- Tu no eres un vampiro, eres un loco, y yo no soy una persona normal – dije dándole un rodillazo en donde más le duele a un varón.
- Zorra – gimió alejándose lo suficiente para dejarme escapar.


Pero no iba a escapar, me concentre en él y me mente creo el castigo ideal, dolor, al instante en que este pensamiento llego a mi mente el sujeto se tiro al suelo gritando por un dolor terrible en la cabeza. No soy normal, puedo manipular la mente de otras personas si lo deseo, que vean lo que yo quiero, que sientan lo que me venga a en gana, no utilizo ese don muy a menudo, odio ser un fenómeno, pero esta noches no estaba de humor.

Deje al tipo tirado en el callejón y me marche a mi dormitorio, mi hermanita estaba estudiando con su pijama azul, y una enorme mordida en el brazo, típico!!!, ¿que tenia por novio, un vampiro?.

- Estoy pensando en buscar otro dormitorio – gruñí molesta.
- Hola Karla, no te vendría mal saludar como es debido – me regaño Kari.
- Y a ti no te vendría mal hacer tus cosas con tu noviecito en otro lado, me choca no poder llegar a descansar tranquila en mi cuarto – siguió la trayectoria de mi mirada en su brazo, y se puso un suéter para ocultar la mordida.
- Lo siento, yo… - la callé con un movimiento de mano.
- Silencio, me voy a dormir, que descanses – me metí al baño para ponerme mi pijama, me lave los dientes y me acosté sin prestarle la más mínima atención a mi hermana.

La mañana siguiente desperté con un dolor de cabeza infernal, eso me pasa cada vez que uso la cosa rara de controlar mentes, abrí mis ojos despacio, y era peor que tener resaca, escuche a Kari tararear una canción y el delicioso olor del desayuno me revivió un poco. Salí de la cama despacio y wow el cuarto daba de vueltas.

- Buenos días hermanita, hoy yo prepare el desayuno – dijo Kari, era su forma de decir perdón, llenándome de azúcar, pastelitos, galletas y chocolate caliente.
- Eso es un soborno muy eficaz para no abandonarte – dije levantándome mientras observaba incrédula su brazo, donde ayer había una mordida de color purpura ahora solo era pálida piel de bebe.
- ¿No te vas a bañar primero? – esa es su típica frase de mamá.
- Al rato, tengo clase al medio día y hoy descanso en la librería – ese es mi empleo de medio tiempo.
- Bueno pues yo tengo clase en media hora, ya me voy, nos vemos al rato – depositó un beso en mi frente y se marcho.

Después del desayuno me bañe, limpie nuestro dormitorio y me fui de compras, lo primero en mi lista era una caja de aspirinas para el dolor de cabeza. Regrese a dejar las compras y tome mis libros para ir a clases. Desde el instante en que salí del edificio sentí como si alguien me observara pero al girarme no había nadie, ignore eso y pase un día normal en la universidad. Esa noche todo cambiaría, mi vida dejaría de ser gris, y me toparía con la persona que iba a poner mi mundo de cabeza.