otoño

otoño

martes, 11 de marzo de 2014

To heart - Woohyun & Key 1st minialbum



Como lo leen, yo tiro confeti por todos lados gracias a esta colaboración entre SM y Wollim
Pues si, nuestro Namu  (Nam Woo Hyun de Infinite) hace dueto con Key de Shinee, yo soy inspirit de corazón, así que no podría estar más feliz, sobre todo porque Namu es de mis favoritos, tiene una voz hermosa y armoniza perfecto con Key.




Del minialbum se desprenden varias canciones, sin embargo ellos promocionan con delicious, el MV fue liberado el día de ayer, y si alguién gusta descargarlo les dejo el link del blog dónde pueden hacerlo.
Recuerden que si tienen la oportunidad de comprarlo en original siempre es mejor, de manera particular en esta ocasión no me pude permitir comprar el disco, pero en cuanto tenga sin lugar a dudas lo compraré.

http://k2nblog.com/mini-album-toheart-woohyun-key-1st-mini-album/

I need a romance 3

Hola, pues a pesar de mi apretada agenda como docente me he dado el tiempo de mirar algunos doramas, y este en especial me ha enamorado.



I need a romance 3, al igual que sus predecesores doramas nos cuenta la historia del romance de cuatro mujeres en diferentes etapas de su vida. Sin embargo la historia se centra en Shing Jo Yeon (Shing Shing) y Jo Wan (goguma).



Shing Shing y goguma se llevan 7 años de diferencia, cuando goguma nacio shing shing tenía 7 años, debido a que la familia de goguma era rica y su madre trabajaba día y noche, shing shing y su familia son encargados de cuidar de goguma. Goguma crece con Shing Shing a su lado, y poco a poco se enamora de ella, hasta que llega el momento en el que él tiene que marcharse a Estados Unidos.



Los años pasan, goguma regresa a Seoul para enamorar a Shing Shing, solo que no es la misma Shing Shing que lo crío, la vida la ha cambiado, y ahora es deber de goguma recordarle a esa mujer lo que es el verdadero amor.


¿Podrá goguma ser quién conquiste el corazón de Shing Shing? o ¿Será que el destino será ser siempre el goguma donsaeng de Shing Shing?

La serie consta de 16 episodios, recién la semana pasada se emitió el último de ellos, ya se encuentra subtitulado al español y pueden disfrutarlo desde Viki.com o bien desde veodoramas.net.

De manera particular me proclamo fan del dorama, el actor que hace a Jo Wan es una cosa hermosa, canta muy bien y me hace sentir anciana pensar que en la vida real es menor que yo por 2 años xD jajaja

Para ver en viki:
I need a romance 3 - Viki.com

Para ver en Veodoramas.net:
I need a romance 3 - veodoramas.net



saludos desde el más allá xD

jajajaj alo a todos, he publicado nuevo capitulo de last kiss y publicaré nuevo capitulo de fotografías también

Lo sé me he perdido un mes entero, pero fue un mes intenso de trabajo duro xD les puedo asegurar que no he andado vagueando ;A; ya quisiera yo tiempo para vaguear, en fin en el transcurso de esta semana les pondré algunas cosillas me han gustado en este mes pasado de febrero y nuestro inicio de marzo.

Los dejo con una fotografía de uno de mis doramas favoritos de este año: I need a romance 3





Saludos soñadores ^^

Last kiss capitulo 13

El festival de música en navidad
Ángel

El tiempo paso, me negué contundentemente a seguir visitando ese café, y de alguna manera me las arregle para soportar las conversaciones con Niel, cada día se hacía más evidente que el tal Carlo le coqueteaba con descaro. Yo no era una experta en el romance, los únicos chicos en mi vida habían sido Miguel y Francesco, y vamos que mis experiencias amorosas no podían ser más depresivas.
Así que a pesar de todo Niel termino aceptando salir con él, en navidad, a un festival de música, los anuncios estaban en todas partes, festival de música internacional, nombres de grupos que a pesar de mi diploma de idiomas me era bastante difícil pronunciar. “Te estás haciendo vieja Ángel”, canturreo una vocecita interna.

Yo no tenía planes para navidad, quizá salir a cenar con el profesorado no era tan mala idea, pero estaba ese maestro de filosofía y letras que no paraba de hacerme insinuaciones, el hombre me ponía de los nervios, no, no soportaría estar las horas sentada junto a ese hombre. Con un suspiro me levante de la cama, revise la correspondencia, prepare el desayuno y mire las noticias. Niel aún dormía, estaba literalmente babeando sobre su borrador de proyecto de Genética molecular. Sonreí con ganas, esa chiquilla me regresaba el buen humor con tan solo verla.

El olor del desayuno la despertó, se arrastro como una zombi hasta la barra de la cocina, murmuro los buenos días y se tomo una taza de café caliente, lo cual hizo que sus mejillas se pusieran totalmente coloradas, y también la espabilo lo suficiente como hacerla articular palabras coherentes.

-          Te miras divertida – sonrió.
-          Estoy divertida, verte despertar en tu piyama de patitos azules, vaya eso es todo un espectáculo – bromee.
-          Sé que me amas, y sé que me envidias, quisieras tener una piyama igual a la mía.

Las horas siguientes hicimos la limpieza de la casa y lavamos ropa, la verdad todo parecía de lo más tranquilo, hasta que el timbre sonó y Niel fue a ver quien tocaba. Así fue que encontré a Miguel parado en mi sala, con la pequeña Niel mirándolo como si él fuera un actor de cine o algo así. “Espabila Niel”, pensé intentando esconder mi cara de sorpresa.

-          Es que no vas a darle un abrazo navideño a tu viejo maestro – dijo Miguel, antes de cruzar los pocos pasos que nos separaban y envolverme en un fuerte abrazo de oso, el olía como siempre, a limpio, a cielo, el nunca luchaba con camuflajear su aura, cada ser humano en el planeta lo miraría diferente, sentiría que era especial y eso a Miguel le encantaba.

-          Feliz navidad – dije canturreando, mientras él me soltaba.
-          No será navidad hasta que den las 12:00 am del 25 – me miro curioso – creo que estas teniendo lagunas mentales – se burlo mientras pasaba sus dedos por mi corto cabello castaño – lo extraño largo, rubio y salvaje – dijo, entonces Niel se aclaro la garganta.
-          Ejem… bueno yo los dejo, quede de salir a comer con unos amigos, regreso más tarde – salió haciendo señas tipo “me contaras todos los sucios detalles cuando regrese”, Niel es una cotilla de primera.
Cuando la puerta se cerró, espere unos un par de minutos hasta asegurarme que Niel realmente se había ido y no estaba curioseando intentado escuchar detrás de la puerta.
-          ¿Cuál es la emergencia? – pregunte, mientras servía dos tazas de café.
-          Tenías razón, Niel es la indicada – me contesto, sentándose en la barra, dejando colgar sus largas piernas enfundadas en unos juveniles jeans.
-          Dime que a ella si la podemos dejar tener una vida normal – rogué.
-          Puede ser, hasta ahora no ha llamado mucho la atención, no creo que los demonios la tengan detectada, pero tu sola no vas a poder seguir cuidándola, eres su maestra y su compañera de departamento, pero que pasa en momentos como este, cuando se va, fuera de tu vista – dijo en tono de regaño.
-          No me vas venir a decir cómo hacer mi trabajo llevo seis meses aquí cuidándola, y ha salido mejor de lo que nos salió con Tony y Tam – conteste furiosa.
-          Sam viene en camino, de hecho justo ahora debe estar siendo presentada a Niel, será su nueva compañera, se volverá su mejor amiga, se encargará de cuidarla en todos esos momentos en los que tú no puedes – había un tono de orden en su voz que hizo que se me pusieran lo nervios de punta.
-          Si así lo quiere jefe – dije encogiéndome de hombros – que así sea.
-          Ángel, de verdad, se que te gusta trabajar sola, pero esto nos rebasa, es necesario tomar medidas con ella – dijo bajando de la barra y tomando el café que puse en la mesita de la sala.
-          Se siente como si estuviéramos invadiendo la vida de una jovencita - dije jugueteando con mi corto cabello.
-          Te prefiero rubia – se quejó de nuevo.
-          Jaja eres un fetichista de las rubias – me burle.
-          ¿Tienes planes para navidad? – pregunto él.
-          Estaba pensado ir de encubierta a un festival de música para cuidar de Niel, ella tiene una cita esta noche, aunque hacerlo me hace sentir como chaperona – me queje.
-          Entonces vamos, puedes volver a ser rubia para eso, ya sabes, esa rubia despampanante de ojos azules, nadie lograría reconocerte – dijo guiñándome – pasare por ti tan pronto como ella salga – hizo una pausa antes de de salir – es una cita – y luego me sonrió como el coqueto que es y salió cerrando firmemente la puerta de madera.

Cuando Niel regreso y comenzó a alistarse para su cita, nuevamente me pregunto si no pensaba ir, me sentí mal de pensar que tenía que ir detrás de ella para vigilarla, después de todo esta era su primera cita con un chico desde que se había mudado a Italia. La despedí con la esperanza de que tal vez Miguel y yo nos pasaríamos a dar una vuelta. Y ella quiso saber más sobre él, por supuesto, así que le dije que era un viejo amigo, aunque ella me contraataco diciendo que el viejo no se veía pero para nada.

Unos veinte minutos después de que Niel se fuera llego Miguel, ni siquiera toco la puerta, se materializo en mi sala y me miro de pies a cabeza, tenía el ceño fruncido.

-          ¿Dónde está mi rubia despampanante?
-          ¿Dónde están tus modales?, ni siquiera tocaste la puerta, que tal que me hubieras encontrado a medio vestir – dije, pero eso solo logro que el sonriera.
-          Entonces quizá solo hubiera tenido mucha suerte – se burló, ofreciéndome el brazo para salir.
-          Iremos en auto, no consiento la idea de aparecerme y desaparecerme entre tantas personas – me queje.
-          No te preocupes, traigo un auto – sonrió complacido.
-          De hecho yo estaba hablando de mi auto – respondí.
-          Tu… realmente eres dura de tratar – dijo sonriendo – está bien que sea en tu auto.

De camino al recinto del concierto no paraba de mirarme, no cambie mi apariencia, pero llevaba unos gruesas mallas negras, una faldita de mezclilla y un suéter de cuello de tortuga color turquesa, abrigada extra con varias capas de playeras de algodón debajo, y para soportar el frio un abrigo corto de color negro y una bolsa a juego con mi suéter, no me maquille de hecho salvo mis botas altas de tacón corrido negras, iba bastante normal, sin embargo le di el gusto de mirar mis ojos azules, aunque no cambie el color de mi cabello.

Cuando llegamos el recinto estaba lleno, sin embargo conseguimos buenos lugares en un palco, la música era buena, y en la parte de abajo lográbamos distinguir perfectamente a Niel y su acompañante. Cuando una canción noventera comenzó a sonar algunos de los que estaban en nuestro palco abuchearon. Cómo podían ser tan carentes de cultura, eso era un clásico de H.O.T., era Candy, marcó una época, marco el pop de un país en los noventa.

Justo cuando me disponía a chillarles a esos adolescentes que callaran la boca, Carlo se giró a ver de dónde venía el escándalo, y entonces me miro, o al menos eso pensé yo, cuando Niel noto que Carlo estaba distraído, también giro en nuestra dirección, abrió los ojos de sorpresa y luego me sonrió, me hizo pulgares en alto señalando a mi acompañante y Miguel no podía estar más feliz. Sin embargo cuando los ojos de Carlo pasaron de mi a Miguel, lo note tenso, el tomo el brazo de Niel y se movieron entre la multitud para avanzar un poco más al frente.

-          ¿Qué fue eso? – me pregunto Miguel.
-          Un novio celoso – dije no muy convencida.
-          No, él te estaba mirando a ti, en realidad yo no diría que el este celoso de Niel – y con eso dejo de hablar durante un buen rato.

Cuando el concierto termino, Niel me mandó un mensaje de texto para que nos reuniéramos en un pequeño restaurant de comida oriental que estaba como a unas cinco calles del concierto. Miguel insistió que como mi jefe inmediato era su deber conocer al mocoso que rondaba a Niel. Yo puse los ojos en blanco, Miguel ahora estaba de mal humor, y no entendía si era por la manera en que Carlo me miro, o si solo fue por el hecho de tener que compartir nuestra cena con otra pareja, el odiaba las citas dobles.
Llegamos antes que ellos al local, tomamos una de las mesas que daban directo hacia un pequeño jardincito interior, donde las luces de navidad adornaban cada sitió. Pedimos el menú y mientras yo curioseaba las opciones de fideos y panes al vapor que podía tener, Miguel examino la carta de las bebidas.

-          Yo quiero sake esta noche – dijo en tono contundente.
-          Creo que el makgoli tampoco es mala opción – conteste – es más dulce – dije encogiéndome de hombros cuando el frunció el ceño.
-          Nunca se me va a olvidar la última vez que te embriagaste con esa cosa blanquizca, es como leche, y huele raro – se quejó.
-          Es vino de arroz, además yo no te obligue a ir, ese día llegaste justo cuando intentaba olvidar un poco mi día horrible.
-          ¿Y qué día horrible era ese? – contesto burlón
-          El aniversario de la muerte de Fran – conteste con hilo de voz.
Su reacción fue inmediata, sus ojos se abrieron con sorpresa, una expresión de dolor cruzo su rostro y luego fue reemplazada rápidamente por una cara de fastidio.
-          No debí sacar el tema a flote… lo siento – contesto él.

Nuestra conversación fue interrumpida por la llegada de los chiquillos, Carlo llevaba cargando la mochila de Niel, y ella se miraba encantada de la vida. No me había dado cuenta que hoy se había puesto maquillaje y tacones, se miraba preciosa de verdad, su cabello estaba recogido en un chongo adornado por una peineta de pequeñas flores blancas. Se sentaron en la mesa con nosotros, Niel sentada frente a mí y Carlo sentado directamente frente a Miguel.

-          Carlo, ella es Ángel mi maestra de idiomas y él es Miguel su novio – nos presentó, estuve a punto de decir “no es mi novio”, pero la mano de Miguel se posó sobre la mía en la mesa y los ojos de Carlo lo notaron.
-          Mucho gusto conocerlos, soy Carlo, amigo de Niel – dijo ofreciendo su mano a Miguel.

Los hombres a veces son unos brutos totales, yo había visto en algunas comedias románticas la escena donde dos chicos que son rivales por amor se estrechan la mano muy fuerte y no se sueltan hasta que alguno no soporte más. Es como una especie de demostración del tipo “quién es el más macho”. Pero la verdad es algo bastante patético. Nunca pese que tuviera que ver ese tipo de escenas en la vida real, pero así fue, hasta Niel se miraba un poco asustada por la forma de actuar de ese par. Así que tuve que intervenir.
-          Mucho gusto en conocerte formalmente – dije poniendo en mis labios una sonrisa cortes – eres el chico del gorro de “Luigis”, el de los escalones recuerdas, me salvaste ese día de caerme.

Eso distrajo la atención de los tres, los chicos se soltaron de ese agarrón de manos, Niel abrió sus ojitos, esta vez estaba sorprendida.
-          ¿Se conocen? – pregunto Niel.
-          Yo no sabía que el Carlo del que me hablabas tanto era él – dije a modo de disculpas – además el chico me salvo, así que hoy yo invito la cena.
El parecía contrariado, o molesto, no sabía descifrar esa mirada entonces sonrió, y sus braquets ya no estaban.
-          Ya la recuerdo, fue aquel día de los escalones, sigo pensando que su gorra es de “Luigis”  es difícil conseguir esas en otro lado – Niel lo miro y luego a mí.
-          De hecho es de “Luigis” – dijo Niel – lo siento, te mentí dije que la había comprado por internet para tu cumpleaños, pero la encontré en las rebajas de septiembre.
-          Nah tienes buenos gustos – dijo Carlo poniendo un brazo protector alrededor de los pequeños hombros de Niel.
-          Bueno por lo menos me quito de encima el peso de ser una pésima mentirosa – dije riendo, y de alguna manera esa conversación aligero el ambiente.

Carlo y Miguel aún se miraban como si en cualquier momento quisieran salir a darse una buena golpiza, pero entre risas y pláticas simples se nos llegó la media noche.

-          Feliz navidad canturreo Niel – parándose para darme un abrazo.
Eso me tomo con la guardia baja, así que le regrese un torpe abrazo, y luego me fije que Carlo y Miguel se desearon feliz navidad sin tocarse, luego llego el momento en que Miguel me dio mi abrazo de feliz navidad y por consecuencia Carlo le daba su abrazo a Niel. Los escuche desearse feliz navidad también, y luego llego el momento en que Niel se separó de Carlo y se acercó a Miguel, lo abrazo, realmente le dio un fuerte abrazo de navidad, dejándonos a Carlo y a mi mirándonos.

-          Feliz navidad Carlo – dije ofreciéndole mi mano – pero el rodeo la mesa y me abrazo.
Sé que solo fueron escasos dos o tres segundos pero se sintió como si el tiempo se detuviera, mi corazón humano se aceleró en mi pecho, y pude sentir el fuerte golpeteo en el pecho de Carlo. Entonces murmuro en mi oído antes de separarnos “esas lentillas azules te quedan bien”. Y se alejó a sentarse de vuelta a su lugar.

Tuve que recuperarme de eso, tenía a Miguel ahí, tenía a Niel quien estaba locamente enamorada de Carlo ahí, solo pude sonreír.
-          Así que ya has terminado tu tratamiento con los braquets – le pregunte a Carlo.
-          Si hace una semana – contesto un poco confundido, supongo que pensó que después de eso yo no le volvería hablar o algo así – eran molestos para cantar.
-          Así que eres músico -  dijo Miguel, y note un tono molesto en su voz.

-          Estudio música en la universidad señor – vaya eso sí que tomo a Miguel por sorpresa, no lo de la universidad, el que le dijera señor, le estaba hablando de usted, y de forma muy respetuosa, después del súper apretón de manos supongo que miguel esperaba más de ese comportamiento infantil, pero se topó con pared, se topó con un chico respetándolo por ser mayor que él.

-          Eso es bueno, siempre es indispensable un título universitario en esta vida- dijo Miguel – bueno chicos creo que nosotros los dejamos.
Y con eso no dio pauta a más conversaciones balbucee un par  de adioses antes de ser arrastrada lejos por miguel. Fuimos a casa en silencio y cuando estábamos justo frente a la puerta me tomo la mano.
-          Yo sigo aquí – dijo sin soltarme – quiero decir… tú sigues aquí – dijo poniendo mi mano sobre su pecho, en su materializado cuerpo humano pude sentir el rápido aleteo de su corazón – no he podido sacarte, quiero que lo sepas, quiero que sepas que no sé cuándo pueda olvidarte, pero… pero si estás pensando darte la oportunidad de abrir de nuevo tu corazón, piensa en mí, dame una oportunidad a mí.

No pude evitarlo, llore, las lágrimas salieron de mis ojos sin poder evitarlo, me dolía estar tan rota e incompleta, me dolía lastimarlo así, me dolía pensar que por mi culpa él no era feliz, me dolía saber que yo tampoco era feliz, me dolía llorar porque extrañaba a Fran.
-          No llores – dijo jalándome hacía a el – sus manos acunaron mis rostro y limpio mis lágrimas con sus pulgares – no llores – repitió, y entonces cepillo delicadamente sus labios sobre los míos.

Fue solo eso, apenas un leve toque, y luego se separó de mí y se alejó dándome la espalda, vi su auto moverse lejos por la calle, y me quede ahí, parada, llorando. No podía entrar a casa así, no quería hacerlo. Camine un par de calles abajo, un pequeño parquecito estaba ahí, me senté en el columpio y comencé a balancearme.
“No pienses en nada”, “todo está bien”, “tú eres fuerte”. Me repetía una y otra vez. Entonces levante la vista al cielo, y copos nieve empezaron a caer. Sonreí, me puse de pie y sacudí un poco mi abrigo.
-          Feliz navidad Fran – dije extendiendo mis brazos al cielo.
-          ¿Quién es Fran? – pregunto una voz a mis espaldas.
No pude evitarlo me asuste, gire demasiado rápido, mis piernas se torcieron y yo caí al piso, vi unas manos intentado detener mi caída pero fue muy tarde, yo caí duro sobre mi costado, el aire salió de mis pulmones en un jadeo y luego chille un par de maldiciones.

-          Lo siento, lo siento tanto, no quería asustarte – dijo Carlo, ayudándome a ponerme en pie.
-          Yo… -  dije cuando por fin me puso en pie, lo mire, y luego me mire, sucia de nieve, mis mallas rotas, mi rodilla sangrando. Me reí, me dio un ataque de risa histérica.
-          ¿Qué te pasa?, vaya que estás loca  - dijo el agachándose para examinar mi rodilla.
-          No pasa nada – dije entre risas – soy torpe por naturaleza supongo.
-          No sé qué decir, dos de cuatro de las veces que nos hemos visto tú estas cayéndote  a punto de caerte.
-          Cuatro – murmure.
-          Si son cuatro, los escalones, el restaurante hoy y aquel día, cuando tú y Niel se sentaron en la mesa cerca de la chimenea.
Así que no habían sido mis nervios, el realmente me había estado mirando.
-          Te recordaba con braquets – me encogí de hombros.
-          Si bueno esa etapa de mi vida termino.
-          ¿Cuánto mides? – pregunte, esta vez fue el quien se carcajeo.
-          1.68, no me mires así no es culpa mía que tú seas gigante y además estas usando tacones.
-          Solo mido 1.73 – conteste a la defensiva – no se supone que los europeos son altos.
-          Yo no conozco por completo la historia de mis genes, así que no, no lo sé – dijo aun riéndose.
-          Debería irme a casa, Niel debe estar esperándome – eso silencio sus risas.

-          Tienes razón, déjame acompañarte, después de curar estas dijo señalando mis raspadas – podre irme a casa tranquilo.

Niel casi chillo al verme así, pensó que alguien había intentado asaltarme o algo, pero Carlo le explico que yo solo resbalé en el pavimento helado y el me encontró por casualidad. Mientras Niel traía el botiquín del baño yo fui a mi cuarto a sacarme las mallas. Fue una tortura dolorosa, pero después de eso envolví una manta sobre mi falda corta de mezclilla y salí para que Niel me aplicara antiséptico.
-          Niel está recibiendo una llamada de feliz navidad desde su casa – dijo Carlo sentado en la sala con el botiquín recargado en las piernas – déjame revisar esas para que podamos terminar nuestra lagar madrugada de una vez por todas – dijo haciendo a un lado la manta.
Trabajo en silencio, limpió, colocó gasas y finalmente fue a tirar los algodones sangrientos al baño y guardo el botiquín de vuelta a su sitio.
-          ¿Porque te tiñes de castaño si eres rubia? -  pregunto cuando salió del baño, yo estaba en la cocina preparando algo caliente para tomar y casi suelto la tetera.
-          Rubia – balbucee.
-          Bueno si, las castañas por lo general tienen bellitos en las piernas o se depilan y tú, bueno pues tu bellitos de las piernas son como pelitos de bebe, son rubios, así que bueno – dijo encogiéndose de hombros, pero sus mejillas estaba sonrojadas.
-          No sé – contesté- supongo que, quería un cambio de imagen, sentí que haría bien.
-          Te verías muy bien de rubia, con tu pelo largo, y sin esas lentillas cafés  –
-          Tú dijiste que eran azules – conteste apenas.
-          No, no creo que lo sean, creo que tus ojos en verdad son azules y tu usas esas lentillas cafés para ocultarlos – dijo con la mirada perdida en mi rostro.
Niel entro a la salita toda emocionada, ya vistiendo su piyama de patitos, nos miró un segundo, y luego miro a Carlo y se puso colorada.
-          Patitos – dijo Carlo con una sonrisa burlona.
-          Cierra el pico – le contesto Niel, sacándose una pantufla y lanzándola directo a su rostro, Carlo la atrapo y se la lanzo de regreso, la pantufla cayó al piso y yo no podía parar de reír.
-          Mis primeros auxilios están cubiertos, son las tres de la mañana, traeré mantas y una almohada para Carlo, puede dormir en el sofá, es muy tarde para que un jovencito ande vagando en la calle – dije en tono autoritario.
-          Le dejare mi cama y dormiré contigo – dijo Niel.
-          No hace falta el sofá está bien – dijo Carlo.


Finalmente comportándome como el adulto de la casa, deje a Carlo durmiendo en el sofá, Niel aun así quiso dormir conmigo, la conocía lo suficiente como para saber que la llamada de casa la había dejado melancólica y extrañando a su familia por eso no le negué que durmiera conmigo y tan pronto como empezó a quedarse dormida rodo hasta pegarse conmigo, envolví mis brazos a su alrededor y ella sollozo. Extrañaba su casa y su familia, la tape con las cobijas y la arrullé cual si fuera un bebe. Fue entonces que lo comprendí, yo haría todo por cuidar de Niel, no solo porque fuera mi trabajo hacerlo, sino porque realmente le quería como a una hermana, y eso sin lugar a dudas me dejaba a mí con otra pegunta más en mi cabeza, ¿qué hacer con Carlo y mi alocado palpitar de corazón?