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jueves, 23 de enero de 2014

Last kiss Capitulo 11 (Parte 2)

Samanta

Es curioso como el tiempo parece pasar más lento cuando esperas noticias de alguien, logre llegar al instituto en una pieza a pesar de mis heridas, Thony estaba sano y salvo, según las ultimas noticias Ang, Tamara y Francesco estaban en camino. Pero mi corazón no estaba en paz, no podía estarlo, sentía un hueco terrible en el pecho, presagio de algo malo, presagio de una perdida inevitable.

La tarde avanzo poco a poco, lentamente, el equipo llego con los chicos, Ang estaba inconsciente pero bien, Tamara solo estaba un poco asustada pero sus heridas eran leves. Francesco no llego, nunca llego.

Ang había dormido durante dos días enteros, en la madrugada del tercer día un auto blindado negro llego, acompañado de una ambulancia, el único sitio que podía fungir como hospital era el ala este donde se entrenaba a los ángeles sanadores.

Corrí escaleras arriba hasta la oficina de Iris, lo que encontré al entrar impacto mis sentidos de un modo que jamás en mis 400 años lo había hecho, Iris lloraba destrozada en los brazos de un Nick pálido, Greg y Cele llegaron justo después de mi, los ojos de Cele estaba enrojecidos obviamente intentaba no llorar, mientras Greg la tomaba con fuerza de la mano.

-          - ¿Llego? – pregunto Nick, con su voz apenas saliendo en un susurro.

-       - Si llego, no queda mucho tiempo, y no sé qué hacer, Ang no despierta he intentado todo pero es como si simplemente se negará a despertar, me preocupa, se que eventualmente despertará, pero me aterra que cuando lo haga Fran ya no esté aquí, se merecen una despedida por lo menos… por lo menos se merecen este adiós… - dijo Cele y finalmente no pudo más y rompió en llanto.


Tamara

Fue como un impulso, simplemente lo sentí, estaba en la biblioteca revisando una asignación pendiente de historia cuando los bellitos en mi nuca se erizaron, mis pies me llevaron veloces pero certeros hasta la zona de la enfermería, conocía muy poco esa parte del instituto, los ángeles sanadores eran quienes recibían su educación en esa parte de edificio. Como si fuera un hospital había una serie de habitaciones acomodadas con camillas, gabinetes pálidos y blancas paredes, las cortinas de las ventanas se movían con el viento, y una figura apareció en mi visión caminando a varios metros delante de mí.

El extraño se paro frente a una habitación, giro manija de la puerta y entró. Lo seguí sin preguntarme quién era, sin importarme si quiera. Cuando entre no podía creer lo que mis ojos miraban.

Francesco estaba tendido en una camilla, su cuerpo lleno de cables y tubos, el pitido de los latidos de su corazón sonaban desde una maquina, y un respirador le ayudaba a mantenerse con vida. Pálido, herido, marchitándose lentamente. Pero lo que más me sorprendió fue ver a Ang parada a su lado, tenía una de sus manos entre las suyas y lagrimas surcaban su rostro.

-         -  Ang – la llame, pero ella no volteo a verme – Ang ¿qué pasa?, ¿qué le pasa a Francesco?
-         -  Se muere – dijo la chica, pero esa voz no era de Ang – es mi culpa, el se está muriendo.
-         -  Tú… no eres Ang… - balbuceé, debatiéndome entre salir corriendo de ahí o quedarme para intentar proteger a Francesco.
-         -  No, no lo soy – dijo la chica enfrentándome, era idéntica a Ang, solo que yo conocía esa voz, la conocía muy bien – no tengas miedo, aunque no lo creas he cambiado, esta.. – dijo señalándose a si misma – soy la verdadera yo.
-         -  No entiendo, no entiendo nada – dije, pero en lugar de alejarme me acerque, el miedo se disipo de golpe, podía ver a la chica frente a mí, era Eloísa, esa chica malvada que solía hacerles la vida imposible a los demás, esa chica que era un demonio e intento matar a Ang, ahora la veía y era totalmente diferente.
-         -  No tengo mucho tiempo – dijo ella, y pude ver como sus manos dejaban de sostener las de Fran y su figura parecía ondear como si de una ilusión se tratase – yo, ya no pertenezco al mundo de los vivos, pero tenía que venir, tenía que llamarte, sólo tú puedes salvarlo.
-         -  Yo, ¿por qué yo?, ¿cómo se que esto no es una trampa? – dije, aún no muy convencida.
-         -  Sabes que ellos me capturaron, y después de eso yo sólo, no sé cómo paso, pero Fran me regreso a esto, lo último que hizo antes de dejarme en ese calabozo fue liberarme, de todo, es como volver a nacer, ahora no soy más que un alma, un alma que tiene todas las oportunidades de ir al cielo y renacer, él me dio este regalo, y yo no sé que más hacer por él – lagrimas mojando su rostro y la desesperación en su mirada, me acerque a la camilla ahora decidida.
-          - ¿Qué tengo que hacer? – pregunte.

- -          Francesco se muere, no solo su cuerpo mortal, su alma, su alma se extingue, ha pasado por tanto, ha dado tanto de si mismo que simplemente él ya no podrá, si muere hoy el no podrá regresar al cielo o ir al infierno como una alma, no tendrá la capacidad para renacer, el simplemente va a desaparecer, no merece eso.

Asentí sin decir una palabra, esto era importante y quería que ella me lo explicase, era obvio que no teníamos mucho tiempo.

-          - Tamara, tú tienes un don, un don muy especial, y sé que es mucho pedir, pero… tu puedes usar ese don para sanar su alma, así el tendrá la oportunidad de regresar, algún día el podrá renacer y vivir una vida normal, ser un ser humano común y corriente, se volverá a enamorar, no tendrá ni dolor ni recuerdo de todo lo que ha sufrido mientras fue un ángel, pero el vivirá – me dijo, tomo mi mano y la coloco sobre la frente de Francesco.
-          - ¿Si renunció a mi don, el vivirá? – pregunte mirando el rostro pálido de Fran.
-          - No, si tu le transfieres ese don a Francesco el podrá renacer como un ser humano normal, su alma no desaparecerá, ¿entiendes la diferencia?, este cuerpo mortal, este Francesco, no volverán a ser los mismos, pero la esencia de su vida estará ahí, su alma.
-         -  ¿Qué pasará con migo? – pregunte.
-         -  Tu y Tony estarán bien, la amenaza que hay sobre ustedes simplemente desaparecerá, tu solo tienes la mitad del don, con la mitad de Tony no basta, y los demonios nunca sabrán en que alma podrá renacer ese don, ustedes estarán a salvo, tendrán vidas normales y felices.

-          - Vamos a hacerlo – dije convencida, se lo debía a Ang y Francesco, realmente yo no iba a renunciar a este don, en algún momento los logros de Tony se juntaría con los de el chico o chica que naciera con mi don en un futuro, sería algo así como nacer en épocas distintas sus trabajos juntos sustentarían un gran avance para la humanidad.


Pero sobre todo, esperaba que cuando Fran renaciera, pudiera encontrarse de nuevo con Ang, ellos se merecían volverse a encontrar.

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