primavera

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jueves, 30 de enero de 2014

Fotografías Capitulo 1 - Nueva historia

Pues hola de nuevo, aquí va el primer capitulo de mi nueva historia, no recibí comentarios ;^;, estoy asumiendo que no es tan mala como pensaba, jajaja
Espero disfruten la lectura, yo disfrute escribiéndolo, aquí entre nos ya tengo un personaje favorito *w* es Daniel jajaja amo cuando hago mis personajes gays, no se simplemente los amo.





Capitulo 1
El chico soñador

Lo cierto es que aquel trauma con el chico del viñedo lo conocían pocas personas, su maestra de arte en el instituto medio, quien la había impulsado a seguir por los caminos del arte, durante la exposición de cuadros al final del semestre su pintura del chico soñador fue comprada, Sam nunca conoció a la misteriosa mujer que lo compro, sin embargo su maestra no dejo de insistir que tenía talento, y que debía seguir por ese camino.

Aunque seguramente su maestra se refería al camino de pintar, sin embargo ella desvió un poco esa visión, y durante su segundo verano en la universidad se decidió a participar en un concurso de fotografía, el premio fue una beca, un viaje con todo pagado a lugares de importancia étnica y cultural a lo largo de todo el país y bajo el asesoramiento de fotógrafos expertos, tomar fotografías que posteriormente fueron usadas para una galería y un libro, cuyos fondos fueron destinados a las personas que más lo necesitaban. Varias de sus fotos fueron incluidas en la galería, y muchas más en el libro, la persona que fue su asesora era docente en una universidad dónde si existía la oferta de un curso dónde la fotografía era una especialidad que se tomaba muy enserio.

Por primera vez el nombre de Sam aparecía en los créditos de las fotos que fueron seleccionadas para la edición del libro, y también en aquellas fotos que fueron vendidas en la galería durante aquel mismo agosto, y fue entonces que recibió la propuesta para estudiar en la universidad donde su asesora trabajaba, ahí ser fotógrafa profesional pasaría de ser un sueño a una realidad tangible.

Y aquí estaba, feliz de levantarse para un sábado de trabajo. El estudio fotográfico en él que trabajaba era de la maestra Estela, aquella maravillosa mujer que la había asesorado en la beca y que ahora era una de sus docentes más queridas. Esa mañana iban a hacer fotografías familiares a una de las familias más ricas de la ciudad. Tenía que verse presentable, así que busco unos pantalones negros entubados, se calzo unos zapatos de piso y un blusón blanco con bordados en plata, como el frío mes de octubre ya dejaba sentir su brisa matinal agrego una chaqueta verde claro, se recogió el pelo en una cola, maquillaje mínimo y se puso en marcha. Diana su compañera de departamento había salido mucho más temprano que ella porque tenía un compromiso familiar.

Llego directo al estudio de Estela, a esa mujer no le gustaba que le hablaran de usted, así que aunque extraño tenía que hablarle por su nombre de pila, cargaron la camioneta con el equipo, las acompañaban otro compañero de la universidad, Rafael; y un par de asistentes para ayudar a cargar el equipo más pesado. Rafael era un colega de la facultad, solo que un año más avanzado que Sam, era alto y su cabello oscuro siempre estaba pulcramente peinado y cortado, jamás lo escucho decir una mala palabra o tener un comportamiento descortés, era conocido como uno de los mejores alumnos, y Sam tenía uno de esos extraños flechazos unilaterales con él, esos ojos castaños muy oscuros le robaban los pensamientos de vez en cuando, pero Rafa era un chico con los que solo se puede fantasear, uno que no podía ser para un chica tan común y corriente como ella.

-        -   Deja de pensar en las musarañas – le regaño Rafa, sacándola de sus pensamientos, estaban llegando a un portón grande y la casa que se miraba justo al frente era enorme e imponente.
-          - Los genios siempre tienen sus pensamientos dispersos no atormentes a la pobre chica – le regaño Estela a Rafa, regalándole a Sam un giño.

Estela sabía de su extraño flechazo, pero amablemente no había comentado nada con Rafa. Entrar a la casa fue todo un show los presentaron con una persona que era algo así como el asistente del jefe de la familia, les dieron tres locaciones. Las primeras dos eran fuera de la casa, en los jardines. Tenían que sacar primero por separado las fotos de las mujeres y luego las de los hombres. Finalmente la foto familiar era en la tercera locación justo frente la casa, ahí se tomaría la foto con todos los miembros de la familia. Y Al final se tomarían fotos de los miembros de la familia por separado, en el lugar de preferencia de cada uno de ellos. Todo ese trabajo para cinco personas suponía correr como loco por todos lados. Pero se las estaban apañando bastante bien, Sam hizo las fotografías de las mujeres mientras que Rafa y  Estela hacían las de los hombres y preparaban la siguiente locación. La familia era enorme en verdad más de 50 personas reunidas y los sirvientes acarreando cosas.

Varias de las chicas más jóvenes o de su edad las había visto de vez en cuando en algunos lugares de la ciudad, lo que nunca se espero fue ver a Diana llegar corriendo de la mano de un alto chico rubio, de alegres ojos miel. No era un chico cualquiera, era su chico soñador.

-          - Diana por amor de dios creímos que nunca llegarían – le regaño una mujer muy parecida a Diana, por lo que Sam supuso que era su madre.
-         -  Lo siento eso ha sido culpa mía, mi vuelo se retraso – decía el muchacho, su voz tenía algo que hacía que los bellitos de su nuca se pusieran de punta, pero no era una mala sensación por el contrarío. Entonces Diana giro a verla y abrió los ojos como platos.
-         -  Sam, así que esta era tu asignación del fin de semana  - dijo, y corrió a abrazarla.
-         -  Qué bien que se conozcan, pero Diana cariño, es mejor que subas a cambiarte y tu también Alexander – Sam salió de su lapso de sorpresa, sonrió amablemente a las damas y les indico que tenían veinte minutos antes de la siguiente toma con toda la familia.

Aún se sentía aturdida mientras la señora Carol quien se presento formalmente como la mamá Diana la acompañaba hasta su siguiente locación, era una señora alegre y con una facilidad de palabra increíble, hacía de cualquier tema algo ameno de lo cual conversar. Llegaron con Estela y junto con una señora de mayor edad que se presento como la  abuela de Diana revisaron y escogieron las fotografías que serían impresas en el álbum.

Diana regreso después del brazo de Alexander, era tan extraño que el chico soñador por fin tuviera un nombre, y era un nombre bastante bonito, Alexander, era un nombre que imponía, pero luego pensó, claro que impone es hijo de una de las familias más importantes de la ciudad.

Tomaron las fotografías familiares, y algunas cosas quedaron bastante claras mientras los grupos se organizaban, la cabeza de la familia eran los abuelos Esther y Román, quienes tenían siete hijos. Cada uno de esos siete hijos traía a su familia en la cual por lo menos había de cuatro a cinco hijos por familia, incluso algunos de los hijos mayores ya estaban casados y tenían uno o dos niños. Por eso al final y contando a los tíos abuelos y algunos primos segundos era sin duda una enorme familia.

La familia de Diana estaba compuesta por Carol su madre y Erick su pare, y tres hermanos mayores Adam, Leo y Esteban. Todos ellos eran altos y de oscuros cabellos rizados. Diana también era alta, y hermosa, tenía un par de hermosos ojos azules, rasgo que compartía con sus hermanos y su padre, más no con su madre. El rasgo de la familia al parecer eran los ojos miel, y el pelo rubio, era la característica más dominante, la familia de Diana destacaba bastante por ser la excepción esa característica, sin embargo tenían facciones parecidas, los pómulos altos, la forma del rostro, la altura, y pequeños gestos que eran comunes entres ellos.

Sam no tenía más familia que su madre y su tía, su padre había sido medico del ejercito y había muerto en un accidente de autos  cuando Sam tenía 10, su madre se dedicaba a la contabilidad de una empresa, y su tía nunca se había casado, era bibliotecaria y amaba vivir con su soledad. Sus abuelos paternos nunca fueron bastante cercanos a su familia y después de morir su padre cortaron toda relación con ellas. Estar rodeada de esta enorme y cercana familia la hizo sentirse nostálgica.

Rafael se hizo cargo de las fotos de la familia de Diana y Alexander y otro grupo más, mientras que a Sam le toco trabajar con los abuelos, tíos abuelos y un par de los hijos mayores. No pudo evitar notar que Alexander y Rafael se saludaron como si fueran grandes amigos, ni tampoco que la familia de Alexander era una de las más grandes, con cuatro hermanas mayores, todas casadas y con hijos. Alexander era el menor de los hijos.

La abuela de Diana se quedo a conversar con Sam cuando las fotos terminaron. Mientras Sam acomodaba algunas cámaras en sus estuches una de las lámparas se fundió y su foco se rompió, instintivamente Sam envolvió su cuerpo hacía la abuela de modo que varios pedacitos de vidrio caliente se le incrustaron en el brazo derecho. Dolía horrores, pero resistió el impulso de chillar.

-        -   ¿Se encuentra bien? – pregunto a la abuela.
-         -  Oh cariño por dios, yo estoy bien mira tú brazo, oh por dios – decía la señora mirando el brazo de Sam que comenzaba a sangrar en los cortes de los vidrios, al parecer la palabra de la familia era “cariño”, usaban esa palabra para hablarles a todos.
-          - Sam, ¿qué paso? – pregunto Diana acercándose.
-         -  Diana cariño trae a tu tío Robert, esos vidrios es necesario sacarlos y hay que revisar esas cortadas.
-         -  No señora, estaré bien no se preocupe – dijo ella tratando de alejar el brazo de la vista de la abuela.
-         -  Cariño ha sido un accidente, deja que mi hijo te haga la curación, has trabajado muy duro hoy y es realmente un pena que esto haya pasado, además esos vidrios iban a parar justo en mi cara, gracias a ti yo estoy bien, pero me siento culpable por tu brazo – dijo la abuela, el corazón de Sam se encogió al encontrarse con la mirada preocupada de la señora y simplemente asintió.
-        -   Vamos a ver ese brazo – dijo un alto señor de ojos miel, y cabello rubio ya pintado por algunas canas, el padre de Alex – bueno cariño creo que será mejor que te haga la curación dentro de la casa, Alexander adelántate y saca el botiquín.

Los ojos de Sam volaron hacía el muchacho, ni si quiera lo había notado, asintió hacía su padre y salió disparado hacía la casa, Estela estaba preocupada por Sam, hasta Rafael se miraba bastante preocupado, sin embargo la abuela consiguió convencerlos de que se marcharan y siguieran con su itinerario, dejando la habitación para que el padre de Alex sacara los vidrios y curará las heridas.

-         -  En realidad no son tan grandes, no hacía falta tanto alboroto – sonrió el padre de Alex hacía Sam.
-        -   Ya sé, me siento tan apenada, esto fue un espectáculo que se pudo evitar, lo siento debimos revisar mejor esas lámparas – se disculpo Sam.
-         -  Cariño no hace falta que te disculpes, los accidentes pasan – le consoló el hombre.

Cuando habían entrado al salón el botiquín ya estaba en el escritorio, pero Alex no estaba por ningún lado.

-          - Estela ha tenido que adelantarse al estudio, pero Diana te llevará, toma – dijo dándole dos pastillas y ofreciéndole un vaso de agua – analgésico y antibiótico, los analgésicos puedes suspenderlos si no hay dolor, en cuanto a los antibióticos será mejor que los tomes durante tres días, ¿tienes la vacuna del tétanos? – Sam asintió – ¿hace cuanto te la pusiste?
-         -  Hace tres meses me corte con la guillotina del estudio así que me la pusieron en el Centro Médico – dijo ella mostrando la cicatriz que estaba sobre su dedo índice izquierdo.
-         -  Tres meses es buen tiempo, no hace falta que te hagas otra por estas heridas, el vidrio estaba caliente quemo superficialmente, es muy probable que no queden cicatrices - Cubrió las heridas con gasas y puso una venda.

      Al terminar la curación se despidió del padre de Alex, y camino hasta la puerta trasera donde Diana la esperaba.

-        -   Estas pálida, ¿segura que estas bien?, deberías comer algo, ven aquí vayamos a la cocina come algo y luego vamos juntas al departamento – ofreció Diana.
-         -  En realidad podría tomar el bus, después de las fotos tienes esa comida familiar, no quiero que te la pierdas por mí.
-         -  Entonces come y te dejaré en la parada del bus, no quiero dejarte sola para que camines bajo el sol – 

       Diana era sobreprotectora con Sam, quizá porque Sam era bastante pequeñita en cuanto a tamaño comparada con ella.

Caminaron hacía la cocina y en el pasillo antes de llegar lo vio, el cuadro, su cuadro, el cuadro del chico soñador. Se detuvo a mirarlo y extendió su mano hasta donde estaba firmado con su nombre Zam Yun. Era su pseudónimo nunca usaba su nombre completo.

-        -   Es Alex cuando era más joven, en ese cuadro tenía 18, la abuela compro ese cuadro sin decirnos quien lo pinto, dice que lo encontró por casualidad– dijo Diana.
-         -  18, ¿cuántos años tiene ahora? – pregunto distraída Sam.
-         -  22 – contesto Diana, y luego se acerco al cuadro a mirarlo, miró el cuadro y luego a Sam, luego de nuevo el cuadro y la miro de nuevo – tu lo pintaste, Zam Yun, eres tu Sam Lara Yun, ya no usas el apellido de tu padre por que tus abuelos no quisieron, pero eres tu Samanta Lara Yun – dijo Diana mirándola esta vez realmente sorprendida – ¿conoces a Alex?, ¿de dónde?, el también se sorprendió al ver ese cuadro,  porque vez eso que hay en el fondo es un viñedo, fue en las vacaciones, en California en la hacienda de los abuelos – dijo Diana a toda velocidad.
-       -    Yo fui – contesto Sam.
-         -  ¿A dónde?, a California – pregunto Diana.
-         
      - Si esas vacaciones fui con mamá, y me perdí, me dieron permiso de entrar a la hacienda a tomar unas fotos, yo quería sacar la foto de los viñedos para mi tía, ella ama ese tipo de fotos, y él estaba ahí, yo solo… no pude evitar y tome la foto, después pinte el cuadro como mi proyecto de arte, no sabía quién era hasta hoy – confeso sintiéndose idiota.
-        -   Sabes a estas cosas les llaman destino, si no supiera que estas hasta las manitas por Rafa buscaría emparejarte con mi primo – bromeo Diana.

Sin darle más importancia al cuadro ambas comieron un sándwich y tomaron jugo de naranja, después Diana llevo a Sam a la parada del bus. El resto del día paso en un borrón, Estela llamo para preguntar como estaba, Rafael también llamo, y poco después llego Daniel, su mejor amigo a hacerla de enfermero.


Pero todo parecía un sueño, encontró al chico soñador, era real, claro que lo era porque tenía la foto, esa foto, en su cajón, nunca se la mostró a Diana, porque ella  no iba por mostrando fotos de otras personas, y menos esa foto, vamos esa foto era especial. Daniel era probablemente de los pocos que conocía los detalles detrás de esa fotografía, Sam y Daniel crecieron juntos, eran vecinos, toda una vida de confidencias. Si le hubiera mostrado al foto a Diana antes, ¿qué habría pasado?, pero no lo hizo, eso era todo, Alexander había tomado un avión solo para la reunión familiar, seguro se volvería a ir, no había porque emocionarse demasiado, era solamente una casualidad.

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