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martes, 10 de abril de 2012

Capitulo 5

Francesco

Me paseaba inquieto en mi dormitorio, quise creer que eran solo pesadillas, pero no, Francisco y yo finalmente somos la misma persona, esa parte malvada de mi se alimentaba del dolor y mis miedos. ¿Cuánto tiempo me quedaba?¿Qué pasaría con Tamara si yo perdía el control y Francisco se liberaba de mi? Me bote en la cama tapando mis odios con fuerza, lagrimas picando en mis ojos “débil, eres débil” se burlaba una voz macabra.

- Fran… soy Tamara… ¿estás ahí? – hablo desde el otro lado de la puerta.

Me puse de pie en un salto y seque mis lagrimas, me puse un par de lentes oscuros, me iba ver patético pero no estaba de humor para preguntas.

- Hey –dije con la mejor sonrisa que pude poner en mi rostro - ¿cómo está la niña más linda de este mundo? – pero no encontré una cara sonriente al abrir la puerta.
- Uh seguro que puedes considerar esto como hermoso – dijo señalando sus ojeras.
- Jajaja – me reí y ella me golpeo con el codo – que!! Ahh no te vez tan mal – dije haciendo un ademán para invitarla a entrar.
- Jojo, mentiroso – dijo enfurruñada sentándose en la alfombra junto a mi cama.
- Ok tu lo pediste, mira la cara del horror – dije sacándome los lentes, sus ojos se abrieron ligeramente en sorpresa y luego una mascara de culpa invadió su rostro – hey no es tu culpa yo… mmm… digamos que estoy bipolar – dije sentándome a su lado.
- Te han peleado por lo del beso… oh no…! te van a correr – dijo poniendo se de pie con la cara totalmente horrorizada.
- Ok basta, no nadie va a despedirme, lo del beso nadie lo sabe además de tu, yo y tus amigas supongo- dije una mentira solo para tranquilizarla, pero aun era una mentira al fin y al cabo.
- Entonces porque estas así- dijo acariciando mi mejilla, todas las mentiras tenían un limite supongo que si no puedes confiar en alguien te vuelves loco, por eso no pude evitar confesarlo.
- Ángel es mi ex, yo la abandone hace un tiempo y la situación es un poco caótica – explote y ella solo se quedo callada, eso me gustaba de Tama, sabia escucharte – verás hace tiempo yo no era un buen tipo, y gracias a una amiga logre camibar ser una mejor persona, conocí a ángel nos enamoramos y estábamos bien, pero supongo que esa parte mala de mi nunca se fue del todo y yo termine engañándola y luego la abandoné, fui un bruto.
- Y ahora ella esta aquí, y… oh por dios, creo que ella escucho lo del beso… ohhh Fran como lo siento, la he cagado debe pensar lo peor de ti oh - dijo tomando mis manos entre las suyas.
- Cada quien carga su propio infierno –dije en tono dramático.
- Uh yo puedo explicarle que fui quien te beso y todo eso – dijo ella, pero solo me limite a negar con la cabeza.
- No hace falta, de verdad agradezco que escuches mis tele novelescos problemas pero como te dije ya veré como arreglarlo – ella frunció el ceño.
- No es justo, tu siempre me ayudas en todo y yo nunca puedo hacer nada por ti-
- Lo único que quiero que hagas por mi es que seas feliz – dije besando su frente - solo eso.

Después de cenar unos simples sándwiches con leche la acompañe hasta su dormitorio, de verdad esperaba tener la fuerza suficiente para protegerla, pero el tiempo no era mi amigo, y cada vez me sentía más al limite, mire mi reflejo en uno de los cristales de la puerta, mitad yo, mitad Francisco, ¿Podría encontrar el equilibrio de ambos? O simplemente perdería mi loca mente y terminaría lastimando a la gente que amo.

“Eres débil” se burlo esa vocecilla de nuevo.

- Tú también lo eres, no te olvides que somos lo mismo – conteste en voz alta.
“Separados somos débiles, pero juntos, sabes que el poder es ilimitado”
- No quiero poder – le conteste furioso – quiero amor.



Tamara

Apenas había subido el primer piso cuando me asome por las ventanas, Fran ya se había marchado, pero una tenue figura caminaba hacia los dormitorios, era magnético, como si mi cerebro estuviera programado para saber que era él. Aún era temprano los pasillos eran una locura de cotilleos y música a todo volumen, nadie preguntaría por mi se llegaba un poco tarde al cuarto.

Baje las escaleras despacio, la parte racional de mi cerebro gritaba “regresa ya”, pero era como tener una cadena invisible tirando de mi, el verano había sido largo, extrañándolo como demente. Cuando llegue a la planta baja fue como si sintiera mi presencia se giro a verme y sus hermosos ojos verde olivo me cautivaron, me sonrió levemente y comenzó a caminar hacia el lateral del edificio invitándome a seguirle con un gesto rápido de su cabeza.
- No te vi en la cena – dijo frunciendo el seño.
Su voz hacia que mi pulso se acelerara, mi corazón enloquecía, la manera en la que me miraba, hacia que cualquier pensamiento coherente saliera de mi cabeza, sonrió con nostalgia y se paso la mano por su despeinado cabello.
- Cene temprano – mentí - ¿qué tal tu verano?
El soltó un suspiro y clavo la mirada al piso – vamos a ser sinceros – dijo asustándome por le tono en sus palabras, luego levantó la vista, era como si sus ojos me absorbieran el alma – te extrañe como un demente, y lo juro intente olvidarte, pero rayos no puedo, te amo, y no eres mi hermana, así que no me salgas con esa mierda de no podemos, porque cada vez que te veo y tu agachas la mirada siento como si mi vida fuera un desperdicio – soltó, su respiración agitada, sus mejillas rojas, sus ojos fijos en los míos.
- Eso no hace la diferenta, nuestros padres nos criaron como hermanos, no podemos… - el se acerco a mi haciéndome recargar la espalda en la pared, sus manos a cada lado de mi cuerpo, nuestras narices casi tocándose y ni que decir de su cuerpo, totalmente pegado al mió.
- Pero no lo niegas… no niegas que me amas –dijo pegando su frente contra la mía, nuestras respiraciones alocadas, baje la vista al suelo, pero el levanto mi barbilla con su dedo índice obligándome a verlo.
- Tony… no – pero mi voz ya era un susurro.
- Y una mierda no somos hermanos- dijo golpeando su puño contra la pared, sus nudillos sangraban, y mi corazón se encogió.
- Tony no hagas esto -rogué.

El mundo desapareció cuando nuestros labios se encontraron, era un beso voraz, su lengua serpenteo en mi boca, y no se cuanto tiempo pasamos así pero cuando por fin reaccione mi espalda estaba apoyada en el suave pasto, mi cuerpo aprisionado bajo el suyo y nuestras manos vagaban en el cuerpo del otro como si no nos cansáramos de tocarnos, como si el mundo se fuera acabar si no estábamos así, piel con piel.

Yo era feliz, justo así, lo quería, mi corazón era suyo y jamás podría dárselo a nadie más.

- Tony – susurre en su oído mientras el besaba todo el camino de mi cuello hasta mi clavícula – te amo.
Él levanto la vista hacia mi rostro y acarició mi mejilla con el dorso de su mano.
- Tamara te he amado toda mi vida, no tienes una idea de lo mucho que te amo – dijo antes de volver a besarme.

Nos besamos por un largo rato, hasta que la luz del sol desapareció y fue reemplazada por el alumbrado del instituto. A regañadientes nos pusimos de pie y caminamos aun tomados de la mano.
- esto no va a ser fácil de explicar – dije señalando nuestras manos entrelazadas.
- Que se jodan me da lo mismo – dijo aferrando su agarre.

Al cuerno con los demás, Francesco solía decir si dios nos ama solo quiere que seamos felices, así que ¿por qué complicarnos la vida siendo infelices?
- Oye Tamara –dijo deteniéndose y tomó mi rostro entre sus manos acerco su boca a mi oreja y susurró – Hey girl You’re my sunshine, and my little princes and I wish taht I coul be with you for ever.
- You are my plus- sonreí- amo esa canción.
- Lo sé, la aprendí solo para poder cantártela a ti –me dio un delicado beso en los labios – anda descansa, mañana esto será la locura – dijo con una sonrisa traviesa, sus ojos brillaban con alegría.

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