primavera

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miércoles, 22 de junio de 2011

Last sigh - Libro 3 de la Saga Angels / By: Lucia Torres


Prefacio

Caminaba directo hacia mi muerte, pero no importaba, porque mi sacrificio valdría la pena, por fin Nicholas sería libre, ya nunca más tendría que ocultar su otra mitad, por fin le darían sus alas. Yo no tenía ya nada que perder, después de todo solo soy una chica huérfana  que por azares del destino resulto ser algo más de lo que esperaba, volar nunca fue mi sueño.

-          ¿Estás segura de que quieres hacer esto? – pregunto la Selene mostrándome el camino hacia el viejo pozo de piedra.

-          Sí, estoy lista – camine un par de pasos y el hedor de azufre evidencio el lugar al que me dirigía.

-          Iris, no hay marcha  atrás, si entras en ese pozo jamás volverás – dijo la chica que en tan solo un par semanas se había convertido en mi mejor amiga.

-          Solo asegúrate de que Nick este a salvo, el resto... ya lo decidirá el destino – nos dimos un rápido abrazo, luego camine los pocos pasos que me separaban de mi final.

Me incline sobre la entrada, y antes de arrojarme hacia las llamas del infierno rogué por última vez, ahora sabía que Dios si me escuchaba, “permite que Nick tenga un vida feliz, acéptalo como lo que es, un magnifico ángel guardián”. Me deje caer en el oscuro agujero, esperando que una ola de calor lo envolviera todo, pero no sucedió, en cambio una fuerte mano se cerró al rededor de mi muñeca deteniendo la caída.

-          Estás loca si piensas que voy a dejarte hacer esto, de nada sirven mis alas si no puedo volar contigo – era Nick aun tenía el rostro demacrado por los días que paso bajo custodia cuando su otra mitad tomo el control de su voluntad.

-          Si no hago esto siempre será así, y un día tarde o temprano no podrán traerte de vuelta.

-          Mi  vida se volvería un infierno si algo te pasara, este lindo angelito no se va sacrificar para matar al demonio en mi interior – grito sacándome del pozo de un tirón y tomándome entre sus brazos.

Una bruma espesa comenzó a salir del pozo, invadiendo de un aroma asqueroso todo el lugar, chispas rojas brillantes aparecieron y de la nada surgió figura de una chica alta, cabello rubio platinado, lacio hasta la cintura, ojos azules, mostrando solo frialdad. Vestida con un ceñido vestido negro, y en su espalda un par de alas del color de la sangre.

-          Nicky hermoso, ¿Quién te dijo a ti que quiero a esta niña mestiza?, todo lo que quería era tenerte lo suficientemente cerca como para atraerlo él, Nicholae – con solo mencionar aquel nombre pequeños remolinos de viento helado me separaron de Nick, quien cayó al suelo convulsionándose de dolor al intentar mantener dominado al demonio en su interior.

-          Déjalo ya – chille desesperada.

-          Es tarde, la luna pronto desaparecerá, el sacrificio no fue completado, y yo estoy en mi derecho de reclamar al demonio en el interior de este muchacho.

Algo bueno que me dejaron los entrenamientos del instituto, es ser precavida, siempre estar preparada para proteger a la gente que amo, y justo hoy mi hermosa daga de plata era lo que necesitaba para liberar a Nick.

-          Lo siento Nick, tendrás que aprender a volar sin mi – murmure hundiendo la filosa hoja en mi cuello, mientras la oscuridad  se llevaba el último suspiro de mi alma.


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