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miércoles, 8 de junio de 2011

Capitulo 24

Mientes


Alargue mi brazo esperando encontrarlo a él, en su lugar las sabanas me dieron los buenos días. Sobre el buró descansaba una nota:
Gracias por no dejarme solo, me hiciste reconsiderar mi idea sobre mí mismo, pero me temo que mi hermano podría tomar a mal lo de anoche, así que me voy antes para que no nos vean juntos. Que tengas un lindo día.
Nicholae
Eran casi las 6:00 am, me fui directo a mi dormitorio, Selene aún dormía y al parecer no había notado mi ausencia. Agradecida por ello fui darme una ducha, el calor del verano no daba tregua, así que decidí ponerme mis short de mezclilla y una camiseta ligera que cubriera a la perfección mis cicatrices.
Durante el desayuno revise mi lista de tareas pendientes, era colosal, tenía un par de horas antes de mi primera clase así que fui a la biblioteca para avanzar un poco con los trabajos.
-          Dichosos los ojos que te miran – me saludo Esteban saliendo de un rincón entre un montón de libros apilados en el suelo.
-          Se te junto mucho trabajo, creo que ahora comprendo porque no fuiste a visitarme – dije con sarcasmo.
-          De hecho no pude ir a verte porque me asignaron una  misión, el círculo mágico del pozo afecto a Alanis, ahora es humana – dijo con toda tranquilidad, honestamente eso me tomo por sorpresa.
-          ¿Recuerda algo? – agrego al voz de Nick llegando justo detrás mío.
-          No, está en blanco, la lleve con tu tía Lety mientras buscamos un lugar para ella – explico Esteban.
Me gire para mirar a Nick, y mi corazón se sintió menos pesado al verlo... era bello, era mío, y aun lo amaba, cada célula de mi cuerpo reaccionaba ante su presencia. Por instante la idea de que el vínculo con Nico cambiaría mis sentimientos me había asustado, pero no era así.
-          Hola – lo salude finalmente, dándole un fuerte abrazo, el respondió dándome un tierno beso en la frente, y sonrió de esa hermosa manera que hacía a mis rodillas ponerse temblorosas.
-          Hola hermosa- dijo antes de bajar su rostro  junto al mio y besarme dulcemente.
-          Emmm... chicos – ese era Esteban, pobre, nos habíamos olvidado por completo de él – saben que, mejor me marcho, respecto a Alanís no hay mucho más que agregar – dijo sonriendo mientras desaparecía entre los estantes de libros.
Me olvide de las tareas tan pronto Nick apareció, salimos al jardín a platicar, tan sólo había pasados unos días lejos de él pero me pesaban como si hubieran sido años, me encantaba la forma tan natural en la que podíamos conversar, sin pleitos ni dramas, pero supongo que era demasiado bueno para ser verdad.
-          ¿Qué pasa con Nicholae? – pregunto, sacando el tema de la nada.
-          ¿Qué pasa de qué? – conteste muy a la defensiva.
-          Bueno te lo pondré así... cuando Francesco no te quitaba la mirada de encima fue el infierno de los celos, no sé cómo lidiar con mi hermano – confesó.
-          Esto diferente a lo de Fran, tu hermano tiene una parte de mi alma en su interior, eso me llama, me hace querer estar cerca de él, no sé cómo lidiar con eso – sus ojos se tornaron preocupados, y yo me sentía una vil mentirosa.
-          ¿Te gusta? – escupió la pregunta de la nada eso era demasiado para mí.
-          Te amo a ti – respondí de inmediato.
-          No estoy dudando de eso... Iris, ¿él te gusta? – insistió de nuevo.
-          No puedo evitar estar cerca de él, una parte de mi vive en él, hasta que averigüe como dejar de sentirme así, tendremos que aprender a convivir con él, además el ya no es un mal tipo, es tu hermano, dale una oportunidad y verás que en su interior también hay luz – pero mis palabras parecían más una súplica.
-            Eso no fue lo que te pregunte, estas evadiendo la pregunta, y el que calla otorga – dijo poniéndose tenso – Irialis ¿Nicholae te gusta? – ahora estaba cabreado, simplemente genial.
-          No, él no me gusta, pero...
-          Perfecto entonces no te acerques a él, ya buscaremos un modo para que superes la perdida de tus alas – dijo frio y calculador, interrumpiendo mi respuesta.
-          Nick, no puedo dejarlo solo, me necesita ahora más que nunca – vi en sus ojos la chispa de la ira, y luego enmascaro todo con su careta de frialdad.
-          Ya soy un ángel guardián ahora, tengo misiones y no podré estar todo el tiempo contigo – sentenció.
-          Estas molesto y ahora quieres chantajearme – bufé enojándome también.
-          No, sólo te informo que tengo una misión, me voy mañana, tienes una semana para elegir... ¿él o yo? – me dejo helada con esas palabras.
-          Odio cuando ocultas lo que realmente sientes, te portas grosero y egoísta, pensé que confiabas en mi, ¿por qué te portas tan infantil? – las lagrimas amenazaban con salir.
-          Infantil... si soy infantil y que... ya te lo dije una semana... ¿él o yo? – dijo inmutable.
-          No tengo nada que decidir, sabes que te elijo a ti.
-          Mientes – espeto mirándome con esos ojos oscuros llenos de desesperación – vine hoy con la intención de ser honestos él uno con el otro, no mas mentiras, ese era el plan, y tú me estas mintiendo, ¿por qué rayos no me dijiste que dormiste con mi hermano? – lagrimas escaparon de mi ojos, empañando mi mirada.
-          Yo no mentí...
-          Claro... solo omitiste esa parte, si no confías en mi qué futuro nos espera juntos – dijo sonando totalmente miserable, y luego de eso se fue.

(Nicholas)

Dejarla llorando fue una canallada de mi parte, mi alma exigía a gritos que regresara ahí y me disculpara. Maldito orgullo, en el último momento me hizo perder la razón, finalmente termine echando todo a perder con mi estúpida pregunta... ¿él o yo?
Sé que solo durmieron en la misma habitación, se que nada más paso entre ellos. Esa noche me sentía intranquilo y de algún modo termine bajando a ver como estaba Nico. Cuando abrí la puerta casi me infarto, ahí estaba ella, en su cama, envuelta en sus sabanas y abrazando su almohada.
La ira se apodero de mí, pero en cuanto mis ojos se deslizaron al otro extremo de la cama me tranquilice un poco. Nico no dormía junto a ella, el estaba tumbado en el sillón de tres plazas que estaba justo frente a la cama.
Llámenlo tontería, pero creo que eso de la conexión entre hermanos gemelos si existe, de algún modo yo termine viniendo a ver como estaba mi hermano y topándome con esto... sin embargo el debió intuirlo pues decidió poner algo de  distancia con mi chica para no causar problemas. Aun así me costaba aceptar este vínculo tan extraño entre Nico e Iris.
Salí de ahí sin decir nada, ni siquiera pude dormir el resto de la noche, Nico me encontró muy temprano en la mañana, quería despezarlo ahí mismo, pero lo que fue a decirme era demasiado importante.
-          Sé que estas molesto y no te culpo... pero comprende que lo más importante es regresarle sus alas a Iris – dijo preocupado – si ella no las recupera pronto, perderá poco a poco sus habilidades de ángel hasta volverse humana.
-          ¿Cómo sabes eso?
-          Yo se lo dije – agrego el padre de Iris llegando justo detrás de mí.
-          Si, por es que todos estamos aquí – Greg apareció siguiendo a Gabriel.
-          ¿De qué se trata esto?, ya me preocuparon, parece que todos saben algo que yo no – masculle.
-          Para que Nico pueda regresarle sus alas a Iris, el debe volverse humano, sin embargo el ritual no puede hacerse a menos que tengamos los restos de su cuerpo humano – explico Greg.
-          Tu y Greg deben averiguar donde están sepultados, y deben traerlos antes del cuarto creciente de la luna – dijo el arcángel Gabriel.
-          Para eso queda una semana, y no tengo ni idea de dónde empezar a buscar.
-          Pero tía Lety tal vez lo sepa – dijo Nico.
-          Porque tiene que ser justo en el cuarto creciente – pregunté.
-          El cuarto creciente simboliza el inicio de un nuevo ciclo, si un ángel quiere ser humano, esa noche es cuando debe completarse el ritual, Iris renuncio a su alas, si para ese día no las recupera perderá no solo sus habilidades de ángel, se volverá humana, y no tendrá ningún recuerdo de su estancia en el instituto – eso me golpeo como agua fría, incluso el padre de Iris lucia realmente alarmado.
-          Ya ni siquiera podemos considerar que tenemos una semana, para el cuarto creciente quedan cinco días – sentenció Greg.
Había planeado una despedida tranquila, maquillar todo este lio como una misión, pero al final todo resulto un caos.

-          La dejaste llorando, eres un estúpido – me regaño Nico.
-          Cierra el pico vale, se que lo que hice fue una desgraciades, ni me lo recuerdes – ladré.
-          Hazme un favor – dijo Nico cambiando radicalmente el tono de su voz – asegúrate de que Alanís esté bien.
-          ¿Por qué?
-          Creo que ya sufrió suficiente por nosotros, merece tener una buena vida humana – dijo él encogiéndose de hombros – ahora mejor te largas de una vez que ya no tenemos tiempo, mientras iré a ver a tu princesa.


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