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viernes, 27 de mayo de 2011

Capitulo 22

Es un milagro o estoy viendo doble

Mi espalda dolía... no más bien ardía... si mi alma se había sacrificado por qué dolía tanto no existir, hasta respirar era difícil... respirar?... los muertos no respiran... Abrí los ojos de golpe sólo para toparme con el rostro de Nick a escasos centímetros del mío.
Estábamos en mi dormitorio del instituto, yo recostada boca abajo y el acostado con su rostro frente a mí, su respiración hacia que mi fleco se moviera causándome cosquillas... no tenía idea de que clase de milagro me permitía estar viva y tenerlo a salvo a él, sólo sabía que no podía ser más feliz.
-  Hey hermano te dije que te mantuvieras alejado de mi chica – gruño Nick entrando en mi cuarto.
Me enderece rápidamente sólo para ver a otro Nick muy molesto sosteniendo un vaso de agua y un frasco de pastillas... gire para mirar al Nick en mi cama, se había despertado, sus hermosos ojos azules oscuros como el más profundo océano, lucia totalmente confundido y asustado...
Ojos azules... miré al Nick frente a mi cama... ojos oscuros... entonces qué demonios...
- Deja de gritar Nick, mira ya la despertaste – chilló Selene entrando con el botiquín de primeros auxilios -  mierda – dijo en cuanto me miro – sus heridas se volvieron a abrir – le dio un fuerte golpe al Nick de ojo oscuros.
Lleve mi ano a mi espalda, dónde algo tibio descendía hasta mi cintura, al observar mis dedos di un respingo... estaban manchados de sangre, comencé a respirar con dificultad, algo estaba mal, algo me faltaba, una parte de mi había sido arrancada... y podía sentirla, llamándome, como respondiendo a ese llamado me puse de pie hasta llegar a la esquina más alejada del cuarto, ahí el Nick de ojos azules estaba sentado con la cara enterrada entre las rodillas, mi corazón latía, y podía sentir el suyo a la misma velocidad, su respiración acompasada a la mía... mis alas, eso faltaba, esa extensión de mi alma ya no estaba más en mi, ahora estaban en su interior... Nicholae estaba frente a mí, con un alma limpia, no más demonio, no más ojos rojos, no más odio... solo incertidumbre.
-Perdí mis alas – murmuré sorprendiéndome de lo inestable que sonaba mi propia voz, la sangre que goteaba sobre el piso tintineaba en un sonido constante.
-Hermosa... oh Iris lo siento tanto... – dijo Selene tomando mi mano y arrastrándome hasta la cama – dibuje un circulo de protección alrededor de la zona del pozo, no iba a permitir que Alanís te tuviera, mi idea era encerrarla ahí, y protegerte... pero luego Nick llego, tu sangre se derramo y el ritual de purificación se inicio solo... no pudimos pararlo... perdiste tus alas porque el alama de Nicholae no tenía un cuerpo... todo tiene un precio... el precio para que el este aquí fueron tus alas... esto no debía pasar ... – lagrimas surcaban su rostro.
-No fue tu culpa- mi voz por fin sonaba norma – no fue culpa de nadie – dije caminando hasta quedar frente a Nick, quien miraba hacia al suelo evitando mi rostro.
Tome su cara entre mis manos, lo obligue a mirarme, vivo, sano y salvo... mis alas... las extrañaría... pero que son un par de alas si puedes estar con la persona que amas.
-Lo siento – balbuceo encerrándome en un suave abrazo, cuidando de no tocar mi espalda.
- Selene, puedes hacer la curación para que este sangrado infernal para de una vez por todas – dije sorprendiendo a todos – es molesto, parezco una llave descompuesta.
Selene sonrió, aun preocupada – vamos acuéstate vamos arreglar esas heridas, chicos los quiero fuera... y Nick no molestes a Nico ya está lo suficientemente asustado vale – regaño a  Nick.
- Lo has estado molestando – dije frunciendo el seño – deberías tratarlo mejor, una parte mi alama esta ahí – dije sonriéndole al Nick de ojos azules, el me respondió con una tímida sonrisa.
-Lo intentare – dijo alejando se mi para ofrecerle una mano su hermano – vamos Nico tienes que comer algo – pero sus palabras sonaban incomodas... esto iba a ser un lio... cómo le iba a explicar a mi novio que mi alma y la de su hermano estaban conectadas, a un nivel incluso mayor de lo que fue con Francesco... si Nick casi moría de celos por mi cercanía con Fran... cómo sería con su hermano.
Las lágrimas de querubín no funcionaron para sanar mis heridas, dos profundos cortes sobre mis omoplatos, eran más que simples cortes de piel y carne, era una incisión en mi esencia existencial... una parte de mí que ahora vagaba libremente por el instituto... hipnotizando mis pensamientos con esos preciosos ojos azules.
-          Al menos ya no sangra – dije mirándome en el espejo; el apretado vendaje alrededor de mis heridas apenas si me dejaba respirar.
-          Me temo que esas si te dejaran cicatrices – dijo Ángel entrando al cuarto de baño.
-          Ang!!! – corrí a abrazarla, ahora tenía ganas de abrazar y compensar a todas aquellas personas que se preocuparon por mí.
-          Estas tan loca – me regaño mi pequeña amiga – Fran casi se infarta cuando supo de tu plan suicida.
-          No pensé en ustedes, lamento haberlos preocupado... y aun me falta ver a papá me matará.
-          No va a matarte, el estaba muy preocupado por ti – dijo Selene uniéndose a la plática.
-          Si pero aun así estoy en lios... soy un ángel sin alas... que tan malo es eso? – les pregunte.
-          Es inusual, pero no malo, en especial bajo las circunstancias en las que las perdiste – agrego Seli.
-          Además Fran estará encanto de compartir las suyas – dijo Ang con un tono un tanto extraño.
-          Ang, tu problemas con Fran soluciónalos con él vale, en buen plan no me agrada estar en medio de sus problemas, cuando su único problemas real es que ninguno de los dos puede admitir que se ama – ella solo agacho la mirada con las mejillas rojas como tomates.

Pase el resto del día recibiendo visitas, Francesco se instalo de lleno en mi habitación como si fuera mi enfermero personal. Cada vez que intentaba tocar el tema de Ang, cambiaba abruptamente la conversación. Me irritaba verlo negar sus sentimientos, a quien creía que engañaba... esto era más claro que el agua... ese par se quiere porque no pueden decirlo y punto.
-          ¿Fran todavía sientes que me amas? – no sé porque pero tenía que preguntar – o ¿sólo fue efecto de lo que paso cuando purifique tu alma?.
El parpadeo sorprendido antes de contestar – creo que al inicio confundí todo, mi apego hacia ti fue in mediato, te veía como una salvadora, eras mi vinculo con dios... ahora creo que en verdad que mi apego por ti es amistad... pero eso no quita que me encantes, y que te considere la chica más bella y linda del planeta – le avente una almohada.
-          Si sigues diciendo eso Ang me matará – le regañe – además no pregunte por eso, creo que Nicholae también se siente vinculado a mi – suspiré.
-          Deberías discutir eso con tu padre... lo que paso con Nick y su gemelo es algo totalmente extraño – dijo poniéndose serió, yo también sentí la presencia de mi padre incluso antes de que tocara la puerta mi habitación.
-          Papá estas en casa – canturreé contenta de verlo, pero al ver la expresión en su rostro me quede callada.
-          Francesco fuera! – ordeno con voz de sargento.
Fran obedeció y salió como si su vida dependiera de ello, yo no sabía que decir, en sus ojos había tanto dolor, miedo, frustración... todo culpa mía. El tampoco hablo, en cambio dejo que sus enormes alas blancas se extendieran de par en par, luego me cubrió en un cálido abrazo entre ellas. Estando en sus brazos no pude evitar llorar... y me sorprendía al ver que el lloraba también.
-          No puedo traer tus alas de regreso – dijo el – pero puedo curar tu herida – con un leve toque de su mano el dolor dejo sentirse – quedaran cicatrices, serán tus primeras cicatrices de guerra – sus alas se desvanecieron después de curarme.
-          Te amo papá – dije abrazándolo con fuerza.
-          Y yo a ti hermosa, mi pequeña angelita desplumada... en que lio te has metido – murmuro cargándome hasta mi cama.
-          No sé qué pasará con Nicholae ahora – masculle.
-          Yo tampoco cielo, lo único que sé es que no puedes estar lejos de él, te necesita y tu lo necesitas a él, tu alma está en su interior... aun queda oscuridad en el, es como un punto negro envuelto en luz, esa luz proviene de tu alma, hasta que el no encuentre su luz propia no puede hacerlo solo- explico papá peinando mi cabello.
-          Tengo miedo de lo que Nick pueda pensar... yo se que Nicholae ya no es malo, pero si le costó aceptar a Francesco no lo imagino comprendiendo a su hermano.
-          Eso es algo que él debe solucionar, todos tenemos conflictos internos, tu ya tienes suficiente con lo que lidiar, no puedes permitir que los problemas de Nick te afecten.
-          Ya sé... pero eso no le va a gustar nadita – papá solo río en voz alta.
-          El muchacho tendrá un poco de competencia sana, no tiene nada de malo eso – se burlo.
-          Papá... eres un pésimo consejero – gruñí.
-          Cómo todo padre, quien no disfruta haciendo sufrir a su yerno.

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