primavera

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viernes, 13 de mayo de 2011

Capitulo 21

Sacrificio

Cruzando por las grutas de la pared oeste encontraría la carretera, después de un par de horas de caminar a mitad de la noche por el espeso bosque, sentí mis fuerzas menguar. Me senté apoyando la cabeza en el tronco de un árbol, los gritos y el dolor de Nick venían a mi mente cada vez que cerraba los ojos.
-          Los angelitos se están escapando para dormir en medio del bosque, que cosa tan extraña – ronroneó una espesa voz sobre mis hombros.
Me pude de pie en un salto, con mi daga en la mano lista para atacar si era necesario, en la oscuridad solo se distinguían un par de ojos violeta, destellando pura maldad, cuando el sujeto por fin se acerco a y mi contemplé con pánico a uno de los gemelos rastreadores, era el chico.

-          ¿Qué haces aquí? – mi voz sonó como un chillido (mal hecho creo que estos malditos demonios pueden oler el miedo).
-          Mi trabajo – dijo esbozando una sonrisa torcida que hizo a los bellitos de mi nuca erizarse cual si fuera un gato.
-          Suerte con eso... yo me largo – dije alejándome de él lo más rápido que mis piernas me permitían.
-          Tu quieres algo que yo puedo darte – dijo apareciendo frente a mí en un parpadeo.
-          No soy tonta, a diferencia de Alanís yo no quiero el alma de Nick porque sienta que me pertenezca, a mi no me importa si al final no soy yo quien lo haga feliz, mientras el este bien eso me basta, y no pienso pasarme al otro bando para lograrlo – las palabras salieron de mis labios con demasiada brusquedad, él abrió los ojos sorprendido por la forma tan confiada en laque hable.
-          Parece que no puedo corromper tu alma – dijo con tono serió – pero no lo olvides, basta con que lo pidas, y yo estaré ahí para sellar el trato – dijo desapareciendo tras una espesa bruma.
Seguí caminando hasta topar con la carretera, el amanecer estaba muy cerca lo cual iluminaba levemente el camino, ahora tenía que conseguir transporte, me pare junto al camino y alargue mi brazo para pedir un aventón, una tuve suerte una camioneta se paró a escasos metros de mi, corrí alegre a conocer a mi salvador, pero mi corazón cayó hasta mis pies cuando la ventanilla del copiloto se abrió para mostrarme a Selene con su cara de pocos amigos.
-          ¿En serió pensaste que dejaría ir sola?- preguntó, frunciendo el seño.
-          Costa está muy lejos para que llegues caminando, déjanos llevarte – dijo Gregory quien manejaba el auto.
-          ¿Ustedes piensan llevarme, no vinieron a interrumpir mi plan suicida?
-          Como si eso pudiera detenerte Iris, te conozco bien, y por lo menos quiero estar contigo hasta las últimas consecuencias, para estamos las amigas – dijo ella, una lagrima resbalando por su mejilla, sentí mi corazón romperse, yo le estaba causando este dolor a Seli, si me ponía a pensar en papá y Francesco el dolor en mi pecho crecía, era como comer navajas que dejaban a su paso una masa de sanguinolenta de mi garganta y me impedía articular palabra alguna.
-          Vamos sube al auto – insistió Greg, solo asentí y entre, recostándome en el asiento trasero, estaba cansanda, y triste, así que no tarde en quedarme dormida.
Cuando desperté ya no me encontraba en el auto, estaba acostada a una cómoda cama, a mi lado descansaba Selene y custodiando la puerta de la habitación dormía Greg recostado en un sillón, me sentí mal por hacerlos pasar por esto, por un omento contemple la posibilidad e huir... no creía posible que ellos realmente me fueran a dejar hacer esto.
-          Lo haremos – dijo Greg enderezándose con sus ojos muy rojos por el sueño.
-          Perdón, no quería despertarte – me disculpe.
-          Linda puedo escuchar tus tormentosos pensamientos a un kilómetros de distancia, y te aseguro que ni Selene ni yo vamos a interferir con ti decisión, por un momento nos plateamos la posibilidad de volver al instituto... pero las cosas no están saliendo bien... Nick está muy mal, no soportará más tiempo, así que tenemos que llegar a ese pozo esta misma noche – vi en sus ojos la preocupación sincera por su mejor amigo.
-          Te dije que no estoy de acuerdo, no quiero que te sacrifiques, pero si el rastreador te busco y tu rechazaste el trato, ahora ellos saben que iras por la otra opción, si no vas ellos irán por ti, es mejor que sea bajo tus términos que por la fuerza, estaremos ahi para asegurarnos de que tu alma no sea totalmente destruida, guardaremos lo más posible de tu esencia para asegurar que algún día reencarnes y te reúnas con todos nosotros – dijo Selene envolviéndome en un cálido abrazo.
-          Basta de lagrimas – dije al notar como yo también empezaba a llorar – hay que movernos si queremos llega antes de que todo este perdido.
Caminaba directo hacia mi muerte, pero no importaba, porque mi sacrificio valdría la pena, por fin Nicholas sería libre, ya nunca más tendría que ocultar su otra mitad, por fin le darían sus alas, yo no tenía ya nada que perder, después de todo solo soy una chica huérfana  que por azares del destino resulto ser algo más de lo que esperaba, volar nunca fue mi sueño.

-          ¿Estás segura de que quieres hacer esto? – pregunto la Selene mostrándome el camino hacia el viejo pozo de piedra.
-          Sí, estoy lista – camine un par de pasos y el hedor de azufre evidencio el lugar al que me dirigía.
-          Iris, no hay marcha  atrás, si entras en ese pozo jamás volverás – dijo la chica que en tan solo un par semanas se había convertido en mi mejor amiga.
-          Solo asegúrate de que Nick este a salvo, el resto... ya lo decidirá el destino – nos dimos un rápido abrazo, luego camine los pocos pasos que me separaban de mi final.

Me incline sobre la entrada, y antes de arrojarme hacia las llamas del infierno rogué por última vez, ahora sabía que Dios si me escuchaba, “permite que Nick tenga un vida feliz, acéptalo como lo que es, un magnifico ángel guardián”. Me deje caer en el oscuro agujero, esperando que una ola de calor lo envolviera todo, pero no sucedió, en cambio una fuerte mano se cerró al rededor de mi muñeca deteniendo la caída.

-          Estás loca si piensas que voy a dejarte hacer esto, de nada sirven mis alas si no puedo volar contigo – era Nick aun tenía el rostro demacrado por los días que paso bajo custodia cuando su otra mitad tomo el control de su voluntad.
-          Si no hago esto siempre será así, y un día tarde o temprano no podrán traerte de vuelta.
-          Mi  vida se volvería un infierno si algo te pasara, este lindo angelito no se va sacrificar para matar al demonio en mi interior – grito sacándome del pozo de un tirón y tomándome entre sus brazos.

Una bruma espesa comenzó a salir del pozo, invadiendo de un aroma asqueroso todo el lugar, chispas rojas brillantes aparecieron y de la nada surgió figura de una chica alta, cabello rubio platinado, lacio hasta la cintura, ojos azules, mostrando solo frialdad. Vestida con un ceñido vestido negro, y en su espalda un par de alas del color de la sangre.

-          Nicky hermoso, ¿Quién te dijo a ti que quiero a esta niña mestiza?, todo lo que quería era tenerte lo suficientemente cerca como para atraerlo él, Nicholae – con solo mencionar aquel nombre pequeños remolinos de viento helado me separaron de Nick, quien cayó al suelo convulsionándose de dolor al intentar mantener dominado al demonio en su interior.
-          Déjalo ya – chille desesperada.
-          Es tarde, la luna pronto desaparecerá, el sacrificio no fue completado, y yo estoy en mi derecho de reclamar al demonio en el interior de este muchacho.

Algo bueno que me dejaron los entrenamientos del instituto, es ser precavida, siempre estar preparada para proteger a la gente que amo, y justo hoy mi hermosa daga de plata era lo que necesitaba para liberar a Nick.

-          Lo siento Nick, tendrás que aprender a volar sin mi – murmure hundiendo la filosa hoja en mi cuello, mientras la oscuridad  se llevaba el último suspiro de mi alma.


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