summer

summer

viernes, 13 de mayo de 2011

Capitulo 20

El pacto
Lo intente de todas las formas posibles, pero con nada logre leer el contenido del estúpido libro, me sentía tonta pasando cada noche en vela mirando las hojas en blanco que se suponía debían ser la salvación para Nick, exasperada esa noche decidí salir de mi rutina y fue a golpear algo durante un rato.
Cuando llegue note que le gimnasio ya estaba ocupado, Ang estaba practicando patadas de King boxing, se veía realmente agotada, pero no parecía tener intensiones de parar, en ese aspecto ambas nos parecemos mucho, para ahogar nuestras penas nada como el ejercicio duro y exigente.
-          Hey Ang que dices si dejas de patear esa cosa y vamos a nadar un rato – le dije cuando ella por fin pareció darse por vencida con el estúpido costal de arena.
-          No te había escuchado, tienes rato ahí – dijo mientras se secaba el sudor con una linda toalla morada.
-          Más o menos, me robaste la idea de golpear ese saco – dije sonriendo.
-          Si, para mi ese saco tiene un nombre – mascullo ella.
-          Francesco – ella abrió sus ojos con sorpresa ante la mención de su nombre.
-          Las noticias vuelan – dijo tomando su maleta – anda vamos a nadar un rato – me tomo de la mano y caminamos hasta las piscinas techadas.
-          Así que no piensas perdonarlo? – pregunte.
-          Lo perdonaría si l menos se hubiera disculpado, el solo dijo “pretendamos que nunca paso”, como si fuera tan fácil – gruño.
-          Me declaro zona de paz, no estoy de parte de nadie – dije mientras me metía a la piscina.
-          Eso ya lo sé, anda más acción y menos charla –nadamos por casi una hora, hasta que sentí que  mis piernas y brazos ya no daban para más.
-          Muero de hambre – dijo ella saliendo antes que yo.
-          Me quedare otro rato más, te alcanzo luego – dije ignorando mis pobres extremidades que reclamaban ante mi exigencia.
-          Vale, pero ten cuidado con los calambres – dijo ella dejándome sola.
Di un par de vueltas más, y justo cuando me disponía a dar la ultima un dolor recorrió toda mi pierna derecha, Ang no podía tener ms razón, era un calambre, no tenía fuerzas para salir, y poco a poco comencé a hundirme, intente bracear hasta la orilla, pero estaba tan agotada, que me rendí más rápido de lo que esperaba, sentí el agua quemar en mis pulmones, dios yo era tan patética, entonces unos fuertes brazos me sacaron del agua.
-          A ti se te hace costumbre eso de ahogarte para llamar mi atención – me regañó Nick, tenía días sin verlo, estaba empapado de pies a cabeza, tenia puestos sus holgados pans y una camiseta negra que le ajustaba perfecto a su hermoso cuerpo.
-          Fue un estúpido calambre... no es que tenga ganas de suicidarme ni nada parecido – le conteste con brusquedad – no te veo en días, y ahora estas molesto – bufe.
-          Esto es patético, te acabo de salvar la vida, y vengo aquí para ofrecerte una velada romántica y la que se pone histérica eres tu – dijo exasperado.
Yo era la tonta más tonta del mundo, al estar tan centrada en el maldito libro, me había olvidado por completo que esta era nuestra última noche juntos antes de que el ritual de luna nueva se llevara a cabo, no pude contener mis lagrimas, me avergoncé de ser tan débil.
-          Odio esto, odio que esta sea la última noche que te puedo ver, odio no poder evitar que te alejen de mi – chille, Jesús yo sí que era patética.
-          No seas tonta, no me voy a ningún lado, solo serán tres días, después de eso me tendrás una eternidad para ti solita – dijo abrazándome con fuerza – vamos te llevo a tu cuarto para que te cambies, ya te dije que tengo una velada romántica planeada, así que anda vámonos ya.
Vaya que tenía en mente algo especial, sobre mi cama descansaba un sexy vestido rojo y un par de sandalias a juego, me di una rápida ducha, y me arregle para mi cita, una notita en mi espejo decía que le sitio de reunión era en su cuarto, tome la nota entre mis manos y el borde del papel me hizo una cortada en el dedo índice, metí la mano en uno de los cajones de mi escritorio para sacar unos pañuelos pero lo primero que encontré fue el pesado libro inútil, lo saque para buscar los pañuelos.
-          Además de no servir para nada estorbas – le gruñí al libro como si con eso lo pudiera hacer funcionar – estúpida cosa – dije presionando mi dedo ensangrentado en su caratula.
Para mi total sorpresa unas letras doradas aparecieron en la cubierta “bienvenido, me olvida de mi tonta herida y abrí el libro para toparme con que milagrosamente las hojas tenia letras, letras reales que mis ojitos podía leer perfectamente, la sangre había hecho que la cosa funcionara, estaba tan feliz... por un momento estuve tentada a quedarme a leer el libro, pero de momento lo más importante era mi cita, después de todo ahora tenía en mis manos la posibilidad d ayudar a Nick.



La cara que puso Nick al verme jamás podría olvidarla, y para ser honesta yo había puesto la misma al verlo, lucía espectacular vistiendo un traje negro, camisa blanca y una corbata roja que hacia juego con mi vestido. Su habitación estaba tal como la recordaba, solo que el sillón purpura fue puesto en un rincón para poder colocar una mesa y un par de sillas. No Había ni una sola luz encendida, pero un montón de velas de todos los colores iluminaban el lugar.
-          Solo diré guau – dijo él tomándome de la mano y como todo un caballero movió la silla para que me pudiera sentar.
-          Bueno pues yo solo diré miau en verdad te vez fabuloso – el sentó frete a mí y destapo la charola que tenia nuestra cena –sushi? – dije divertida, de todos los tipos de comida que pudo haber preparado el se decidió por el sushi.
-          Sí, me hubiera gustado cocinarlo yo mismo, pero parece que la cocina no es mi fuerte – se disculpo.
Pasamos una bella noche, platicando de nada en particular, disfrutando de la compañía uno del otro, cuando terminamos nos recostamos en la alfombra junto a su cama, tomados de las manos mientras cantábamos tarareábamos las canciones que sonaban en su estéreo.
-          Quieres ver algo maravilloso? – pregunto enderezándose para mirarme a la cara.
-          Sorpréndeme – conteste jugueteando con su corbata.
-          Espera y verás – dijo el – se puso de pie y al poner su mano sobre uno de los símbolos tallados en la pared el techo se ilumino, para después poco a poco difuminarse, hasta que el cielo nocturno estaba sobre nosotros.
-          Cómo... eso es magia de ángel o algo así?.
-          Tu padre lo puso para mi, había noches que solo esa vista me mantenía cuerdo, ver las estrellas es algo relajante- dijo tumbándose junto a mí.
-          Conozco algo más relajante – dije girándome para que quedáramos cara a cara.
-          En serio?
-          En serio....
Lo bese despacio al principio el parecía desconcertado, lo tome por sorpresa, pero después su lengua me invito a seguir, así entre caricias y besos se nos paso la noche. Los primero rayos del sol se filtraron por su ventana haciéndome despertar, los busque a mi lado, pero no estaba, solo había una notita junto a mí.
Tengo que prepararme para el ritual, empieza esta noche, gracias por lo de ayer, no te preocupes por mi estaré bien.
Te amo
Nick

Me pare con el corazón latiéndome a mil por hora, tenía que leer ese libro y encontré la solución, salí de la habitación a toda prisa, hasta llegar a mi dormitorio, Selene no estaba gracias al cielo por eso. Saque el libro, l sangre en la caratula ya estaba seca y las hojas de nuevo en blanco. Tome un alfiler y me pinche el dedo para colocar una nueva gota de sangre.
La respuesta llego a mi unos minutos más tarde, escalofriante y cruda verdad, cuando se hace un pacto con los rastreadores el trato es alma por alma... si Alanís quería a Nick lo tendría... a menos que otra alma tomara su lugar... las palabras sacrificio, y tierra maldita me hicieron estremecer... alma por alma... mi alma por la salvación de Nick.
-          Selene necesito ayuda con algo – dije entrando a la biblioteca e interrumpiendo la hora romántica de Sel y su novio.
-          Tiene que ser justo ahora? – dijo haciendo un puchero.
-          Es una pequeña duda, es más Greg podría ayudar, donde exactamente se puede encontrar tierra maldita en el mundo de los vivos? – a Gregory casi se le salen los ojos por la sorpresa.
-          Para que quieres saber eso? – pregunto Selene.
-          Estaba leyendo algo para teología, es para la tarea- mentí.
-          Pues básicamente la tierra maldita en la tierra es cualquier sitio dónde sean frecuentes las muertes, en las carreteras existen sitios donde hay accidentes muy a menudo, esos son un ejemplo de aquellos lugares... cerca de Costa hay una vieja cabaña dónde una familia murió en un incendio. Poco después hicieron un pozo y varias personas han muerto por caer en el – explico Gregory.
-          Entonces no hay una especie de mapa que marque esos lugares?
-          No que yo sepa, en serió te dejaron eso de tarea... qué extraño – dijo Selene.
-          No importa, gracias por todo chicos los veo después – salí corriendo a mi habitación, necesitaba preparar equipaje ligero, aunque sabía perfectamente lo que implicaba mi decisión, valía la pena hacerlo.
Dolía demasiado irme la misma noche en que Nick iniciaría el ritual de luna nueva, pero no tenía tiempo que perder. La noche me sorprendió antes de terminar mi mochila y arreglar algunas notas para las personas importantes de las cuales no tendría tiempo de despedirme.
Justo cuando me disponía salir del cuarto me sentí mareada, como si alguien desesperadamente llamará por mi alma, de pronto estuve de pie frente a dos altas figuras encapuchadas, uno de ellos no cabía duda era mi padre, y el otro... cuando se quito la capucha supe que era el arcángel Uriel.
-          Nicholas hoy llega el día de tu prueba final, que nuestro señor te acompañe, nunca pierda la fe – dijo Uriel, colocando una mano sobre mi cuello... el cuello de Nick.
Algo quemo sobre mi piel y el sello que mantenía cautivo a Nicholae fue removido, olas de terrible dolor azotaron mi cuerpo, me convulsione al suelo, intentando ahogar mis gritos... era un lucha interna... espiritual... pero dolía más de lo que cualquiera pudiera soportar.
Cuando abrir mis ojos estaba tirada en el piso, mi  nariz sangraba y mi rostro estaba empapado en lágrimas... eso fue el detonante final para encaminarme hacia ese pozo, dónde esperaba poder salvar el alma de la persona más importante para mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario