summer

summer

viernes, 13 de mayo de 2011

Capitulo 19

El libro

Ningún libro de la sección de alumnos me había dado las respuestas que necesitaba, un símbolo, un encantamiento, un ritual... lo que fuera para poder evitar que Alanís se llevara a Nick lejos de mí, cuando por fin me daba por vencida encontré en los registros un titulo que me hizo recobrar las esperanzas “pactos y alianzas”, corrí hasta al escritorio de Ramón y me arrepentí de haber llegado en ese preciso momento, porque interrumpí un apasionado beso entré él y  Esteban.
Aclare mi garganta y el par se separo como si les uvera tirado un balde de agua, Esteba lucia realmente avergonzado – Hey lo siento chicos, Ramón es que necesito el libro 501 “pactos y alianzas”- dije entregándole la tarjeta del registro.
-          No te disculpes es mi trabajo atender la biblioteca – contestó Ram.
-          Huy creo que se significa que debo irme – sonrió Esteban – un gusto verte Iris – se despidió de Ram con un tierno beso y luego despeino mi cabello en un gesto de amistad.
-          Lo siento, en verdad no quería interrumpiros, pero ese libro es muy importante para mí – Ram tomo la tarjeta y me encamino por los oscuros pasillos más alejados y llenos de polvo que había en el viejo edificio.
-          Me temo - dijo él señalando el espacio vacío en uno de los estantes – que el libro no está.
-          Vaya mierda, no lo puedo creer – dije dejándome caer al suelo, ahora si que me sentía derrotada.
-          Dame algo de tiempo, revisare los registros de préstamos quizá encuentre algo – dio ayudándome a ponerme en pie – sabes estas muy estresada, porque sales y te diviertes un rato, no ganas nada estando aquí mientras yo busco, anda y toma u poco de aire.
Finalmente decidí que ahora todo estaba en manos de Ramón, el era un buen tipo, ni siquiera pregunto para qué quería un libro como ese. No podía evitar estar deprimida, mi padre había cancelado mis tutorías ahora entrenaba con  Nick casi todo el día, lo que se supone serían nuestros ultimo días juntos antes de su prueba se convirtieron en un par de minutos ocasionales al día. Ang me enseñaba a usar mis alas, eso era lo único que me mantenía entretenida, pero hoy me había dado la tarde libre porque tenía un examen o algo así.
Bien pues necesitaba agotar mi energía en algo, escribir no era una buena opción, siempre que empezaba una historia terminaba siendo trágica y llena de drama. Me escabullí al edifico de danza hasta que encontré una sala vacía, conecte mi Ipod al equipo de sonido, Aplogy de safetysuit comenzó a retumbar a todo volumen.
Me saque la playera, quedándome solo en mi top deportiva y mi licra negra, extendí mis alas y comencé a moverme al ritmo de la música, unas suaves manos me sujetaron por la cintura, Francesco siempre tenía un efecto tranquilizador en mi, así que le seguí la corriente y empezamos una danza de pasos sin sentido hasta que terminamos riendo como locos mientras nos dejábamos caer al suelo totalmente agotados.
-          No sabía que tenías música en coreano – se burlo cuando Because I’m stupid de ss501 comenzó a sonar.
-          Debo decir que soy una total loca adicta a todo lo oriental, ya sea Japón o Corea – confesé.
-          Tus alas son preciosas- murmuro acariciando delicadamente el borde de una de ellas.
-          Sabes estas alas solo me han traído miedo y desesperación – comencé a enderezarme hasta recargar mi cabeza sobre su firme pecho.
-          No seas pesimista, Nick lo va conseguir – dijo Fran peinando mi rebelde cabello hacia atrás.
-          Alanís hizo un trato con los rastreadores, cuando tú hiciste el trato incluso trajeron a Eloísa del otro mundo, tengo miedo de lo que ella pueda hacer – suspire frustrada.
-          Nick no perderá, sabe que si tú te quedas sola yo estoy aquí, y estaría dispuesto a luchar por ti, el no te dejaría caer en mis garras – eso ultimo lo dijo en tono bromista.
La puerta se abrió yambos saltamos asustados por la interrupción, Ang se quedo parada bajo el marco de la puerta, primero nos sonrió, pero tan pronto sus ojos se enfocaron en donde nuestras manos estaban unidas (yo ni siquiera había notado que nos estábamos tomando de las manos). Hizo un gesto extraño y de inmediato vi las lágrimas conteniéndose en sus ojos, creo que estaba mal interpretando esta situación.
-          Lamento haberlos interrumpido chicos, pero Ramón me ha enviado a decirle a Iris que ya consiguió su libro – y sin más se marcho dando un fuerte portazo.
-          ¿Qué fue eso? – pregunte mientras me ponía de vuelta mi playera.
-          Fue mi culpa, metí la pata en grande... – cuando me gire a verlo me di cuenta que tenía las mejillas coloradas.
-          ¿Qué hiciste? – pregunte, y la pregunta salió con mas rudeza de lo que yo quería.
-          Ayer la bese, fue sin querer, es que cuando sonríe ella se parece tanto a Eloísa – eso ultimo lo dijo casi en un susurro.
-          Ya la jodiste Fran, sabes que Ang es una chica muy especial, si le rompes el corazón te las verás con migo – le regañe.
-          Ya sé, vamos hay que ir por tu libro.
Caminamos a prisa a través de los pasillos, si Francesco pensaba que con su tontería de “la bese” iba a ser suficiente para mantener mi curiosidad quieta se equivocaba rotundamente.
-          ¿Y qué piensas hacer? – pregunte mientras atravesábamos el patio central para llegar a la biblioteca.
-          No lo sé, no puedo pedir disculpas, eso la haría sentir peor – dijo Fran viéndose realmente preocupado.
-          Bueno pues tendrás que contarme como rayos paso – gruñí molesta, Ang se había portado como una gran amiga durante estos últimos días, para nada se merecía terminar con el corazón roto, y aunque Francesco es también es mi amigo no podía dejar pasar la situación así como así.
-          Nos mandaron a buscar unos archivos a la vieja torre, le asignaron una misión con otro compañero, desde que los rastreadores vinieron no me dejan salir del campus – dijo furioso – mientras examinábamos los archivos encontré uno con el nombre de Eloísa, mi corazón casi se detiene ahí mismo, me lo lleve a hurtadillas y cuando leí el contenido casi me infarto, después de que murió su alma fue designada para convertirse en ángel guardián siguiendo la su árbol genealógico dice que tuvo un hijo con un humano, adivina quién es ese hijo – dijo con un tono amargo en su voz.
-          No tengo idea Fran, vamos suéltalo ya – dije bruscamente.
-          El padre de Ang – me quede parada él se giro a verme, con una cara de preocupación genuina.
-          Entonces lo decías enserio, la besaste solo porque se parece a Eloísa?...
-          Tu no entiendes – me corto – desde que lo supe no he parado de observarla, y no sé cómo no pude darme cuenta antes, son idénticas, esos hermosos ojos azules, el cabello rubio, aquel pequeño lunar en su hombro – cuando dijo eso ultimo sus mejillas se pusieron muy rojas.
-          Ang nunca usa camiseta sin mangas, como viste el lunar – creo que me estaba acercando al meollo del asunto.
-          Yo estaba molesto, porque ella saldría a una misión con alguien más, lo noto y me invito a nadar en la alberca, cuando se quito la camiseta para nadar lo vi, fue justo ayer por la tarde, nos pusimos a jugar lanzándonos agua en la cara, ella estaba riendo mientras se alejaba de mi para llegar a la orilla de la piscina, la jale del brazo para evitar que saliera, no me di cuenta en qué momento quedamos tan juntos que nuestras narices se rozaban, entonces vi sus ojos y no pude evitar recordar a Eloísa, fue entonces cuando la bese, después eso ella salió corriendo, y esta mañana cuando he querido hablar con ella, me ha dicho que haga de cuenta como si nada hubiera pasado, la verdad no se qué hacer – vaya esa sí que fue una confesión larga.
-          Iris- grito Ramón desde una jardinera fuera de la biblioteca – vengan aquí rápido.
-          ¿Lo tienes? – pregunte ansiosa, el desenvolvió un viejo libro con la cubierta de cuero negro, solo tena impresas en dorado las letras del título “pactos y alianzas” – mil gracias, dios no sabes cómo te lo agradezco – dije abrazándolo con fuerza, pero él tenía un semblante serio.
-          ¿Qué pasa Ram? – pregunto Fran.
-          ¿Para qué lo quieres? – la pregunta del millón.
-          Creo que ya te darás una idea Ram, no pienso dejar que Alanís venga por Nick – gruñí.
-          De nada sirve que te lo de entonces, solo un ángel de alto mando puede leer su contenido – medio el libro y al abrirlo me quede en shock, las hojas estaban en blanco.
-          A menos que convenzan a algún ángel del alto mando para que te lea su contenido, no creo que te sea de mucha utilidad – dije él, tomando el libro de mis manos.
-          No importa, ya encontraremos la forma de abrirlo – me animo Fran, Ramón puso cara de pocos amigos.
-          Me meterán en líos si se los doy.
-          Te prometo regresártelo antes del ceremonia de la luna nueva – conteste.
-          Vamos Ramón, si no podemos ver su contenido en que te afecta – me apoyo Fran.
-          Vale, pero es en serió tenga cuidado con lo que hacen – se alejo de nosotros, mire el libro en mis manos, ahora el asunto era como demonios lo íbamos a leer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario