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lunes, 9 de mayo de 2011

Capitulo 17


Culpa

Francesco despertó en la enfermería, aun desorientado por aquel terrible golpe de energía, papá dijo que había tenido suerte de no morir. Nick se sentía culpable por lo de Alanis, así que se unió al equipo de búsqueda, la verdad yo aun no sabía que pensar, aun no podía creer que ella… bueno nunca fue buena con migo, pero que traicionara a los suyos, que rayos estaba pensando.


- No creo que debas pararte – lo regaño Ang, ella ya estaba mucho mejor, aunque su brazo derecho descansaba en un cabestrillo.

- Creo que ya estoy mejor, Ang déjame pararme, en serio tengo que ir al baño – se quejo Fran.

- Ok, Greg! – grite para que el novio de Sele le ayudara a Fran, era obvio que necesitaba pararse, pero ninguna de nosotras era buena opción para ayudarlo.

- Gracias – murmuro Fran.


Cuando Greg y Fran por fin se alejaron, me quede a solas con Ángel, necesitaba hacerle un par de preguntas.


- Ang, ellos te hicieron esto? – pregunte señalando su brazo, ella asintió.

- Venían por Fran, lo consideran un traidor – dijo en tono serio.

- No entiendo como Alanis pudo irse con ellos – gruñí.

- Ellos son rastreadores, su visita al campus no fue fortuita, cazan almas tristes y desesperadas, de seres cuya alma está destinada a ser un ángel, no exista nadie más inestable y vulnerable que un ángel con el corazón roto – dijo ella.

- Quieres decir que… - le invite a que continuara con la explicación, pero solo se quedo viendo con los ojos muy abiertos, y con culpa a alguien detrás mío, como si hubiera dicho algo que no debía.

- Está bien, dile no es ningún secreto que lo que me sucedió a mi hace más de un siglo puede pasarle a cualquier otro – dijo Fran, se sentó en la camilla, y Greg se fue a atender a un par chicos que venía con alguien en brazos, algún noqueado de la clase de combate.

- No.. yo creo que mejor los dejo, tengo que ir a clases, te veo el miércoles en la tutoría – se despidio Ang, saliendo a toda prisa.

- Perdón, quizá no debimos tocar ese tema – me disculpe, pero él solo me regalo una linda sonrisa en respuesta.

- No es por defender a Alanis, pero cuando pierdes a un ser al que amas, es como perderlo todo – dijo, en su mirada no había nada más que tristeza.

- Nick ya se siente culpable por esto… ahora en verdad me sintiendo un poco mal también, digo fui yo quien le quito a Nick – murmure.

- Sabes, ciertamente ella no tomo la mejor decisión, pero creo que tal vez aun hay esperanza, por eso la están buscando, mientras tu padre este aquí, el puede hacerla volver, tal y como hiciste tu con migo – me explico, cuando por fin se recostó, puse una manta para envolver sus piernas.

- Solo espero que todo esto se solucione.

- ¿Quieres saber cómo es? – dijo él – sabes no me importaría decírtelo, creo que necesitas saber a qué clase de ángel trajiste de regreso – yo no sabía que decir, pero aun así el tomo mi silencio como un sí.


- Recibí mi marca de ángel cuando tenía 18 años, era un solo un jovenzuelo italiano con las hormonas locas, un mujeriego incorregible – dijo con tono soñador – claro que no era cualquier adolescente italiano, yo era hijo de un duque, hijo único, consentido y malcriado, cuando llegaron por mí, aún recuerdo la cara del arcángel Uriel cuando intento borrar la memoria de papá para llevarme lejos, papá nunca olvidaría nada, él amo a mi madre a pesar de que ella era un ángel, y a pesar de que tuvo que dejarnos para seguir con sus obligaciones, papá no estaba dispuesto a dejarme ir al instituto en Roma, así que él mismo arcángel Uriel fue designado mi tutor, me daba clases en casa, mientras yo seguía formando parte de la flamante sociedad italiana… era el siglo 18, se esperaba mucho del hijo único de un noble, papá tenía negocios por tratar con un conde francés adinerado y de buena posición, así que me envió a mí a ver de sus asuntos, justo una semana antes mi marca cambio de lugar, dándome el honor de ser un ángel guardían, o al menos eso es lo que se tenía destinado para mi – tomo una pausa antes de continuar.


- Eloísa era su hija, una hermosa joven de tan solo 16, era preciosa, piel blanca como la leche, ojos azules que a la luz de la luna parecían casi verdes, un cabello sedoso y largo, con espesos rizos dorados, y además era la persona más noble y compasiva que pude conocer durante mi vida humana, me enamore como un tonto, pero no imagine que mi amor la volviera el blanco de los rastreadores, la marcaron para morir, falleció de difteria tres meses después de que la conocí, entonces aparecieron ellos, los hermanos Leonard y Lilian, me prometieron traerla de vuelta, a cambio de mi alma, siempre al servicio del señor oscuro... mi pena por perderla cegó mi razón por completo... y ella no volvió, al menos no del modo en que yo esperaba, y una vez que me volví un ser despreciable como demonio, sin una sola gota de luz en mi, ella dejo de amarme, vivió su vida humana, olvidándose de mí, eso me volvió loco de ira y venganza... hasta que me encontraste tu, y de algún modo conseguiste traerme de vuelta – sonrió tomando mi mano entre las suyas – solo lamento no haber llegado antes que Nicholas, quizá hubiera podido quedarme con tu corazón.


- Pues demasiado tarde hermano, porque ella es mía- dijo Nick abrazándome por la cintura y depositando un suave beso en los labios.

- Ya sé, largo de aquí, la gente enferma necesita dormir – dijo Fran lanzándonos una almohada.


Nick me acompaño hasta los dormitorios, íbamos en silencio cada uno perdido en sus propios pensamientos, imaginar a Alanis cegada por amor, pero arrebatarme a Nick, ¿cómo pensaba hacer eso?


- En qué piensas? – preguntó él cuando paramos cerca de las puertas del dormitorio de chicas.

- En Alanis – confesé – no logro comprender su decisión.

- Ella, siempre se sintió fuera de todo, con un año aquí y sin obtener su marca definitiva, creía que tal vez ella no encajaba – dijo el mirando el suelo... a Nick le dolía lo de Alanis, de cualquier modo ellos habían compartido un largo tiempo como pareja.

- Lo siento – murmure abrazándolo fuerte – desearía que las cosas hubieran sido distintas.

- Yo no, soy un maldito pecador, pero la otra noche que estuvimos juntos no la cambiaría por nada, te amo demasiado – era la primera vez que me lo decía, no pude evitar sonreír y capturar sus labios es un beso.

- Woa, si cada vez que te diga que te amo me vas a besar así tendré que hacerlo más a menudo – dijo acariciando mi espalda – pero es tarde, ve a dormir angelito, soñare contigo – nos despedimos con un largo beso y finalmente tuve que entrar hacia mi cuarto.

Fin del capi... me quedo cortito Happy

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