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sábado, 9 de abril de 2011

Capitulo 9

El regaño... no estoy enamorada


Los primero rayos del sol se filtraron por la ventana, haciendo que automáticamente la luz azul de las marcar en la habitación se apagaran, abrí los ojos lentamente, esperando que todo lo que paso anoche fuera solo un sueño, pero no, yo estaba acostada en su cama, junto a él, mi relicario descansaba sobre su pecho desnudo, mientras su brazo izquierdo se posada sobre mi cintura, manteniéndome cautiva y para ser honestas... yo estaba bastante cómoda.


Pero yo lo había besado, y luego el me respondió el beso, además el tienen novia, lentamente me deshice de su abrazo, no quería despertarlo, se veía tan lindo durmiendo, sus espesas y largas pestañas daban envidia de la buena, yo no consigo que mis pestañas se vieran así ni con 10 capas de rímel, suspire, y con ese simple sonido Nick abrió los ojos y se me quedo mirando con sorpresa.


- Mierda, no fue una pesadilla – dijo sentándose en la cama.

- Ok, sabes que ya me voy, Selene debe estar como loca buscándome y...

- No lo está, le mande un mensaje anoche mientras dormías, y creerme no es de Selene de quien debes preocuparte – dijo buscando en su ropero hasta sacar una playera azul.

- Supongo que te refieres a que tu novia va a darme otra paliza – bueno que la intentara la muy boba, se llevaría una sorpresa, esta vez si me defendería.


El soltó una carcajada – no... no es por Alanís, ya lidiare yo con ella – se quedo callado un momento y se acerco a mi (demasiado cerca) – gracias, lo que hiciste anoche por mí, en verdad no creo que nadie hubiera tenido el valor de hacerlo – dijo sacándose el relicario y tomando mi mano para depositarlo ahí.


- Bueno, en verdad no tienes mucho que agradecer, estaba muerta de miedo, pero fue papá el que me dijo que hacer – el sonrió de esa forma torcida que significaba, problemas, muchos problemas.

- Bien, respecto a eso, tu papá quiere hablar con nosotros, acaba de llegar al instituto, y no es muy contento que digamos.

- O ... es eso, vaya que lio, pero como sabes que viene el te llamo? – el negó con la cabeza, y se metió al baño dejando la puerta abierta.

- Gabriel ha sido uno de mis tutores desde que llegue al instituto, para mantener a la bestia dominada el hizo un pacto con migo, muy parecido al que tu y yo hicimos anoche, pero sin lo del beso, solo él puede controlar a Nicholae, lo de anoche definitivamente no le cayó muy en gracia que digamos – grito desde el baño, luego se escucho que se lavaba los dientes.

- Bueno entonces me voy a mi cuarto, por lo menos quiero darme un baño – le grite de vuelta, se supone que debería estar molesta, es decir, el chico me beso y ahora se porta como si nada, pero la verdad, es que estoy un poco más asustada, por la idea de conocer a mi padre, y que seguramente este primer encuentro no será muy cordial que digamos.

- Ok, te veo en el gimnasio en una hora, y prepárate, en verdad la furia de un arcángel sin importa que sea tu padre, da miedo.


Apenas entre al dormitorio Selene me recibió con un abrazo de oso.

- Madre mía, discúlpame, esto ha sido mi culpa, o gracias al cielo estas bien Iris, debí advertirte lo de Nick, pero no sabía si decirte, era algo muy personal – balbuceo un montón de cosas que no comprendí y cuando finalmente se quedo callada, me miro con curiosidad.

- Mi padre viene hoy, quiere hablar con Nick y con migo – dije mientras me acercaba a sacar una muda de ropa.

- Si, escuche algo de eso, pero porque no estás asustada, o molesta, y lo más importante como hiciste para calmar a Nicholae? – pregunto.



Me metí a bañar mientras Selene esperaba del otro lado de la puerta, le conté todo, incluso lo del beso, ella no dijo nada, se limito a escucharme, y cuando por fin salí cambiada y comencé a peinarme, me arrebato el peine y se puso a cepillarme el pelo.


- No comprendo, se supone que yo le caigo muy mal a Nick, pero él no me ha vuelto tratar como un déspota, y la verdad es que yo debería estar molesta, pero no, porque fui yo quien lo beso, y no siento nada, lo veo, y no hay nada, nunca antes había besado a nadie más que no fuera Josh – confesé.

- El pacto que hiciste es muy importante, te une a él como compañero de batalla, de algún modo anula cualquier otro sentimiento malo que puedas tener contra él, es como una especie de amor fraternal – me explico mientras me hacia una trenza.

- Entonces lo amo, como a un hermano? – pregunte confusa.

- Algo así supongo, esa clase de pactos no se hacen hasta que ya estas graduada y te asignan a un compañero – esas palabras me hicieron temblar, papá estaba molesto, pero él me dijo que lo hiciera.

- Vamos, tienes que comer algo o te vas desmayar cuando veas a Gabriel – dijo sonriendo.

- ¿Por qué todo mundo le dice Gabriel?, se supone que es una arcángel, no deberían llamarlo de otra forma.

- Aquí todos somos familia, no te preocupes ya te irás acostumbrando.


En la cafetería apenas si probé bocado, por fin conocería a mi padre, sentía como mariposas en el estomago. Mientras tomaba mi vaso de leche, alguien se paro detrás mí, no hacía falta voltear para saber quién era.

- Ya llego, vámonos Iris – dijo Nick.

Suspire y me puse pie – nos vemos luego Selene – dije dándole un fuerte abrazo.

- Cuídala Nick, ya arreglare cuentas contigo después – le regaño Selene.


Caminamos en silencio hasta el gimnasio, el sol ya comenzaba a quemar, así que cuando llegamos yo ya estaba empezando a sudar. Nick me detuvo cuando intente abrir la puerta, me tomo de la mano y giro mi rostro con su mano libre, me miro con una sonrisa traviesa, mi corazón comenzó a latir como loco, es que acaso pensaba besarme estando mi padre al otro lado de la puerta.


- Si serás boba, tienes bigotes de leche en la boca – dijo pasando su dedo sobre mi labio para limpiar los rastros de leche, yo solo me sonroje.

- Es tu culpa por interrumpir mi desayuno – pero mi corazón no dejaba de latir como loco, incluso el hecho de que mi padre estuviera del otro lado de la puerta me importaba, poco, porque cuando recordaba el beso de anoche, y todas aquellas imágenes y memorias que Nick compartió con migo, solo me daban ganas de salir corriendo, antes de volver a besarlo.


 
Las puertas se abrieron y un hombre alto y rubio, de bellos ojos verdes se paro frente a nosotros frunciendo el ceño.

- Dije a las 11 en el gimnasio Nicholas, son 11 y media – dijo el sujeto, su voz me hizo que mi corazón pegara un salto, ahora entendía porque mamá se enamoro de él, era hermoso de verdad.

- Lo siento, la princesa tenía que tomar el desayuno – dijo en tono burlón.

- La princesa – repitió papá mirándome directo a los ojos – hola – dijo sonriendo, mi cuerpo se movió solo, envolví mis brazos al rededor de su cintura y él me abrazo también.

- Tal vez sea mejor que me vaya – dijo Nick.

- No te vas a escapar de esta Nicholas, y tu tampoco Irialis – me tomo de la mano y entramos al gimnasio – siéntense – ordeno, así que nos sentamos en las gradas.

- Fue mi culpa, le di tu carta y al deje quedarse en mi cuarto, ella se quedo dormida, y cuando yo llegue, estaba la limite, no pude controlarlo – dijo Nick, lo cual me sorprendió, no esperaba que me defendiera.

- Eso ya lo sé, no tuve otro remedio más que indicarle hacer aquella cosa del vinculo, dios ahora sí que están en líos gordos – dijo con el ceño fruncido – ya tenían un vinculo cuando hiciste la transferencia de alma para salvarla, y ahora con esto, ni siquiera yo sé exactamente lo que son ahora.

- El es mi tutor – conteste de inmediato.

- Si soy su tutor, eso ya es suficiente problema para mí – dijo Nick, me dieron ganas de golpearlo.

- Son como un par de niños malcriados, con ustedes no se puede hablar – nos regaño – aquí está la cosa, no quiero que esto del vinculo sea haga más complicado, la seguirás entrenando como su tutor pero solo eso, entiende que la presencia de Nicholae también se ha vinculado a ella, y cuando sea la hora de tu elección final recuerda que debes estar solo tres días y tres noches, sin el sello, combatiendo para ganar el control total de tu cuerpo para sacar a Nicholae de ti, si dejamos que este vinculo se fortalezca, tu no podrás hacerlo solo, y el consejo no dejara que Iris este contigo en el proceso.

- No entiendo nada – balbucee.

- No hace falta que entiendas – gruño Nick, poniéndose de pie.

- Solo una hora al día, de lunes a viernes durante la tutoría, no pueden verse más que ese tiempo, y no pueden por ningún motivo volver a besarse – ordeno papá, mi cuerpo se sintió helado con esa sentencia, es que yo era una especie de veneno para Nick.


“No, no eres veneno, eres la cura, pero ese es el problema, si te uso para deshacerme de Nicholae puedes salir gravemente lastimada, tu padre no quiere eso” dijo Nick, el estaba hablando directo a mi mente.


- Qué fue eso? – chille asustada.


- El vinculo – dijo papá - es más fuerte de lo pensaba, Nick puedes irte, tengo cosas que discutir con Irialis – con eso Nick se fue dejándome sola con papá, y preguntándome porque de pronto el no poder estar cerca de Nick me dolía tanto, esto no era amor fraternal, y una mierda, ¿es que acaso me estaba enamorando en serió de él?

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