primavera

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sábado, 30 de abril de 2011

Capitulo 14

Un dibujo y un baile nocturno

El resto da la semana transcurrió muy tranquila, mis entrenamientos dejaron ser torturas para convertirse en la hora más esperada del día. Nick resulto ser bastante amable cuando se lo propone, porque en ocasiones mi falta de concentración lo sacaba de quicio, pero es difícil concentrarse cuando el entrenador siempre está sin camiseta con ese hermoso y perfecto cuerpo, aunque claro no podía alegar eso en mi defensa.
Por otro lado esta Francesco, nos hemos vuelto muy unidos, cada mañana pasa por mí para ir a clase de teología, es la única clase en la que coincidimos... bueno esa y su clase de danza. Ponle un poco de música movida y Fran se transforma en todo un virtuoso y muy sexy bailarín. El tema del beso de la noche en que Nick nos vio ni siquiera lo hemos discutido, aunque a veces lo he pillado mirándome con demasiada atención, no es incomodo pero sospecho que la pequeña Ang tiene un interés por él que va más allá de ser su tutora.
Pero por ese fin de semana no preocuparía mis líos sentimentales, era libre de las clases y el entrenamiento, pasaría el día haciendo la colada y por la noche se preparaba una fogata para una pequeña fiesta clandestina en medio del bosque.
-          No metas los calcetines a la lavadora el elástico se hace aguado – regaño Selene.
-          No tengo paciencia para lavarlos a mano – conteste arrojándolos con el resto de mi ropa interior.
-          Eres una floja – me regaño mientras terminaba de sacar su última tanda de la secadora – voy a limpiar el cuarto, te veo en la cocina para preparar la comida de al rato- dijo dando un rápido guiño y saliendo del casi vacío cuarto de lavandería.
La sala de lavandería se comparte entre chicos y chicas, porque los maestros tienen su propio servicio de lavandería particular y hasta tintorería, el fin de semana se llena a reventar ya menos que como Selene y yo te levantes a las 7 de mañana a lavar seguro tendrías que hacer una enorme fila para hacer la colada.
El pobre de Nick también sabía eso, por eso no me sorprendió verlo cuando entro dando tumbos, medio dormido cargando su enorme cesto de mugre.
-          Hey flojo ve por donde caminas – el se enderezó a verme, aun tenía lagañas en los ojos, pero hey, el era sexy a pesar de estar recién levantado.
-          Odio los sábados apenas son las 7 y media y mira todo el gentío – gruño – la que estas ocupando es la mejor esperare a que termines – dijo señalando la lavadora que estaba usando.
-          Deberías pararte más temprano- le regañe.
-          Ustedes están locas, para mi dormir 8 horas diarias es ley -  bostezo.
-          Bueno eso es culpa tuya te pasas toda la noche garabateando – dije señalando su block.
A pesar de la tregua no había conseguido que Nick me mostrará su block  de dibujos, incluso una vez trate de espiarlo en su clase de pintura, pero pillo en el acto y se movió con su caballete lejos de mi vista.
-          No son garabatos es arte, oye apurate a pasar tu ropa a la secadora, quiero regresar a dormir – dijo sentándose en el piso junto a mi.

Pase mis calcetines primero y cuando cerró sus ojos y aproveche para pasar mi ropa interior, una de mis braguitas resbalo de mi agarre y cayó sobre su cabeza, rayos, el abrió los ojos y tomo la prenda con la punta de sus dedos mirándola con una sonrisa burlona.
-          Sexys bragas – se burlo dándome la prenda, no eran sexys, eran pantis de algodón con estampado de fresitas – ahora entiendo porque el pobre de Francesco no se te ha vuelto a besar.
-          Mira quien lo dice el señor bóxers de estampado de vaca – dije arrebatándole la prenda de sus asquerosas manos.

Nick tenía la costumbre de vestir para los entrenamientos unos pans holgados que casi se escurrían por sus caderas, siempre dejando al descubierto buena parte de su ropa interior, y vaya gustitos los suyos, tenia bóxers de estampado de vaca, tigre y leopardo, el tipo tenía bastante elevada el autoestima.
-          Eres una pervertida, mirando mis bóxers, ahora entiendo porque te distraes tnto en las tutorías – bromeó.
Cuando termine de poner la secadora en marcha me sente sobre ella, viéndolo lanzar su mugre a la lavadora.
-          No revisarás los bolsillos de los pantalones?
-          Mierda – mascullo él sacando un par de pantalones y sacando monedas e incluso su credencial de la biblioteca.
-          Basta, estas más dormido que despierto, yo lo hago – ordené, el no se opuso al contrario tomo mi lugar sobre la lavadora.
Cuando termine de poner su ropa la secadora anuncio que había terminado su trabajo.
-          Bájate de ahí, voy a sacar mis cosas – así lo hizo y se sentó en la baquita de espera.
-          Te vas ya? – preguntó cuando termine de sacar mi ropa, saco su block y su lápiz.
-          Si aún tengo que hacer los aperitivos para la fiesta de hoy – susurré.
-          Es un secreto a voces, no te esfuerces por ocultarlo, todos ya lo saben – se acerco a mi y me arrebato mi cesto de ropa, lo puso en la banca.
-          Es enserio tengo que irme – pero no me hizo caso me tomo por la cintura y me sentó sobre la lavadora.
-          Oye Gracias por lo de mi ropa, te mereces un regalo, déjame dibujarte.
-          Es en serio?
-          Siempre has querido ver mis dibujos, bueno este será todo para ti – dijo sonriendo de esa traviesa manera que hacer latir como loco a mi pobre corazón.
-          Ok, quieres que pose o algo así, porque soy pésima en eso.
-          Si podrías bajarte los tirantes de la camiseta y el sujetador ya sabes pose sexy de calendario – dijo dándome un guiño coqueto – o podrías simplemente sonreír, eso también funciona.
-          Okay, confórmate con tenerme así – dije dando una falsa sonrisa.
-          Eso no me sirve, necesito una sonrisa autentica- dijo lanzándome unos de mis calcetines limpios.
-          Oye cretino para eso, es mi ropa limpia – dije sonriendo.
-          Eso es, ya vez como si tienes una linda sonrisa.

Mientras su lápiz se deslizaba en el block con trazos firmes sobre el blanco papel, Nick me platico anécdotas sobre su infancia en el instituto, en ellas siempre incluía a mi padre o a Sorata, eso me consolaba, saber que papá conto con ellos cuando tuvo que abandonarnos a mamá y a mí, en cada palabra se notaba el gran afecto que sentía por mi padre.
-Está listo – dijo dándome la hoja
Cuando lo mire me quede sorprendida, estaba realmente lindo y no solo eso, me dibujo con mis alas, ver eso me hizo comprender la enormidad de mi existencia, la realidad de lo que soy, ya no soy más Iris la humana, ahora soy un ángel.
-          Esa es tu meta Irialis, mírate con esas alas y nunca dudes en hacer tu mayor esfuerzo por obtenerlas – dijo tomando mi mano entre las suyas.

Pero yo necesitaba más de él que este simple contacto, me incline para poner mi rostro a centímetros del suyo, me deleite con esos preciosos ojos oscuros, el no parpadeo ni un segundo, sentí su aliento cerca mi boca, me moría por besarlo... alguien se aclaro la garganta.
-          Me alegra que se diviertan haciendo la colada, pero esta señorita tiene tareas pendientes en la cocina – nos regaño Selene.

No sabía supe si molestarme o estar agradecida por la interrupción, Selene prácticamente me arrastro hasta nuestro cuarto e incluso cargo mi cesto con ropa, el pobre de Nick se que quedo con cara de pocos amigos ante el gesto de Sele, pero que podía decir yo, “solo estaba viendo su Nick no tenía alguna lagaña en el ojo”.... eso ni yo me la creía, así que cuando baje a unirme a la tarea de hacer hot-dogs y sándwiches agradecí que Selene no me interrogará, pero creo que eso era algo que me tenía reservado para más tarde.

La noche llego, se escuchaba el bullicio en el bosque incluso desde lejos, después de un baño me puse lo mejor tenía para la ocasión, unos pantalones negros, ajustados que incluso hacían que mi trasero se viera espectacular (tarea nada fácil, ya que mis curvas no son muy generosas que digamos), y siguiendo con el estilo me puse una camiseta de tiritas color verde musgo, y por encima una blusita de gasa con brillitos, deje mi pelo suelto, lo adorne con una par de horquillas en forma de con estrellitas de cristal para sostener mi fleco, finalmente tuve que ponerme un par de converse para la fiesta, no quería que mis mejores zapatillas quedaran atoradas entre las enormes raíces de los árboles.

Cuando por fin llegamos era evidente que de “furtiva”, esta fiesta no tenía nada, puede observar a varios maestros monitoreando la zona y platicando con los estudiantes, había botanas, bombones, y ni una gota de alcohol, solo sodas. Suspira melancolía, las buenas fiestas de la prepa siempre venían con una buena cantidad de alcohol, y mis nervios me pedían a gritos una buena cerveza bien fría.
-          Más fuerte que no te escucharon en Australia – se burlo Nick haciéndome saltar del susto, en que maldito momento se había venido a parar justo detrás de mí.
-          Estoy cansada, a diferencia tuya yo tuve que trabajar en toda esa comida – gruñí.
-          Seguro, oye quieres ir a una fiesta de verdad, o te quedas esta aburrida copia barata de rebeldía – dijo sonriendo de forma traviesa, incluso en la oscuridad pude notar un brillo especial en sus ojos.
-          Que no se supone que la fiesta es aquí – dije señalando la enorme fogata en el centro del pequeño claro donde nos encontrábamos todos.
-          Más o menos, ven – dijo tomando mi manos, caminamos por unos 20 minutos, hasta que una enorme pared de piedra bloqueo nuestro camino.
-          Genial por mostrarme los límites de la escuela – bufe soltándome de su agarre y decidida a volver.
-          No tan rápido – dijo capturando mi brazo – estamos muy cerca – puso su mano sobre una de las piedras y el muro abrió grieta angosta.

Bueno me había parecido angosta, pero no lo era, era una gruta y estaba todo oscuro, si no fuera por el agarre de Nick hubiera dejado mi nariz embarrada en las sucias y húmedas rocas. Cuando al fin salimos vislumbré la titilante luz de una fogata me sorprendí de ver al rededor de ella al menos más de 30 chicos bailaban al ritmo de la música que alguien proporcionaba desde un pequeño estéreo, dios sabrá con que  energía estaba funcionando.
-          Bienvenida a la fiesta, pesamos que nunca llegarías – me saludo Ang llegando a mi encuentro.
-          Si pensamos que se había perdido en el camino – dijo Alanis poniendo una de sus manos en dentro del bolsillo trasero del pantalón de Nick, en un claro gesto de “este es mi hombre”
-          En verdad me tenias muy preocupada – dijo Selene llegando con un par de “cervezas” en las manos, y para mi sorpresa me entrego una a mí.
-          Gracias – murmure, me deje llevar por el ambiente, ignorando el modo tan sugerente en el que Alanis se retorcía y pegaba su cuerpo a Nick, si continuaba viendo la grotesca escena devolvería las cinco cervezas que había tomado.
-          Hey para ya – me despertó de mi estupor una voz bastante preocupada, era Francesco – está ya es la sexta y ya te ves desorientada, vente vamos a bailar – dijo quitándome mi botella y jalándome hacia donde estaban el resto de las parejas bailando.
Por un rato nos quedamos callados, siguiendo el rito de las movidas melodías, hasta que el género cambio a una música lenta, Francesco me capturo en un ligero abrazo, y yo recargue mi cabeza en su pecho.
De pronto de reojo pude ver como Alanis tomaba de la mano a Nick y lo llevaba a la parte más hacia la sombra del bosque, apenas pude contener un bufido de coraje.
-          Sabes no es bueno que te emborraches por desamor – murmuró, arrullándome suavemente al compas de la música.
-          No lo hago – me defendí molesta.
-          He visto como lo miras, no puedes negarlo – dijo en tono tranquilo.
-          No sé de qué me hablas – masculle.
-          Y lo sé, porque yo te miro a ti de la misma forma, y no te juzgo mal, no me mal entiendas, me gustaría ser el objeto de tu afecto pero sé que en corazón no se manda – esa era la declaración de amor más rara que jamás había escuchado.
-          Los humanos suelen enamorarse de los ángeles por su hermosa apariencia y la luz que emanan, pero no es amor verdadero, crees que sea posible que un ángel se sienta atraído por otro solo porque el otro ángel tenga más luz que él – dios ya estaba diciendo incoherencias.
-          No sé, es la primera vez que me estoy enamorando de un ángel tan bello y dulce como tu- dijo acariciando mi espalda con sus manos.
-          Fran.. yo no quiero – cuando gire a encararlo, me quede pasmada, sus hermosos ojos verdes me miraban con anhelo, con devoción total, el pasaba la vista de mis ojos a mis labios, como debatiéndose por besarme o no, y mi cuerpo respondía al instante, porque mis manos empezaron sudar.
“Los centinelas vienen”, grito un sujeto corriendo a toda velocidad hacia las grutas que llevaban de regreso al campus.
-          Ya no podemos regresar por ahí – dijo Selene - dispérsense nos veremos en la gruta oeste, sigan el río.
Todo fue muy rápido, en un segundo la fogata fue apagada, las cosas recogidas y un montón de adolescentes desaparecían entre el bosque sin dejar rastro, Francesco tomo mi mano y me llevo hacia donde el sonido del rio nos llamaba, Ang nos alcanzo en pocos minutos.
-          No creo que esta sea la ruta correcta – le dijo a Fran.
-          Bueno entonces guíanos tu – una luz fue lanzada en nuestra dirección, una véngala azul, alguien grito, y supimos que nos habían pillado.
Comencé a correr tan rápido como mis piernas lo permitían, escuchaba a Ang y Fran siguiéndome a toda prisa, pero después de un par de minutos al girarme note que ya nadie me acompañaba, me había quedado sola y perdida en medio del bosque, con unos muy molestos centinelas que habían descubierto nuestra fiesta secreta.
Camine despacio ya me estaba acercando al río, cuando una mano salió de landa y capturo mi muñeca jalándome en medio de dos árboles.
-          No grites soy yo – dijo Nick.
-          No deberías estas con tu novia – gruñí, incluso en estos momentos no podía ignorar eso, vaya que soy tonta.
-          Ella puede cuidarse sola, y cuando vi a Francesco correr con Ang en sus brazos supe que algo andaba mal.
-          En sus brazos?
-          Si la chica se torció el tobillo, por eso regresé buscarte – dijo tomando mi mano.
Caminamos unos cuanto pasos cuando él se puso tenso – alguien nos sigue – murmuro.
A un par de metros más nos encontramos con la otra gruta en el muro, pero cuando nos dirigíamos a su interior, escuchamos pasos en nuestra dirección.
A una velocidad que no dejaba de sorprenderme, Nick me pego a la pared poniendo como escudo su cuerpo, y en un abrir y cerrar de ojos desplego sus alas, mientras su camisita caía en rio hecha jirones, sus alas nos envolvieron como en un cálido capullo de plumas blancas y tibias.
-          Creo que el blanco es más llamativo en la oscuridad – murmure, el puso un dedo sobre mi boca, y ante mis ojos las plumas se fueron difuminando hasta que fui capaz de ver a través de ellas.
Un par de fornidos ángeles se acercaron en nuestra dirección, miraron justo donde estábamos, pero no nos vieron, sus alas nos había ocultado camuflajeandose con el muro de la gruta, cuando por fin se fueron, me di cuenta de la peligrosa cercanía de nuestros cuerpos.
-          Bueno creo que ay se fueron – dije, pero el solo sonrió de forma burlona y coloco sus brazos alrededor de mi cintura.
-          Francesco es un buen tipo, y no tengo nada en contra de que salgas con él, pero quiero que por lo menos el último beso que recuerdes de mi, sea inolvidable – susurro en mi oído.
No pude reaccionar, mi cuerpo se quedo tenso esperando por el anhelado roce de su labios sobre los míos, pero lo que recibí en respuesta, fue el mejor besos de mi vida, hambriento posiciono su boca sobre la mía, jugueteando con mis labios hasta que sucumbí ante su lengua, pobre su dulce sabor, mientras el deslizaba una de sus manos hacia mi cadera pegando su cuerpo al mío hasta que nuestras piernas quedaron enredadas, su otra manos subió hasta mi pecho, y acaricio el borde del escote de mi camiseta haciéndome temblar por su tacto.
Abandono mis labios para besar mi cuello, mis hombros y mordisquear el lóbulo de mi oreja mientras su mano pasaba por debajo de la camiseta jugando con el broche de mi sostén. Solté un gemido cuando su mano capturo uno de mis senos en una agonizante caricia, fue entonces cuando él se alejo de mí abruptamente.
-          ¿Qué pasa? – pregunte mirando por si los centinelas había regresado.
-          Pasa que eres más adictiva que la cocaína, pero por desgracia estás prohibida para mí – y con eso se termino el momento más feliz de mi corta existencia.
El me llevo hasta mi dormitorio asegurando se de que nadie nos notara, cuando llegue Selene no estaba en el dormitorio, seguramente aun andaba por ahí perdida con Greg, después del beso Nick se porto fríamente, apenas alejándose de mi cuando intentaba acercarme.
-buenas noches Iris – dijo pero yo no me moví ni un cm.
Que fue eso, me besas y luego me botas – chille.
-          “Eso” no paso vale, vete a dormir – gruño, dejándome parada como una idiota en medio del pasillo.

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