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sábado, 30 de abril de 2011

Capitulo 13

¿Amigos?


El día siguiente fue un total caos, faltar un día entero a clases me atraso más de lo que imaginaba, mis poco ratos libres los pase en la biblioteca, trabajando como loca desesperada para ponerme al corriente.
Tenía un tiempo libre antes de mi temida tutoría, así que decidí que tenía suficiente de estudiar, tomaría una siesta en mi cuarto. Caminaba como una zombi por los pasillos del dormitorio para chicas, la idea de lidiar con Nick me aterraba, lo que mamá me mostro acerca de él y la loca de Alanis me tenía confundida, pero sobre todo estaba avergonzada por como Nick nos había visto en mi dormitorio, bajo esas circunstancias que derecho tenía yo de estar molesta u odiarlo.
-          Ya te dije niñeta o me limpiar mi blusa o te ganas un ojo morado – esa era Alanis torturando a otra pobre alma en pena.
-          Y yo ya te dije que no fui quien derramo café sobre ese pedazo de trapo corriente – se defendió la chica.
Cuando llegue más cerca pude ver que se trataba de una chica de no más de 15 años, de mediana estatura, piel blanca como la leche, cabello castaño claro, casi rubio y unos bonitos ojos azules.
-          Te lo advertí pulga, atente a las consecuencias – gruño Alanis lanzando su puño hacia el rostro de la chica.
El instinto me movió, detuve su golpe con mi mano y ella se me quedo mirando como si quisiera matarme.
-          Deja de molestar – le dije tomando a la chica de mano  para que saliéramos de ese feo show.
Pero Alanis no pretendía quedarse quieta, lanzo un golpe una vez que me tuvo dándole la espalda, me moví de modo que esquive el golpe, pero ella perdió el equilibrio y cayó duro sobre su trasero. No pude evitar sonreír, la dulce venganza y sin planearla siquiera.
-          Tu pequeña zorra ya me las pagaras – me grito, pero yo ya estaba subiendo las escaleras rumbo a mi piso.
-          ¿Estas bien? – pregunte, soltando la mano de la chica, me quede viendo fijo a un moretón en su brazo izquierdo.
-          Si, oye esto me lo hice ayer en una misión – dijo mostrándome su muñeca izquierda con el símbolo del ángel guerrero, ella era mi superior.
-          Lo siento no debí intervenir – me disculpe, las jerarquías aquí son simples, dependiendo del lugar de tu marca es el rango.
-          Está bien, lo hiciste con buena intención, como ibas a saber que soy tu superior casi siempre mantengo cubierta mi muñeca con este brazalete – dijo mostrándome una bonita pieza de plata que en efecto cubría por completo su marca cada vez que se lo ponía – además le evitaste una buena paliza a esa loca – dijo sonriendo – soy Angel from Heaven – se presentó.
-          Iris Romero – conteste estrechando su mano.
-          Un gusto conocerte Iris, pero tengo que irme, esta noche tengo mi primera tutoría, me acaban de asignar a mi novato.
-          Felicidades
-          Gracias, por fin le he ganado una al tonto de Rayan – eso me dejo sorprendida, se supone que Francesco estaría con Rayan.
-          Serás tutor  de Francesco? – pregunte.
-          Si, en verdad he tenido suerte, el chico es muy amable y no me trata como una cría, respeta mi autoridad – dijo toda emocionada.
-          Qué bien, pues suerte entonces Ang – dije viéndola bajar las escaleras a toda velocidad.
-          Gracias, te veo en la cena – grito alejándose.
-          Si sobrevivo a esta noche – murmure sintiéndome desdichada, me arrastre hasta mi cuarto y me tire en la cama.
La alarma de mi celular me despertó justo 15 minutos antes de mi tutoría (mejor dicho: tortura).Hacia un bochorno insoportable, así que opte por vestirme con ropa ligera, una licra y camiseta de tiritas sumamente ajustadas, aunque claro para salir del edificio me puse encima un pans holgado y una sudadera.
Escuche risitas en el pasillo y cuando la puerta se abrió Selene entro pegada a Gregory, mientras se besaban apasionadamente.
-          Dios – se sobresalto Selene cuando noto mi presencia.
-          Pensamos que ya te habías ido – dijo Greg poniéndose rojo como jitomate.
-          Bueno pues ya me voy, pórtense bien chicos – dije sonriendo, ese par estaban locos de remate.

Las puertas del gimnasio estaban abiertas cuando llegue, al entrar me di cuenta de que las cosas de Nick estaban en el suelo junto a las gradas, escuche la respiración de alguien justo detrás mío.
-          Empieza el entrenamiento  ahora- susurró muy cerca de mi oreja, lo cual me hizo temblar, arrebato de forma brusca mi mochila y la lanzo al suelo.
Como pude me quite el pans y la sudadera, apenas a tiempo para evitar uno de sus ataques. Yo no era tonta, el estaba intentando saltarse la parte donde él me debía una disculpa por lo que me hizo ver aquella noche.

-          No bajes la guardia, te dije que el entrenamiento ya había empezado – gruño molesto.
¿Por qué dios es tan injusto? Nick lucia sexy vestido con esos pans holgados que le colgaban por las caderas amenazando con caer para dejar al descubierto su lindos bóxer negros con motitas blancas, tenía una camiseta que en algún momento debió ser blanca pero estaba manchada con sudor, su cabello húmedo caía despeinado sobre su frente, y sus mirada era tan intensa que me vi obligada a quitar la vista de su rostro.
-          10 vueltas al gimnasio, luego 20 lagartijas, no te confíes, lo de Francisco fue suerte, aun te falta mucho por aprender – me regaño, para cuando termine con lo que me pidió ya estaba más que empapada en sudor.
-          Hoy vas a aprender a pelear cuando tu enemigo no se muestra ante ti- explico sacándose los tenis.
-          Te refieres a los demonios asesinos? – pregunte, ya había leído algo al respecto, ellos tienen la habilidad de hacerse invisibles, pasan por sobre todo aquel que se interponga en su objetivo, no tienen piedad, una vez que les asignan un nombre, no solo asesinan el cuerpo, también el espíritu, lo destruyen impidiéndole disfrutar del paraíso y negándole la oportunidad de renacer.
El solo asintió, mientras sacaba de la bolsa de su pans una piedra de color azul colgando de una cadena de una fina cadena plateada, con algunos símbolos grabados en ella.
-          Esta es una piedra con magia de arcángel, me permitirá ocultar mi imagen ante tus ojos, tendrás que ser capaz de sentir mi presencia, o de lo contrario te daré una buena paliza – me advirtió, en cuanto coloco la piedra alrededor de su cuello su imagen se fue difuminando hasta perderse por completo.

No pude contestar ni un solo golpe, después de casi media hora yo estaba golpeada, arañada, cansada y frustrada. No podía sentir su presencia sin importar lo mucho que me concentrara solo podía escuchar mi respiración y los agitados latidos de mi corazón.
-          Esto no funciona- grite – con tantos moretones ya parezco berenjena.
-          No es mi culpa que no te concentres – me regaño, aja el estaba a mi costado izquierdo, sentí una vibración extraña y de algún modo supe que estaba a punto de lanzarme un golpe.
Cerré los ojos, me quede muy quieta, escuche de nuevo los latidos de mi corazón y el rítmico sonido de mi respiración... maldito tramposo, ahora comprendía su truco, nuestro vinculo hizo que de algún modo estemos sincronizados, tanto física como mentalmente, lo que tenía que hacer era sacarlo de concentración a él. Sentí su golpe conectar en mis costillas, entonces lo tome por el brazo para arrojarlo al suelo.
-          Bien hecho ya lo vas captando – dijo alejándose de mi de nuevo, sus pisadas no se oían, él era como un maldito gato mañoso.
-          Si ya lo capte – me burle, para poder escucharlo necesitaba que su corazón latiera como loco, sonreí ante mi plan malvado, cuando él estaba intentado volver a atacarme me saque la camiseta.
No lo había hecho a propósito, hacía calor y yo por pura casualidad me había puesto un sostén de encaje negro, bastante sexy... su pulso se acelero... ja, todos los hombres son iguales. Me lance sobre él, inmovilizándolo en el suelo.
-          No eres lo suficientemente pesada como para retenerme aquí abajo – dijo rodando sobre mí, de ese modo era yo quien quedaba bajo su  firme cuerpo.
-          Ya caíste -  murmuré, me pinche el dedo con la punta de mi daga, la había ocultado en la bota de mis tenis, cuando la sangre broto dibuje un símbolo sobre su piel (el ojo de la verdad), al instante se hizo visible para mí.
Creí que eso me daría un poco de ventaja, pero no, me impacto su cercanía, el me devoraba con la mirada, inevitablemente me sentí cohibida.
-          Te devoraste las enciclopedias de símbolos angelicales, punto para ti – sonrió y pego su cuerpo aun mas, la evidencia de su deseo estaba presionando sobre mi muslo, estuve a punto de caer, a punto de besarlo, pero al recordarlo con Alanis, me aleje de él.
-          Yo no soy Alanis, quítateme de encima – chille empujándolo.
Eso lo despertó un poco, se quito  y se sentó en el suelo junto a mi – admito que me pase aquel día, lo siento.
-          Por tu culpa tendré esas imágenes en mi mente de por vida – masculle.
-          Lo sé, me deje llevar por la ira, pero lo digo enserio, lo siento, por favor mírame – dijo tomando mi barbilla y girando mi rostro para que lo mirara directo a los ojos – tregua, por favor, tú me necesitas para terminar tu entrenamiento, yo te necesito para tener mis alas y ser libre de Nicholae, además todo lo bueno en mí ha sido gracias a tu padre, le debo mucho, hagamos esto por él, ¿Qué dices, amigos? – dijo ofreciéndome si mano.
Reflexiones sus palabras y no podía tener más razón, además el me había visto más o menos en una circunstancia vergonzosa con Francesco, quien era yo para juzgarlo. Y la verdad es que estar molesta con alguien cuya mirada me hipnotiza tanto, era muy estresante. Ser amigos era la mejor opción.
-          Okay, amigos - dije estrechando su mano.

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