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martes, 26 de abril de 2011

Capitulo 12

Perdonarte no es una opción


Cuando por fin llegamos de frente, ante las enorme puertas del gimnasio había un nota “No puedo entrenarte hoy, mis más sinceras disculpas, tengo asuntos pendientes. Atte. Nicholas”... maldita serpiente mentirosa.



- Creo que hoy no hay entrenamiento – masculle.

- Ok, entonces te acompaño a tu dormitorio, seguro Rayan debe andar como loco buscándome – dios, pobre Francesco al final lo termine metiendo en líos.

- No, mejor yo te llevo con Rayan, de todos modos tengo que pasar a la cafetería a cenar me muero de hambre – aunque en verdad no me daban ganas de probar bocado.

- No tengo idea de donde pueda estar Rayan, te acompaño a la cafetería y de ahí me voy a buscarlo.


Creo que el pobre de Francesco intentaba distraerme, porque no paraba de hablar, hacia unas horas no decía ni pio, incluso parecía tenerme miedo, ahora parecía estar vomitando todo lo raro que le parecía mundo, cuando el había sido humano apenas había terminado la segunda guerra mundial, de pronto adaptarse a este nuevo siglo le estaba costando bastante, y la verdad es que su plática logro distraerme lo suficiente como para ignorar el palpitante dolor en mi pecho.


Ya no supe si encontró a Rayan, entre a la cafetería y tome un enorme vaso de leche y galletas, las comí como robot preprogamado, y me fui directo a la cama. No podía dormir, cada vez que cerraba los ojos los veía juntos, a Nick y Alanis, desnudos, besándose... esto no se lo iba perdonar nunca.


- Dormilona, ya es tarde, ya ni siquiera alcanzas el desayuno, Iris... ¿qué rayos te pasa? – abrí los ojos lentamente, si era muy tarde.

- No me siento bien, es el periodo, tengo cólicos – mentí.

- Ok, le avisare a tu maestra de teología, después de la primera clase vendré a verte vale, y te traeré un poco de té de manzanilla – dijo besando mi frente – aunque no sé si sea lo suficiente bueno como para curar un corazón roto – murmuro en mi oído, gracias al cielo me entendía.


Después de un rato de dar vueltas en la cama decidí levantarme, tome una baño muy largo, y finalmente decidí limpiar un poco mi mente, llevaba días recibiendo flashazos de símbolos raros, de repente sabia que justo esos símbolos podrían ser de ayuda en muchas situaciones, me senté en el piso y con un gis marque los símbolos en el suelo, fuerza, tolerancia, resignación, fe, amor, amistad, duelo, tristeza, y perdón... ese último símbolo estuve a punto de no escribirlo, pero si no lo ponía la magia no servía de nada. Me situé en el centro, una enorme luz invadió todo, y cuando abrí los ojos, mamá estaba sentada frente a mí.


- Mamá, dios mamá me has hecho tanta falta - chille lanzándome en sus brazos.

- Oh mi nena, lamento tanto haberte dejado así, preciosa, no sabes cuánto lamento que estés sufriendo tanto – dijo arrullándome como a un bebe.

- Por qué tenía que enamorarme de él, mamá ya no quiero amarlo – solloce.

- No tengo respuestas para eso, solo dios sabe porque pasan las cosas- contestó paciente mientras cepillaba mi cabello.

- Pero duele demasiado – murmure, mientras ella tomaba mi pelo y empezaba tejer una trenza.

- El amor no siempre es felicidad, la clave está en el perdón – me limpie las lagrimas y me puse en plan de malcriada.

- Perdonarlo no es una opción mamá, independientemente de que no sepa lo que siento por él, debió darme tiempo para salir de su maldita mente – gruñí.

- No estabas en su mente ... estabas en su alma – dijo temerosa.

- Pues peor, lo odio mamá – dije enterrando mi cara en su hombro.

- Eso dices ahora, pero pronto comprenderás que las apariencias engañan.. viste su espalda cuando Alanis lo abrazaba, escuchaste su voz? – yo no quería recordar eso.

- ¿Qué importa eso?

- Recuerda hermosa, justo ahí está la clave.


Cerré los ojos y con todo el dolor de mi corazón recordé la escena, cuando ella tocaba su espalda remolinos de humo negro salían de los dedos de Alanis, y de la espalda de Nick brotaban alas negras, la voz que me corría de su mente no era la de Nicholas, era Nicholae, cuando Nick estaba con Alanis Nicholae se liberaba. Me estremecí ante la idea y las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos.

- Eso... yo...

- Mi nena hermosa, ya tendrás tiempo para comprenderlo todo, pero recuerda, ante todo el perdón es la única respuesta para curar tu corazón.


Yo quería quedarme ahí, en los brazos de mamá, pero alguien me llamaba a tierra, unos fuertes brazos me sostenían, y me llevaban a mi cama mientras Selene chillaba algo raro que no pude entender.

- Ya esta, ya despertó – dijo un chico, cuando abrí los ojos me tope con un tipo moreno de ojos azules casi grises, cabello rizado y negro, y una sonrisa coqueta, que le era obsequiada a Selene... el era Gregory.

- No vuelvas hacer eso – chillo Selene – esa inscripción para comunicarte con las almas del otro mundo, pudiste quedarte atorada ahí, pudiste morir- dijo ella limpiando sus lagrimas, la luz del sol ya se ocultaba.

- ¿Qué hora es? – pregunte desorientada.

- Las 7:30 – contesto Greg.

- Tengo que ir a entrenamiento – dije tratando de ponerme en pie.

- Ya lo cancele, tu padre viene para acá estaba muy preocupado por ti, le ha costado un montón borrar los símbolos para poder sacarte.

- No fue Greg quien me saco?

- No, entre que te sacamos de ahí, y despertaste pasaron por lo menos 4 horas – explico Greg, ni siquiera había sentido el paso del tiempo.


Alguien llamo a la puerta y un muy pálido y preocupado Francesco se asomo por la puerta.

- ¿Cómo sigue? – preguntó entrando a mi habitación.

- Mmmm pues ya estoy aquí – conteste sentándome en mi cama, el sonrió aliviado.

- Casi me matas de un susto – dijo sentándose en el borde de la cama y para mi sorpresa me abrazo.

- Este tío no se alejado de ti ni un instante hasta hace un momento que tuvo que salir con tu padre – explico Greg.

- Gracias – murmure, aun en sus brazos.

- Te lo debo, recuerdas – dijo acariciando mi rostro - linda trenza - dijo en tono juguetón... la trenza , entonces mamá si había estado aquí, sonreí por eso, pero Fran lo interpreto de otra manera y al aparecer Greg también porque le hizo señas a Selene para que me dejaran a solas con Francesco.


Me separe de sus brazos y me ayudo a levantarme, me dio a tomar una bebida roja muy rara que me despertó un poco más.


- Creo que ese par ya se fueron para un buen rato –dije divertida.

- Sip, eso parece- dijo el mirando mi libreta de novelas.

- No las leas, son pésimas – dije corriendo para quitarle la libreta pero mis pies fallaron y caí encima de él haciéndolo caer en la alfombra con mi cuerpo sobre el suyo.

- Tú me haces volver a sentir – murmuro colocando sus brazos alrededor de mi cintura... se sentía tan bien estar así, protegida, amada.

- Cada vez que estoy contigo, lo malo desaparece – contesté, mi cara estaba roja como jitomate así que la escondí pegando mi cara en su musculoso pecho, puede sentir los rápidos latidos de su corazón.

- Creo que tiene que ver con lo que hiciste por mí, de algún modo estamos conectados - dijo acariciando mi espalda, enviando una descarga eléctrica hasta la punta de los dedos de mis pies.

- No sé, es la primera vez que hago algo como eso - dije intentando sepárame de él, lo cual hizo que rodáramos, el sobre mi esta vez, sus ojos verdes me dejaron en trance, acerco su rostro al mío y me beso.


Primero un dulce y casto beso, que poco a poco tomo más velocidad, su lengua invito a mi boca al festival de las caricias, y sus manos vagaron por debajo de mi camiseta, no pude evitar soltar un pequeño gemido de puro placer, el abrió los ojos como platos y se separo de mi abruptamente.


- Dios ... lo siento, yo no debería estar aquí – dijo, pero mi mirada dejo de enfocarse en el, con la puerta abierta y una cara de pocos amigos, ahí estaba Nick, por su cara, obviamente llevaba bastante tiempo viendo el espectáculo, “una cuchara de su propia medicina”, se burlo una vocecita en mi interior.

- Lamento la interrupción, pero viendo que ya estas mucho mejor parece que ya no tengo que preocuparme, seguro estarás mañana en el entrenamiento – dijo con voz ronca – que tengan buena noche – y con eso se fue azotando la puerta y dejándome en shock.

- Suficientes líos por hoy será mejor que descanses – dijo Francesco.


Me metí en la cama y él me arropo como a una niña pequeña – no sé qué paso, yo ... – el puso un dedo sobre mis labios.

- No digas nada vale, ha sido culpa mía, me deje llevar – dijo besando mi mejilla y saliendo de mi cuarto.
Help!! Confusión, mi corazón late tan rápido cuando Francesco esta cerca, pero cuando Nick llega incluso eso parece desaparecer, que me está pasando, estúpido corazón, decídete ya.

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