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martes, 1 de marzo de 2011

Capitulo 4

Despedida y bienvenida

Sorata fue muy clara cuando me dijo que mientras más tiempo permanecía en casa, mis seres queridos corrían mayor peligro, esos depredadores no se darían por vencidos hasta matarme. La despedida con tía Lety fue larga y llena de lágrimas y abrazos, esa mujer era ya como una segunda madre para mí. Justo antes de subir mi última maleta al auto, me di cuenta que aún me faltaba despedirme de alguien muy importante.

- Ni de coña – gruño Nick hundiéndose en el asiento del copiloto junto a Sora.

- Sólo serán unos minutos, quiero saber cómo esta- suplique.

- Tenemos tiempo, además si algo llega a pasar somos tres para protegerla – me apoyo Selene.

- Ok, pero solo tienes 10 minutos, si oscurece y aun no llegamos al instituto podrían intentar atacarnos – accedió Sora.


Belinda la nana de Joshua fue quien me recibió, era una mujer muy linda y amable, estaba muy contenta de verme, ya tenía bastante tiempo sin pasarme por esa casa, estaba tal y como la recordaba, imponente y lujosa hasta el más mínimo rincón. La habitación de Josh estaba en la segunda planta, justo al final del pasillo.


Mis pasos hacían eco sobre las baldosas del suelo, todo estaba demasiado callado, justo cuando llegue frente a la puerta de su habitación una hermosa melodía me dio la bienvenida, abrí la perta lentamente sin hacer ruido, Joshua estaba sentado frente al enorme piano negro, tocando Lacie, sonreí al recordar como lo obligue a ver Pandora Hearts y al final termino aprendiéndose la melodía.


El aun no había notado mi presencia, sus dedos se movían con gracia sobre las teclas, e incluso con los ojos cerrados no erraba ni una sola nota, sus hombros relajados y su rostro iluminado con una paz y alegría que me dejo sin palabras. Por instante era como si hubiera regresado el tiempo, y de nuevo era el Joshua de quien me había enamorado, vestía unos jeans azules deslavados y una camiseta gris, su cabello despeinado caía sobre su frente, y esos lindo y sexys músculos resultado de horas y horas de natación, se asomaban debajo de la ligera camiseta.



Las suelas de mis zapatos rechinaron al moverme y él se giro, esos impactantes ojos azules se abrieron con sorpresa, para después obsequiarme una linda sonrisa. Se levanto del banco y con un par de zancadas me alcanzo hasta envolverme en sus brazos.


- Dios... me alegra tanto que estés bien, estaba tan preocupado, esta mañana me han dado de alta en el hospital, pero no sabía nada de ti – dijo separándose de mi solo lo suficiente para mirarme directo a los ojos.

- Estoy bien, ni siquiera tuve que ir al hospital, ¿Cómo estás tú? – lucía pálido y tenía sombras bajo sus ojos.

- Solo un golpe en la cabeza, nada serio – dijo tomando mi mano y llevándome hasta un mullido sillón.

- Yo... vine a despedirme... – no me dejo continuar, cerro mi boca con un dulce beso, apenas un ligero roce de sus labios que hizo latir mi corazón como loco.

- Ya lo sé, tía Lety me ha contado lo de tu beca, felicidades... el instituto de artes no esta muy lejos de mi facultad, creo que podré irte a visitar – Sora me dijo que le había borrado a memoria, pero que le hayan implantado recuerdos falsos me dejo fuera de combate.

- Era una sorpresa, supongo que tía no pudo guardar más tiempo el secreto – mentí.

- Lo siento – murmuro – te merecías un magnifico baile de graduación – dijo cambiando abruptamente de tema – para que cuando te tuviera entre mis brazos, mientras bailábamos esa música lenta que tanto te gusta... pudiera haber hecho esto...


Sus hipnotizantes ojos capturaron los míos, acerco mi rostro al suyo colocando una mano en mi nuca, y me beso, lento y profundo, su lengua jugueteo en el borde de mis labios, hasta que despertó algo en mi interior, recibí gustosa el sabor de su boca, era como aquel primer beso de preparatoria, en ese momento yo era de nuevo la Iris de 15 años enamorada hasta la medula del chico más increíble del mundo, me deje llevar por ese beso y por las sensaciones que provocaba en cada uno de mis sentidos.


La alarma de mi celular me volvió a la realidad, mis 10 minutos ya habían pasado y después de hoy, yo nunca volvería a ser la misma. Coloque una mano sobre su pecho a fin de separarnos, los rápidos latidos de su corazón golpeaban sobre la palma de mi mano. Acerco su boca en mi oreja y murmuro – esto no es un adiós, porque no estoy dispuesto a perderte.


Joshua me acompaño hasta la salida y mientras el coche arrancaba se despidió de mi con una enorme sonrisa y lanzando un beso al aire en mi dirección, eso me hizo sonrojarme.

- Tu Romeo es un anticuado – se burlo Nick, pero estaba demasiado confundida y asustada para contestar algo en protesta, ante mi falta de atención a su comentario se quedo callando y el resto del viaje fue muy tranquilo.


El camino al instituto se me hizo eterno, mil dudas inundaban mi cabeza, la más importante de todas, si padre era un arcángel y estaba vivo, ¿Por qué no regreso a buscarme?, ¿Sabía el que mamá había muerto?

- Llegamos – dijo Selene sacándome de mis pensamientos.


El auto paso a través de unas enormes rejas de metal, el instituto era enorme, los edificios eran de piedra, jardines adornados por fuentes y estatuas de seres alados, como si no fuera ya obvio donde estaba, los primeros edificios eran los departamentos de los maestros, después estaba un enorme edificio administrativo y los lados, se encontraban las aulas, luego de un patio larguísimo estaba la biblioteca, separando los dormitorios de chicos y chicas, el comedor estaba junto a un par gimnasios techados, e incluso había una alberca, finalmente más allá de los edificios se extendía la hermosa y exuberante vegetación nativa, bosque tropical, después de todo estábamos a unos 45 minutos de la costa.


- Bienvenida a tu nuevo hogar – dijo Sorata.

- Yo la llevo a los dormitorios – dijo Selene sacándome del auto a toda prisa, estaba más emocionada que yo.

- Y las maletas?! – grito Nick.

- Llévalas tú – le contesto Selene.


No nos quedamos a escuchar las quejas de Nick por tener que cargar con mi equipaje, Selene me llevo a la biblioteca, donde me entregaron mi credencial de estudiante, así como un horario y un montón de libros bastante pesados. Selene me explicaba la ubicación de cada cosa mientras nos dirigíamos a los dormitorios.


Revise mi credencial y me sorprendí al notar que en lugar de una foto solo tenía impresa misma marca que había a parecido en mi cuello, Selene noto lo que estaba mirando y se adelanto a explicarme.

- Por lo general los novatos llegan con una marca en forma de alguna flor o animal, cuando pasa cierto tiempo la marca cambia de forma y de lugar, pasa de tu cuello a tu hombro izquierdo y dependiendo de qué tipo de ángel seas será la forma de tu marca – explico mientras llegábamos a mi dormitorio.


Era enorme, dos camas individuales, un par de escritorios con sus respectivas lámparas y sillas, un buro al lado de cada cama y unos lindos roperos de caoba.


- La puerta de ahí es el baño, cada habitación tiene baño propio, y eres una suertudota, porque tu compañera de habitación seré yo – dijo sonriente, quitándome los libros y poniéndolos en el escritorio.

No me sorprendí de ver mis maletas regadas en el piso, al parecer Nick ya me odiaba.

- ¿Cómo sabes qué tipo de ángel serás? – pregunte olvidándome del gilipollas de Nick, era un amargado.

- Si vas a ser un ángel guardián son un par de alas – dijo sacando tomando un libro de su propio escritorio – ven aquí esta todas – la verdad es que cada marca lucia preciosa – a los ángeles guerreros les corresponde una llama, los sanadores una cruz, lo centinelas una estrella.

- Woa... son hermosas, entonces las clases que te dan son para ser un buen ángel, nada de arte? – pregunte un poco decepcionada por la idea, la verdad aun me daba ilusión llegar a ser una gran escritora.

- En parte, las artes también son importantes, hay música, baile, poesía y literatura, cada uno de nosotros tiene su propio talento, así es como nos distinguimos de los humanos, cuando naces no hay seña alguna de lo que eres, y conforme vas creciendo desarrollas alguno de esos talentos, con la adolescencia se desencadena tu parte ángel y aparece tu marca de novato – a ti te gusta escribir? – asentí levemente – entonces seguro que tu optativa será literatura y poesía.

- ¿La optativa es como un extra curricular?

- No... también es parte de tu formación como ángel, el arte en todas sus expresiones es parte de tu esencia,
permite que tu alma este relejada – sonrió, mientras se acercaba su cama y acariciaba un hermoso violín que descansaba sobre su almohada.

- Creo que estoy cansada – murmure.

- Duerme un rato, si quieres te puedo traer la cena aquí, estoy muy bcontenta de tenr una compañera, hacia más de dos años que estaba sola en este cuarto.

- ¿Pues cuanto tiempo llevas aquí? – ella lucia demasiado joven.

- Cuando nací mamá murió y papá me trajo aquí, este ha sido mi hogar desde que tengo memoria.

- Y Nick? – oh rayos para que pregunte, ella sonrió con picardía.

- Llego un par de días después de que yo nací, el tenía 4 años, nos criamos como hermanos.

- Pues cuántos años tienes?

- 16 – no era difícil sacar las cuentas, Nick tenía 20 años y la verdad ahora que reflexionaba sobre eso, no había visto ningún alumno o maestro que luciera mayor de 30.

- Demasiada información para un día- dije tirándome en la cama.

- La mayoría de los chicos llega aquí a los 12 o 13, cuando tu marca cambia de lugar por última vez pasa de tu hombro a tu muleca izquierda, es entonces cuando te dan tus alas y dejas de envejecer, después de eso tienes que un años para ganarte el derecho a volar, para eso te asignan un novato, tú te conviertes en su tutor cuando el chico adquiera su marca en el hombro, se puede decir que te has graduado con honores.

- Espero que haya un manual para todo eso, porque en verdad apenas si te puedo seguir después de todas esas explicaciones – bromeé.

- Descuida tu primer semestre aquí te prepara para todo lo que viene después, duerme un rato vale... y bienvenida a tu nuevo hogar Iris.

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