summer

summer

viernes, 18 de febrero de 2011

Capitulo 2

Sorpresas



Un pinchazo detrás del cuello me hizo despertar, todo a mí alrededor giraba y tuve que sostenerme del buro para no caer de la cama al levantarme. Tía Lety abrió la puerta de mi cuarto haciendo que el olor del desayuno me ayudara a sentirme un poco mejor, traía una caja envuelta con papel plateado y un enorme moño rojo.



- Felicidades graduada – grito sonriente, envolviéndome en un cálido abrazo protector.

- Gracias, pero no era necesario que te tomaras esta molestia – dije aun confundida por la fuerte picazón en mi cuello, pero ella me entrego la caja y me hizo señas para que la abriera.



Me quede sin aliento contemplando el más precioso vestido de la historia, de color plateado, liso, me llegaba unos centímetros abajo de la rodilla, los delicados tirantes tenian incrustaciones de pedrería, y a su lado unas hermosas zapatillas de tacón de muñeca del mismo color completaban el perfecto atuendo para el baile de graduación de esta noche. Trague fuerte para contener mis lágrimas, esto no lo esperaba.



- Mil gracias, esta precioso – chille emocionada abrazando de nuevo a esta maravillosa mujer que dios puso en mi camino.

- Me alegra que te guste, cámbiate rápido, el almuerzo está listo y la ceremonia será en un par de horas – dijo besando mi frente y saliendo de la habitación.



Ella ya estaba más que lista, vestía un lindo y sencillo vestido blanco con flores lilas y zapatos a juego, si eso le sumabas su hermoso cabello rubio y sus ojos azules, sin importar su edad ella lucia increíble, jamás comprendí porque una mujer tan bella se quedo soltera y sin hijos, ella siempre solía decir que eso fue porque dios quería que nos encontráramos y al final termináramos siendo una hermosa familia. Hoy más que nunca dolía la ausencia de mi madre, pero saber que la tía Lety estaba ahí para mí, me reconfortaba lo suficiente como para seguir adelante.



Me puse una falda tableada de color azul marino y una camiseta de licra color blanco, sobre esta coloque el saco que le hacía juego, mis zapatos de piso negros y mi fiel relicario. Me maquille poco, solo mascara para pestañas y delineador, un poco de brillo en mis labios, mi cabello suelto adornado con un par de horquillas para que el fleco no me tapara el rostro durante la ceremonia, del closet saque mi toga y birrete, cuando un nuevo pinchazo en mi cuello me hizo tener que sentarme en la cama, no le preste mucha atención, tal vez solo había dormido mal.



El desayuno fue rápido, y no me sorprendió que Joshua fuera por nosotras en su regalo de graduación, una enorme camioneta hummer negra. Ese era el modo del señor Ortega para disculparse con su hijo por no poder asistir a su graduación, y al parecer daba resultado porque Josh no lucia triste para nada.



- Eres un ángel, te pongas lo que te pongas no dejas de verte hermosa – dijo recorriéndome con la mirada.

- Gracias, tu también luces genial – y era cierto, llevaba un pantalón de vestir café oscuro y una camisa a rayas sin corbata.

- Niños tendrán toda la noche para alagarse mutuamente, ahora es tiempo de irnos o se perderán su propia graduación – agrego tía Lety, y así nos pusimos en marcha.



La ceremonia no fue la gran cosa, realmente no iba a extrañar a muchos compañeros, el único amigo durante toda mi vida escolar había sido Josh y ambos sabíamos que él se iría a estudiar a la Universidad de la Costa, algo sobre economía según tenía entendido, pues pretendía seguir con el negocio familiar, su padre tiene una empresa que se dedica a vender automóviles de lujo.



Después de la ceremonia hubo una pequeña comida en un restaurant, padres, maestros y alumnos pasamos una tarde amena, pero cada vez que veía a las chicas abrazando a sus madres, un nudo se instalaba en mi garganta impidiéndome comer a gusto. Cuando la tarde callo tía Lety dijo que era hora de que me arreglara para el baile, Josh nos llevo a casa y prometió llegar por mi siete y media.



Subí a mi cuarto para darme una ducha y vestirme, tía se encargo de arreglarme para lo que ella bautizo como la gran ¡La gran noche!. El vestido lucia realmente bien en mi, mi color de piel es muy claro y me sorprendió que a pesar de ello el color plata me sentará tan bien.



- El maquillaje esta listo, así que dime, ¿Cómo quieres tu cabello?¿Suelto o puedo probar hacerte un moño? – cuando levanto mi pelo para mostrarme como quedaría el moño frunció el seño y froto la parte detrás de mi cuello.

- ¿Qué tengo tía? – pregunte con curiosidad.

- Nada creí ver algo en tu cuello, como brillitos, seguro te embarre las sombras sin querer – se disculpo limpiando mi cuello con una toallita desmaquillante.

- ¿Se quito?- pregunte.

- Si, estas hermosa, y justo a tiempo –en ese momento sonó el timbre – yo voy tu tranquila, quiero ver la cara que va a poner Josh cuando te vea.

Bueno la cara que puso Josh no tuvo precio, y me arrepentí de haber aceptado la cita, porque aquel brillo en sus ojos me decía que realmente aun sentía algo por mí.

- Si te digo que luces bella, me quedaría corto – dijo sacando de su saco una caja de color rojo.

- Te dije que no me compraras nada – le regañe.

- Dijiste nada caro – me corrigió y si eso le dije – además no ha sido “muy” caro – dijo haciendo comillas con sus manos cuando dijo “muy”.

Abrió la caja para mi, era un bonito collar de plata con un dije en forma de lirio, puso la caja en mis manos y con mucha delicadeza retiro mi relicario y coloco el hermoso collar.

- Espero no te moleste, se que ese collar no tiene el mismo valor sentimental que tu relicario – dijo acercándose para poner de vuelta el relicario en mi cuello – sólo quería ver como lucia- dijo apenado, lo detuve de ponerme el relicario de nuevo, ese era un lindo detalle, y quería hacerle el gusto de usar su collar, después de esta noche, difícilmente nos volveríamos a ver con tanta facilidad como antes.

- Ok chicos sonrían para la foto – dijo tía apareciendo de la cocina con su cámara fotográfica.



Íbamos camino al baile, la noche estaba realmente preciosa, el hermoso cielo estrellado en compañía de una bonita luna llena le daba un toque romántico al asunto. Pero estaba segura que nada más pasaría esta noche, no abría un beso al final de esta velada, porque nada maravilloso ni fuera de lo común le ocurre a Iris Romero... que equivocación tan grande. Una sombra salió de entre los arces del parque, Josh intento no arrollar a esa cosa y dio un brusco volantazo haciéndonos subir en la acera, perdió el control del auto hasta que nos estrellamos contra un árbol.



- Mierda ¿qué fue eso?, Iris estas bien?- pregunto quitándose el cinturón de seguridad.

- Si no te preocupes – murmure, de repente la punzada en mi cuello apareció y se hacía cada vez más insoportable.

- Escucha voy a llamar una grúa, vale, segura que estas bien.

- Si, solo estoy un poco asustada, creo que necesito aire – abrí la puerta para salir del auto y un hediondo aroma a azufre invadió todo el lugar, las punzadas se convirtieron en un fuerte dolor que me hizo caer de rodillas y pegar un grito de horrores.

- Iris, dios, ¿qué ocurre? – cuando por fin abrí los ojos, me encontré con la mirada de preocupación de Josh, y detrás de él la sombra se abalanzaba sobre nosotros.



No sabía si gritar, o quitar a Josh del camino de esa cosa, era realmente repúgnate, parecía como un perro sacado de un cuento de terror, su carne putrefacta se caía en pedazos, y sus ojos destellaban de un rojo espantoso.



- Joshua agáchate – grite, cuando la bestia por fin decidió lanzarse.

Pero Josh no reaccionaria a tiempo, me lance sobre el y caímos juntos al suelo, el maldito perro logro rasguñar mi espalda, podía sentir al sangre corriendo y manchando mi hermoso vestido plateado. Maldito animal, me estaba poniendo furiosa.

- Josh... Joshua – se quedo con los ojos en blanco, como en trance y esa maldita cosa ya venía de nuevo.

- No sirve de nada, solo estorbara, están tratando de controlar su mente, mejor aléjate de él – dijo un chico apareciendo de la nada, me tomo por la muñeca y me ayudo a ponerme en pie.

Con la luz de la luna llena fui capaz de ver al chico, era alto, incluso más alto que Josh, su cuerpo era más esbelto pero tal vez era efecto de su atuendo, iba todo vestido de negro, incluso su pelo era de ese color, negro como la noche, formando pequeñas ondas que caían en su frente dándole un toque sexy, sus ojos fue lo que más me impactó, eran oscuros, de ese café que solo distingues cuando está en la luz, pero de lo contrario pensarías que se trata de un par pozos negros.

- Te vas a quedar ahí mirándome como idiota, mientras ese carroñero te devora, o me dejas hacer mi trabajo - grito soltando mi mano bruscamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario