primavera

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domingo, 23 de enero de 2011

Capitulo 15 - (Final)

Karla

La chillona alarma del despertador me obligo a abrir los ojos, diablos desde aquel extraño accidente mi cabeza amanece así todos los días, con una jaqueca infernal. Sólo una vez me he emborrachado, de haber sabido que todos los días sería despertar como si tuviera resaca, anoche abría tomado más que una sola cerveza, pero Al y Marc me cuidan como si fuera una niña pequeña, no me dejan sola ni un minuto. Incluso Karina me convenció de que volviéramos a vivir juntas, no pude decir que no, papá estaba furioso cuando se entero de que viví con Alphonse durante unos días, y más aún cuando supo que me había arrollado un auto por salir sola de noche.

Kari dice que pase casi dos días inconsciente, pero no recuerdo el accidente, lo último que recuerdo fue haber conocido al papá de Alphonse cuando fingí ser su novia, y después de eso todo es un extraño collage de imágenes sin sentido.

- Por fin despiertas dormilona, ¿Cómo te sientes? – pregunto mi gemela sentándose en el borde de mi cama.

- Me duele la cabeza, creo que iré a ver al doctorde nuevo – Kari sonrió y toco ligeramente mi frente, el dolor comenzó a dirminuir al instante.

- No sé como rayos lo haces.

- ¿Hacer qué? – contesto ella.

- Lo de hacer desaparecer mi jaqueca.

- Solo necesitas relajarte, hace un par de semanas te dieron de alta, es normal que aun te duela la cabeza.

Mire mi reloj, diablos eran las 7:00 am, y hoy tenía mis últimos exámenes parciales.

- Karla, te veré para cenar, invite a Mat y a los chicos – dijo sonriente mientras comenzaba a tomar su cosas.

- Te juro que por más que intento tus amigos no se me hacen anda conocidos.

- Ni siquiera Dakota? – pregunto con un poco de ilusión en su voz

- No – ella había intentando hacerme recordar invitando a sus amigos de la academia, pero en verdad no podía recordar nada.

- Ok, tranquila nena, nos vemos en la cena- dijo dándome un beso en la frente.

Después de ducharme y desayunar el malestar de i cabeza estaba olvidado, di un último repaso a mis apuntes cuando la puerta sono.

- Bebe, ¿aún estas en casa? – grito Al.

- Si pasa, está abierto – conteste todavía centrada en los últimos párrafos unas fotocopias.

- Corazón será mejor que dejes eso, es tarde vámonos ya – dijo cargando mi morral con mis cosas.

- Ya voy- dije, y nos marchamos a la facultad.

Me frustra que intente protegerme de todo, cada vez que algún recuerdo intentaba colarse por cerebro, mi cabeza estallaba en dolor. Cuando pasamos frente a mi antiguo trabajo saludamos a Adi y a su nuevo novio Bryan, el aun me pregunta si en verdad no recuerdo nada. Al perecer yo tuve alguna relación sentimental con su tío, pero nadie se ha atrevido a decirme su nombre, o a decirme claramente si fui algo de aquel chico, por miedo a que si presionan mi jaqueca podría empeorar. Pero no puedo dejar de sentir que le falta algo a mi vida, que estoy incompleta, si no encuentro ese “algo” pronto, me voy a volver loca.

Franco

Ya son casi tres semanas, han sido los peores días de mi vida, viéndola pasar rumbo a la universidad, siempre acompañada de Al o Marc, observándola de lejos, a un asustada y confundida, por las noches siento su inquietud, puedo sentir el leve roce de su mente buscando la mía, necesitándome, pero es demasiado pronto, si me atrevo a buscarla y contarle todo podría hacer que cayera en coma para siempre.

Soy el líder de mi manada, el asunto se hizo oficial hace un par de días, pero me mata estar encerrado en esa mansión, aún me cuesta creer lo que paso con Cecilia, ella fue mi razón de existir, pero no dude ni un instante en desgarrarla en pedazos cuando la vi amenazando a Karla. Tal vez no solo Karla necesitaba tiempo para sanar, yo también me sentía confundido.

No pude abandonar el trabajo en la cafetería que está cerca de la biblioteca, me permitía estar cerca de mi chica. Esta tarde en especial era un caos, estábamos a reventar, los estudiantes demandan una increíble cantidad de cafeína y azúcar cuando tienen exámenes. De pronto el murmullo de todas las personas del local se apago, solon existían los suaves latidos de un corazón, un pequeño corazón.

La note desde que entro en al local, vestía unos jeans y sus botas de gamuza, traía su enorme abrigo y ese lindo gorrito con pompones en las orejeras, sus mejillas estaban rojas por el frio del invierno que había comenzado a sentirse desde que empezó diciembre, unos cuantos mechones rubios se escapan de su gorro, sus hermosos ojos observaban el local buscando un sitio para sentarse. En cuanto vio un banco desocupado en la barra corrió a sentarse, rápidamente me di la vuelta para preparar su bebida favorita, un rico chocolate caliente.

- Un chocolate por favor – pidió, dios su voz, esa voz la había echado tanto de menos.

- Sale un chocolate bien caliente - me gire sonriente y coloque su bebida en la barra. Sus hermosos ojos verde esmeralda se abrieron con sorpresa, me estudio poco a poco, mis ojos fueron lo primero que llamo su atención, sus ojos se detuvieron un buen rato sobre mis labios, eso me encanto, cuando termino de estudiarme, sonrió, sonrojada al notar que yo la miraba también.

- Gracias... mmm Franco – dios acaso me recordaba, pero su mirada estaba en mi gafete de empleado, vaya tonto que soy.

- No hay de que, yo invito.

- De ninguna manera – dijo inmediatamente sacando un billete para pagarme, al intentar negarme a aceptar el dinero nuestras manos se encontraron, un solo y leve roce de su piel con la mía causo una corriente eléctrica por todo mi cuerpo, y ella también lo sintió porque quito su mano asustada por la sensación.

- En serio no es molestia – insistí.

- No puedo dejar pagues tu, ni siquiera me conoces – replico.

- Eso se puede arregla, soy Franco Paz y tu- dije coqueteando con ella, me miro directo a los ojos, estaba tan confundida, pero al mismo tiempo no podía negar la atracción entre nosotros.

- Karla Peralta, pero en serio yo pago, no puedes invitarme nada a menos que sea una cita – ella estaba coqueteando con migo, esto era el paraíso.

- Puede ser una cena, hoy – propuse, al diablo con las reglas, ya había esperado suficiente.

- Ya hice planes para esta noche, pero que tal mañana – contestó.

- Perfecto es una cita.

Ella sonrió, pago su chocolate y salió del local, una parte de mi gritaba “no la dejes ir, es tu compañera”. Baje la mirada hacia la barra y ahí estaba su lindo gorrito de estambre, salí del local con la excusa perfecta para buscarla. Pero ella no se Había alejado mucho, estaba recargada en la pared de la tienda de al lado. Y se sobresalto cuando toque su hombro para llamar su atención.

- Olvidaste esto – dije dándole su gorro.

- Acabo de cambiar de idea – dijo acercándose a mí, no pude detener el impulso de poner mis brazos alrededor de su cintura – esta noche, ¿querrías venir a cenar con migo?

- La respuesta es sí – no tengo idea del efecto que causo ese chocolate en ella porque de repente sus brazos estaban al rededor de mi cuello y me beso.

El más exquisito y delicado beso, que pronto se volvió más lento y profundo, ella sonrió y se separo de mí un poco, para después depositar besitos en mis mejillas y en mi barbilla.

- Eso fue asombroso – murmure.

- Te echaba de menos pantera – dijo sonriendo, mi corazón comenzó a latir debocado, me recordaba, por fin.

- Yo también te extrañe Karla, no tienes idea de cuánto – de nuevo nos besamos, esta vez por fin todo estaba en su sitio, no podía pedir un inicio mejor, porque esto no es el fin de la historia, es el principio de mi vida al lado la mujer que amo.


FIN

Gracias a todas por seguir mi primer saga... con este libro se concluye la saga noches de plata.... pero hay más.... muy pronto pondré mi nuevo fic... de la saga Angels que comenzo con "Last sunrise".... el titulo del nuevo fic es "Last sigh"... espero poder poner capi pronto... las quiero gracias por leerme :D

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