primavera

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domingo, 23 de enero de 2011

Capitulo 14

Franco

Aun estábamos discutiendo los últimos detalles del ataque, cuando Dakota entro a la oficina, pero no llego sola, mi corazón cayó al piso cuando note que era Alphonse al único que había salvado. Cerré mis ojos e intente buscar la mete de Karla, pero no recibí respuesta alguna, gruñí de frustración.

- Son demasiados, Franco... me estas escuchando – pregunto Dakota, sacudiéndome del hombro en un intento por recuperar mi atención.

De repente Marco entro en la habitación y corrió a abrazar a Alphonse.

- Gracias al cielo que estas bien – sollozó, el amigo Karla no pudo evitar estar sorprendido, supongo que Marco no le dijo que soy su primo y mucho menos que el también es una pantera.

- No entiendo nada – murmuro el pobre chico – pero me alegro de que estés aquí.

- No te preocupes yo te explicare todo, vamos tengo que ponerte a salvo- y con eso salieron de la habitación tomados de la mano, una linda escena que me recordó que mi razón de existir aun estaba en las garras de ese maldito asesino.

- Los chicos están listos, no hay de qué preocuparse, confió plenamente en ellos, pero Dak, eso no es lo que me preocupa – dije mirándola directamente a los ojos.

- Ni siquiera lo pienses hermano, mi nena no volverá a ponerse en peligro, ahora que Vladimir sabe que ella es mitad vampiro no tendrá piedad – replico Edmond.

- Necesito saber donde esta, solo eso – suplique.

- Vladimir tiene un poder mental impresionante, bloquea mis habilidades de rastreador como ningún otro impuro lo había hecho. Lo único que logré ver al intentar rastrearlo fue un cementerio bordeado por sauces o algo así – explico Dak.

- Sé dónde está eso – dijo Adalin – es el cementerio de los cazadores.

- Voy solo – dije antes de que a cualquiera se le ocurriera apuntarse en esta misión suicida.

- Eres el alfa de esta manada, no vamos a dejarte ir solo – replico Bryan.

- Deja que Kio y Emma te acompañen – ofreció Ed.

- Puedes dejar que tu prima y tu mejor amigo se arriesguen, pero no yo, Ed deja de tratarme como una muñeca de porcelana, no soy tan frágil, puedo cuidarme yo sola – chilló Dakota.

- ¿Por qué tienes que ser tan necia corazón? – murmuró Ed, y así es como siempre terminaban las discusiones entre ese par, al final siempre terminaba accediendo a todos los caprichos de Dak.

- Adi y Bryan, están a cargo a partir de ahora – ordene, ellos asintieron y salieron de la oficina.

En menos de un minuto el aroma de los impuros invadió la mansión, Dak no bromeaba, eran demasiados, pero uno solo de mi chico podía con más de tres de ellos.

- Es hora de irnos.

Conocía a la perfección el camino hacia al cementerio de los cazadores, como no hacerlo, si pase casi dos años visitando la tumba de Cecilia. Ese es un sitio sagrado para todos los cazadores, cada amigo o familiar que hemos perdido en batalla yace en aquel lugar.

- Huele a sangre – murmuro Ed.

Mis sentidos me advirtieron que los impuros no tenían rodeados, nosotros solo éramos cinco, ellos nos superaban en número, pero no en habilidades.

- Como humanos no seremos de mucha ayuda, vamos Kio – nos transformamos en ese mismo instante, sin importar que nuestra ropa quedara hecha jirones.

Los impuros saltaron al ataque, Ed y Kio eran un equipo impresionante, luchaban en prefecta sincronía, siempre cuidando la espalda del otro, con movimientos precisos y letales despachaban a los impuros de un solo golpe. Dak me sorprendió con su velocidad para esquivar los ataques, y Emma aprovechaba la distracción de esos atacantes para rematarlos con su espada de plata. Yo con mis potentes mandíbulas y garras logré matar a dos impuros sin mayores problemas. Cuando un grito de agonía interrumpió mi concentración en la batalla... esa voz... era Karla.

Karla

A pesar de que Vlad le ordeno que parara, Cecilia no se detuvo, comenzó a hacer cortes profundos con sus unas en mis piernas y brazos. Intente no gritar, pero no puede detener ese impulso cuando volvió a hundir sus colmillos en mi cuello, desgarrando mi carne y desangrándome sin compasión.

- Te dije que esperarás Cecilia, nuestro invitado de honor ya está aquí – dijo Vlad arrebatándome de las garras de esa loca.

- No Franco, vente aquí – grite con las pocas fuerzas que me quedaban.

Ante mis ojos una enorme pantera negra salió de entre los sauces, su mirada era letal, me observo un momento y pude percibir su preocupación por mí, pero ya no tenía más fuerzas para hablar.

“Sal de aquí Franco, es una trampa, te matará si no te marchas” le dije usando nuestro vinculo mental.
“Lo sé, pero incluso si es así, vale la pena morir por ti, Karla tu eres mi fuerza y mi corazón”

La pantera soltó un gruñido que casi me deja sorda y se abalanzó sobre Vlad. Este me soltó de inmediato luchando cuerpo contra cuerpo.

- Que rápido te olvidaste de mi Franco, me decepcionas en verdad – Cecilia me tomo por el cabello y soteniendo una daga sobre mi cuello, hizó que Franco dejara de luchar.

Se quedo atonito, mirando a la chica que habi asio su compañera, a la que le lloro casi dos años, por la que casi muere, frente a él, no viva, si no, convertida en un mounstro. Dolor y angustia se refelajaron en sus ojos, miedo y angustia, no comprendía como eso era posible.

- Es curioso lo que una buena de mis dosis hizo en una moribunda chica que estaba a tan solo unos días de pasar por el cambio. Cuando murió la sepultaron aquí mismo. Yo tenía que comprobar el resultado de mi experimento, así que volví por el cuerpo, no me sorprendió que el resultado fuera este magnífico ejemplar, es el guerrero más letal y perfecto – explico Vlad.

Pero después de la explicación Franco no lograba salir de su sorpresa, y el impuro lo golpeó el lomo, escuche perfectamente le crujir de los huesos rompiéndose, el animal cayó sobre su estomago soltando un jadeo, pero en ningún momento dejo de mirar a Cecilia.

- Muy sorprendente mi amor... tu mismo me sepultaste en este cementerio, y luego me olvidaste por esta insignificante humana- dijo con desde arañando mi rostro.

Un golpe más en su costado derecho y todas sus costillas estaban rotas, Franco estaba al límite, su cuerpo se convulsiono y en unos instantes estaba desnudo en su forma humana. Vald no paro de golpearlo, hasta que lo hizo sangrar de la boca y la nariz, causándole moretones y huesos rotos por todos lados.

- ¡Basta, no lo hagas! – grite cuando Vlad tomo la cabeza de Franco listo para romperle el cuello.

- Ok princesita, no llores, te dejaré despedirte de él – dijo mientras se acercaba a mi arrastrando a Franco.

- Qué haces Vlad? – gruño Cecilia.

- Creo que merecen despedirse – se burlo Vlad, acerco el rostro de Franco al mío, el típico brillo en sus hermosos ojos verde musgo se había esfumado, estaban opacos, si no hacía algo lo perdería para siempre.

Cecilia me soltó para enfrentarse con Vlad, no estaba de acuerdo con que me dejara despedirme de Franco, pero no era despedirme lo que tenía en mente, saque la botella de acido de mis jeans y se lo lance a Vlad justo en la cara. El impuro soltó un gruñido y se alejó soltando a Franco.

- Niña estúpida – grito Cecilia intentado capturarme de nuevo, pero una flecha voló desde los árboles atravesándole el pecho, grito con horror mientras la flecha de plata quemaba su carne. Dakota salto desde un árbol y la remato con una estaca directo en su corazón.

- Esto no ha terminado – bramó Vlad, estaba a punto de terminarlo, pero fui más rápida y lo empuje con mi poder mental. Eso lo sorprendió, incluso a mi.

- Esto ya termino Vlad – dijo Edmond saleindo de las sombras acompañado porun lobo.

- Niños tontos, no pueden vencerme.

- Eso sonó como un pésimo dialogo de villano- le dije con ironía, entonces lo deje estallar, fue quitarle el tapón a una botella de refresco recién agitada, mi poder mental exploto con todas sus fuerzas. Vlad solo pudo abrir sus ojos con sorpresa intentando comprender como es que no día detenerme, pero era tarde, su cuerpo empezó a arder hasta que quedo hecho cenizas.

M i cabeza comenzó a doler, perdí el equilibrio y caí el suelo, solo percibía imágenes borrosas de gente tratando de ayudarme, la oscuridad lo envolvió todo, entonces me desmaye.

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