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sábado, 6 de noviembre de 2010

Capitulo 8


Karla

 
Los primeros rayos de sol se filtraron entre las cortinas de la habitación entibiando mi rostro, abrí lentamente los ojos y ahí estaba él, mi Franco, tan bello, durmiendo con tanta tranquilidad a mi lado, su suave y acompasada respiración rosaba mi mejilla, parecía imposible que hace unas hubiera sido herido, los rasguños y golpes desaparecieron sin dejar la mas mínima cicatriz, y seguramente los vendajes de sus costillas y hombro ya no eran necesarios, al parecer eso de ser pantera tenía sus ventajas.


- ¿Es divertido mirarme mientras duermo? – pregunto abriendo esos impresionantes ojos verdes y obsequiándome una sonrisa que me dejo sin aliento.

- Te podría preguntar lo mismo, anoche me observaste mientras aun estaba inconsciente – replique acurrucándome aun más junto a él.

- Me declaro culpable, se supone que debía cuidar de ti, pero me robaste el corazón ahora paga el precio – dijo capturando mis labios en un beso que me hizo sentir en las nubes.

- Así que... después de lo de anoche ¿qué sigue? – el se puso serio de inmediato – lo siento, odio ser quien rompa el encanto de esto, pero ahora que recuerdo todo eso sobre los vampiros, creo que me hace falta una buena explicación de lo que está pasando – pedí sentándome lista para escuchar la historia completa.

- Tienes razón todo te debemos una explicación – dijo franco levantándose de la camilla y retirándose los vendajes.


Lo escuche sin interrumpirlo mientras me explicaba todo, incluso hablo sobre Cecilia y de como Vlad la asesino justo frente a sus ojos sin que el pudiera hacer nada, en el fondo culpaba a su padre por ello, he incluso se culpaba así mismo, eso no lo dijo, pero no fue necesario, al mirar sus ojos reflejan puedo leer sus emociones.


- Hasta que logremos cazar a Vladimir te quedaras en aquí, no te preocupes por Al y Marc ya tu hermana les dio una explicación que no los pone en peligro - trato de tranquilizarme.

- Vale creo que no tengo otra opción, ahora soy el objeto de cacería de ese vampiro demente, pero no me voy a quedar sin hacer nada, sin querer ayer leí la mente de Karina y me dio una idea para poder defenderme – se quedo en silencio unos segundos mirándome con la frustración grabada en su rostro – oye tranquilo, no es lo que tu piensas, no voy a pedirte que me muerdas para que me vuelva una pantera como tu, y no me mal entiendas te quiero, pero no quiero hacerlo en estas circunstancias, alo que yo me refiero es a entrenar mis poderes mentales para poder usarlos como un arma, no sé, tal vez podría convertirme en una cazadora como Lizzet – bromeé con eso último, pero él no capto mi broma.

- Eres muy terca – suspiro - está bien, creo que es buena idea que aprendas lo básico para defenderte, pero lo de ser cazadora... tómalo con calma y luego decide – dijo un poco más tranquilo.


Justo en ese instante tocaron la puerta y entro un chico más o menos de mi edad, alto y delgado, pelirrojo con unos bonitos ojos azules, que sumados a unas lindas pecas en sus mejillas lo hacían verse muy lindo. Sin embargo se notaba preocupado.



- Lamento interrumpir tío, pero la abuela me mando a buscarte, anoche atacaron la mansión y el abuelo esta herido – dijo el chico mientras le ofrecía a Franco una maleta negra, supongo que con una muda de ropa limpia.

- Está bien Bryan, espérame a bajo no tardo – me sorprendí la calma con que se tomo la noticia.

- Ok – y sin más el chico salió de la habitación.

- ¿Vas ir?- tenía miedo de que dijera que no, realmente su familia lo necesitaba más que yo.

- Puedo leer tu mente Karla, no te preocupes si voy a ir, solo quería hacer algo antes de irme- dijo y me aprisiono en un abrazo de oso.

- Todo va estar bien, estás listo para volver, es tu familia, si pudiera iría contigo – le consolé, sentí su miedo e inquietud, esperaba que mis palabras le ayudara a hacer este encuentro un poco más llevadero.

- Eres increíble Karla, tu vida esta peligro y aun así tienes la capacidad de preocuparte por los demás... te veré en la noche – dijo besando mi mejilla y saliendo a velocidad de chico pantera, dios tenía que comenzar a acostumbrarme su súper velocidad felina.


Encontré una maleta con mi ropa y algunas de mis cosas, me di una ducha rápida, y salí de la enfermería cargando con las pocas pertenencias que tenía. La casa o más bien mansión era enorme tenía un patio central y cinco pisos, era de un color blanco, pero estaba adornada por todo tipo de plantas, supuse que esta era zona de estancia para alumnos, porque al pasar no vi ningún aula.


En el tercer piso había letrero que decía “cafetería”, mi estomago gruño en respuesta al delicioso olor de pan recién hecho y sin pensármelo más entre, al parecer era de las clases ya que estaba casi vacía, una mesa estaba ocupada por una linda chica de cabello largo y oscuro, y frente a ella una chica rubia hacia el perfecto contraste, esas chicas eran Lizzet y Karina, el desayuno tendría que esperar al parecer era hora de más explicaciones.

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